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domingo, 9 de noviembre de 2014

Nuestro país (Miguel Ángel Loma en ABC)



Como atracción principal del regreso de su programa televisivo, el periodista follonero invitó al hogar de una familia del pueblo sevillano de Gines, al presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Oriol Junqueras, para convencerles (infructuosamente) sobre los beneficios que les traería la independencia catalana.  Y como el rostro de don Oriol, con sus ojitos dormilones y gimoteantes, es ya imagen permanente en todas las televisiones, su presencia no pasó inadvertida en el aeropuerto de Sevilla, donde alguien aprovechó para increparle públicamente con un errado «¡Vete a tu país!». 

Es errado porque pretender zaherir a un independentista con tal mandato, demuestra haber caído torpemente en sus redes, en tanto que Cataluña no es solo el país de don Oriol y de quienes allí residen, sino que es parte del gran país de todos los españoles: España. Y por eso yerran quienes, de buena o mala fe, consideran que por residir en una u otra región de España, tienen derecho a decidir sobre su independencia respecto al resto. 

No; Cataluña no es país solo de quienes allí residen; sino que también lo es de los demás españoles. Al igual que el resto de España también es de los catalanes, y por eso tienen todo el derecho a moverse por donde quieran. 

Así que,la próxima vez que alguien quiera aconsejar destino a un independentista, mejor que lo envíe a pasearse por Parla, preciosa ciudad muy en consonancia con quienes están acostumbrados a llorar como chantaje previo a la succión.          


Miguel Ángel Loma 

viernes, 18 de julio de 2014

CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal


 

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones Fernando III y Ademán.

Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.

Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.

Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".

El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".

Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.

El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".

Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.

Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014


sábado, 18 de enero de 2014

Hablando en inglés (Miguel Ángel Loma en ABC el 17/1/2014)


(El autor del artículo, Miguel Ángel Loma)

En la entrevista de Juan Pedro Quiñonero al ensayista, editor y analista francés, Guy Sorman, éste -como muestra de lo absurdo de las «pretensiones catalanas»- (aunque se refería a la parte de los catalanes que son separatistas) nos relataba la anécdota de que estando en Barcelona, en la inauguración de la presentación de la obra de un disidente chino, coincidió con «los alcaldes de Barcelona y Madrid... ¡que se hablaban en inglés! El catalán no quería hablar español, y el madrileño no quería hablar catalán. ¡Algo absurdo!». La anécdota admite más de una interpretación, y el hecho de que ambos alcaldes se comunicasen en inglés, no es simplemente absurdo, sino algo mucho más grave. Pero salvo que Sorman confundiese como alcalde de Madrid al ex presidente de Gobierno José María Aznar (que decía hablar catalán en la intimidad), no le resultará fácil encontrar a un alcalde madrileño que sepa hablar esta lengua de España, como para comunicarse fluidamente con un catalanoparlante. Aunque enseguida conviene aclarar que un alcalde de Madrid tampoco tiene obligación de conocer el catalán. Y otra interpretación que admite tal anécdota es que a veces otorgamos demasiada importancia a la opinión que tienen sobre nosotros personas muy inteligentes, pero que desconocen realidades sociales muy básicas de nuestra Patria


domingo, 6 de enero de 2013

Juan Marsé (Artículo publicado en ABC -Andalucía- por Miguel Ángel Loma el 5/1/2013)




(El escritor Juan Marsé)

El escritor Juan Marsé, en la entrevista publicada en ABC del pasado 30 de diciembre, al ser preguntado respecto a su preocupación sobre la enseñanza pública, contestaba que «Este es uno de los focos cancerígenos más graves que sufre España. La escuela debe ser laica, como debe ser y dice ser, pero no es, el Estado. La enseñanza no debe actuar según parámetros confesionales. Mientras no se legisle eso, España no será un país moderno ni una democracia creíble». 

¡Vaya tela! O sea que Marsé nos descubre que el grave problema de la enseñanza pública en España radica en que no es laica, sino que «actúa... según parámetros confesionales» (?). Y eso lo dice en un país como el nuestro donde las ofensas al cristianismo son moneda habitual, y en un sistema educativo en el que la asignatura de religión es optativa y exclusivamente para aquellos que eligen cursarla. 

Ante un hallazgo tan impresionante como el que nos denuncia Juan Marsé habría que indagar un poco más y preguntarle cuáles son esos centros públicos donde impera la temible y castradora confesionalidad que denuncia... Pero sus palabras cobran su auténtico significado al leer otras declaraciones anteriores de Marsé donde decía que «La realidad me interesa poco, de modo relativo. Tiendo a una realidad elaborada... Adoro la verdad inventada». 

