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martes, 3 de septiembre de 2013

Regás se descubre ante la falangista feminista.


Por Rosa Regás.Rosa Regás

Mercedes Fórmica o la ideológica contradicción


En el verano de 1953, en pleno franquismo, la prensa española se hizo eco de un terrible acontecimiento, la muerte de una mujer a manos de su marido, con un texto explicativo, "Mujer apuñalada por su marido", pero sin crítica ni al marido asesino, ni a la justicia, ni a la situación de la mujer que tuvo que aguantar los malos tratos que recibía habitualmente que la llevarían a la muerte ya que no podía permitirse abandonar el hogar que según la ley la habría dejado sin hijos, casa ni bienes. El 7 de noviembre de ese mismo año Luis Calvo,  director de  ABC, se atrevió a publicar un artículo de Mercedes Fórmica que había sido detenido por la censura y que ella había enviado al diario. Llevaba por título "El domicilio conyugal" y lo escribió al conocer las doce puñaladas  que recibió Antonia Pernia Obrador de su esposo y la situación de violencia en la que se había visto obligada a vivir hasta que le llegó la muerte.


 Mercedes Fórmica fue la primera mujer que desde el régimen dictatorial del General Franco intentó que se transformaran las leyes machistas que convertían a la mujer en una esclava de las costumbres,  la sociedad, la religión y el omnímodo poder de sus maridos o padres.
Mujeres de la Sección Femenina durante la guerra civil
Yo no conocía la historia de esta mujer singular y creo que recordarla hoy no me convierte en admiradora del régimen al que ella eligió obedecer y servir. Fue, incluso así, una mujer singular y  su vida no fue un modelo de lo que fueron, y son aún, las vidas de las personas amantes de formas de gobierno excesivamente autoritarias, antidemocráticas y que han llegado al poder por un golpe de estado y una sangrienta guerra civil. Había nacido en 1916 en Cádiz de familia acomodada pero tuvo una madre que lejos de dedicarla al culto de sí misma, del hogar y a la convicción de que había nacido  para vivir a las órdenes de su futuro marido, la hizo estudiar bachillerato, prepararse para entrar en la universidad e ingresar en la Facultad de Derecho de Sevilla en 1931, el mismo año en que en España se instauró la República. Así que tuvo como profesores a muchos expertos formados en la Institución Libre de Enseñanza, lo que no le impidió tener que ir a clase acompañada de una "doña" para evitar críticas de su entorno social, ya que era la única alumna del curso. Tampoco era muy habitual en su ambiente que sus padres se divorciaran dos años después, ni que ya licenciada decidiera irse a vivir a Madrid sola. Pero no todo fueron puertas abiertas al pensamiento libre. Ya en Madrid se afilió a  Falange Española, tal era la admiración que sentía por José Antonio Primo de Rivera, hijo del que había sido dictador en tiempos de Alfonso XIII, quien la nombró delegada del SEU femenino en 1936 y miembro de la dirección del partido.

Mercedes Fórmica 1916-2002
Mercedes Fórmica
 Otro rasgo peculiar en su biografía es que se casó con  Eduardo Llosent y Marañón editor en Sevilla de la revista Mediodía donde conoció y fue muy amigo de poetas de la generación del 27 como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Dámaso Alonso o Rafael Alberti.

 Aunque al ganar la guerra Franco debió cambiar de ideología cultural al menos porque fue nombrado Director del Museo de Arte Moderno de Málaga.
Acabada la guerra Mercedes se doctoró en Filosofía y letras y en 1945 publicó su primera novela, Bodoque a la que siguieron biografías de mujeres de la Historia de España, textos autobiográficos como La infancia, Visto y vivido y Escucho el silencio, y otras novelas:  A instancia de parte o Collar de ámbar, que fueron bien tratadas por la crítica y lo siguen siendo entre la poca gente que la conoce, porque la historia la ha juzgado más por su ideología que por su talento y porque también ella es fruto de la maldición franquista que dejó a los derrotados sin futuro y a los vencedores sin pasado, un pasado que todavía hoy no hemos recuperado.

                                   
Pero lo que más me interesa destacar es la lucha por los derechos de la mujer o relacionados con ellos, inexistentes o borrosos aún en la época en que ella vivió pero firmes en su forma de de estar enraizados en su interior. Fue ella quien logró que en los textos jurídicos de la época franquista se sustituyera "casa del marido" por "hogar conyugal" lo que contribuyó también a que tras la separación conyugal la mujer pudiera disfrutar de la casa donde habían vivido ambos cónyuges. Eliminó asimismo la degradante figura del "depósito de la mujer", un derecho que tenía el marido de depositar a su mujer en la casa de los padres o en un convento, y ayudó a que se limitaran los poderes casi absolutos del marido para administrar y vender los bienes matrimoniales, igual que el derecho a las viudas que volvían a casarse a mantener la patria potestad sobre sus hijos. Mercedes puso su grano de arena a que en 1981, cuando ya ella comenzaba a sentir los efectos de la larga enfermedad que la llevaría a la muerte en 2002, se  promulgara la ley que reconocía la plena igualdad de la mujer en el matrimonio. Poco fue este grano de arena, pero difícil era y sin embargo ella no se detuvo hasta que la vejez y la enfermedad  la derribaron. O tal vez dejó de luchar con la llegada de la democracia que había de conseguir aquello por lo que ella se desvivió, a la que, en cambio, nunca pareció comprender ni aceptar, ni mucho menos defender.
 
Curiosamente y a pesar de su dilatada y esforzada lucha, ni en la Falange ni en su propio ambiente estuvieron bien vistas las gestiones que hizo en favor de los derechos de la mujer y en las reformas que impulsó, hasta el punto que la llamaban "la reformica". Un chiste malo con su apellido.
   
Si se contempla  la espesa legislación contraria a la libertad de la mujer que el franquismo elaboró y mantuvo con la ayuda de la iglesia católica, de la burguesía y de los poderes fácticos que habían apoyado el golpe de estado, hay que reconocer que no fue mucho lo que consiguió Mercedes Fórmica, pero hubo muy pocas mujeres que lo intentaron como lo hizo ella, unas porque no podían otras porque no creían en ello. Pero a mí me gusta tener el convencimiento de que  algo debió de ayudar el hecho de que su madre no la tratara como las bien pensantes mujeres de la época trataban a sus hijas, y que tener una carrera universitaria y una forma de ganarse la vida animó su autonomía de pensamiento y acción y su coraje para enfrentarse, aunque solo fuera formalmente, a la ideología del régimen que ella misma defendió.
  

comedor social de la sección femenina
Tal vez moriremos sin ver realizado aquello por lo que hemos luchado -lo más probable- pero algo habremos conseguido si hemos sabido ser el eslabón entre el pasado y el futuro, la memoria y la esperanza, la esclavitud y el bienestar social. Quizá éste haya sido también el objetivo de Mercedes Fórmica, una mujer que no tuvo más visión que la de la injusticia a la que estaba sometida la condición femenina, cuya lucha para intentar recomponerla  vivió con tal intensidad que, quiero creer, le impidió darse cuenta del infierno ideológico en el que había elegido vivir.






