Mostrando entradas con la etiqueta Agustín de Foxá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Agustín de Foxá. Mostrar todas las entradas
viernes, 12 de diciembre de 2014
Cierra TeleSevilla. Triste noticia para la libertad.
En la triste hora del adiós a TeleSevilla , desde la asociación cultural Ademán,queremos recordar su independiente estela de defensa de la libertad con parte de la cobertura que ofrecieron del caso Foxá.
http://youtu.be/VygsoYch9Vo?list=UUZPLSxKpzcQ5djucvhaQ2zg
Etiquetas:
Agustín de Foxá,
TeleSevilla
sábado, 25 de octubre de 2014
Crónica de la presentación Agustín de Foxá y Madrid de Corte a Checa.
Tras la presentación el pasado miércoles 22 de Octubre en la sala La Revuelta del libro de Javier Ramos Gascón, Agustín de Foxá y Madrid de Corte a Checa, nada mejor que la crónica de Francisco Correal en Diario de Sevilla para reseñar el evento, que contó con las palabras de bienvenida del Presidente de la Asociación Cultural Ademán y co-gerente de La Revuelta Javier Compás, y la presentación de autor y obra a cargo de Aquilino Duque.
Formas de salir del purgatorio
Aquilino Duque
propone un 'homenaje' a la edil de Izquierda Unida que al suspender un
acto sobre Foxá incrementó el acercamiento al autor y la venta de sus
libros.
Francisco Correal (Diario de Sevilla).
Un escritor gallego y dos militares andaluces. Valle-Inclán, el general
Primo de Rivera y Narváez, el "espadón de Loja", son los tres primeros
personajes de Madrid de corte a checa. La relación entre esta
obra y su autor es el objeto del trabajo que Francisco Javier Ramos
Gascón ha publicado en Renacimiento y se presentó el miércoles en la
asociación La Revuelta.
Agustín de Foxá y Madrid de corte a checa es el título del libro de alguien completamente ajeno al entorno literario. En la biografía de Ramos Gascón, la única relación explícita con el libro que ha estudiado es su ciudad y su fecha de nacimiento: Madrid, 1936. La ciudad y el escenario en el que Foxá ambienta la novela protagonizada por José Félix Carrillo, trasunto según Ramos Gascón de José Antonio Primo de Rivera y del propio Foxá.
El autor del libro es intendente mercantil, auditor-censor jurado de cuentas, agente de bolsa y cambio y notario. Representó a España en el Fondo Monetario Internacional. La nota literaria de su biografía, jalonada con títulos como Los valores bursátiles ante la nueva legislación fiscal o El paradójico comportamiento de la Bolsa española, es que fue compañero de Sánchez Dragó en los estudios de Derecho.
El libro de Ramos Gascón lo presentó Aquilino Duque, que invitó a los miembros de la asociación La Revuelta a saldar la deuda que contrajeron con la concejala Josefa Medrano, que en su época en el gobierno municipal suspendió un acto de homenaje a Foxá que tuvo que celebrarse a la intemperie. "Todos los autores, independientemente de sus ideas políticas, tienen su purgatorio. Lo tiene ahora Sartre, ¿quién se acuerda de Sartre? La señora Medrano sacó a Foxá de su purgatorio y gracias a aquello se dispararon las ventas de sus libros. La prueba es la cantidad de gente que ha venido al acto".
Agustín de Foxá figura junto a Eugenio Montes y Rafael Sánchez Mazas, padre de Sánchez Ferlosio e inductor de la trama argumental de los Soldados de Salamina de Javier Cercas, como uno de los autores del Cara al sol. El poeta de la generación del 27 Manuel Altolaguirre le editó uno de sus libros de poesía. Poeta malagueño que frecuentaba la tertulia de la calle Viriato, en Madrid, que aparece en la novela.
