martes, 20 de noviembre de 2012

Camisas viejas, descamisados nuevos

En el día del 76 aniversario del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera en Alicante, publicamos este artículo del insigne escritor sevillano Aquilino Duque.
A. C. Ademán.
De José Antonio a Dionisio Ridruejo: homenaje Por Aquilino Duque
Copiado de: El manifiesto.com
Yo no voy a repetir lo que ya escribí en su día sobre Dionisio, tanto en prosa como en verso, por no hablar de las cartas que le mandé, que fueron algunas, o de las conversaciones, que fueron bastantes. Cuando publicó Escrito en España, en Argentina si mal no recuerdo, me decía en Madrid que con aquel libro pretendía algo así como echarle un pulso al régimen. El régimen podía impedir la publicación de un libro, pero no su difusión, y de la difusión de escritos como el de Ridruejo fuimos muchos los que nos ocupamos por activa o por pasiva.
Lo que Ridruejo pretendía con aquellos escritos tan inofensivos era lo mismo que otros buscaban con la acción directa. Uno que fue cocinero antes que fraile, Pío Moa, no tiene empacho en confesar que el propósito de él y sus amigos era que el régimen que blasonaba de paternalista no tuviera más remedio que mostrarse represivo. Hay que decir que éstos consiguieron lo que no consiguió Ridruejo ni conseguimos los que le seguíamos, aunque fuera a distancia. El régimen que templaba gaitas con la disidencia teórica no se anduvo con contemplaciones a la hora de hacer frente a la subversión práctica y procuró dar al terrorismo su merecido, aunque sólo fuera por asegurar la libertad y la seguridad de los que no estaban por la labor, que eran la inmensa mayoría de la nación.
La pluma y la bomba
En aquellas calendas, yo ejercía la disidencia desde la barrera, es decir, desde Ginebra, como por otra parte mi compadre Valente (llevé a la pila a una hija suya en representación de Vicente Aleixandre), y desde allá escribíamos versos mortíferos que publicábamos en “el interior” sin mayores dificultades. Unos eran más mortíferos que otros, desde luego, y cuando a Valente le publicaron los de la Revista de Occidente su libro La memoria y los signos, incluyó en él una elegía al poeta brigadista John Cornford que no le gustó a Robles Piquer, entonces al frente de la Censura, aunque no la prohibió, y una especie de sátira de la no violencia que no le pareció bien a Aleixandre, que vivía en Madrid, ni tampoco a mí y eso que vivía en Ginebra.
Con tiempo y democracia, el terrorismo lograría en “el interior” la respetabilidad de que ya gozaba en las naciones “civilizadas” y la Historia les daría la razón a los poetas que habían procurado hacer con sus plumas lo que los terroristas con sus bombas. Nada más lógico pues que en una España así, en una España de valores invertidos, se permita un currinche del estado mayor de la envidia –Ortega dixit– tratar de loco a Dionisio o a José Antonio, qué más da.
En vísperas de una Feria del Libro, me llamaron de un diario sevillano para que recomendara un título cualquiera y, sin pensarlo dos veces, recomendé Canciones, del poeta jerezano José Mateos. Me dijeron que ése ya lo habían recomendado otros y repliqué que el mío era un voto más a su favor. No valió mi argumento, pues preferían que cada entrevistado recomendara un libro distinto. “Pues entonces voy a recomendar un libro que con toda seguridad nadie ha recomendado: las Obras completas de José Antonio Primo de Rivera”. – “Sí, desde luego que nadie ha recomendado ese título, y ¿nos puede decir en pocas palabras los motivos de su recomendación?” – “Pues porque su lectura haría mucho bien por la salud moral de un país que está muy necesitado de ella, y porque en ella aprenderían los españoles de hoy algo que no se encuentra por ninguna parte, a saber: limpieza de prosa y claridad de ideas.”
Un centenario sordo
Por los mismos días me encontré con un ingenuo que me preguntó si se celebraría con carácter oficial el entonces próximo centenario del nacimiento de José Antonio. José Antonio dio la vida por una España que conciliara la justicia social con el sentimiento nacional, y no tengo la impresión de que estén bien vistas esas cosas por unos políticos de ideas turbias y unos folicularios que, en la feria y fuera de ella, confunden la prosa con la broza.
Ese centenario se celebró por fin sin que muchos que habían hecho carrera con la camisa azul se rebajaran a participar en él, y eso explica que algunos que nunca vestimos camisa alguna, nos sumáramos a los que nunca cambiaron de camisa sin temor a que nadie nos tachara de oportunistas ni de aprovechados y sin otra finalidad que la de honrar con la mejor voluntad la memoria de uno de esos españoles que hacen bueno aquello de que “ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en el mundo”. Fruto de aquellas jornadas nació un libro que salió adelante entre las reticencias de los medios de confusión escrita y audiovisual y la antipatía o el desdén de la clase política en general y de sus intelectuales orgánicos, tránsfugas en muchos casos de las filas de Falange.
Como botón de muestra, mencionaré al director del Ateneo madrileño, antiguo jefe de centuria, que mandó retirar el retrato de José Antonio, aunque también es justo congratularse de que un notorio ex falangista que culminó su carrera en la presidencia de un sindicato vertical no protestara cuando alguien exhumó un rancio artículo suyo en Arriba sobre su amada –y provechosa- camisa azul, bien guardada en el desván de sus recuerdos o en el armario de sus esqueletos. Espero que por lo menos se tenga en cuenta el valor moral de rendir homenaje a José Antonio en una España que, por activa y por pasiva, reniega de sí misma, y nadie más valeroso que Jaime Suárez que, contra viento y marea y sin el menor apoyo oficial, sacó aquel libro adelante.
Dice Chesterton que “no es casualidad que la palabra “homenaje” signifique en realidad hombría”. “Homenaje”, según Corominas, es palabra que data más o menos de 1140 y procede del occitano antiguo omenatge, que significaba “vasallaje”, el vasallaje que se rinde a la “hombría”, que viene de “hombre”, como omenatge viene de ome. Cuando homenajeamos a alguien nos declaramos en cierto modo sus vasallos, pero al mismo tiempo que nos inclinamos ante su hombría afirmamos la nuestra, no sólo porque reconocemos los méritos de alguien que nos es superior, sino porque al hacerlo de modo libre, nos rebelamos contra eso que llaman la “opinión pública”, por otro nombre “envidia igualitaria”. Sería ingenuo e indecente esperar por ello ningún tipo de reconocimiento.
La filosofía que hay detrás de este concepto del homenaje es la del anónimo Soneto a Cristo crucificado: No me tienes que dar porque te quiera. Con esa idea se ha hecho a lo largo de tres mil años esa España grande que seguirá existiendo cuando nadie se acuerde de los sayones beodos que hoy se juegan a los dados su sagrada inconsutilidad.