Publicado en el blog de el diario El Mundo, "Ellas"
 http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/09/03/mercedes-formica-o-la-ideologica.html

Más información en:

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-24-04-2002/abc/Cultura/muere-mercedes-formica-pionera-en-la-lucha-por-los-derechos-de-la-mujer_94259.html

http://www.fnff.es/Mercedes_Formica_defensora_de_la_Mujer_590_c.htm


http://www.nodulo.org/ec/2012/n120p09.htm


domingo, 23 de junio de 2013

Exposición itinerante sobre la Generación del 27

Exposición itinerante que recorrerá diversas localidades de la provincia de Málaga, dando relevancia a la participación de esta provincia en la Generación del 27, como por ejemplo la reseña biográfica del poeta asesinado en la Guerra Civil por tropas republicanas, José María Hinojosa.
La Exposición 'La Generación del 27 y su época', cuenta con un elevado interés didáctico. Constituida por una veintena de paneles, presenta la obra global del movimiento tanto en su cohesión como en su diferencia, así como su relevancia en la historia de nuestro país y la cultura de lengua española.
De esta forma, cada uno de los paneles cuenta con biografías individuales de sus miembros que van desde Federico García Lorca a José Bergamín, de Luis Cernuda a Gerardo Diego, sin olvidar a los malagueños Emilio Prados, José María Hinojosa y Manuel Altolaguirre, así como algunas de las autoras del movimiento como María Teresa León o Concha Méndez, entre otras.
Según han informado desde la Diputación, los textos e imágenes que integran la muestra pretenden dar una idea general "del gran nivel" literario y artístico alcanzado por aquella joven generación de creadores que iniciaron su labor en la década de los años 20 del pasado siglo.
La exposición, mediante estas piezas, sitúa al espectador en el contexto histórico, social y literario de la época, y retrata a los autores más importantes del grupo. Mostrando, además, las obras más importantes del período, repasando las revistas más influyentes, y abordando el papel de Málaga en la conformación del 27 y en la difusión de sus primeros libros.

lunes, 7 de mayo de 2012

Panero, casi el alma. Por Carlos Agazo en ABC (7-5-2012)

Desde muy jóvenes, casi desde niños, Leopoldo Panero y su hermano Juan se fueron forjando como poetas y como personas en la casona familiar de Astorga, levantada muy cerca del deslumbrante Palacio Episcopal, que su tío Leoncio había adquirido a su regreso de América. Leopoldo construyó su pequeño reino de sueños en las alturas, en el palomar, y Juan extendía su territorio literario por la planta baja del palacete. Como en una novela inglesa del XIX. Mientras que Juan, un año mayor que él, se sumergía con entusiasmo en la gran herencia clásica de la poesía castellana, escribiendo aquellos versos de inspiración encendida que después cuajarían en poemarios como Cantos del ofrecimiento (1936) y Presentimiento de la ausencia (1940), Leopoldo se convirtió enseguida en un joven poeta vanguardista, formado en Valladolid, San Sebastián, Madrid, Cambridge, Tours y Poitiers, atraído por los aires del surrealismo y del dadá, y colaborador de Neruda en su rompedora revista Caballo verde para la poesía.



Cuando murió su hermano, en 1937, Leopoldo tenía 28 años. La tremenda sacudida que sufrió su espíritu le llevó no sólo a escribir, para desahogarse, un libro como Adolescente en sombra (1938), que rompía de manera evidente con sus obras anteriores, sino a emprender además un camino del que ya no se separaría nunca. Como asegura el profesor Francisco Martínez García, autor de una Historia de la literatura leonesa (Everest, 1982), al morir Juan «el torbellino de su inspiración lírica, grave, leve, transparente, sombría, pasó a sacudir los arraigados versos, aún no nacidos, de Leopoldo. Y la herencia poética de Juan no se perdió… del todo».



Si su hermano no hubiera desaparecido prematuramente; si en lugar de casarse con Felicidad Blanc, «la muchacha más bella de Madrid», lo hubiera hecho, por ejemplo, con Joaquina Márquez, la protagonista de los encendidos poemas de Versos al Guadarrama (1945), y, sobre todo, si se hubiera resuelto de otra manera el episodio de su detención en los inicios de la guerra civil, acusado de recaudar fondos para el Socorro Rojo, tal vez Leopoldo Panero no se habría convertido en uno de los iconos literarios más reconocibles del franquismo, sino que habría engrosado la lista de los epígonos de la denominada Generación del 27.

«Cristiano viejo»



Como recordaba en un poema su hijo Juan Luis, al que le regaló la pluma estilográfica de Agustín de Foxá y, con ella, su vocación poética más profunda, Leopoldo Panero fue un «cristiano viejo», pero también un «poeta húmedo», una víctima de los «ataques violentos de su propio genio»; un falangista fuera de molde que tomaba café en el Londres de los años cuarenta con Luis Cernuda y con su primo Pablo Azcárate, director del Instituto Español en el exilio, la misma institución que él dirigía de manera oficial para el régimen de Franco.



La cercha, el corsé, la contención a la que voluntariamente sometió Leopoldo Panero a sus versos, impidieron quizás que su poesía creciera en libertad absoluta, pero a cambio le dieron una dimensión única: una carga de referencias literarias, de belleza y de sugerencia que desborda, con mucho, los pretendidos cánones estéticos del garcilasismo militante de su tiempo. Un corazón con freno que se separó definitivamente del 27 para acercarse mucho más a la manera de ser y de sentir del 98. En Panero, la belleza hímnica de un Shelley, de un Wordsworth o de un Fray Luis de León al cantar a la naturaleza y al paisaje («¡oh vida retirada en lo más dulce! / ¡oh límite en penumbra, casi alma!») se imbrica maravillosamente con el sueño de Dios de don Antonio Machado o con la mano de Dios extendida sobre los campos de Castilla de don Miguel de Unamuno. Esa misma transparencia de la que después daría testimonio Claudio Rodríguez.


(El poeta Leopoldo Panero)

Un nuevo humanismo



Leopoldo Panero fue capaz de comparar en sus poemas a Federico García Lorca y a José Martí con José Antonio Primo de Rivera, y de contestar (¡con tan poca fortuna!) al Canto general de Neruda con su propio Canto personal (1953), algo que, según él, sin duda habría hecho el mismísimo Miguel Hernández si hubiera seguido vivo… Pero también fue capaz de fundar, en plena España triste de posguerra, un «nuevo humanismo» que saludaron Luis Rosales y los poetas del 36; una visión personal del mundo y de la poesía donde al hablar de amor hablaba del paisaje encendido de Castilla, y al hablar del paisaje de Castilla hablaba de Dios, situándose muy cerca del misticismo vibrante y armonioso de San Juan de la Cruz, llama de amor viva. Desde la «penumbra» (una palabra que se repite en muchos de sus poemas) de su tiempo, sin duda Leopoldo Panero persiguió cada día con denuedo el fulgor de la luz. Y la encontró en la poesía. Corazón con freno, casi un alma, que merece una lectura puramente poética, lejos de los terribles prejuicios políticos con los que la poesía española lleva caminando sin duda demasiado tiempo.

viernes, 1 de julio de 2011

Un libro pone nombre y rostro a los asesinos de Lorca

Miguel Caballero Pérez ha presentado su libro 'Las trece últimas horas en la vida de García Lorca'


29.06.11 - 16:07 - EFE
MADRID

Cuando está a punto de cumplirse el 75 aniversario de la muerte de Federico García Lorca, la polémica en torno a su muerte continúa. Ahora Miguel Caballero Pérez revela en su libro "Las trece últimas horas en la vida de García Lorca", los rostros de los seis ejecutores y dice la zona donde le enterraron.

Además, el investigador fija la fecha exacta de su muerte, el día 17 de agosto, la misma noche de la detención, no el 18 como se pensaba.

El autor pone en el libro rostro a los "ejecutores" de la muerte del poeta y nombre: el cabo Mariano Ajenjo Moreno, el pistolero Antonio Benavides, Salvador Varo Leyva, Juan Jiménez Cascales, Fernando Correa Carrasco y Antonio Hernández Martín, y, además, da el tipo de armas que emplearon.

Todo estos datos se suman a la tesis fundamental que el autor defiende en el libro: que a Lorca lo mataron por rencillas familiares, por ajustes de cuentas entre las familias más importantes de la Vega de Granada.

El padre del poeta granadino estaba enfrentado a las familias Roldán y Alba por lucha de poder, de tierras compradas a medias y por diferentes tendencias políticas. El padre de Lorca era republicano y los Roldán y Alba del partido conservador.

A esta tensión entre las familias de caciques, el historiador añade la venganza literaria de Lorca contra las familias Roldán y Alba, y es la publicación de "La casa de Bernarda Alba", un drama sobre la figura de Alba Sierra que molestó a las otras familias, en palabras de Caballero Pérez, la que avivó aún más la venganza contra la familia García Lorca.

"Además no hay que olvidar las ganas de venganza que pudiesen tener contra el padre del poeta, materializadas en él, que era la joya de dicha familia", precisa Caballero Pérez.