El notario y agente de cambio y bolsa evocó dos relaciones con el legado de Foxá: el acercamiento a sus libros en la biblioteca de su padre; el contacto posterior con los sobrinos de Foxá, que en 1956, tres años antes de su muerte, ingresó en la Academia de la Lengua. En el libro, traza una serie de concomitancias, analogías entre personajes y compara las diferentes ediciones de un libro que Foxá dividió en tres capítulos: Flor de lis, El himno de Riego, La hoz y el martillo.
Después de la presentación, hubo una animada tertulia en la sede de las Siete Revueltas. La obra de Foxá no tiene desperdicio. Desde la primera página a las dos últimas líneas: "Estaba a diez minutos de tranvía de la puerta del Sol; allí al alcance de la mano, contemplaba a la ciudad más lejana del mundo".
Agustín de Foxá y Madrid de corte a checa es el título del libro de alguien completamente ajeno al entorno literario. En la biografía de Ramos Gascón, la única relación explícita con el libro que ha estudiado es su ciudad y su fecha de nacimiento: Madrid, 1936. La ciudad y el escenario en el que Foxá ambienta la novela protagonizada por José Félix Carrillo, trasunto según Ramos Gascón de José Antonio Primo de Rivera y del propio Foxá.
El autor del libro es intendente mercantil, auditor-censor jurado de cuentas, agente de bolsa y cambio y notario. Representó a España en el Fondo Monetario Internacional. La nota literaria de su biografía, jalonada con títulos como Los valores bursátiles ante la nueva legislación fiscal o El paradójico comportamiento de la Bolsa española, es que fue compañero de Sánchez Dragó en los estudios de Derecho.
El libro de Ramos Gascón lo presentó Aquilino Duque, que invitó a los miembros de la asociación La Revuelta a saldar la deuda que contrajeron con la concejala Josefa Medrano, que en su época en el gobierno municipal suspendió un acto de homenaje a Foxá que tuvo que celebrarse a la intemperie. "Todos los autores, independientemente de sus ideas políticas, tienen su purgatorio. Lo tiene ahora Sartre, ¿quién se acuerda de Sartre? La señora Medrano sacó a Foxá de su purgatorio y gracias a aquello se dispararon las ventas de sus libros. La prueba es la cantidad de gente que ha venido al acto".
Agustín de Foxá figura junto a Eugenio Montes y Rafael Sánchez Mazas, padre de Sánchez Ferlosio e inductor de la trama argumental de los Soldados de Salamina de Javier Cercas, como uno de los autores del Cara al sol. El poeta de la generación del 27 Manuel Altolaguirre le editó uno de sus libros de poesía. Poeta malagueño que frecuentaba la tertulia de la calle Viriato, en Madrid, que aparece en la novela.
El notario y agente de cambio y bolsa evocó dos relaciones con el legado de Foxá: el acercamiento a sus libros en la biblioteca de su padre; el contacto posterior con los sobrinos de Foxá, que en 1956, tres años antes de su muerte, ingresó en la Academia de la Lengua. En el libro, traza una serie de concomitancias, analogías entre personajes y compara las diferentes ediciones de un libro que Foxá dividió en tres capítulos: Flor de lis, El himno de Riego, La hoz y el martillo.
Después de la presentación, hubo una animada tertulia en la sede de las Siete Revueltas. La obra de Foxá no tiene desperdicio. Desde la primera página a las dos últimas líneas: "Estaba a diez minutos de tranvía de la puerta del Sol; allí al alcance de la mano, contemplaba a la ciudad más lejana del mundo".
Etiquetas:
Agustín de Foxá,
Aquilino Duque,
Javier Compás,
José Antonio Primo de Rivera.,
Josefa Medrano,
La Revuelta
lunes, 20 de octubre de 2014
lunes, 10 de marzo de 2014
El toreo, de esmoquin. Por Antonio Burgos
| Antonio Burgos |
| El toreo, de esmoquin |

Y como una costumbre de etiqueta que ya sólo se mantiene en la cena de los Cavia en la Casa de ABC, todos los escritores que aparecen en esa fotografía visten riguroso esmoquin, con blanca camisa de pechera dura y corbata de lazo. Todos, menos uno. Todos menos Manolete. Manolete va de uniforme. Manolete va con el uniforme del cuerpo al que pertenece. Va vestido de torero. ¡Y qué torero! Manolete va con su traje corto campero, con su camisa de chorreras con botonadura de piedras preciosas. Y sin corbata. Ni de lazo ni de nudo. Sin corbata, como los hombres del campo andaluz cuando van al pueblo para el día de la Patrona. Con el botón del cuello de la camisa muy abrochado. Pero chorreando señorío y torería. Derramando la misma "elegancia de califa sin trono" con que Agustín de Foxá habría de recordarlo desde aquella noche.