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Premio nacional de literaturaAquilino Duque Gimeno, escritor español nacido en Sevilla el 6 de enero de 1931. Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, amplió estudios en las Universidades de Cambridge (Trinity Hall) y la Southern Methodist University en Dallas, Tejas.
En 1975 fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura de España. Anteriormente había obtenido el Premio Leopoldo Panero de poesía en 1968, el Premio Ciudad de Sevilla de novela en 1970 y el Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1972.

lunes, 19 de noviembre de 2012

PRADA ATRAPADO AL FINAL POR SU OBSESIÓN: LA FALANGE


“Volvían con camisas viejas y zurcidas de remiendos, pero la muerte, finalmente, no los había llevado, como a tantos otros que hacían guardia sobre los luceros, impasible el ademán, esperando la resurrección de la carne...”

De Prada hace ya mucho, ese tiempo lejano de afrentas literarias, aún a la sombra de Umbral del que desertó pese a llevarse su “fondo de comercio literario” (en definitiva, un modo casi industrial de hacer metáforas que escandalizaban y de adjetivos truculentos). Así apareció, en el mercado literario, su Coños, ese libro que no se atrevían a pedir en las librerías los casados llenos de escrúpulos e inhibiciones. El más que conservador Ricardo Senabre lo santificaba, y lo pregonaba, y lo exaltaba hasta límites indecorosos, desde su púlpito de cátedra en Salamanca y sobre todo desde su página abierta en el ABC cultural. Fue una obra sin duda bella, distinta, literariamente rompedora aunque le hubiera precedido en esa transgresión el Senos de Gómez de la Serna, aunque éste fuera mucho más edulcorado.

Luego nos llegaron sus relatos de patinadores y silencios en fangos literarios, preludio en alguna zona de la que luego fue la obra en la que ya me desmarqué del autor: Las máscaras del héroe. Ya Prada se comenzó a aproximar frente a frente a José Antonio (siempre José Antonio Frente a frente), algo de él le había dejado embaucado, acojonado (como habría dicho García Serrano) aunque en ese entonces y en esa novela quiso mostrar su acritud y su lejanía, y hasta su chanza (increíble, inverosímil esa escena de José Antonio vestido de smoking con copa de cócktail en la balconada de ABC enconándose con las masas proletarias; ya sé que es literatura, ficción, pero la literatura requiere una realidad que aunque ficcionalizada sea auténtica, y por ende, verosímil).

            En todo caso, hasta esa escena ya digo que inverosímil y opaca del José Antonio con smoking y chulería y todo eso en el paseo de la Castellana de Madrid, me entusiasmó como lector adictivo de todo lo que se refiriera a ese tiempo del que todo el mundo contaba mentiras o escribía con auténtica bellaquería. Luego me alejé de su obra, de la de Prada, claro, y tras el desengaño final de una obra que yo siempre estimé apalabrada con Planeta para un premio, La Tormenta, ya sólo lo seguí alguna que otra vez en prensa cuando iba a casa de mi padre (suscriptor del ABC como sevillano que se precie) con sus colaboraciones extrañas, y yo seguía buscando a veces sus ocurrentes adjetivos, esa herencia de Umbral, pero nada más.

            Hace unas noches mi amigo y conmilitón en ciertas aventuras culturales (decir camarada está mal visto, creo que ya ni la utilizan los compinches de Sánchez Gordillo cuando asaltan y roban supermercados y asustan y acojonan vivas a las chicas de la caja, estos comunistas anclados en lo soviético pero al estilo Chicago, en plan mafioso, lo que nos faltaba por ver), pues este conmilitón –qué coño, camarada- me habló de una última publicación de Prada con un título sugerente: Me hallará la muerte, ya era la tercera vez que se le amputaba al Cara al sol un verso para intitular una obra literaria. Pues este buen amigo, el profesor Cansino, me lanzó sin proponérselo al día siguiente a la librería más cercana a mi casa, la del buen profesor socialista que cuando escribe destroza a las casas del pueblo y los que viven de ellas, qué pena que no hubiera más gente así, profesores así, me refiero.

            Y sigo el consejo del camarada Cansino, ya ni conmilitón ni leches. Y el libro, tomazo de más de quinientas páginas, me va persiguiendo esta semana de viajes. Paro en una venta y mientras como un pepito de ternera leo el tomazo, y el sonsonete de la tele de fondo, mientras Rajoy nos sonríe con sus estafas y Griñán nos engaña con sus mentiras; con el libro a mano siempre, hasta ese café solo en Aguilar de la Frontera (ya sé que es una ordinariez, pero es inevitable echar mano del libro mientras uno disfruta de un cortado aunque sea de máquina); llego a casa y sigo con el libro, me duermo con él, ya son las tantas, menos mal que mañana es sábado.

            Y poco a poco me va deslumbrando lo que voy leyendo. No soy técnico en la materia, ni crítico literario, ni nada que se le parezca. Sólo puedo decir que, en cuanto a la forma, observo al Prada de siempre, con metáforas que ya no me impresionan como a Senabre en ese tiempo. La trama es buena, folletinesca obviamente, que si no, no se entenderían sus más de 500 páginas para vender a granel entre multitud de gente para sacar dinero y que haya negocio.

            Hasta allí todo bien. Pero lo inesperado es comprobar como ese autor que antaño se permitía mofarse de alguna manera de José Antonio (o zaherirle o menospreciarle), y su cocktail en la mano, y su smoking y todo eso, chulo ante las hordas proletarias por La Castellana mientras le increpaban; pues ese mismo José Antonio (ya ni chulo ni bravucón) pasa a ser ahora el referente de toda la novela, el ídolo al que se remitirá el autor muchas veces. En ese entonces del Prada neófito con la pluma, los falangistas eran señoritos chulos y pendencieros (tenía el legado de Umbral aún muy cerca) y ahora hay buenos falangistas, falangistas auténticos, héroes que lloran, héroes que tienen que vivir un destino muy duro, que jamás imaginaron. Por encima del magnífico protagonista central que elige Prada, un pobre golfo desgraciado que ni siquiera es falangista, están otros que ni mucho menos son secundarios, complementan al actor principal hasta hacer posible la fábula. Para mí son la clave de la novela. Con sus grandezas, sus errores y sus miserias.

            Por eso para mí, esta es la novela de los falangistas auténticos que jamás desertaron de su fe. La División Azul es uno de los telones de fondo y allí cuenta el autor todo el heroísmo de que fuimos capaces los españoles. Pero aquella guerra, y esa es otra clave que nos abre Prada para que la meditemos, fue la posibilidad de ese régimen (ya chupóptero, capitalista, corrupto, democristiano, del Opus, todo eso dice Prada o pone en boca de sus personajes) para quitarse de en medio a ese puñado de jóvenes idealistas y enloquecidos que a punto de morir en el frente, o tullidos tras alguna retirada, o de regreso en el Semiramis (ya tan tarde y todos se escondían menos Muñoz Grandes), soñaban con una España azul de justicia para todos que seguramente nunca encontraron. Esa España que aún nos falta. Para mí fue una novela tranxilium.

            Una cosa más: mi alegría tras leer tantas páginas fue que, al final, alguien tan hosco al principio con todos nuestros sueños y nuestra historia, había acabado entendiéndonos de una puta vez. Cosas que pasan, que a veces pasan, como esta vez.

            Sevilla, 18 de noviembre de 2012.
Fdo. José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga    

jueves, 15 de noviembre de 2012

Albert Boadella en Sevilla!