"Solo había que añadir para entender su crueldad -continúa-, que todos los militares sublevados eran africanistas y estaban acostumbrados a los métodos represivos que practicaron en la guerra de Marruecos. Los utilizaron en la represión de Granada, de una crueldad inusitada desde el principio".

El investigador asegura que los Roldán "fueron los autores intelectuales" de la ejecución de Lorca, y que no fue un asunto que hubieran mandado los políticos nacionales, desde Madrid.

Por eso, Caballero Pérez cree que la muerte de Lorca "ha sido apropiada de forma indebida por la izquierda, porque él aunque sí defendió la República de forma ferviente no militó en ningún partido y tuvo amigos en los dos bandos".

Miguel Caballero Pérez, que hoy presentó "Las trece últimas horas en la vida de García Lorca", publicado por la Esfera de los Libros, junto con Emilio Ruiz Barrachina y Gonzalo Suárez, ha querido explicar que la tesis que defiende en su libro, con datos, y documentos policiales y militares, completa y cierra la que defiende el falangista Eduardo Molina Fajardo en su libro "Los últimos días de García Lorca".

Este periodista ya muerto dejó un libro escrito sobre los últimos días de Lorca con entrevistas y testimonios de primera mano con los principales implicados en la detención y muerte del poeta.

Miguel Caballero, que ha tenido palabras de elogio para Ian Gibson, a quien ha señalado como "el mejor biógrafo de Lorca"; ha señalado que se sentía más cerca de la tesis de Molina Fajardo que del hispanista a la hora de marcar el lugar de la muerte del poeta.

El investigador considera que el poeta fue ejecutado en el Peñón Colorado, una finca particular, frente a un cortijo que se llama de los llanos de Corvera.

martes, 22 de febrero de 2011

Entrevista "Im-pertinente" con Aquilino Duque

Aquilino Duque

"Si me pierdo, que no me busquen en Dallas"

El escritor, retirado en su finca del Aljarafe, contempla con ironía y entre selectos libros el devenir de los días · Como no le publican, sostiene, se ha pasado a internet
Carlos Mármol

El escritor Aquilino Duque. / Diario de Sevilla


PRIMERO, exterior tarde. Pasamos después al interior: a la biblioteca, maravillosa guarida, hogar. Entrados en febrero, en el Aljarafe, territorio desde antaño mucho más romano que sevillano, refresca. Y bastante.

-¿Alguien que en Sevilla decide decir lo que piensa es impertinente, inconsciente o alguien sincero?

-Sincero. En mi caso no tengo nada que perder. Me he montado la vida de manera que siempre he dicho lo que he querido. Tanto en la época anterior como en la actual. No he estado en ningún sitio donde pudiera sufrir represalias laborales. Cada vez digo más lo que pienso.

-¿Ese sentido de la libertad es muy difícil de ejercer en Sevilla?

-Aquí y en todos sitios la gente tiene cuidado de no herir ciertas sensibilidades cuando hay intereses materiales por medio. Vivimos en sociedad. Somos muy radicales cuando juzgamos a los demás. Pero lo que es evidente es que la gente tiene que comer. Quien no se pliega al poder establecido no trinca subvenciones. Si yo tuviera más cuidado, quizás me iría mejor en la vida literaria, pero hace tiempo que acepté que no voy a vivir de la literatura. Yo procuro llevarme bien con todo el mundo, claro. Pero para mí es mucho más importante acostarme con la conciencia tranquila, no tragando sapos continuamente.

-¿Fuera le ha pasado igual?

-En todas partes. En Italia he tenido experiencias análogas. Publiqué una novela que sentó muy mal a la gente biempensante. No fue bien recibida. Iba a contracorriente de la época en la que fue escrita.

-En su caso esta actitud es una constante de su trayectoria.

-Siempre he sido refractario a todas estas cosas. Tanto asociaciones de tipo religioso como político, o cofradías. Es cuestión de carácter.

-¿Ha perjudicado esto su obra?

-Creo que mi obra está reconocida. Lo que no está es remunerada. La gente me conoce y yo creo que me consideran. Se habla de mi fama negativa... pero al fin y al cabo es fama. Hay gente que menciona mi nombre como símbolo de todo lo reaccionario. Ciertos políticos. En fin, también hay políticos cultos. Pocos. Algo se les pega.

-¿No se ha planteado cambiar?

-Es el precio que hay que pagar por ejercer la libertad.

-No hay mucha gente así.

-No crea. Pero es gente de la que no se habla. Conozco escritores que después de publicar hasta diez libros no han recaudado ni 5.000 euros de beneficios. La libertad de criterio tiene su coste. Hay que pagarlo y conformarse. Es así.

-¿Sevilla no se ha portado bien ?

-No me puedo quejar. En su día me premió el Ayuntamiento, la Diputación, la Maestranza me encargó el pregón taurino. Ni de la ciudad ni de las instituciones tengo quejas. Pero lo que yo no puedo es ponerme al servicio de las instituciones para decir lo que a ellas les gusta oír. Comprendo que haya cosas que a mucha gente les chirríe cuando hablo. Alabado sea Dios. Lo siento. Pero yo duermo tranquilo. Para mí esto es fundamental.

-El crítico José Luis García Martín le reprochaba en una crítica a su libro 'Poesías incompletas' que contaminase su propia literatura con su "cruzada antiliberal".

-Él valora mi literatura pero me recomienda hacer literatura de evasión, que es lo que, en otros tiempos, le decían a los llamados poetas sociales. "Sería mejor si su poesía no se ocupase de los garbanzos", decían. El mismo reproche que se hacía a quienes estaban en contra del sistema me lo hacen a mí porque estoy en contra del actual. Yo estoy en contra de todos los sistemas porque es bastante difícil estar de acuerdo con la situación en la que se vive. El entusiasmo de las revoluciones dura sólo una semana. El político y el intelectual a veces hacen camino juntos durante un trecho, pero cada uno tira por su lado. Uno se adapta a la realidad y el otro, si sigue buscando la verdad... La verdad no es rectilínea, sino sinuosa. Comprendo a los políticos pero ellos no me comprenden a mí.

-Usted escribió un libro sobre la ciudad: 'Sevilla bajorrelieve'.

-Fue un libro que me encargó Jesús Aguirre, muy amigo mío, cuando la Expo 92. Quería presentar una urbe amable, abierta al mundo, mejorada en sus infraestructuras. Eso fue lo mejor que tuvo la Expo.

-Alfonso Grosso decía de usted: "Aquilino fue el primero que se fue [de Sevilla] y fue el primero que volvió. ¿Por qué se fue?

-Me fui en 1954 porque me dieron una beca. El ambiente era muy provinciano no sólo en Sevilla, también en Madrid. Quería conocer otros países. Cuando conseguí entrar en Naciones Unidas siempre tuve la idea de no hacer toda mi carrera administrativa como funcionario internacional, sino venirme antes. Me fui por una aspiración cultural. Más de una vez me decían: "¿Prófugo político?". Y yo contestaba. "No, prófugo económico". En Naciones Unidas se ganaba lo que no se ganaba aquí. Como estudié Derecho las perspectivas eran o irse a un bufete y a los juzgados u opositar al cuerpo diplomático. No quise imponerle ese sacrificio a mi padre y, como creía que podría vivir de la literatura... Sabía que si no viajaba y veía otros mundos mi visión sería estrecha. Un poeta provinciano. Luego me metí a diplomático de complemento, como yo lo llamo, que es trabajar de funcionario internacional. El diplomático titular está sujeto al gobierno de turno. Debe cumplir sus instrucciones, acatar traslados. Yo, en cambio, he elegido siempre mis destinos: Ginebra, Roma, Viena, Nueva York.

-Se fue primero a Inglaterra.

-A Cambridge, que me marcó profundamente. López Estrada, el catedrático, me habló de unas becas que daba el Instituto Británico, del que yo era alumno. Conseguí la beca y me fui a Inglaterra. Luego hice la tontería de coger otra para ir a Estados Unidos en vez de quedarme en Inglaterra y hacer un doctorado. Me fui a Dallas. No era lo mismo. Lo que lamenté yo aquello. ...

-¿Lo pasó mal?

