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lunes, 7 de abril de 2014

HABILIDADES por Fernando Iwasaki

¿De qué sirve la habilidad para calentar cuando no se tienen los conocimientos para cocinar? 

6 abr. 2014ABC (Sevilla)FERNANDO IWASAKI www.fernandoiwasaki.com


LOS resultados del último informe PISA han vuelto a deparar un pésimo resultado para el educando español, aunque en este caso la materia evaluada se me antoja de un valor discutible, pues se supone que las «habilidades» de los jóvenes españoles están (otra vez) por debajo de la media europea. ¿A quién se le ocurre creer que si estamos mal en conocimientos podríamos estar mejor en habilidades? Entiendo las «habilidades» y las «competencias» como una suerte de «gestión» y —por lo tanto— donde no hay conocimientos no hay nada que gestionar.
Se supone que la «habilidad» para comunicarse es estupenda, pero el desparpajo, la extroversión y la simpatía no sirven para nada cuando los mensajes son huecos, anodinos e intrascendentes. Algunas de las jóvenes estrellas de la política nacional dizque son buenos comunicadores, pero sus discursos son un conjunto de naderías, lugares comunes y fórmulas retóricas que no trasmiten ninguna sustancia intelectual, aunque la puesta en escena parezca convincente. Hoy por hoy, tener «habilidad» para comunicar es ser un persuasivo muñeco de ventrílocuo, porque muy pocos elaboran sus mensajes y la mayoría se conforma con repetir como loros lo que les enseñan otros.

Me consta que muchos jóvenes son muy competentes con las nuevas tecnologías, pero casi nadie lee los manuales elaborados por los fabricantes. ¿Para qué coger el mapa de una ciudad si los GPS de los coches y los móviles sirven para llegar hasta los destinos finales en cualquier lugar del mundo? Conozco jóvenes que cuando viajan están más pendientes de las pantallas de sus móviles que de las ciudades que visitan. ¿Cómo se orientarían sin los artilugios digitales? Los conocimientos podrían ser las referencias a través de las cuales construir los mapas de los territorios que uno se dispone a descubrir.
En realidad, no me preocupa que un joven sea incapaz de desarrollar las nuevas «habilidades» que hacen falta para triunfar en el mundo contemporáneo, porque lo que me apena de verdad es lo complicado que resulta encontrar jóvenes menores de 30 años que sepan preparar un cocido, unas lentejas, una alboronía o unas papas con chocos. ¿De qué sirve la habilidad para calentar cuando no se tienen los conocimientos para cocinar? Por no hablar de que esos mismos conocimientos sirven para saber apreciar la buena mesa y reconocer las deudas de la gastronomía con la pintura, la historia y la literatura.

La pedagogía contemporánea le da un valor enorme a las «habilidades» y las «competencias», y aquí reconozco que uno proviene de un mundo abolido y quizá cancelado, donde los conocimientos eran lo más importante. Todavía nadie ha dicho alto y claro que la «habilidad» y la «competencia» consisten en hacer mucho sabiendo poco, así que sería de agradecer que alguien nos sacara del error o que fuera totalmente sincero, pues lo del PISA ya es deprimente.


viernes, 4 de mayo de 2012

PROBOSCÍDEOS LITERARIOS por Fernando Iwasaki

"Un pollito se encajó en la cabeza del elefante del Retiro
y allí vivió como un parlamentario, como si el
elefante fuera su escaño"
PROBOSCÍDEOS
LITERARIOS
FERNANDO
IWASAKI

23 de Junio de 1944, Julio Camba le dedicó la Tercera de ABC
al elefante del zoológico de Hamburgo —«El elefante bombero»—, porque
durante un bombardeo el animal comenzó a regar con su trompa a los
demás animales para que no murieran abrasados: «¡Curioso animal el
elefante, quien lo mismo derriba de un empujón una locomotora que
recoge cuidadosamente una moneda de la mano de un niño, y se la pasa
al guarda de su Parque Zoológico para que éste le entregue a cambio de
ella un cartucho de golosinas! El poeta hablaba de la Edad Media
enorme y delicada —le moyen âge enorme et delicat—, pero nada es tan
delicado y a la vez tan enorme como un elefante: ni siquiera la propia
Edad Media».

