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jueves, 25 de diciembre de 2014

LEGIÓN ESPAÑOLA DE VOLUNTARIOS EN RUSIA

"LEGIÓN ESPAÑOLA DE VOLUNTARIOS EN RUSIA : los últimos de la División Azul" es la historia unos españoles -poco más de dos mil- que luchaban en Rusia en el momento en que se desmoronaban los ejércitos de Hitler. Después de la gran batalla de Stalingrado, el Ejército soviético volcó todo su ímpetu y superioridad sobre el Grupo de Ejércitos Norte, al que pertenecía esta pequeña unidad. Un libro en gran formato e impreso a color. Un álbum fotográfico testimonio de aquella aventura española. Si es de su interés puede adquirirlo en su librería y en grandes superficies.


martes, 15 de enero de 2013

Desde Rusia con amor, por Antonio R. Taravillo




Desde Rusia con amor


Me hallará la muerte

Juan Manuel de Prada

Destino, 2012. Colección "Áncora & Delfín"

ISBN: 978-84-233-3921-1

592 páginas

22,50 €





Antonio Rivero Taravillo

El de Juan Manuel de Prada es un caso curioso. Estando dotado como muy pocos novelistas de su generación, su abierta confesionalidad, su señalada pertenencia a una ideología -más reaccionaria que conservadora-, le resta el aplauso crítico y aún de buena parte del público. A ese desapego contribuye en parte él mismo mediante el despliegue de un estilo apabullante, en el que un amplísimo léxico, rescatado en sus maestros y aliado con un regusto arcaizante, se vuelve a veces excesivo. Esto sucede, como veremos, en no pocas páginas de Me hallará la muerte, la novela con la que se confirma en el género y que, con Las máscaras del héroe es, a mi juicio, la mejor suya. Como en la primera, aparece en el telón de fondo la atractiva figura de José Antonio Primo de Rivera, ya no visto por los ojos acanallados de Pedro Luis de Gálvez sino ahora a través de algunos seguidores suyos. A nadie se le escapará que el título procede del tercer verso del Cara al sol, el himno falangista, una suerte de "renga" en la que intervinieron varios escritores próximos a José Antonio (esta estrofa, en concreto, fue obra del propio hijo del dictador, más Agustín de Foxá y José María Alfaro), y como comprobará el lector de la novela de Prada se trata de un lema nada gratuitamente escogido, a tenor de la trama.

La obra, como la Galia de César, se halla dividida en tres partes o actos de un drama en el que intervienen varias ideas motrices, a saber: si es posible alcanzar un bien mediante la realización de un mal o incluso de muchos; el juego de las identidades y los fingimientos; la lealtad a los ideales y la transacción vergonzante con lo práctico, haciendo dejación de los escrúpulos.

Reúne muchos registros la novela, esta amplia novela moral, desde los rasgos picarescos de la pareja protagonista de la primera parte, que se desarrolla en el Madrid de la posguerra, al relato bélico de la segunda (con pasajes que remiten a las narraciones también ambientadas en el Frente del Este del recién desaparecido Sven Hassel) o al folletín o la novela bizantina que se despliega, con lances de contrabando y crímenes, tesoros escondidos y 'quêtes' en su región más extensa, desarrollada cronológicamente a mediados de los años cincuenta.

Creo que no hay autor de prosa que escriba ahora en España con una capacidad como la de Prada para forjar el símil, tender la comparación y mostrar la epifanía de la metáfora. Sucede, sin embargo, que a veces se sobrepasa, como llevado por un prurito de iluminar con no menos de una frase brillante cada párrafo. Y está, además, el lastre de ciertas reiteraciones que parecen decir: “una vez recuperada esta palabra infrecuente, voy a emplearla a discreción, como para amortizarla”. Lo que sucede es que entonces el autor deja de ser discreto y se permite el abuso, lo mismo de voces que en esas comparaciones que continuamente está elaborando con pasmosa facilidad. Ahí está la recurrencia de “tiparraco”, “ricacho”, “bofia”, “tabuco”, o el dichoso “corazón autónomo” que es la mancha en el rostro de uno de los personajes, el falangista Cifuentes, junto con el también alistado en la División Azul Mendoza, islas de integridad en esta historia… Pero son leves manchas en una prosa llena de enjundia, que se manifiesta sin desmayo, como cuando al referirse al Palacio de Invierno de Leningrado (la antigua San Petersburgo) escribe: “aún conservaba su aire augusto y solemne, como una marquesa arruinada que se abanica los sofocos con las papeletas de desahucio”. Destellos expresivos como este los hay a puñados.

Peca a veces de maniqueísmo, incluso cuando lo denuncia: un traidor llamado Camacho monta entre los divisionarios prisioneros un “Grupo Artístico Español” que representaba “farsas teatrales” “protagonizadas por capitalistas sacamantecas y obispos inquisitoriales en proterva alianza por la opresión del proletariado y la desfloración de tiernas doncellas” (aquí, tal vez Prada esté pensando más que en aquellas “piezas repescadas del repertorio de alguna de las compañías que recorrían el frente republicano durante la Guerra Civil” simplemente en el cine español de las últimas décadas, más algunas series televisivas que cojeaban del mismo pie).