-No sentí el choque cultural. Dejé de vivir en casa de mis padres. Mi primera liberación en este sentido fueron las prácticas de milicia: ganaba un sueldo y vivía fuera de casa sin tener que dar explicaciones. Es importantísimo. En Inglaterra, igual. Fue maravilloso por los contactos y las actividades culturales. La vida no podía compararse.
-Estábamos con lo de Dallas.

-Sí. En Dallas... Un compañero mío, canadiense, me dijo que allí daban unas becas. En aquella época atravesar el charco era como ir a la luna. Otro mundo. Pasé allí un año, hice un máster, me trataron bien pero yo lo pasé muy mal. Me metí en muchos líos.

-¿Qué líos?

-Bueeeeeno. A esas edades se enamora uno con facilidad de quien no debe. La beca coincidía con la milicia. Logré a través del jefe de Estado Mayor, que era poeta, que me dejaran marcharme y hacer el resto al regreso. Me dieron la segunda beca y no dije nada: me fui a Estados Unidos. Cuando llevaba allí un año me llamaron diciendo que me degradaban y que tendría que empezar desde el principio. Y me vine para acá, cosa que me salvó. Si no... Lo tengo muy claro: si me pierdo, que no me busquen en Dallas. Lo de Kennedy vino después.

-¿Por qué vuelve para quedarse?

-Eso fue en 1975. Todavía vivía Franco. Yo iba y venía con frecuencia. El año anterior me dieron el Premio Nacional de Literatura. Era mi etapa de máxima rebeldía. Quería que España fuera igual que los países en los que había estado. Mi primer empleo fue en la base de Morón, con los americanos. En realidad volví por una cuestión de identidad: mis hijos no iban a saber de dónde son. El eje de mi vida era la literatura en español. Lo natural era volver. Tenía amigos.

-Y tenía nostalgia.

-La tierra tira. El flamenco. Amigos como Fernando Quiñones. Pero fue una decisión adoptada como otra cualquiera, sin traumas ni historias. He vivido bien en el extranjero. En Italia lo pasé fantásticamente. Lo que pasa es que mi mujer es norteamericana y siempre ha vivido en el campo. La ciudad no le gusta, aunque sea Roma, que es un sitio para quedarse siempre.

-¿Sevilla no?

-Hombre, yo adoración por Sevilla no tengo. Me ha gustado mucho. Estando fuera la he añorado más que ahora. Pero es como la mujer con la que te casas. Todos los días la ves. No creo en el divorcio, así que no me voy a divorciar en Sevilla. Pero si me preguntan qué ciudad andaluza me gusta más yo diría que Cádiz. Cada vez que la piso es por algo bueno.

-¿Nota Sevilla muy cambiada?

-Muchísimo. Cuando volví y buscaba donde vivir fui a un caserón en Castilleja a hablar con el sobrino de la dueña. Eran los años de la piqueta. El hombre me dijo que había que ponerse al día y ser moderno. Era director de banco, claro. Tan malamente me sentó que no llegamos a un acuerdo. Hay cambios que no me gustan nada. Han desaparecido muchas cosas, el Hotel Madrid, el Hotel de la Generación del 27, donde yo también paraba. Aquí tengo azulejos del Palacio de Sánchez-Dalp. Romero Murube me dijo que los cogiera porque iban a tirarlos. Están en la cocina.

-Su imagen de Sevilla es...

-Yo nací en la calle Betis. La ciudad era pequeña. En Alfonso XII, donde vivía, tenía a dos pasos el Club La Rábida y la Escuela Hispanoamericana, la Universidad estaba en Laraña; mi colegio, en la calle Rosita, junto al Molviedro. La Escuela de Artes y Oficios, en Zaragoza. Todo estaba cerca. La gente se conocía. En los 50 ya empezó la gran dispersión, cuando el centro se quedó vacío. Yo he conocido la Sevilla agraria y tradicional. Los grandes ritos eran más accesibles. No había masificación. Sevilla la veo cambiada. No es que me parezcan mal ciertas cosas. El progreso material es incontestable. Entonces no había ni restaurantes. Los sitios se contaban con los dedos de una mano.

-Su obra está llena de ironía y de humor. ¿El sevillano sabe reírse de sí mismo?

-Se toma demasiado en serio. Recuerdo una anécdota sobre Lorca. Pemán se lo encuentra cuando había estrenado El maleficio de la mariposa, con subvención de Fernando de los Ríos. Y le pregunta: "¿Tu obra estará mucho tiempo en cartel?". Lorca le dice: "Hasta que pase por el teatro todo Madrid, uno por uno". No tenía más de un espectador cada noche. El sentido del humor no depende de la ideología. Lo que pasa es que cuando uno es muy militante se toma demasiado en serio. Compara a Paul Morand con gente como Zola o Sartre, siempre enfadados. O Goytisolo, Valente, Ángel González, Gil de Biedma, enfadados con la gente que les rodeaba, que les rendían pleitesía. Siempre con gesto de reproche. Con esa actitud de que la gente les debía algo. A mí la sociedad no me debe nada. Estaré en deuda yo por lo que he tomado de los demás, pero yo no le reprocho nada a nadie. Ese aire de de superioridad enfurruñada es muy propio del intelectual a la gauche. Con los franceses se da mucho. Son intratables.

-En Sevilla...

-Yo en Sevilla procuro no ser un sevillano oficial. Un sevillano oficial es la cosa más cargante del mundo. Sienta mal en otras capitales andaluzas, que tienen complejo con Sevilla. El sevillano está bien mientras no ejerza de chistoso. La gente tiene de verdad gracia cuando se expresa naturalmente y no se propone dedicarse a contar chistes.

-¿Por qué se vino al Aljarafe?

-Era el campo. Había mosquitos. Ahora no hay quien lo conozca. Casi me voy al barrio de Santa Cruz. Pero los pisos eran chicos, encajonados. Romero Murube me dijo que había dos sitios donde vivían los árabes y los romanos: los naranjales de Brenes y el Aljarafe. Aquí estoy cómodo. Quieren hacer una ciudad deportiva ahí al lado. Pero no vamos a ser eternos. Con esos condicionamientos, vivimos.

-¿Cuando reeditó sus 'Crónicas Extravagantes' se sintió igual de vetado que Agustín de Foxá?

-Al principio no fue nada divertido. Estaba en Viena y mi hijo me dijo que se había armado un gran revuelo. Algunos me llamaban fascista y, curiosamente, muchos evitaban coger el ascensor conmigo.

-¿Facilidad para escandalizarse?

-Toda la prensa estaba contra mí. Fernando Ortiz se partió el pecho en mi defensa. Ahora ha pasado al revés. Con lo de Foxá todo el mundo estaba en contra de las autoridades. Les estoy agradecido. Nos hicieron un favor. Si no llega a ser por ellos nadie se entera que Foxá existía. Las cosas son así. No les tengo rencor. Son coherentes con su manera de pensar. Alguien decía: "Parece mentira que unos demócratas hagan esto". Éstos tienen de demócratas lo mismo que yo. La metedura de pata jurídica es otro tema. IU, por lo demás, se ha portado bien conmigo: me pusieron un azulejo en Zufre. Claro que cuando presenté el libro por segunda vez redoblé la ración de la pócima.

-¿Usted es cofrade?

-Ese mundo me ha atraído siempre como espectador. La vida de una cofradía, no. Cuando yo he escrito alguna cosa lo he hecho porque lo sentía. Ahora, lo del pregón... Ir allí y echarle por obligación un piropo a todas y cada una de las cofradías. Decir lo que cada uno quiere oír. ¿Para qué hablar entonces?

-¿Es difícil ser uno mismo?