Aula Boadella 2

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Reseña de la conferencia "Las Campañas de Dionisio Ridruejo" en Sevilla

Con el salón principal del Excmo. Ateneo de Sevilla practicamente lleno, tuvo lugar el pasado día 9 de Noviembre el Acto Cultural en recuerdo a Dionisio Ridruejo organizado por las asociaciones culturales ADEMAN y Fernando III.

Intervinientes en el acto
Abrió el acto el vicepresidente del Ateneo, don Miguel Cruz Giráldez quien cedió posteriormente la palabra al profesor don Jose Manuel Cansino el cual, en una brillante, documentada y amena disertación, enmarcó la figura del poeta en su tiempo y sus controversias.

Aquilino Duque
 Posteriormente tomó la palabra el insigne escritor don Aquilino Duque, amigo personal del homenajeado,  el cual versó en una ponencia prolija y trufada de vivencias personales, la poliedrica personalidad del poeta soriano.

Aquilino Duque
 Concluyó el acto con un interesante coloquio a cargo de los ponentes y asistentes al acto.



Se adjunta enlace al audio completo de las conferencias y breve acompañamiento gráfico.

Presentación en Madrid de Menendez Pelayo, genio y figura

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Dionisio Ridruejo, un siglo. Por Antonio R. Taravillo



No ha bastado su poesía, buena pero cincelada en mármol y por ello yerta con frecuencia, ni su excelente prosa. En España, para que te conmemoren has de ser de izquierdas: si desgobierna el PSOE, por sacar en andas a los propios y, sobre todo, quienes lo rebasan por la siniestra; si el PP, por tácito reconocimiento de inferioridad (las derechas suelen pensar más con la panza que con la inteligencia). El caso es que su centenario ha sido genuinamente español: con más pena que gloria.
            Prístino falangista, uno de los que arrimaron sílabas al himno más cantado en España durante décadas –no había tu tía–, Ridruejo estuvo siempre donde creía que debía estar, primero con esa figura sugestiva, José Antonio, y después contra Franco y su “acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules” (el primero dixit). A él no se le impuso una condena a muerte como a Hedilla (conmutada), pero sí el destierro, cosa también muy española desde el Cid a Unamuno.
            Una vez comí con García Berlanga: antes de saber que era librero y solicitarme ávida noticia de títulos sobre erotismo, una chispa como de hoguera antigua le saltó a los ojos al recordar sin remordimiento su paso por la División Azul, en la que conmilitó con Ridruejo. También aquel se sintió seducir una temporada por José Antonio, la encarnación española del fascismo y su inmediata superación. Los escritos del joven Primo de Rivera de 1935 (cuando lo conoció Ridruejo) y 1936 (luego ya no pudo evolucionar más, como muchos otros) lo acercan aunque con un fondo y puesta en escena bien distintos –eran los años treinta– a la idea que en los sesenta defendió Ridruejo: una suerte de democracia social.
Creía este que los españoles podían entenderse en un país más digno y justo. Y, traductor de El quadern gris de Pla, siempre favoreció el entendimiento del resto de España con Cataluña. Los mezquinos, los bobos le impidieron difundir cuando la toma de Barcelona octavillas en catalán como pretendía.
Hoy, en el Ateneo, Aquilino Duque disertará sobre Ridruejo, el escritor y el ejemplo de una forma de política no consistente en medrar sino en marchar por un ideal a Rusia o, purgado luego por nuestro Stalin menor, el Caudillo vitalicio, a la Siberia benigna de la serranía de Ronda. Allí, pienso, tendría presente al inmortal sordo de Fuendetodos, no por las corridas goyescas –posteriores–, sino por el recuerdo de esos compatriotas que en el cuadro famoso se atizan, obedientes en el lienzo al descalabro perpetuo de nuestra piel de toro.

(El Mundo, edición de Sevilla, 9-11-12)

viernes, 9 de noviembre de 2012

Juan Van-Halen obtiene el Ciudad de Melilla

El poemario premiado se titula «Bajo otro tiempo»


Juan Van-Halen obtiene el Ciudad de Melilla
Juan Van-Halen, en una imagen de archivo
ABC

El poeta Juan Van-Halen ha obtenido el XXXIV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla con su obra «Bajo otro tiempo». El galardón está dotado con 18.000 euros y la obra será publicada por las colecciones Visor de Poesía y Rusadir.
El jurado estuvo presidido por el catedrático de Literatura Antonio Garrido y concedió el galardón por unanimidad. El propio Garrido destacó «la novedad, el desgarro y la intensidad» del libro ganador. Van Halen ya ha obtenido con anterioridad importantes premios, como el Fray Luis de León, Francisco de Quevedo, Rabindranath Tagore, Rafael Alberti y Tiflos. Es vocal del Patronato del Instituto Cervantes.
El galardón melillense ha sido obtenido con anterioridad por un buen puñado de grandes poetas como Alfonso Canales, Luis Rosales, Luis Alberto de Cuenca, Almudena Guzmán, Pablo García Baena, Ángel García López, Clara Janés y Vicente Gallego, entre otros. 

Fuente: Diario ABC

sábado, 3 de noviembre de 2012


El próximo viernes 9 de Noviembre a las ocho de la tarde en el salón de actos del Ateneo de Sevilla, en la calle Orfila, las asociaciones culturales Ademán y Fernando III han organizado un acto cultural con motivo del centenario del nacimiento del poeta y escritor Dionisio Ridruejo. El acto, que será presentado por el profesor José Manuel Cansino, contará con la presencia, por parte del Ateneo, del profesor Miguel Cruz Giráldez y con la del escritor, académico y premio nacional de literatura, Aquilino Duque, amigo personal de Ridruejo, a cuyo cargo estará la conferencia principal.
La entrada es libre hasta completar aforo.

martes, 30 de octubre de 2012

Aquilino Duque, experto en Menéndez Pelayo

Por su interés reproducimos este artículo de Alfredo Valenzuela para Efe, publicado en el Correo Vasco.
Aquilino Duque
 
Alfredo Valenzuela
 
Sevilla, 27 oct (EFE).- El escritor Aquilino Duque, director del curso sobre la figura y la obra de Menéndez Pelayo que, en conmemoración del centenario de su muerte, se celebrará en Sevilla el lunes y el martes, considera que "cualquier otro país estaría orgulloso de tener una figura de su envergadura".
Aquilino Duque (Sevilla, 1931) ha lamentado, en conversación con Efe, que este centenario "en lo oficial, no haya merecido fastos ni ceremonias", ni un congreso que haya servido para revisar su figura, como si este silencio fuese continuación de una histórica actitud hostil hacia Menéndez Pelayo.
"Ortega le debe mucho y no pronunció su nombre jamás", ha recordado.
"La Generación del 98 también lo silenció, cuando eran jóvenes todos se metieron con él", ha añadido el escritor sevillano, quien sin embargo ha destacado la exposición de primeras ediciones de los escritores del 98 dedicadas a Menéndez Pelayo que se ha celebrado este año en Santander y que demuestra cómo ese distanciamiento se tornó veneración.
 