El 14 de Marzo de 1957, Agustín de Foxá tituló su Tercera de ABC «El
elefante flechado», porque narró cómo el famoso cazador William Negley
había ganado una apuesta después de abatir a un elefante con arco y
flechas, como los cazadores del neolítico: «William Negley tensó el
arco; disparó la plumada flecha y la clavó en el costado rugoso, color
de piedra. Corrió, galopó el elefante herido derribando árboles con la
misma facilidad con que avanza un hombre entre las espigas de un campo
de trigo. Y luego se derrumbó como un lienzo de muralla. El cazador,
para abreviar la inmensa agonía, grande como un crepúsculo, le
atravesó con otra flecha el rojo corazón. El elefante murió, creyendo,
sin duda, que había sido herido hace veinticinco mil años. Que era uno
de sus antecesores, uno de esos mamuts de rojiza lana, de los cuales
todavía sus hembras actuales se acuerdan en el momento del parto, ya
que los pequeños elefantes nacen con una pelusa bermeja, que
desaparece a las pocas horas».

César González-Ruano

 El 18 de mayo de 1963, César González-Ruano le dedicó su artículo a un
pollito que se encajó en la cabeza del elefante del Retiro y que allí
vivió como un parlamentario hasta que se engalló, porque el pollo
creció persuadido de que el elefante era su escaño. «Tonta parábola
del elefante y el polluelo» terminaba así: «Un buen día, el polluelo
se le puso en la trompa y el elefante le vio con sus ojillos sagaces y
tiernos. No se le ocurrió espantarle ni mucho menos. Le dio cordial
albergue. Acaso se preguntó cómo habría ocurrido aquello. Se hizo su
amigo. Su protector bondadoso y divertido. Y el pollito suponemos que
fue creciendo y haciéndose a la idea de que el elefante era su criado.
Gustamos —en agridulce imaginación— suponer que una noche cualquiera,
al notar contrariadamente algún movimiento brusco del elefante, el
pollito le amenazó con irse y dejarle solo. Y que otra noche, de mal
humor, intentó picarle en los ojos. Y que otra mañana le llamó
desgraciado, inútil y estúpido, y le dijo que tenía una piel muy
ordinaria y que le estaba haciendo un favor por pura lástima no
marchándose a vivir encima de otro elefante. Y nos tememos que el
elefante le suplicó que no se fuera. Que ya no sabría vivir sin sentir
su chirriante pío-pío, su grato y tierno peso al que se había
acostumbrado».

Los proboscídeos literarios de ABC son inmortales.

miércoles, 18 de abril de 2012

Nuevo libro-recopilación de Fernando Iwasaki: Papel Carbón

Iwasaki regresa a su juventud

Fernando Iwasaki recopila sus dos primeros libros en el volumen 'Papel Carbón', unos relatos que ya apuntaban el humor y las inquietudes de este maestro del género breve.
Braulio Ortiz (Diario de Sevilla)


Fernando Iwasaki recupera ahora dos conjuntos de cuentos publicados por primera vez en 1987, en Lima, y en 1993, en una editorial de Bilbao.
Papel carbón. Fernando Iwasaki. Páginas de Espuma. Madrid, 2012. 272 páginas. 18 euros.

Un veinteañero Fernando Iwasaki apuntó en el prólogo de su primer conjunto de relatos que "los libros son como los hijos, unas veces nacen cuando uno quiere y otras vienen solos". No sospechaba el autor, en ese tiempo en que redactaba sus textos a máquina, del que quedarían las copias de papel carbón como "partituras de una forma de escribir que ha sido abolida para siempre", que con los años tendría una verdadera familia numerosa, con alumbramientos tan felices como Ajuar funerario, ya en su séptima edición. Convertido en una referencia indiscutible de la narrativa en español, este limeño afincado en Sevilla recoge en el volumen Papel Carbón sus dos primeros libros: Tres noches de corbata, aparecido en 1987, y A Troya, Helena, publicado en 1993. Unos relatos que, a pesar de que su creador los juzga "arcaicos, vetustos y decadentes", ya desvelan el ingenio y la audacia que caracterizaría a Iwasaki. Al releer su obra, el narrador admite "reconocerse" en aquellos relatos, pero también, generaliza, "en los inéditos de muchos amigos que me enviaron con la misma edad sus primeros manuscritos. Cuando tenía 23 o 24 años, no había nadie en Lima que pudiera aconsejarme y por eso cuando he tenido ocasión, he sido medio padrino de más de un escritor en agraz. Salvo excepciones fulgurantes (Rubén Darío, Thomas Mann o Vargas Llosa), todos los jóvenes de veintipocos años que soñamos con ser escritores nos parecemos y nos parecimos".