-Pues bastante, oiga.

http://www.diariodesevilla.es/article/entrevistasimpertinentes/891316/si/me/pierdo/no/me/busquen/dallas.html

miércoles, 5 de enero de 2011


RAFAEL GARCÍA SERRANO

Juan Van Halen.-

(La Gaceta. 19-7-2010)

Le caí bien y desde aquel momento se notó. Ya entonces supe que la entrevista la salva el entrevistado y la cobra el entrevistador.Rafael García Serrano estaba siempre en guardia, como si mantuviese la alerta del parapeto. Tenía una mirada interrogante, muy viva. Era culto, acogedor y sin dobleces. Atesoraba una coherencia vital que inquietaba a los acomodaticios y una sinceridad que molestaba a los mentirosos. Ya entonces su reino no era de este mundo y no quiero pensar cómo se sentiría ahora en esta España de pinochos zigzagueantes. A lo mejor la muerte le vino a su tiempo y además para bien, evitándole disgustos, aunque él no se hubiese acoquinado.Rafael producía una cierta incomodidad en ciertas personas que él conocía de antiguo, desde antes del diluvio, pero nunca sintió la necesidad de complacer a los complacientes. No tuvo que descargar su conciencia –Descargo de conciencia tituló Laín el libro en el que entonó su mea culpa político– pidiendo perdón a quienes nunca piden perdón. No había por qué. Jamás calló aunque por ello recibiera papirotazos y sinsabores; de los primeros se defendió con su bien afilada pluma; supo recibir los segundos con indulgencia que no dañaba su entereza. Era un idealista sin complejos, como el del soneto de Ángel María Pascual, su amigo. Como buen navarro, le encantaba la fiesta de los toros –es delicioso su libro de relatos Los toros de Iberia– y nunca apostó por los cabestros.Luego le seguí como articulista acerado de prosa impecable. Era un tiempo de grandes articulistas, algunos de ellos raptados ya por la muerte, otros ninguneados por el olvido, y no pocos, vivos y muertos, tiznados por la envidia, que es el vicio nacional. Rafael García Serrano tenía a veces asperezas de legionario y su estilo literario no admitía tributos a la ñoñería; escribía “a trancas y barrancas y echando el carro por el pedregal” como aconsejaba Azorín, escritor con el que no podrían encontrársele afinidades apreciables. Parecía escribir cabalgando, como Garcilaso.Lo primero que leí de Rafael fue Eugenio o la proclamación de la primavera, una novelita –el diminutivo atiende sólo a su extensión– militante, ilusionada, sin concesiones a la melancolía. La novela de los diecinueve y veinte años. Dice que Eugenio, su amigo y protagonista de la narración, es “el muerto que yo hubiera querido ser”. Afortunadamente no lo fue, aunque estuvo a un paso de serlo; recibió una herida de guerra y convaleciente en un hospital avanzó en la construcción de su Eugenio, la historia de un muchacho que nada tiene que ver con el ideal que parece desear Marina Geli, consejera de Salud de Cataluña.La novela más conocida de Rafael es La fiel infantería, luego llevada al cine, y con numerosas ediciones. Recibió el Premio Nacional de Literatura, lo que no la libró de ser retirada de las librerías por la censura. Así se movían quienes se empeñaban en ser más papistas que el Papa. La fiel infantería y Madrid, de Corte a checa, de Foxá, son las dos grandes novelas de la Guerra Civil desde la perspectiva de los nacionales. Foxá es otro personaje políticamente incorrecto. Se ejerce sobre él una persecución post mórtem por los sucesores ideológicos de quienes fueron a su casa para darle matarile en las tapias de la Casa de Campo y le dejaron en paz cuando enseñó su pasaporte diplomático y su nombramiento de cónsul de la República en Bombay. Un miliciano se dirigió a sus colegas: “Vámonos, casi nos cargamos a un indio”. Tal cual.Rafael García Serrano publicó una obra muy interesante en el mimo de las palabras, Diccionario para un macuto, que debería haberle abierto las puertas de la Real Academia, aunque esa venerable institución no ha cambiado demasiado desde que se meó en sus tapias el joven Alberti. A veces, como el lago Ness, es más conocida por sus monstruos que por sus bellezas. Pienso en Galdós, derrotado en su primer intento de ingresar en la Academia por un señor Commelerán, que en nombre y fama literaria no ha resultado inmortal, pero que ganó aquella votación.Como novelista brilla en las descripciones, en el andamiaje de las situaciones y en el retrato de sus personajes. Plaza del Castillo, Los ojos perdidos, Cuando los dioses nacían en Extremadura, entre otras, son grandes novelas.Recuerdo a Rafael en su salsa de gran conversador; hablamos mucho. Aprendí de él y conocí su generoso apoyo a los jóvenes que queríamos abrirnos camino al olor de las linotipias como él lo había hecho de muchacho al olor de la pólvora.

martes, 16 de noviembre de 2010

La casa encendida, por Francisco Robles


Porque todo es igual y tú lo sabes, has vuelto al territorio donde confluyen la juventud y la ilusión, el asombro que te hacía abrir los ojos de par en par porque no querías perder ni una gota del mundo, porque estabas obsesionado con esa extraña luz de la belleza, porque tus ojos no se cansaban de mirar el prodigio del arte ni de descifrar los misterios de la poesía, como si eso fuera posible. Porque todo es igual y tú lo sabes, ese verso de Luis Rosales ha regresado a tu casa encendida con el libro que alguien te ha enviado como se manda un cesto donde las cerezas se encadenan, y de Rosales vas a Lorca, y de Lorca a la tragedia que algunos están empeñados en resucitar como si la muerte valiera la pena de ser resucitada.
Como bien dijo Petón en un homenaje a estos dos poetas en el que tuviste el privilegio de participar, Rosales tuvo que llevar sobre sus hombros la cruz de la insidia y de la calumnia por haber defendido a Lorca, su amigo. En España los buitres tienen dos alas, siempre dos alas, y cuando no vuelan por la diestra lo hacen por la siniestra. Y a Rosales lo prendieron las dos astas del astifino toro que no deja de derrotar por un pitón y por el otro. Rosales, ese poeta que te ha guiado por las galerías del alma, que te ha moldeado el oído con la música que brotan de sus versos en cuanto las sílabas florecen en tus labios mudos. Sí, Rosales, que siempre llevó a Lorca consigo, como si le hubiera alquilado su casa encendida a Federico mientras él se conformaba con vivir al raso del insulto y la infamia.
Como en el poema de Rosales, has sentido los pasos de la Historia antes de entrar en tu casa, los odios acumulados que regresan para descoser las heridas que la Transición logró cauterizar. Y no es eso, no es eso… No podemos consentir que los muertos sean los títeres que cuatro vivos manejan para conservar el poder que se les va de las manos. Porque Lorca no es de nadie, ni siquiera de sus viuditos apócrifos que viven de los despojos que nada tienen que ver con su obra luminosa.
Hoy has regresado a la casa encendida, como si Rosales estuviera a tu lado para enseñarte lo mejor de Federico, para recitarte al oído aquel verso que le escuchaste en La clave, sí, cuando la televisión pública se hacía para promover la cultura y no para entontecer a la gente en esta Andalucía de los nuevos caciques. Hoy has vuelto a estremecerte con aquel verso en la voz sutil y ceceante de Rosales, con aquel mar de Poeta en Nueva York que recordó, ¡de pronto!, los nombres de todos sus ahogados. Y has regresado a tu casa, la casa encendida donde leíste los sonetos del amor oscuro, publicados por Blanco y Negro: «Que lo que no me des y no te pida / será para la muerte, que no deja / ni sombra por la carne estremecida».
Vuelve la voz de tu padre, que no ha muerto como bien señala Borges en su soneto sobre la lluvia, para decirte que vayas al quiosco. Y tú, que sigues siendo el niño que te sostiene por dentro, le enseñas este artículo para agradecerle que no inoculara el odio en tus entrañas, como si la palabra pudiera traspasar el río que os separa, como si aquella casa aún estuviera encendida, porque todo es igual y tú lo sabes.

sábado, 30 de octubre de 2010

BRILLANTE ACTO LITERARIO EN EL CENTENARIO DE LUIS ROSALES





Sevilla, 29 de Octubre de 2010


A. C. Ademán




Como estaba previsto se celebró en el Club Antares de Sevilla e acto literario organizado con motivo del centenario del nacimiento del poeta granadino Luis Rosales. La convocatoria, títulada dos poetas Rosales y Lorca, dos amigos en la tragedia de España, convocó en la sala de Antares a un numeroso público que llenó el recinto donde incluso había muchos asistentes de pie, entre la gente que asistió al acto numerosos medios de comunicación y, como personaje destacado, el nieto del poeta homenajeado, también Luis Rosales de nombre.