"La más emocionante de esas dedicatorias es la de Antonio Machado, que envía desde Baeza un ejemplar de 'Campos de Castilla', con dedicatoria del 20 de mayo de 1912; no se había enterado de que don Marcelino había fallecido la víspera", ha señalado Duque.
En el recién publicado "Menéndez Pelayo. Genio y figura" (Encuentro), del que Duque es coautor junto a César Alonso de los Ríos e Ignacio Gracia Noriega, el escritor sevillano apunta cómo también tuvo una "hostilidad juvenil" hacia un señor a quien no se había tomado "la molestia de leer".
Duque ha reiterado que aquella hostilidad de su época universitaria se debió a razones extraliterarias y extracientíficas, pero, ha añadido: "Como nos sucede a todos, una vez que nos acercamos a su obra, sucumbimos".
Duque ha rememorado que cuando Jorge Luis Borges dirigía la Biblioteca Nacional Argentina tenía dos libros de autores españoles sobre su mesa, "El Quijote" y la "Historia de los heterodoxos españoles", de Menéndez Pelayo, obra que ha considerado la más adecuada para adentrarse en la obra del sabio santanderino.
Menéndez Pelayo
 El especialista ha añadido que "Historia de los heterodoxos españoles" se lee como "una novela, es polémica y divertida, está bien escrita y es amena"; una narración que cuenta la vida del Padre Marchena y la de Servet, entre otros.
"En 'Los heterodoxos' está lo esencial de lo que hay que decir de cada personaje, también de Blanco White", añadió.
"A don Marcelino -escribe Duque en 'Genio y figura'- se le opusieron frontalmente todos aquellos que estimaban que toda la Historia de España era la historia de una equivocación, en la que, en nombre de un afán de unidad, se habían sofocado desde los siglos más remotos todos los brotes heterodoxos que podrían haber hecho de la piel de toro una piel de cocodrilo".
No obstante, el especialista señala que la obra del sabio santanderino "no se dirigía en exclusiva a sus compatriotas o correligionarios, sino a todos aquellos a quienes participasen en una tradición y una historia comunes, por más que habitasen en otros confines o profesaran ideas contrarias".
En el curso que el lunes y el martes se celebrará en la Academia de Buenas Letras de Sevilla, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), intervendrán, además de Aquilino Duque, los catedráticos José Luis Comellas, Vicente Lleó y Francisco Rodríguez Adrados, y el periodista César Alonso de los Ríos, entre otros. 
EFE

No es problema

No es problema
Miguel Angel Loma
Erróneamente se podría pensar que en Cataluña deben ser ya muchos los que han perdido el seny, cuando alguien como el presidente del Grupo Nutrexpa, cuyos productos tienen como principales consumidores a todos los españoles, participa en una manifestación convocada para decirle al resto de España que ahí os quedáis, porque somos tan solidarios que, de vosotros, sólo admitimos vuestros dineros. Pero no, no es tan grave la cosa si atendemos a muy autorizadas voces. Como por ejemplo la del Príncipe de Asturias en la recepción ofrecida en el Palacio Real con motivo de la Fiesta nacional del pasado 12 de octubre, donde don Felipe de Borbón -en respuesta a un grupo de periodistas que le preguntó por la situación catalana- contestó que «Cataluña no es un problema», y que lo que está sucediendo lo pueden arreglar lo políticos y las instituciones si actúan con responsabilidad y siguiendo todos el mismo rumbo; que es algo muy parecido a aquello de que si mi abuela tuviera dos ruedas, un sillín y un manillar, en vez de mi abuela sería una bicicleta. Y  que también nos recuerda a aquel «Hablando se entiende la gente» que hace ya casi diez años le dijo su padre al republicano y secesionista Ernest Benach, presidente por aquel entonces del Parlamento catalán. Es lo que tiene ser rey o príncipe:  que se disfruta de una visión de Estado mucho más sosegadora y apacible de la que padecemos quienes no podemos observar la realidad desde excelsas atalayas. Pero no, no hay que preocuparse. Ni siquiera ahora que hasta un club de fútbol como el Español (o Espanyol, da igual) apuesta abiertamente por la internacionalización de las selecciones deportivas catalanas, y un joven obispo como Novell cree posible pescar en los charcos. Cataluña no es un problema, el príncipe no va desnudo y siempre nos quedará Cartagena.   
Miguel Ángel Loma 

Estelada

viernes, 26 de octubre de 2012

Genio y figura

Por su indudable interés reproducimos este artículo publicado en Diario de Sevilla.
Rafael Sánchez Saus
HOY presenciamos el lento suicidio de un pueblo que engañado mil veces por garrulos sofistas, empobrecido, mermado y desolado, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan y, corriendo tras vanos trampantojos de falsa y postiza cultura, en vez de cultivar su propio espíritu hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada paso las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la historia los hizo grandes, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce". Cuando Marcelino Menéndez Pelayo pronunció estas palabras que nos traspasan corría el año de 1910, España asistía al agotamiento de la monarquía constitucional canovista, los separatismos irrumpían con fuerza creciente tras el desastre del 98 y al gran intelectual de la Restauración le quedaban menos de dos años de vida.

El centenario de la muerte de Menéndez Pelayo, más allá del preceptivo congreso de especialistas y del homenaje de su Santander natal, está pasando del todo inadvertido y por eso son más destacables dos acontecimientos, uno reciente, el otro inminente: el primero, la aparición en Encuentro de Menéndez Pelayo. Genio y figura, sabrosa colección de ensayos de tres maestros del género como son Ignacio Gracia Noriega, César Alonso de los Ríos y el gran patriarca de las letras andaluzas, Aquilino Duque. El inminente, la celebración del simposio, dirigido por este último, que se celebrará la semana que viene en la sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. No es mucho, pero sí muy bueno.

Es increíble que una personalidad como la de Menéndez Pelayo, considerado dentro y fuera de España como una de las cimas de la sabiduría europea, haya sido postergada de la forma que lo ha sido y lo es en su propia tierra, y que se haya privado de su huella a generaciones enteras de estudiantes de Letras, a pesar de que nadie se atreve a discutir su grandeza como historiador de las ideas, la literatura, la ciencia y el arte. Y este menosprecio inadmisible no es sólo el resultado de las banderías cainitas, sino ante todo de su olvido por la España que, también hoy, "en vez de cultivar su propio espíritu hace espantosa liquidación de su pasado". Dice César Alonso de los Ríos en el libro arriba mencionado: "Quizá si nuestros conservadores fueran, en general, un poco más cultos y tuvieran el coraje suficiente para asumir el pasado del que proceden… encontrarían en Menéndez Pelayo una respuesta reconfortante a los problemas que les plantea la asunción de su pasado". Me temo que don César pide demasiado.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Dónde están los curas

«Los curas tratan de paliar lo que los comunistas destrozasteis»

EL MUNDO

Salvador Sostres

Salvador Sostres.  
Un comunista asaltó el otro día el colegio de los Salesianos de Mérida al grito de "¿Dónde están los curas, que les vamos a quemar".
¿Cómo que dónde están los curas? ¿No sabes dónde están los curas, comunista? No me extraña. Y no me extraña porque están donde tú no estás ni nunca has estado. Mientras tú haces el ridículo con tu ideología de fracaso y de muerte, ellos están predicando el amor y la vida. Mientras tú te haces el héroe de pacotilla, ellos humildemente hacen lo que pueden y lo que no pueden para paliar el sufrimiento de tantas personas desamparadas. Mientras tú prodigas el odio, ellos practican la compasión.
 