En el primer cuento, La sombra del guerrero, un peruano recibe información sobre sus orígenes japoneses, como si el autor quisiera presentarse a los lectores que ya lo conocen. ¿Cambió el orden de los cuentos para esta reedición, para plantear nuevos significados? "No, el orden es el mismo de entonces, y en el Perú aquello no era ningún guiño porque allá no era extraño encontrarse con personas de ascendencia japonesa. Es verdad que 25 años más tarde y en Sevilla ese orden sí que tiene otras connotaciones que hasta ahora no había advertido". No hace falta, en todo caso, que Iwasaki recurra a trucos para que sus admiradores lo reconozcan en estas páginas: aquí abundan los rasgos más destacables de su narrativa, como ese interés por el terror que tan buenos resultados le ha dado. "Siempre me gustó el género, porque me convertí en lector de relatos gracias a Poe y Lovecraft. Cortázar no era especialista en cuentos de miedo pero tenía El ídolo de las Cícladas, y Borges había escrito There are more things dedicado precisamente a Lovecraft", cuenta el escritor.

En estas piezas rescatadas sorprende, sin embargo, la madurez que posee el joven Iwasaki, capaz de perfilar personajes tan conmovedores como el viejo protagonista de La otra batalla de Ayacucho. "Por desgracia aquel anciano era un trasunto de mi abuelo materno. Mucho tiempo después de su muerte descubrí que tenía tres doctorados, en Filosofía, Derecho e Historia. ¡Y pensar que cuando era niño ayudamos a mi madre a tirar su biblioteca a la basura!", lamenta alguien a quien le parece "una pesadilla recordar estas cosas, ahora que mi vida transcurre entre libros" y que reivindica que la literatura ayuda "a resolver cosas, todos somos como Fabrizzio del Dongo al comienzo de La Cartuja de Parma: caminamos por un campo de batalla sin saber que se libra una batalla".

Son muchas las conexiones con la actualidad que desdicen la condición de arcaicos que Iwasaki atribuye a sus primeros cuentos, como en esa visión de los toros en la que, como ahora, los personajes se quejan de que las ganaderías ya no son lo que eran. "En los toros y en el flamenco siempre hay que quejarse de que las cosas ya no son como antes. Es un piropo decirle a un cantaor o a un matador que nos recuerda a Chacón o Manolete, pero en la intimidad de la pareja nadie soportaría que le dijeran me has recordado a Fulanita o lo que me hiciste también le gustaba a Menganito", bromea. Ese relato taurino es uno de los que pone de manifiesto el oído de Iwasaki para reflejar diferentes formas de hablar, algo a lo que ha contribuido el proceder de Perú y residir en Andalucía. "Siempre me ha interesado trabajar el lenguaje, tanto en novelas como Neguijón como en libros de relatos como España, aparta de mí estos premios. Pero ahora soy consciente de que hay que dar pequeñas pinceladas y no tremendos brochazos, como los que di en más de un cuento".
 http://www.diariodesevilla.es/article/delibros/1236287/iwasaki/regresa/su/juventud.html

lunes, 13 de febrero de 2012

REPORTAJE GRÁFICO DE UNA NOCHE MÁGICA

El pasado jueves 9 de Febrero la Asociación Cultural Ademán organizó un acto cultural con motivo de la reciente celebración del centenario del nacimiento del gran escritor gallego Álvaro Cunqueiro.

 Además de las primeras figuras de nuestras letras, Aquilino Duque y Rivero Taravillo, se dieron cita referentes de la escritura, la economía, el periodismo y las gastronomía en un sencillo pero mágico acto literario.