Moderó el acto Javier Compás, de Ademán, que, tras dar las gracias y la bienvenida a los asistentes presentó a los dos oradores de a noche, ambos famosos periodistas y escritores, el sevillano Paco Robles y el madrileño José Antonio Martín Petón.


El acto se abrió escuchando al mismísimo Luis Rosales recitando un pasaje de su obra La casa encendida.


La intervención del columnista de ABC, Paco Robles, tuvo momentos de gran emotividad, acertadísimos los fragmentos que, de la obra de Rosales, escogió Robles para leer con precisa entonación y gran sentimiento. La sala, guardó un atento silencio mientras el orador componía con su lectura bellos momentos de altísima poesía.


Tras Paco Robles, intervino José Antonio Martín "Petón", que, con su acostumbrado verbo vibrante y vigoroso, llevó al público la película narrada de la pasión y muerte de Lorca, de como los falangistas hermanos Rosales lo defendieron hasta poner en peligro sus vidas y del éxilio interior que para Luis Rosales supuso el asesinato de su intimo amigo Federico.

En el contexto de su narración "Petón" regalo a los presentes las imágenes hasta entonces inéditas, del gran amigo de Lorca y de tantos otros componentes de la Generación del 27, Pepín Bello, en las que narra, con toda la lucidez que conservaba a sus casi ciena años, la amistad de Lorca con José Antonio Primo de Rivera.

Tras unas breves intervenciones de algunos de los asistentes, el acto se cerró con una cerrada ovación del público que había asistido, atento y emocionado en ciertos momentos, al acto, cuyo resumen es el afán de la Asociación Cultural Ademán de fomentar el mundo de la cultura en foros abiertos, tolerantes, civilizados y constructivos para la mejor convivencia de todos.



viernes, 29 de octubre de 2010

Rosales y Lorca, frente a la Política


ABC, Aurora Florez 29/10/2010
El centenario del nacimiento del poeta granadino Luis Rosales con el matiz clave de su amistad con Federico García Lorca, que le marcó profundamente, centró ayer la sesión de homenaje al poeta y ensayista organizada por las asociaciones culturales Fernando III y Ademán, celebrada en el Club Antares, y cuyo fin último era desentrañar en el marco de aquella relación, fructificada en tiempos de la preguerra civil, entre dos escritores de ideologías contrapuestas, la realidad de una convivencia en paz y armonía. Volver a ese espíritu, en medio de la diversificación social y política, es la idea que quedaba sobre la mesa de la mano de la literatura y de los recuerdos.
Así lo explicó a ABC Javier Compás Montero de Espinosa, presidente de la Asociación Ademán, que como se recordará saltó a las páginas de los periódicos junto a la Fernando III, por la prohibición de la delegada de Participación Ciudadana, Josefa Medrano, de celebrar un homenaje en octubre de 2009 al escritor Agustín de Foxá en el centro cívico Tejar del Mellizo. Un caso por el que la política de IU está procesada y por el que ambas entidades piden hasta dos años de prisión y once de inhabilitación.
Posturas intolerantes
Javier Compás, en este sentido, indicó que el homenaje a Luis Rosales se incardina precisamente en una actitud contrapuesta a la Josefa Medrano, «un caso que sigue su camino en el Juzgado», exponiendo que se trataba de «un acto contrario a la postura intolerante por motivos políticos»de la delegada de IU.
En esta ocasión, las citadas asociaciones tampoco han podido acceder al citado centro cívico ni al de la Buhaira, pues, según la respuesta municipal, estaban ocupados para esta fecha.
El homenaje, concretamente, en el que estuvo presente Luis Rosales López de Carrizosa, nieto del poeta, contó con las intervenciones del escritor, periodista y colaborador de ABC, Francisco Robles, y el escritor y periodista, José Antonio Martín Otín, «Petón», autor del libro «La desesperación del te. 27 veces Pepín Bello». Respectivamente se ocuparon de las correspondencias literarias entre ambos poetas, los puntos en común de sus obras, y el ambiente de preguerra y amistad en los que vivieron Rosales y Lorca, en el que precisamente Pepín Bello jugó el papel fundamental de aglutinar a la generación del 27. «Petón» denunció las calumnias que soportó Rosales durante toda su vida en relación con la muerte de Lorca.
Quedó también un testimonio filmado una de las tardes en las que José Antonio Martín acudió a la cita semanal con Álvaro Sáez de Heredia, y que fue proyectado ayer en el transcurso del homenaje literario.
Hablando a la cámara
A la cámara, Pepín Bello habló de Lorca y de su comprensión del tiempo en que vivían, de la amistad de ambos, que junto a la literatura lo superan todo, porque para «Petón» «más que a las dos Españas Lorca y Rosales pertenecían a la tercera España, aquella que superaba a las dos». Pero, la grabación, una joya en cuanto a documentación, también recoge el testimonio de la amistad del poeta granadino asesinado y José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española.
Por su parte, Francisco Robles, rompiendo el tópico del enfrentamiento de escritores de ideologías políticas enfrentadas, trazó los paréntesis entre Lorca y Rosales, su brillantez y su capacidad de seducción, su coincidencia en Gustavo Adolfo Bécquer en el tratamiento del amor, la utilización del surrealismo al modo español, integrado en la razón, y, habló de la relación que se estableció entre el poeta muerto y el poeta vivo, que dejó a Rosales siempre a la sombra de Lorca.
Robles se refirió también al exilio interior de Luis Rosales y a su rebeldía contra el franquismo, leyendo tres poemas de la Guerra Civil, en el que el poeta descubre lo peor de la contienda y vaticina lo que después sucedió en España.

domingo, 24 de octubre de 2010

"PETÓN", QUE ESTARÁ EN EL ACTO HOMENAJE A LUIS ROSALES, ENTREVISTADO EN ABC


Día 24/10/2010
José Antonio Martín Otín, Petón para los amigos, participará, junto al periodista y escritor Paco Robles, el próximo jueves 28 a las 20ºº horas en el Club Antares, en el homenaje literario que la Asociación Cultural Ademán organiza en conmemoración al centenario del poeta andaluz Luis Rosales. Hoy le entrevista para su magnifica página: Dr. Livingston, supongo... el periodista Alfredo Valenzuela.
«Mi padre fue quien más huelgas de hambre le hizo a Stalin»

Representante de futbolistas como Fernando Torres, comentarista de radio, autor de una biografía sobre José Antonio y del libro «La desesperación del té» (Pre-Textos), sobre Pepín Bello y la Generación del 27, «Petón» intervendrá el jueves en Sevilla en un homenaje a Luis Rosales.