Hay homenajes a las obras de otros escritores, como ese Madrid, “ciudad que era un cementerio con un millón de muertos”, en eco manifiesto de Dámaso Alonso. Pero lo que en verdad hay es un constante aroma shakespeareano, que brota en varias alusiones a Macbeth y, aunque no se la cite, a La comedia de los errores, con la que comparte el tema de la confusión, del pasar uno por otro, en un elaborado enredo.

Prada ha sabido reflejar muy bien la España de los casi tres lustros que abarca la novela: los fogosos camisas viejas falangistas; los acomodaticios arrimados al Movimiento; los alistados a la División Azul, en los que había muchos idealistas pero también otros poco menos que indigentes y -como en la Legión- tipos que querían dejar atrás un pasado (así, el Antonio Expósito protagonista); los blandos democristianos; los chupópteros del régimen que también querían hacerse olvidar su pasado de flirteos con el Eje; las “mujeres del partido”, los herederos del estraperlo y la riqueza turbia.

La novela está muy bien construida, con minuciosa atención al detalle, al ensamblaje de piezas, para que ninguna quede huérfana al final de la composición del rompecabezas. Salvo por esas indulgencias que el mismo Juan Manuel de Prada se concede, es una novela espléndidamente escrita y, no obstante, entretenida, comercial, de suspense, de amor y deseo, de guerra, culpa e infortunios. Tiene su tesis religiosa, sí, pero no es necesario frecuentar las iglesias para disfrutarla: basta ser amigo de librerías y bibliotecas.

Artículo publicado en el blog Crítico Estado

jueves, 5 de julio de 2012

Lecturas al sol (II)


portada

CAPELLANES EN
LA DIVISIÓN AZUL

Los últimos cruzados
Pablo Sagarra


El episodio histórico interpretado por casi 50.000 españoles en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial mantiene un vigor imperecedero. Su dramatismo y magnitud magnetizan a todos los amantes de la historia de España. Se suceden libros —de diverso tipo— que hablan sobre ellos pero aún no se vislumbra el día en que hayamos agotado el tema divisionario. Quedan muchas historias por contar de la campaña rusa. Esta obra nos acerca a un aspecto jamás estudiado hasta ahora: los hechos religiosos, históricamente relevantes, que se suceden en el origen y desarrollo de la División Azul y de las Escuadrillas Azules. El autor, Pablo Sagarra Renedo, narra la cruzada contra el bolchevismo iniciada por Hitler contra Stalin, a la que se apuntó Franco con gran entusiasmo, así como la historia de los capellanes que acompañaron a las tropas españolas y la historia de los propios voluntarios que vivieron esa cruzada en primera persona; ellos fueron a matar y morir por ella —más de 5.000 no regresaron a casa— y además, protagonizaron una singular convivencia con el pueblo ruso que, por su cordialidad, encendió las alarmas del mando alemán. La profundidad del análisis efectuado y el manejo masivo de testimonios personales y de fuentes escritas contemporáneas, muchas de ellas inéditas, convierten esta obra en una referencia historiográfica de primer orden. El autor combina magistralmente el rigor científico con el brío literario, y es tal la amenidad con la que transcurre la historia, que difícilmente pueda el lector dejar de revivir las sobrecogedoras experiencias que hace 70 años tuvieron los voluntarios españoles en la lejana Rusia.




sábado, 29 de enero de 2011

Llevan al cine las aventuras del teniente divisionario Arturo Andrade


LA DIVISIÓN AZUL AL CINE

Gerardo Herrero -ganador de un Óscar por El secreto de sus ojos- producirá y dirigirá la adaptación al cine de la novela de Ignacio del Valle (en la fotografía) El tiempo de los emperadores extraños. Juan Diego Botto será Arturo Andrade, y Carmelo Gómez, el sargento Espinosa. Se empezará a rodar en febrero en Lituania.

http://blogs.elpais.com/version-muy-original/2011/01/botto.html

Por su parte, Empereurs des ténèbres, editorial Phébus, la edición francesa de El tiempo de los emperadores extraños, se encuentra entre las novelas finalistas del premio Violette Noir del Festival de novela negra de Toulouse. Se concede a la mejor novela negra extranjera publicada en Francia.

Los medios de comunicación franceses están prestando una gran atención a esta novela que se desarrolla en el seno de la División Española de Voluntarios o División Azul:

http://www.lemonde.fr/livres/article/2010/06/17/empereurs-des-tenebres-d-ignacio-del-valle_1374187_3260.html

http://www.franceculture.com/emission-jeux-d-epreuves-emission-du-samedi-17-juilllet-2010-2010-07-17.html

http://www.liberation.fr/culture/06012141-sous-les-couvertures-alex-ross-ignacio-del-valle-susanna-rowson

http://www.telerama.fr/livres/empereurs-des-tenebres,57327.php

+ info sobre el autor en:

http://www.ignaciodelvalle.es
http://ignaciodelvalle.blogspot
http://twitter.com/ignaciodevalle
http://www.myspace.com/ignaciodelvalle