A pesar de una inoportuna amidgalitis que le impidió estar en cuerpo, el gran escritor peruano Fernando Iwasaki quiso estar en alma y envío un texto emocionante y evocador que fué leído por el presidente de Ademán así como otro texto del escritor Francisco Díaz, que reproducimos en la entrada anterior de este blog.

 
Aquilino Duque durante su exposición bajo la atenta mirada del escritor, crítico gastronómico de El Correo de Andalucía y enólogo Javier Compás y el periodista y escritor Francisco Correal

 Tras la bienvenida y presentación del acto, el presidente de Ademán, Javier Compás, dio lectura de un escrito enviado para la ocasión por el escritor y columnista de ABC Fernando Iwasaki. Tras lo cual intervinieron los otros dos escritores invitados al acto, Antonio Rivero Taravillo, que conmovió  a los presentes con su emotiva lectura del relato de Cunqueiro, Tristán e Isolda, y Aquilino Duque, impagable en sus narraciones de anécdotas e historias vividas.
El escritor y genealogista Fernando de Artacho, el jurista Miguel Angel Loma y Antonio Brea, director teatral y escritor.

Según reza el tópico galáico: Las Meigas haberlas, haylas, y  fueron convocadas por la Asociación Cultural Ademán en el Lar Gallego -dónde si no- para homenajear a uno de los más grandes de nuestra literatura. Homenaje que había de hacerse reuniendo las dos vertientes donde convergen la magia imperecedera de Cunqueiro: las letras y el yantar.

El escritor y jurista Jose Manuel Sáchez del Aguila acompañado de su esposa. En segundo plano Jesús Mirón, agricultor y político junto al gastrónomo y periodista Fernando Huidobro.
Francisco Correal, escritor y periodista que recogió el acto para Diario de Sevilla junto a Aquilino Duque
El Profesor de economía aplicada y escritor Jose Manuel Cansino en primer plano junto a Artacho, Loma y Brea.

El escritor, traductor y poeta Antonio Rivero Taravillo durante su emocionante y sentida intervención

El crítico gastronómico de ABC , Eusebio León, junto a Correal siguen atentamente las palabras de Duque

La cena servida por el Lar Gallego de Sevilla habría hecho feliz al homenajeado, menudearon la empanada gallega, el pulpo a feira, unos sabrosos mejillones y berberechos y un nutritivo lacón con grelos, todo ello regado por un extraordinario blanco Viña Costeira de Ribeiro y un ribeiro tinto que no le fue a la saga, con la tarta de Santiago ardió la tradicional queimada, sonó la gaita y los invitados brindaron en pie.


En primer término y con chaleco de cuadros el escritor y empresario hostelero Enrique Becerra.
El servicio y las viandas del Lar Gallego de Sevilla fueron inmejorables


Literatura y gastronomía se dieron la mano en la biblioteca del Lar Gallego de Sevilla, revestido de comedor para la ocasión, en una noche de magia celta donde estuvo presente el espíritu cunqueriano del genial escritor y donde no faltaron incluso algunos momentos de intensa emotividad, gracias al parlamento de los escritores invitados y a la sentida interpretación de un gaiteiro.


Emotivo momento del brindis y conjuro por la memoria imperecedera de Alvaro Cunqueiro con el empresario y militar en la reserva Juan María del Pino.

Mención especial merece la colaboración de la prestigiosa bodega gallega Viña Costeira que aprovisionó la cena con sus mejores productos gracias a los cuales la noche transitó por la senda del embrujo gallego

Mientras se prepara la reconfortante queimada, el gran gaiteiro Antonio D. Fornella deleitó a los asistentes con música tradicional gallega
La noche fue un momento de animada tertulia cultural, donde se habló de literatura, de vino y gastronomía gallega, del ingenio de Cunqueiro y del olvido de muchos de nuestros grandes escritores como él.
  1.  Ademán.
 
 Momento de la preparación de la queimada con la música evocadora de la gaita gallega

viernes, 29 de julio de 2011

ENTREVISTA A RIVERO TARAVILLO EN DIARIO YA