Yo me he acordado ahora de aquella fotografía del homenaje de los intelectuales a Manolete en Lhardy. Con ocasión de algo que me tiene perplejo: la moda de que los toreros presenten su temporada, como si fuera un modelo nuevo de coche o el premio Planeta. Hasta ahora, en el toreo, ni las figuras sabían cómo se iba a presentar para ellos la temporada. Dependía de cómo arrancaran en Castellón, en Valencia, o luego en Sevilla y en San Isidro. Los toros traían cortijos en sus lomos... o teléfonos que no sonaban en casa del apoderado. Según. Ahora no.
Ahora las figuras no sólo saben cómo se les presenta la temporada, sino que encima te la presentan: "Aquí mi remporada, aquí la afición". ¿La afición? La afición huye de las plazas ante este toreo de diseño asistido por ordenador. Sin alma. Sin torería. Sin paladar.
Así que el uno presenta su temporada en el Círculo de Bellas Artes (que no es mal sitio, ahí tiene que estar el toreo, entre las Bellas Artes) y el otro presenta su temporada taurina como si fuera un disco de David Bisbal: con un festorro en el Joy Eslava, ¡arsa pilili! Y la presenta vestido de esmoquin. Todo el famoserío y el canallerío al uso madridí está allí en la fiesta vestido de particular, pero el torero presentante va de esmoquin. ¿Es acaso un intelectual que le va a rendir homenaje a Manolete con retraso? No, es el triste símbolo de cómo está el toreo.
Los toreros antes se vestían de toreros y se casaban de corto y con botos camperos. Ahora se casan de chaqué y organizando desfiles de máscaras con chisteras. Y presentan su temporada de esmoquin. Al toreo le han quitado el traje corto y lo han vestido de esmoquin y de chaqué. Y encima quieren que se llenen las plazas. ¡Tequiyá con el cuento del esmoquin!
Artículo publicado en ABC el día 9 de Marzo de 2014
Etiquetas:
Adriano del Valle,
Agustín de Foxá,
Camilo José Cela,
José María Pemán,
Pedro Mourlane Michelena,
Rafael García Serrano,
Víctor de la Serna
lunes, 10 de febrero de 2014
Falange y literatura
José Carlos Mainer
RBA. Barcelona, 2013. 528 páginas, 23 euros
RAFAEL NUÑEZ FLORENCIO | 15/11/2013 |
Dionisio Ridruejo y Pedro laín Entralgo
| José Carlos Mainer |
Responsable, en efecto, de una de las más sólidas y extensas producciones bibliográficas sobre las letras hispanas recientes, Mainer ha sabido combinar en sus trabajos una erudición impresionante con una gran capacidad divulgadora, del mismo modo que sus análisis literarios, lejos de limitarse a los aspectos técnicos o formales de las obras, siempre han dibujado con precisión el contexto social y político en el que se mueven sus autores.

De todo ello es buena muestra este libro, una engañosa segunda edición que no puede ser más oportuna. Decimos engañosa porque este volumen, tanto en su amplia (casi 200 páginas) y espléndida introducción como en su contenido, es más un ejemplar de nuevo cuño que una mera adaptación del que vio la luz hace más de cuarenta años. El mismo autor reconoce en una nota preliminar que la nueva redacción es mucho más extensa y que “no ha dejado línea sin ampliación ni dogmatismo sin atenuante”. El esquema, eso sí, sigue siendo el mismo: un cuidadoso análisis previo y una certera selección de textos. La alusión que hemos hecho a su oportunidad no necesita glosa alguna, pues se comprenderá que el tomo primigenio era prácticamente inencontrable, más allá de algunas bibliotecas y librerías de viejo.
