domingo, 13 de mayo de 2012

Juan Aparicio


25 años de la muerte de uno de los fundadores de las J.O.N.S.

El 17 de Abril se ha cumplido el 25 aniversario de la muerte en Madrid de Juan Aparicio López, periodista de temprana vocación, poeta, escritor y colaborador desde los primeros tiempos de “La Conquista del Estado” del fundador de la J.O.N.S. Ramiro Ledesma Ramos. Aparicio había nacido en la granadina población de Guadix un 29 de Julio de 1906. Ya con 12 años funda un semanario en el instituto de Almería donde cursaba sus estudios. Posteriormente estudia Derecho en Granada y, precisamente, allí recoge de uno de sus profesores, el socialista Fernando de los Ríos, la idea de tomar el yugo y las flechas como emblema de las J.O.N.S., él mismo lo cuenta en una entrevista que le hizo en 1967 Pedro Rodríguez publicada en Arriba y que merece la pena reproducir aquí con sus mismas palabras:

Para explicar esta historia, que muy pocos conocen, hay que situarnos en 1931. Es asombrosa esta cabal satisfacción de haber visto, al cabo de los años como lo que eran cábalas, elucubraciones literarias o incluso políticas, han plasmado símbolos por los que ha muerto mucha gente y que han amparado a mucha gente más. Yo nací en Guadix. Al reconquistarla los Reyes Católicos en 1489, a las puertas de Granada, le otorgaron el 'stegmma' del yugo y las flechas. ¿Sabe usted una cosa? No, no la sabrá. Hay un opúsculo del catedrático Maldonado en el que hace un estudio genial situando el yugo y las flechas en Virgilio, como un símbolo de la Roma imperial cuando superó un período de anarquía. ¿Sabe lo que ellos veían en el yugo?... Pues el 'devellare superbos' y el levantar a los humildes. Aquel yugo y aquellas flechas de Virgilio los recogió Nebrija que se lo propuso a los Reyes Católicos como un símbolo de la unidad después del período decadente de Enrique IV. Fernando e Isabel se lo iban dando a las tierras conquistadas y lo iban grabando, según avanzaban. ¿Sabe? Desde que tuve uso de razón el yugo y las flechas me rodeaban en Guadix: estaba en la plaza, en las fuentes, en las torres y hasta en los papeles del casino que lo usaban como emblema. Lo que son las cosas. En 1924, cuando yo estudiaba Derecho en Granada, nos llevó el catedrático socialista Fernando de los Ríos a ver una capilla. En su verja, en 1924, estaba grabado el yugo y las flechas. El se volvió y nos dijo: 'Este podía ser el emblema de un faschismo español'. Él decía 'faschismo'. Bueno, a donde iba: Yo era Secretario General de las JONS, con Ramiro. A Ramiro, que no era nada simpático, pero era un hombre genial, se le había ocurrido como símbolo una garra hispánica, incluso la llevaba bordada sobre un jersey amarillo con el que iba a esquiar. Debajo de la garra, el lema era: 'No parar hasta conquistar'. Una vez le escribió una carta al comandante Franco, a Ramón Franco, y le decía: 'Hay que hacer la revolución hispánica' y había puesto la garra rodeada de pistolas. Yo intenté convencerle del yugo y las flechas, pero tenía muchos reparos a lo del yugo: 'La gente va a pensar otra cosa'. Incluso llegamos a un intermedio: la garra empuñando las flechas. Y fue Roberto Escribano, cuyo padre, farmacéutico, había inventado la 'sanoaspirina', el primero que dibujó, en la edad contemporánea, el yugo y las flechas. Onésimo, que tenía los mismos reparos al yugo quedó convencido en 1931 y en aquel manifiesto, de cuatro hojas, apareció impreso el emblema. Por cierto, que en 1933, cuando empezamos a colaborar con José Antonio, Sánchez Mazas había llegado y pronunció una conferencia sobre ello– a lo del yugo y las flechas por distintos caminos que el mío, que el de Guadix. Y por cierto, también que yo expuse mi teoría en un poema en prosa, que firmé con mis iniciales, J. A., porque en el mismo número escribía otra cosa sobre las camisas. Y mire usted por donde, cuando la guerra, todos creyeron que el poema estaba firmado por José Antonio”.

Pero no fue la única aportación de Juan Aparicio a la simbología falangista, ya que también ideó la bandera roja y negra, así como el grito de “España, una, grande y libre”. La idea era atraer, si no a socialistas y comunistas al nuevo movimiento, si, al menos a sindicalistas procedentes del anarquismo que, como él, que había coqueteado con el comunismo cierto tiempo, sintieran un profundo amor por España y un enraizado patriotismo.

En su vertiente literaria, colaboró con Ernesto Giménez Caballero en la Gaceta Literaria, luego, ya en las J.O.N.S., se encargó de la Secretaría de Redacción y de la edición de la revista JONS. En 1932 comenzó a colaborar en El Sol, en marzo de 1933 participa en el Fascio, y desde de junio de 1933 trabaja en Informaciones. Cuando en febrero de 1934 se produjo la fusión entre Falange Española y las JONS, le fue asignado a Juan Aparicio el carnet número 7. En enero de 1935 figura Aparicio entre los dirigentes de las JONS que deciden abandonar la disciplina de Falange Española de las JONS. Comienza a trabajar en el diario Ya como editorialista.

Tras el estallido de la Guerra Civil, llega a Salamanca donde entraría en el aparato de prensa y propaganda del nuevo régimen junto a Giménez Caballero, se hacen cargo de La Gaceta Regional de Salamanca.

Tras la Guerra dirigió la Delegación Nacional de Prensa, fundó varias publicaciones y la Escuela Oficial de Periodismo, donde terminó de profesor, sin más cargos, tras la llegada de los tecnócratas del Opus Dei al poder y el relegamiento de los nacional sindicalistas dentro del régimen franquista.

A. C. Ademán 

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