Ahora sí que se le entiende todo.

Miguel Ángel Loma

sábado, 31 de marzo de 2012

En la izquierda no hay machismo

                    
                      Blanca Alcantara (PSOE)                 Diego Valderas (IU)


La columna de Loma
 
A L coordinador general de IU y candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, tras el acto de cierre de campaña electoral de las elecciones autonómicas andaluzas, le pillaron un comentario sobre el actual cargo político de una mujer a la que identificaba como «la de las tetas gordas».

En realidad, y al margen de la muy conocida hipocresía que marca los cauces del discurso políticamente correcto, las palabras de Valderas no dejan de resultar una metedura de pata (o de boca) sin mayor trascendencia; un tipo de comentario que se le puede escapar a cualquier hombre en una conversación privada, por más que quede feo cuando procede de un candidato a presidente.
Debe de ser por eso, y también porque Valderas es probado prohombre comunista y progresista, por lo que su desliz verbal ha tenido un limitado recorrido mediático, tratándose al final como una simple anécdota electoral, incluso simpática. Y es que no están las cosas como para criticar y censurar a quien se ha convertido en dueño de las llaves del futuro Gobierno andaluz de progreso.

Pero ¿qué habría sucedido en la hipótesis de que la calificación mamaria hubiese procedido de la boquita de un candidato a presidente no progresista, por ejemplo del PP? Pues pocas dudas caben de que en este caso se habría producido una automática campaña de encendidas denuncias de protesta y rechazo hacia el bocazas por los múltiples colectivos feministas y progresistas, que habrían protagonizado el contenido de la jornada de reflexión. No habría que esperar al final del escrutinio para haber sabido que el político en cuestión sería castigado duramente en las urnas. Y es en esta (no hipotética, sino real y comprobada) diferencia de trato hacia unos y otros, donde se demuestra que las «espontáneas» campañas de acoso y derribo que se ponen en funcionamiento según cada caso, están perfectamente orquestadas y organizadas por quienes manejan los hilos del cotarro.

Lo que a su vez explica el extraño fenómeno de que lo mismo que a unos les mata electoralmente, a otros les engorda.

Miguel Ángel Loma







jueves, 17 de noviembre de 2011

La Columna de Loma




El mal menor

Todavía queda gente que piensa que, junto a los tremendos problemas económicos que tenemos encima, también padecemos una profunda crisis de naturaleza moral, cuyos efectos resultan de no menor gravedad. Son esos que, ante el manifiesto rechazo que les produce el interesado y poderoso discurso oficial que reduce toda cuestión electoral a simples soluciones económicas, dejando al margen otras graves materias, son objeto de múltiples intentos para convencerles y reconducirlos hacia el llamado voto útil, mediante el consabido argumento del «mal menor». Pero esto del mal menor, recuerda un viejo cuentecillo de final inquietante... 
Había una vez un hombre que fue secuestrado por unos facinerosos que acabaron dejándolo abandonado en una isla; y cada cuatro años le visitaban obligándole a elegir entre dos opciones: A o B. Como nuestro hombre era muy sensato, tras una serena reflexión siempre optaba por la opción menos dañina, aplicando el principio del mal menor. Así, cuando la primera vez le ofrecieron A (sacarle los dos ojos), o  B (sacarle solo uno), nuestro hombre eligió esta última, quedando tuerto a partir de entonces. Transcurridos cuatro años, nuevamente se presentaron los «generosos» proponentes en la isla, obligándole esta vez a elegir entre A (sacarle el ojo que le quedaba y además arrancarle la lengua), o B (sólo sacarle el ojo); ante lo que nuestro prudente hombre, tras meditarlo serenamente, volvió a elegir la opción B. Después de sucesivas visitas de los facinerosos, y como era previsible, nuestro buen hombre acabó en la isla quedando sin ojos, sin lengua, sin orejas, sin nariz, sin brazos y sin piernas. Dicen que sus últimos días se los pasó reflexionando largamente (tampoco tenía más alternativas) por qué extraña razón, pese a que sus elecciones siempre fueron guiadas por el sabio principio del mal menor, había acabado hecho una croqueta humana rodando sin rumbo por la arena.
Y además sin ninguna utilidad, porque en la isla ni siquiera había caníbales.