Pero es que además, como bien puede barruntarse, la bibliografía sobre el tema en estas últimas cuatro décadas ha sido copiosa (Carbajosa, Mechthild, Jordi Gracia, Martínez Cachero, Trapiello ) Mainer no sólo recoge en su documentado estudio preliminar esas aportaciones sino que hace una relación bibliográfica actualizada y comentada. Los ocho epígrafes que vertebran la antología propiamente dicha (desde 'los precursores' al 'humor y la fantasía', pasando por las 'memorias generacionales', la 'guerra y los héroes'” o los 'caminos para el arte') tienen a su vez, cada uno de ellos, unas breves páginas de presentación.
En consonancia con lo que antes se decía sobre el enfoque pluridisciplinar de Mainer, conviene también dejar claro que en estas densas páginas va a encontrar el lector mucho más de lo que dice el título. Aquí no solo aparecen la Falange y los falangistas sino otros muchos autores (conservadores, católicos, integristas, simples franquistas) que buscaron su lugar bajo el sol de un régimen autoritario y dogmático pero hasta cierto punto ecléctico. Por haber, hubo hasta quienes (Laín Entralgo) aspiraron a presentarse como herederos o continuadores de una tradición anterior (en particular el 98 y Ortega). Y tampoco se habla solo de literatura en sentido estricto, sino de empresas literarias y culturales, de diarios y revistas, de ensayo, filosofía y política. Dar cuenta de ese abigarrado panorama es imposible en esta breve nota. De la elitista Escuela Romana del Pirineo a la popular La Ametralladora, cupo casi de todo, como el belicismo exaltado de García Serrano o Ximénez de Sandoval, la alta cultura de Escorial, la brocha gorda de Tomás Borrás, las excentricidades de Giménez Caballero, el terror rojo según Foxá, la ambigüedad de Eugenio d'Ors o el refinamiento de Antonio Tovar, Luis Rosales o Luis Felipe Vivanco.
![]() |
| Rafael Sánchez Mazas lee 'Rosa Kruger' a los refugiados de la Embajada chilena, en 1936. |
Se dieron también, naturalmente, trayectorias disímiles, desde los que tuvieron que acomodar su 'idealismo' fascista de primera hora a las exigencias del régimen hasta los que se pasaron a la oposición democrática o protagonizaron una aparatosa disidencia (Dionisio Ridruejo). De todo ello y de mucho más da cuenta Mainer en este volumen muy recomendable.
Etiquetas:
Agustín de Foxá,
Antonio Tovar,
Dionisio Ridruejo,
Eugenio D'Ors,
José Carlos Mainer,
Luis Felipe Vivanco,
Luis Rosales,
Pedro Laín Entralgo,
Rafael García Serrano,
Tomás Borrás,
Ximénez de Sandoval
martes, 15 de octubre de 2013
Rafael G. Serrano. La pluma afilada.
| LA PLUMA MÁS AFILADA |
| Verano de sol y de toros, en un pueblo dorado de un mundo que murió |
| Pascual Tamburri Bariain |
| Rafael García Serrano es uno de los
autores malditos pero inevitables de la prosa española del siglo XX.