Ayer y ahora, los curas tratan, en definitiva, de paliar lo que vosotros los comunistas destrozasteis. Tratan de propagar el amor como metáfora de la solución universal y de hacer llegar la caridad allí donde vosotros sembrasteis el desastre.
Siempre habéis querido quemar iglesias y a los curas, eso no es ninguna novedad. Tampoco es nuevo que asaltéis colegios y que tratéis de imponer vuestra brutalidad y vuestra ignorancia. Es lo único que sabéis hacer y lo único que habéis hecho a lo largo de vuestra funesta trayectoria.
 
Pero por suerte, al final, habéis perdido siempre. Todo lo vuestro se ha derrumbado de miseria y muerte. Y han tenido que venir los curas y otros hombres de Dios a remontar con mucho amor  y mucha generosidad vuestros destrozos, a restablecer la dignidad y la libertad que son los dos grandes dones de Dios y justo lo contrario de vuestra atrocidad igualitarista que niega los propósitos de la Creación y es contraria a los intereses de la Humanidad.
Mártires Salesianos
 ¿Dónde están los curas? Preguntas fríamente cómo amo la vida y no querrías escuchar lo que te diría un grito. Los curas están despojándose de ellos mismos para ser y crecer en los demás, para hacer que el reino de Dios sea de este mundo y para que haya Providencia para todos.
¿Los queréis quemar? Ya de vosotros no me extraña nada. Sois un tanque contra cada esperanza de la Humanidad.

martes, 23 de octubre de 2012

Dionisio Ridruejo, presente

"Se cumplen hoy 100 años del nacimiento del escritor y político soriano, un hombre bueno que asumió sus errores de juventud y evolucionó del fascismo a la democracia"  Ignacio F. Garmendia / Sevillla

. Junto al general Yagüe tras la toma de Barcelona en enero de 1939.  

"Cervantes, por infeliz, / Juan de la Cruz, por celeste, / por deslenguado, Quevedo, / Jovellanos, por decente, / por aguileño, Unamuno, / Marañón, por impaciente, / Besteiro, por conservar / todo su honor indeleble. / ¿Y tú, Dionisio, por qué, / por qué tantas veces huésped / de las cárceles de España? / Por heredar a esos siete". Fechado el 27 de noviembre de 1974, el poema fue compuesto por don Pedro Laín Entralgo en homenaje a su viejo amigo Dionisio Ridruejo, una hermosísima "décima arromanzada" que tituló -con más desparpajo de lo habitual en sus manifestaciones públicas- Españoles en chirona. A Laín lo fustigó Umbral reiteradamente -por ejemplo en una de sus mejores novelas, Leyenda del César visionario (1991), donde acuñó la expresión "los laínes" para referirse al círculo de escritores falangistas que merodeaban en torno al gobierno de Burgos- porque según parece le había negado su apoyo para ingresar en la Academia. Pero sin pleitos de por medio lo ha explicado mucho mejor Andrés Trapiello, cuando señala que las cartas inéditas que el médico y humanista aragonés incluyó en su tardío libro de memorias, Descargo de conciencia (1976), ya las podía haber publicado en vida de Franco, del que nunca se permitió disentir aunque a sus espaldas o de tapadillo apoyara postulados afines a la democracia cristiana.

Los versos citados, sin embargo, redimen a Laín de sus dudas acomodaticias o de su pusilanimidad de persona honesta, pero claudicante. Infeliz, celeste, deslenguado, decente, aguileño, impaciente u honrado son calificativos -para no hablar de los altos ejemplos que aduce- que cuadran perfectamente con una personalidad como la de Ridruejo, el centenario de cuyo nacimiento celebramos o deberíamos celebrar estos días. La figura del poeta y político de Burgo de Osma ha sido reivindicada por Jordi Gracia en varios libros que fructificaron en el reciente La vida rescatada de Dionisio Ridruejo (2008), donde recorre con excelente pulso narrativo buena parte de su singular trayectoria, pero no conviene olvidar las aportaciones de Antonio Machín Romero, Manuel Penella o Francisco Morente, que en Dionisio Ridruejo. Del fascismo al antifranquismo (2006) analizaba los pasos que recorrió el soriano desde su inicial fascinación por el fascismo -llegó a ser Jefe Nacional de Propaganda, el equivalente español de Goebbels- hasta convertirse en una de las cabezas visibles de la militancia antifranquista.
3. Con su mujer, Gloria de Ros, y sus hijos Gloria y Dionisio en 1953.

"Este hombre desmedrado que aquí veis, no ha hecho en la vida otra cosa que equivocarse". Umbral solía citar las palabras de Cela -dos grandes escritores que por su recalcitrante oportunismo se sitúan en los antípodas de Ridruejo- en el homenaje que se le tributó a Dionisio con motivo de la publicación de su maravillosa Guía de Castilla la Vieja (1974), aparecida en el invierno de su vida. Celebrado en una abarrotada librería madrileña en abril del 75, el acto fue aprovechado por el escritor -por entonces envejecido y enfermo- para insistir en la necesidad de un cambio político que clausurara para siempre el régimen nacido de la Guerra Civil: "Estamos cansados de una España para gigantes. Necesitamos una España acomodada al tamaño del ser humano, y desde la desesperación esperamos su advenimiento". Hubo quien lo proponía, no sin perspicacia, como futuro presidente del primer gobierno de la democracia restaurada, pero murió sin llegar a ver por unos meses el final de la dictadura que había contribuido a fundar y de la que se hallaba apartado desde hacía décadas. Su último "error", dejó escrito Umbral, era haberse muerto "cuando más falta nos hacía".

Dionisio Ridruejo fue un gran hombre y un poeta discreto, pero jamás presumió de lo primero ni se engañó respecto a lo segundo. Llegó a lo más alto siendo apenas un muchacho y tuvo toda la vida para arrepentirse. No trató demasiado a José Antonio, pero se decía que su hermana Pilar estaba enamorada del poeta y el hecho es que ella y su círculo lo protegieron siempre. A Franco le envió una carta que sólo él pudo escribir, en aquella España adocenada en la que nadie osaba toserle al dictador ni mucho menos enmendarle la plana. Cuando volvió de la División Azul, adonde lo habían llevado su temprana disidencia -todavía entonces, por su lealtad al fascismo- y la mala conciencia, compartida por otros señalados jerarcas, de no haber hecho la guerra ni pisado el frente más que para dar mítines, pesaba cuarenta kilos y hubo que repatriarlo casi a la fuerza. En Barcelona se enamoró de su futura mujer, Gloria de Ros, y de la lengua catalana, entró en contacto con el grupo de la revista Destino -falangistas, ellos sí, liberales, claramente aliadófilos- y fue poco a poco evolucionando hacia la socialdemocracia, proscrito por las autoridades pero engrandecido por la persecución, arrastrando con dignidad el estigma de la traición y sin perder nunca la condición y la fama de hombre bueno.
Con el llamado grupo de los Laínez
2. En 1942, confinado en Ronda