—Participará en el homenaje a Rosales tras la prohibición al de Foxá…
—Fue impresionante lo de Foxá. No merece más comentarios que los que tuvo en su momento. Participaré encantado en el de Rosales porque es una barbaridad de poeta, aunque fuese postergado por ser de los que perdieron la 'batalla' cultural.
— ¿Un homenaje de este tipo puede provocar la actuación violenta de la ultraizquierda, como argumenta la concejal Medrano?
—Si fuese de ultraizquierda denunciaría a la concejal por tacharme de enemigo de la cultura.
—Hablarán de la amistad de Rosales y Lorca…
—Si se habla de la vida y la obra de Rosales, es importante el capítulo de su amistad con Lorca. Toda su vida estuvo marcada por el secuestro y el infame asesinato de su amigo. Rosales padeció esa muerte, que le restó energía, vida y alegría, que lo convirtió en un hombre triste.
—En su biografía de José Antonio, también habla usted de su amistad con Lorca…
—Hay testimonios que la evidencian, como el del mismo Luis Rosales. Ahí Gibson ha dado bandazos tremendos, primero que sí fueron amigos, luego que no… Francisco García Lorca negó esa amistad, pero esos años él estaba en Egipto de diplomático ¿cómo pudo saberlo? A mí me lo dijo Pepín Bello y yo a él le creo.
— ¿Por qué una biografía de José Antonio? ¿Quedaba algo por saber?
—Todavía me entero de cosas sobre José Antonio. Queda mucho por saber, sobre todo de sus últimos días en la cárcel.
— ¿Se llama así por él?
—En casa me dijeron que por mi abuelo José y por mi abuelo Antonio. Pero conociendo a mi padre, que combatió en la División Azul, estuvo once años cautivo y fue quien más huelgas de hambre le hizo a Stalin, puede que la razón fuese otra.
—Se han metido con usted por ir al homenaje a los caídos en la División Azul…
—Por ir a ver a mi señor padre, que está enterrado en el monumento a los caídos en la División Azul. Si hubiera combatido en las Brigadas Internacionales, también hubiera ido, aunque no soy comunista, como no soy falangista.
— ¿Qué era lo que más le gustaba de su padre?
—Fue un héroe. Un tipo de una integridad y de un coraje asombroso, de una lealtad infinita que le hacía sufrir. Comíamos separados para no discutir de política. Cometió el error de adentrarme en José Antonio, y como yo le decía que el franquismo lo había utilizado de manera repugnante… Él supongo que también le debía lealtad al General.
—El presidente de la Junta también se llama José Antonio, pero prefiere que le llamen Pepe.
—Eso está bien. A mi llaman 'Petón', y José Antonio sólo cuando se trata de algo serio.
—Se extrañan de que usted cante el 'Cara al sol', pero a nadie le extraña que miembros del Gobierno canten el himno que cantaba Stalin ¿no es extraño?
—Es que los periodistas que fueron al homenaje en el cementerio de la Almudena a los caídos de la División Azul creían que iban a encontrarse con correajes y botas altas. Allí lo que hay es una reunión de abueletes que rezan, cantan "Yo tenía un camarada", que yo no lo canto, y levantan el brazo, que yo no lo levanto, aunque canté el 'Cara al sol'. Como no encontraron la manifestación nazifascista que creían que encontrarían, me pillaron a mí y se dijeron, hagamos carne de este pavo… Hay que decir que tuvieron la gallardía de colocar mi réplica en el mismo sitio que publicaron la información.
— ¿Sigue el consejo de Franco de no meterse en política?
—Sí, porque no me metí en política activa. No lo seguí antes, de joven, pero tuve la satisfacción de haber hecho lo que tuve que hacer. Había una verdad que se enfrentó a la mentira oficial: le arrebataron a un muerto sus símbolos, sus canciones y transformaron su discurso en lo que él nunca quiso decir.
—En su libro sobre José Antonio detalla el odio de las izquierdas a la bandera republicana.
—El decreto que crea esa bandera dice que se añade otro color "de la región que es nervio de nuestra patria", el morado de Castilla.
— ¿Se ha legislado desde el rencor?
—Ahora desde la incapacidad. Cuando el presidente del Gobierno se sintió fuerte legisló no desde el afán de justicia sino de ajustar cuentas. Y no me refiero a que se recuperen los restos de un familiar de una cuneta, porque si fuese mi caso no habría fuerza que me detuviera para recuperarlos, sino a recordar lo peor de lo que fuimos en vez de solucionar lo que tenemos, que es muy gordo, cinco millones de parados. Habría que repartir el trabajo igual que hay que repartir los beneficios.
— ¿Cuál es la principal enseñanza que sacó de Pepín Bello?
—Unir contrarios.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Dos poetas, Rosales y Lorca, dos amigos en la tragedia de España



Las asociaciones culturales Fernando III y Ademán, organizan un acto literario como homenaje al poeta andaluz Luis Rosales, con motivo del centenario de su nacimiento. En el evento, subtitulado Dos poetas, Rosales y Lorca, dos amigos en la tragedia de España, intervendrán el escritor, periodista y columnista de ABC, Francisco Robles, y el escritor y periodista, José Antonio Martín Otín.
El homenaje literario tendrá lugar en la Sala Syrius del Club Antares de Sevilla, a las ocho de la tarde del próximo jueves 28 de Octubre de 2010.
La entrada es libre hasta completar aforo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

POEMAS DEL OPROBIO

El joven periodista y escritor Alberto García Reyes, gana el XI Premio Joaquín Romero Murube con el artículo 'Poemas del oprobio' en el que revindica la figura de literatos proscritos como Agustín de Foxá, Luis Rosales o el propio Romero Murube.

Lea el artículo compleo en

http://www.abcdesevilla.es/informacion/sevilla/recursos/pdf/2010/poemas-oprobio.pdf

domingo, 26 de septiembre de 2010

ESE GENERO DESVALIDO


Javier Compás
25-Septiembre-2010

“La poesía es un genero desvalido” decía Luís Rosales, gran poeta granadino, español, nacido el 31 de mayo de 1910, y en ese desvalimiento está pasando, con más pena que gloria, el centenario de su nacimiento. Rosales, premio Cervantes en 1982, como superviviente de los nunca premiados, de Luis Felipe Vivanco, de Leopoldo Panero, de Dionisio Ridruejo, compañeros de vericuetos literarios y de camisa azul de mangas remangadas y vista en el horizonte, aquella Generación del 36, terrible guarismo de nuestra historia… o providencial para algunos.
Aquellos tiempos de convivencias, de prólogo, antesala de la tormenta de acero y dientes apretados. En 1935, cuando por los sumideros debajo de las aceras ya corrían sangres tempranas, sangres jóvenes, José Bergamín, el poeta de Cruz y Raya, el comunista de hoz y martillo, editó la primera obra poética de Luís Rosales, Abril, en la misma colección donde también aparecerían obras fundamentales de Neruda y del palaciego Alberti.
Y en la casa de la calle Angulo, poco después, la escenificación más dura de la tragedia tribal. Hermanos, camisas azules, gestos duros, defendiendo al amigo de la locura imbecil y absurda, “la vida del hombre más importante de España dependió de la ambición política de alguien que no representaba a nadie”, no recordemos aquí su nombre, no merece la pena.
Rosales certifica la amistad de Federico y José Antonio, se lo dice a Ian Gibson en 1966, y más, que Lorca pensaba que la única solución para resolver el estado de violencia en España en aquellos momentos era una intervención militar. Federico se refugió en Granada temeroso del ambiente hostil que se vivía en Madrid, buscó el calor de los suyos, de su familia, de sus amigos los Rosales, pero la locura se desbordó y lo arrastró al abismo, al mismo que pudieron ir los que lo defendieron.
El joven Luís que barría en la tienda de pasamanería de su padre soñó con aprender qué era un poema, y en esa búsqueda empeñó su vida. Poeta para todos, aunque se sentía periodista. En 1938 está en Pamplona, allí nació la gran revista falangista Jerarquía, “la revista negra de la Falange”, en cuyos cuatro únicos números se trató de reflejar la concepción de una nueva estética, la moral de un nuevo estado. Después vendría Escorial, “nuestra gran piedra lírica” como tituló Ortega al gran monasterio, otro gran empeño falangista que dio a la luz tipográfica sesenta y cinco números de verdadero empeño por recuperar la pluralidad cultural truncada por el conflicto bélico, en ella, Luís Rosales compartió la secretaría con Antonio Marichalar, bajo la dirección de Pedro Laín, mientras Dionisio Ridruejo marchaba a Rusia a demostrar que los hombres de letras también sabían luchar con las armas por la nueva España. En ella publicaron Vicente Aleixandre, Blas de Otero, el sevillano Adriano del Valle, Dámaso Alonso y Gerardo Diego, entre otros.
En 1949 vendría La casa encendida, quizás su obra maestra, o, al menos, la que más notoriedad popular le ha dado, aunque el autor considera El contenido del corazón, la obra que le resume como escritor y como hombre. Hombre que declararía al gran periodista Joaquín Soler Serrano, fallecido, por cierto, en la más absoluta indigencia recientemente, su desencanto con la sociedad y la política desde la muerte de su íntimo amigo García Lorca.
Pero Rosales no perdió su Fe, “me gusta que Dios se haya hecho hombre”, Fe que le llevó a componer numerosos villancicos ensalzando la encarnación de la Divinidad.
También fue profunda su creencia en la Hispanidad, “en América es donde de verdad se aprecia lo que llegamos a ser los españoles”, una lengua común, una cultura común, con sus peculiaridades locales, pero sin nacionalismos excluyentes. Rosales murió precisamente en 1992, año de la conmemoración del quinientos aniversario del descubrimiento de América.