Vanguardista y castigado por sus ideas, muchos le deben mucho. |
Ignorado quizá por el público académico y el público editor, valga el oxímoron, Rafael García Serrano enamoró al público lector –en prensa, en ficción y en todo tipo de prosa- desde que era poco más que un adolescente. Pocos como él en su siglo han contado historias, más breves y brevísimas que largas, y lo han hecho tocando todos los palos de la narrativa, desde lo puramente onírico hasta lo político, desde lo folklórico hasta lo futurista. Siempre con un gusto por la historia y con otro, no menor y casi nunca disimulado, por el humor. Relato menor o microrrelato, lo cierto es que contar la prosa de aquel siglo sin su presencia es un desafío que roza lo improbable. Lo que hace Homo Legens es recuperar para el lector de la generación de los nietos, castigado por el silencio, el olvido y la mentira, dos piezas importantes si no centrales de la prosa del navarro. Por un lado, Las vacas de Olite nos lleva a los recuerdos festivos de García Serrano en la ciudad del castillo, en casa y compañía de Juan José Ochoa. Olite, que lleva unos cuantos años regodeándose en la invención de memorias y desmemorias de una Edad Media ideal a gusto de horteras, iletrados y maestros locales, fue protagonista para García Serrano y fue patria de Ochoa, y las dos cosas las ha olvidado y las ignora. Pocas ciudades habrán merecido tanto amor adolescente como el que García Serrano demostró por Olite hasta el último día y la última línea; y pocos amores tan ignorados, despreciados y maltratados por los ediles y los ilustres locales que han negado hasta hoy, y para vergüenza de ellos que no de él, hasta una calle al escritor pamplonés. Menos mal que existen los libros, para poder hacer memoria y en su momento enderezarla, porque como tuviésemos que confiar a la lealtad de los olitejos la memoria de Rafael García Serrano mal iríamos. García Serrano, marcado por la experiencia de la Vieja Guardia y de la Guerra Civil, enamorado de Olite siendo adolescente y de Italia siendo joven (qué mejor combinación por lo demás), nunca dejó de escribir, pero pese a su erudición y su amenidad Los toros de Ibera recibieron el mismo castigo en vida y póstumo que toda la obra del navarro: la marginación y el intento de olvido que sólo por su simpatía ha podido vencer y remontar poco a poco. Lo de menos son los toros, aunque aquí sean lo más. El que se acerque a estas páginas se va a divertir, se va a entretener, va a aprender y antes que nada va a aprender a escribir. Por lo demás, todos los que hemos leído a Rafael García Serrano, desde el Eugenio a Quinto Centenario y desde Jerarquía y el Arriba España a El Alcázar no sólo sabemos que merece éste y cualquier homenaje que se le quiera dar, es que además fue en vida y sigue siendo hoy un maestro de ese uso breve, afilado, incisivo, hiriente y extremadamente eficaz de la pluma al que otros han dado en llamar, oh sorpresa, microrrelato. Lo que más bien tenemos que preguntarnos es qué hemos hecho con nuestra literatura en particular y con nuestra cultura en general como para que en una antología del microrrelato español contemporáneo en lengua castellana estén Alfonso Sastre, Espido Freire, Pablo Antoñana y José Bergamín, alegremente, y el olvido sea el único testimonio de Luys de Santamarina, Rafael Sánchez Mazas, Ernesto Giménez Caballero, Dionisio Ridruejo, Ángel María Pascual, Agustín de Foxá, Fernando Vizcaíno Casas o Rafael García Serrano. Todos ellos precursores del microrrelato, narradores brillantes, personajes innovadores y plumas afiladas cada uno a su manera, y sin embargo segregados de la versión oficiosamente correcta de la cultura española. Algo nos ha pasado, si sus obras no se reeditan por las editoriales más pomposas, si no se les elige para las antologías pese a haber sido y seguir siendo de los más leídos y de calidad más contrastada. Algo nos ha pasado, y tiene que pasar, hasta que esas "dos Españas" que sobreviven avinagradas en la literatura y por culpa de los críticos, los docentes y, ay, los malos escritores de hoy, desaparezcan y dejen paso a una sola España con una sola literatura, con o sin este nuevo género pero indudablemente con Rafael García Serrano. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
http://www.elsemanaldigital.com/verano-de-sol-y-de-toros-en-un-pueblo-dorado-de-un-mundo-que-murio-131060.htm
Etiquetas:
Agustín de Foxá,
Ángel María Pascual,
Dionisio Ridruejo,
Ernesto Giménez Caballero,
Fernando Vizcaíno Casas,
Luys Santa Marina,
Pascual Tamburri Bariain,
Rafael García Serrano,
Rafael Sánchez Mazas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