Confesó sus culpas de juventud sin que nadie le instara a ello. Vivió siempre de forma precaria y con grandes apuros económicos. Nunca habló mal públicamente -léase su póstumo e imprescindible Casi unas memorias (1976)- de sus antiguos camaradas de la Falange, aunque razones no le habrían faltado, ni rompió con los amigos personales por causa de la ideología. Intentó ver lo mejor de cada uno y a él se deben -aún impresiona leerlas- las primeras declaraciones públicas que defienden, pero de verdad y desde dentro, una definitiva reconciliación entre los españoles. Estuvo implicado en el famoso contubernio de Munich y trabajó por la democracia venidera cuando muy pocos lo hacían. Siempre lo guió el sentido del deber, una radical honestidad que superó todas las pruebas. Mientras otros se aplicaban al medro, él se desentendió de sí mismo y asumió el difícil partido de la moderación, dejando de lado las proclamas maximalistas o el mezquino afán de revancha. En Ronda, donde vivió el primero de sus muchos destierros, aún se aprecia su aura, acaso hermanada con la del poeta Rilke. Nuestra pobre vida política necesitaría muchos hombres como Ridruejo -no gigantes, sino personas generosas, cabales, despreocupadas del propio beneficio- para levantar el vuelo, pero con que hubiera uno solo podríamos albergar un cierto grado de esperanza.
Diario de Sevilla

martes, 16 de octubre de 2012

La dignidad de la pobreza

Debuta, salvo error u omisión, Pedro Cantero en el mundo de la ficción con esta novela ambientada en el periodo previo a la última guerra civil española. Y lo hace con algo más que dignidad y bastante pobreza de fatuas pretensiones formales. La novela del autor adoptivo visueño, recoge y refleja  la imagen fidedigna del campesinado de la baja Andalucía del periodo  de preguerra. Para ello Cantero ha desnudado su prosa de cualquier adorno que la distrajera y ha descendido al miserable ambiente de los braceros andaluces de aquella época en toda su crudeza.
La novela
Hambruna, niños famélicos desnudos, frío, enfermedades, hacinamiento y analfabetismo son tratados por Cantero con toda la dureza que exige el tema para lo cual no ha dudado en retorcer los tópicos al uso y así aumentar la perspectiva de aquella tremenda desigualdad social, auténtico polvorín de la España de los años treinta.
Braceros andaluces
 La novela transcurre en un pueblo ficticio en la campiña gaditana donde confluyen, familias de campesinos sin absolutamente nada con lo que sobrevivir tanto física como espiritualmente, con la abismal desigualdad de los terratenientes de la época. Constituye este ambiente de miseria, represión y explotación del hombre por el hombre, terreno abonado para el crecimiento del anarquismo y el comunismo revolucionario. Nuestro autor relata en boca de sus personajes, aquel clima de odio cainita que la situación de profunda injusticia social genera entre la población. Se suceden  y entremezclan las peripecias existenciales de los personajes, sus entrañables detalles cotidianos, con los ajustes de cuentas pretéritas, no solo entre los elementos de diferentes clases sociales, sino también entre personas con lazos familiares de sangre que piensan de otra forma como en el caso del matrimonio formado por el falangista y la hermana de líder libertario.
Anarquistas de la Baja Andalucía
Es precisamente en este turbulento ambiente donde surge un pensamiento nuevo, incomprendido y perseguido a diestra y siniestra que viene a redimir, desde el vértice de la tarea común de la construcción de una empresa superior, al hombre como verdadero portador de valores espirituales negados por las ideologías revolucionarias en boga en la época. Una ideología de redención del hombre por la nación cuya revolución, a la postre, sería birlada por aquellas oligarquías que usaron su sangre para seguir prevaleciendo.
El resto, puede imaginárselo el lector: odio, venganzas y matanzas previas a la debacle civil entre hermanos más sangrienta de nuestra historia.
Casas Viejas
 El avance del comunismo frente al extendido anarco-sindicalismo del campo andaluz es fielmente contado por el autor mediante una prosa austera, lacónica y comprometida; ausente de artificios, como corresponde al estilo del ideario falangista del escritor visueño.
Pedro Cantero
Cantero deja abierta la historia para una sucesiva entrega que, dado el buen sabor de boca que deja la primera ,a buen seguro creará impaciencia entre sus lectores.

E.L.S.

ADEMAN

jueves, 11 de octubre de 2012

Manifiesto Andaluz por España


Manifiesto andaluz del 12 de octubre

Rafael Sanchez Saus

NOS alcanza el 12 de octubre, fiesta nacional de las Españas, con un estado de ánimo más propio de velorios que de desfiles y proclamas. Me pregunto si nuestros bisabuelos vivieron el 98 con la misma sensación de fin de ciclo, de decadencia, de acabóse que hoy se percibe en cuanto se rasca levemente la coraza casi siempre alegre, al menos bulliciosa, que el español usa en sociedad.

Que en este ambiente un grupo nutrido de sevillanos se hayan resuelto a redactar un manifiesto a los españoles para afirmar que "es la hora de un gran acuerdo nacional que responda, sin complejos, a las amenazas, hasta ahora impunes, que desde las propias instituciones de la Nación se están llevando a cabo por quienes de una manera u otra han decidido socavar los cimientos de España" me parece un acto tan meritorio como simbólico. Recalco lo de sevillanos no sólo porque de Sevilla haya partido la iniciativa, también porque creo que en la actual situación de España, toda Andalucía, pero especialmente Sevilla por ser su capital histórica, tienen mucho que decir. De Andalucía partió la solución política al dilema que se planteó en los comienzos de la Transición en torno a las llamadas nacionalidades históricas. El rechazo de los andaluces a un trato discriminatorio en aquel momento decisivo de la configuración del Estado de las Autonomías tuvo un peso determinante. Y aquella protesta masiva, que no pudo ser desoída ni en Madrid ni en Barcelona, es la que recondujo la cuestión territorial al claveriano "café para todos".

A menudo me he preguntado qué hubiera pasado si Andalucía hubiera canalizado su demanda hacia la afirmación de la unidad y no hacia la instintiva reclamación de igualdad con los insaciables. Ahí ya estaba asumida la absurda carrera hacia la disgregación del sentimiento nacional que ha prevalecido en los últimos treinta años. Pero Andalucía podía entonces, y puede ahora, con su enorme peso político en el total español, convertirse en el adalid de la unidad de la que ella es principal beneficiaria. Pero no, nuestros políticos no tienen el corazón en esas cosas, sino en la obsesión de no ser, nunca, menos que nadie en su pueblo.

"Los españoles que cada día nos echamos la Patria a hombros estamos seguros de que nos espera y nos pertenece un porvenir alegre en el que, por encima de tierras, lenguas y credos, nos reconozcamos en una España ancha, resuelta en su identidad y repleta en libertades". Palabras así, dichas con acento andaluz, es lo que están necesitando oír los españoles en estas horas tristes.