martes, 7 de septiembre de 2010

Miguel Hernández y los intelectuales de barro

http://www.villenainteresa.com/

Mis cumplidas felicitaciones al poeta oriolano Miguel Barcala por la genial operación de marketing gratuito a lomos d e la presentación (28.12.09 ) de su libro de poemas “El canto del cisne de un poeta” , en homenaje a Miguel Hernández, pero …. “politically incorrect” .
Se trata de un libro de poemas donde el autor ridiculiza al Presidente del Gobierno con versos como -”Zapatero el odioso, que está destruyendo España con velocidad y con saña”-, llama asesino a Santiago Carrillo, ex dirigente del PCE, “Quisiera borrar su nombre, / creando el odio a la patria, / desgarrando su bandera, / destruyendo monumentos, / en honor de ese felón de Carrillo, / que a más de asesino es pillo” y realiza una loa a la alcaldesa de Orihuela , Mónica Lorente .. “ con su porte elegante de señora”…..
El publicitado libro habría pasado desapercibido y no habría salido de la remota Orihuela de no haber tenido la sabia ocurrencia el poeta Barcala de haberlo escrito en homenaje al poeta stalinista, Miguel Hernández , y haber incluido un serie de datos biográficos que han molestado sobremanera a la “picosa” izquierdona alicantina : ese fósil de momia que aun vive a lomos guerracivilistas de la Gran Multinacional de la Mentira, falsificadora de la Memoria histórica . Cuando a la izquierdona le levantan las falditas y le dejan sus vergüenzas al aire ¡¡saltan rayos y truenos!! .
Y es que .. las fantasías de todos estos intelectuales de barro sucumben bajo las verdades recientemente desveladas, en archivos y documentos del Socialismo moscovita, por los que sabemos que M. Hernandez fue el “Poeta de la ROBOlución Comunista” al servicio del genocida Stalin para imponer en aquella negra España del ´36 su dictadura comunista de órbita soviet. .
Y es que la fantaseada leyenda que la izquierda española nos montó sobre el poeta oriolano hasta convertirlo en otro de sus idolatrados iconos, se convierte en barro a la luz de la historia. Y así hablan las fuentes.
El poeta Miguel Hernández no fue “el pobre hijo de un cabrero” como siempre nos contó la “propaganda machine” izquierdista : su padre era un acomodado hacendado que tenía buenas cuentas corrientes en la Banca Balaguer y era un adinerado granjero.
Miguel fue católico de formación : Estuvo 8 años escolarizado entre la Escuelas del Ave Maria y el Colegio de Jesuitas de Santo Domingo, cosa bastante inusual en una época en la que la mayoría de niños no iban a la escuela :fue un niño rico privilegiado cuyo padre pudo pagarle una educación PRIVADA . El sacerdote oriolano Antonio Roda, amigo de niñez del poeta y compañero de pupitre, revela en sus memorias inéditas que Miguel Hernandez era monaguillo de su iglesia , donde ayudaba a misa cada día antes d e ir a las clases ..
De los 15 a los 20 años su padre le obligó a cuidar de sus propiedades “pastoriles” porque no quería que siguiera estudiando. De ahí lo de “cabrero” …
M. Hernandez llegó tarde a la mitificada “Generación del ´27 “ :Garcia Lorca y Cernuda se lo bloquearon y estuvo vetado en los ambientes poéticos donde estaban Lorca y Cernuda y lo rechazaban y despreciaban porque “ Miguel creaba un ambiente muy tenso” . De no ser por Aleixandre y Neruda (comunista) , que le echaron una mano “ideológica” .., no hubiera sido nunca relacionado con esa Generación del 27 de la que estuvo siempre rechazado , ni tampoco se hubiera hecho famoso.
Visto su fracaso en esa Generación del ´27, se apunto a “comisario comunista de la Revolución Stalinista” para España ( fue nombrado el “Poeta de la Revolución Comunista”) y, una vez convertido al Comunismo, creció su fama como la espuma: las muy organizadas redes marxistas internacionales se encargaron de la “propaganda machine” ..
Tras la Guerra inCivil, Miguel fue encarcelado : esa “propaganda machine” izquierdista difundió que los comunistas Alberti y Neruda , por presiones desde fuera, lo salvaron de la 1ª pena de muerte pero es MENTIRA porque fue salvado por los dos franquistas : Jose Mª de Cossío y Dionisio Ridruejo desde dentro de España y que le dieron trabajo en la Enciclopedia Espasa-Calpe.
Estos franquistas le hubieran sacado definitivamente de la cárcel si tan solo hubiera escrito una declaración de arrepentimiento por su activismo y ser agente del comunismo stalinista, pero claro, ….. “el Poeta de la Revolución Comunista” no podía retractarse: hubiera quedado en ridículo delante de sus ROBOlucionarios.
Con su pobre mujer Josefina Manresa(hija de un guardia civil) tuvo hasta violencia verbal porque “no entendía ni sus ideas ni su soberbia” y rompió pronto al irse a medrar a Madrid y estuvieron dos años sin verse. Josefina no se acercó a verle a las prisiones donde estuvo. Eran ideológicamente y culturalmente distintos.
Nunca fueron un matrimonio bien avenido: en realidad “ El Rayo que no cesa” no se lo inspira en su pobre mujer sino en su amante Maruja Mallo , que es la que vertebra toda su obra poética …
Huyendo hacia Chile , M. Hernández fue ocultado en el Real Alcázar de Sevilla por el franquista Director de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras Joaquín Romero. En la huida a Portugal se perdió por el campo y fue detenido en Rosal d e la Frontera y entregado a la policia española en 1939 .
Tuvo 2 procesos : uno civil , que lo dejó en libertad y cuando iban a hacerle el proceso militar , el poeta estaba libre en la calle. Le detuvieron, le condenaron y , al negarse a firmar su arrepentimiento, lo metieron en la cárcel donde murió de tuberculosis .
La todopoderosa “propaganda machine” de la Gran Multinacional de la Mentira (la izquierda) crea ICONOS Y FALSOS MÁRTIRES cuya realidad, cuando es bien conocida, resulta patética.
Yo, de los intelectuales, admiro su decencia y coraje en defensa d e las libertades democráticas. Ser “comisarios panfletarios” de una “estafa ideológica totalitaria” ,como fue el Comunismo y estar al servicio de un genocida llamado Stalin, me parece simplemente indecente y reprobable.
Que el poeta oriolana Barcala , haya contado las verdades del barquero en su poemario y que el nombre de Miguel Hernández le haya catapultado, involuntariamente, a la fama, es algo digno de elogio en tiempos en que el marketing siempre saca onerosa tajada: ha sido una genial jugada.
==
(retazos de Miguel Hernández : “Obras Completas ”. Edit.Losada .1968)
“EL INCENDIO” :
Europa se ha prendido , se ha incendiado:
de Rusia a España ve, de extremo a extremo,
el incendio se va enarbolando
con unfurro, un ímpetu supremo.
Se propaga la sombra de Lenin, se propaga,
avanza enrojecida por lo hielos..
España suena llena de retratos de
Lenin entre hogueras matutinas …
para estrechar con Rusia los cercos de la lumbre ….
Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente… “
Rusia edifica un mundo feliz y transparente ….
( “Obras Completas .Miguel Hernández”. (Edit.Losada .1968)
( Según la documentación comunista de los Archivos de Moscú , Lenin y Stalin fueron responsables de 12 millones de rusos asesinados en la Uninón Soviética. La suma total de asesinatos, en aras de la ideologia Comunista, fue de más de 100 millones, según consta en dichos archivos)
=====
(Fuentes : “ Proceso a Miguel Hernández:el Sumario 21.001” , ”Noticias sobre Miguel Hernandez”(1951) y “Miguel Hernández , poeta” (1955).de Juan Guerrero Zamora.
“Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte de un poeta” de J.L. Ferris (Temas de Hoy.2002 .)