 
MANIFIESTO PLATAFORMA CIUDADANA 12 DE OCTUBRE EN SEVILLA
Estimado amigo,
Convive, con la cotidiana lucha de familias y empresas españolas por salir adelante de esta crisis económica, el desafío de quienes, frente a los demás,  reivindican  una independencia que subvierta aquellos valores en los que los españoles nos reconocemos y encontramos: unidad, solidaridad, igualdad y libertad, recogidos ampliamente en nuestra Constitución. 
Abundan los representantes de las más altas Instituciones de los distintos Poderes del Estado que, como mucho, contraponen  una calculada abstención ante tal atentado contra la solidaridad entre españoles o recurren a meros  argumentos económicos para, sobre ellos, mantener la unidad de todos los españoles como si la Unidad de nuestra Nación, tan sólo dependiera del saldo de una cuenta de pérdidas y ganancias. En la España, esa en  la que nos reconocemos, que ha conseguido avanzar en la integración de todos cuantos han venido buscando un futuro digno, se le ha impuesto a nuestros hijos un adoctrinamiento que, impunemente, los va envenenando  en el odio al semejante a lomos de una historia local maniquea  y falsa que sólo busca levantar fronteras allí donde la tierra era llana.
Si educar en el odio al diferente es, afortunadamente, una práctica socialmente reprobada y judicialmente perseguible, ¿qué razón encontramos para permitir una educación que fomente e  inocula el odio entre los españoles según su residencia?
Las propias lenguas de España parece que han dejado su natural esencia de mecanismo social de entendimiento para ponerse al servicio del enfrentamiento y blandirse como obstáculos en el desarrollo vital de aquellos que han de procurarse su porvenir en otras tierras distintas de las que le vieron nacer.
Quienes impulsamos esta celebración del 12 de Octubre, hacemos un llamamiento, a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, a las extraparlamentarias y a la sociedad civil en general, a trabajar juntos en alumbrar soluciones inmediatas ante la grave crisis económica, política, social y moral que invade nuestro país.
Pónganse los partidos políticos de acuerdo porque la sociedad ya lo está en defender este espacio de solidaridad y ayuda mutua que es España. Dejen de ser entes autistas incapaces de ponerse de acuerdo salvo cuando se trata de sacar adelante un plan financiero de ajuste impuesto por Bruselas. España no es  solo un puñado de cifras económicas ni una Nación que por única ley tenga el reglamento de un casino.
Es la hora de un gran acuerdo nacional que responda, sin complejos, a las amenazas, hasta ahora, impunes que desde las propias instituciones de la Nación se están llevando a cabo por quienes de una manera u otra han decidido socavar los cimientos de España y lo hacen, para mayor escarnio, con dinero público.
Es la hora inaplazable de replantearse  sin miedos ni servidumbres, la organización territorial del Estado. Una sociedad democrática y madura tiene derecho a plantearse si sus administraciones atienden eficazmente los servicios públicos y así, revisar y remover todas aquellas duplicidades y triplicidades que sólo sirven a los intereses de la clase política y a los intereses territoriales de partido cargando sobre los hombros de los españoles, el peso de  unos presupuestos hipertrofiados que nos hace pagar impuestos hasta la extenuación.
 
En Cataluña durante el pasado mes de septiembre hemos podido constatar que el nacionalismo, apoyándose en la máxima autoridad de dicha Comunidad Autónoma, ha desafiado al pueblo español solicitando expresamente una consulta popular soberanista que no ha recibido una respuesta clara y contundente por parte del Gobierno de la Nación. Es por ello, por lo que nuestro manifiesto toma aún más importancia, considerando que la movilización de la sociedad civil es vital para mantener la unidad nacional y para superar resueltamente esta crisis que nos angustia pero que no conseguirá vencernos. 
Si los políticos elegidos electoralmente continúan dimitiendo de su condición de representantes del pueblo español, se ahondará en esta sangrante realidad que nos muestra a España como una superposición de particularidades yuxtapuestas sin que nadie recuerde ni de dónde venimos ni si tenemos un futuro juntos.
La sociedad civil, los españoles que cada día nos echamos la Patria a hombros y con nuestro esfuerzo llenamos el plato de comida y las alforjas de esperanza, estamos seguros de que nos espera y nos pertenece un porvenir alegre en el que, por encima de tierras, lenguas y credos, nos reconozcamos en una España ancha, resuelta en su identidad y repleta en libertades.
Plataforma Ciudadana 12 de Octubre en Sevilla.
Sevilla, 10 de Octubre 2012.




miércoles, 26 de septiembre de 2012

12 de Octubre. Día de la Hispanidad


Un nutrido grupo de españoles vienen sacrificando su tiempo y su esfuerzo por llevar a la calle dignamente la celebración del Día de Nuestra Patria. Superándose cada año, integrando a todos los sevillanos que sientan a España como la Patria común de todos, el empeño heredado por tantas generaciones que nos legaron un país grande y orgulloso que ha cubierto de páginas de gloria la historia de la humanidad.
Todos debemos acudir a los actos programados para ese día, populares, familiares, entrañables, con el único objeto de celebrar juntos el orgullo de ser españoles y, en estos momentos de incertidumbre, reafirmar nuestra españolidad y la integración de todos los pueblos que formamos este gran país. Allí estará Ademán y allí esperamos veros a todos.

 Nuestra Asociación va a colaborar humana y activamente con los actos conmemorativos del 12-Octubre en Sevilla.
 A ninguno se nos escapa la importancia de la defensa de la Unidad de España especialmente en estos años de continuo desafío independentista.
 Por eso nos dirigimos a ti para animarte a participar con tu asistencia a estos actos (cuya información detallada te haremos llegar) y para pedir que hagas una aportación económica en nuestra cuenta en Bankinter.
 El detalle es el Siguiente:

Asociación Cultural ADEMÁN:

0128-0713-81-0500002124

Muchas gracias por tu compromiso.

martes, 25 de septiembre de 2012

Son catalanes, y no les avergüenza su españolidad


Romualdo Maestre.

El nacionalismo separatista quiere hacer incompatible ambas realidades

Casi cuarenta años de silencio. De trágala con el movimiento más carca y reaccionario que aparecerá en los libros de nuestra reciente Historia. De envenenamiento continuo sobre leyendas inventadas, cocinadas a beneficio propio, cogidas con alfiler, sin ninguna base científica ni rigor histórico. De inventarse un enemigo allí donde no lo hay (nos roban, nos expolian, nos pisan…) para tapar sus vergüenzas, al 3 por ciento de comisión o de asalto a mano armada al Palau de la Música. Casi cuarenta años de chantaje a los dos grandes partidos nacionales sin mayorías absolutas, PP o PSOE, acudiendo al calor del poder central para demostrarle a su pueblo cautivo que sin ellos no conseguirían nada. De pulso continuo al Estado de Derecho pasándose por el arc de Berà todas las sentencias donde ponían en solfa la igualdad de derechos de sus administrados (léase oposiciones en la función pública, enseñanza en castellano o multas por rotular en español). De ambigüedad calculada, de tira y afloja, de lloro continuo y grito falso, de ahora toca tensar la cuerda o sacar las huestes a la calle para pedir la independencia. De falacias como que fuera de España Cataluña sería la Suiza europea, cuando ellos han despilfarrado y saqueado en las arcas públicas como todos. Casi cuarenta años dando la imagen de centristas moderados, de emprendedores responsables, de buenos gestores que apoyaban la iniciativa privada y el saber hacer catalán. Y miren por donde, vienen los tiempos difíciles, y los descubrimos. Ya no hay minorías en Madrid a las que chantajear, ni dinero para mantener el tinglado de embajadas de risa en el extranjero, ni paniaguados culturetas que viven a costa de los presupuestos. Ahora se trata de elegir: hospitales o cursos de inmersión lingüística; asilos o asociaciones de defensa de lo cateto-identitario; atender a los ciudadanos o al círculo de militantes, amigotes y parientes que han chupado de vuestros pechos pseudo románticos.
Y lo peor es que a este teatrillo de lo absurdo, del nacionalismo más retrógrado, se ha unido una izquierda que ha tragado el anzuelo. La misma que presumía de internacionalista, la que consideraba que los derechos de los trabajadores estaban por encima de sus fronteras naturales, ha dado un giro radical para mirarse el ombligo y convencerse a sí mismos que el suyo es muy diferente del del resto de los españoles, ya sean estos andaluces, murcianos o canarios. Qué lastima de socialismo taimado y cuatribarrado.
Contra esto, no vale luchar con las mismas armas del nacionalismo. Su odio a España hay que devolvérselo con infinito amor a Cataluña. Buscan esa finta, que nos pongamos a su misma altura, para engañarnos, para hacer creer a los suyos: “Lo veis, ya os lo avisamos, están contra nosotros”. Nada puede favorecer más al secesionismo que campañas a favor de que saquemos el dinero de sus cajas de ahorro o no consumamos cava por Navidades. Eso podrá asustar a su clase empresarial, como todas muy preocupada por las ventas, pero da alas al radicalismo. Tampoco es aconsejable la rabieta de “que se vayan”. No es la solución del problema sino el principio del fin. Que se vayan los que han mentido y engañado a su pueblo creando una falsa esperanza que nunca se podrá llevar a cabo. No se concibe a España sin Cataluña ni viceversa.
El próximo 12 de octubre, día de la Hispanidad, puede ser una oportunidad. Un grupo de jóvenes catalanes que se sienten españoles, sin un euro, sin apoyo de los partidos políticos, sin más medios que las redes sociales, quieren manifestarse a las 12 en la Plaza de Cataluña de Barcelona para decir alto y claro que no todos los catalanes son iguales. Que hay una inmensa mayoría, hasta ahora silenciosa y callada, que no traga con el nacionalismo segregador. Que prefieren vivir dentro de una comunidad, España, que ha jugado un papel determinante en Occidente, a la que pertenecen por derecho propio porque así lo decidieron hace más de 500 años. La misma que los ha encumbrado, ayudado y socorrido cuando ha hecho falta. Ellos se sienten tan catalanes como españoles y piden nuestra ayuda. Quieren que los apoyemos, que no les demos la espalda para que puedan celebrar su contra manifestación. No sabemos qué repercusión tendrá. Si irán mil, dos mil o cuarenta mil. Eso es lo de menos. Lo único importante es que no se sientan traicionados ni abandonados por defender unos colores en un territorio hostil que los ha condenado y estigmatizado cuando menos como fachas. El 12 de octubre puede ser una oportunidad única para poner un punto y aparte en estos casi cuarenta años de dictablanda -pero totalitarismo al fin y al cabo-, nacionalista.

Comenzamos temporada con nuevo acto literario


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Carrillo ante el Juez Supremo

Por su interés reproducimos el siguiente artículo de César Vidal sobre el último genocida comunista del siglo XX

 

Pequeño saquete de maldades

De esa manera calificó Felipe González a Santiago Carrillo en aquellos años de la Transición tan idealizados, y que con sus polvos nos trajeron los lodos en que ahora estamos enfangados. Felipe González, por supuesto, menospreciaba al adversario y, en especial, mostraba su resentimiento consustancial hacia alguien que le podía haber causado un daño enorme.
Pol Pot
 Carrillo procedía del PSOE, donde había entrado bajo los auspicios de su padre, Wenceslao, un socialista histórico, y de Largo Caballero, el Lenin español. Sin embargo, el joven Santiago se percató desde muy pronto de que aquel PSOE no iría muy lejos en el camino de la revolución proletaria. En 1934, el retrato que aparecía, lustroso y revelador, en el despacho de Carrillo no era otro que el de Stalin, el hombre que modelaría su vida. Cuando, en octubre de ese año, el PSOE, apoyado en los nacionalistas catalanes, se alzó en armas contra el Gobierno de la República, Carrillo se hallaba entre los golpistas, pero no dio –según contaron sus compañeros de filas– muestras de valor físico. Incluso alguno se atrevió a acusarlo de haber sufrido descomposición intestinal. Fuera como fuese, Carrillo corrió a esconderse, pero acabó dando con sus huesos, brevemente, en la cárcel. Salió con la victoria del Frente Popular, y a esas alturas ya era un submarino del PCE que procedió a unificar las juventudes socialistas y comunistas bajo el control de Moscú.
Stalin
 De su paso por la guerra, su camarada Líster diría que "nunca asomó la gaita por un frente". Era cierto, pero no fue la suya la labor típica del emboscado. Por el contrario, convertido en el equivalente al ministro del Interior de la Junta de Madrid, llevó a cabo las matanzas de Paracuellos. El tema es discutido aún por algún apologista de la izquierda, pero hace años que Dimitrov y Stepanov zanjaron la cuestión atribuyendo directamente a Carrillo el mérito de las matanzas masivas en la retaguardia. Tampoco él lo ocultó durante años. Carlos Semprún refirió al autor de estas líneas cómo Carrillo reconocía en privado que los asesinatos en masa se habían debido a sus órdenes, aunque lo hacía sin jactancia, explicando que la guerra era así.
Kim Jong-Il
 Cuando concluyó el conflicto, Carrillo formaba parte de los comunistas fanatizados aún creían en que Stalin descendería como deus ex machinapara arrebatar el triunfo militar a Franco. Con el despiste de no comprender lo sucedido y el ansia de ajustar las cuentas a todos, escribió una carta memorable a su padre, uno de los alzados contra Negrín en el golpe de estado de Casado, carta en la que renegaba de su condición de hijo y afirmaba que, de estar en su mano, lo mataría. Su progenitor le envió una respuesta que haría llorar a las piedras, disculpando a Carrillo y atribuyendo el episodio a Stalin. Los comunistas se habían batido como nadie contra Franco, pero, a la sazón, no pasaban de ser un montón de juguetes rotos, niños de la guerra incluidos. Stalin colocó a Pasionaria al frente del PCE, más por su servilismo que por su inexistente talento; a un desengañado Díaz se lo quitó de en medio en un episodio que nunca se supo si era suicidio o asesinato, y comenzó a buscar a alguien totalmente desprovisto de escrúpulos para encabezar el PCE futuro.
Gadafi
 A Carrillo le tocó la lotería del dictador georgiano simplemente porque reunía todas las cualidades: amoralidad, ausencia de afectos naturales, sumisión absoluta a Moscú, disposición a derramar sangre si así se le ordenaba... Décadas después, tras un programa de televisión en que participamos ambos, Jorge Semprún me diría que Carrillo era el único superviviente de aquella generación y que se iría con sus secretos a la tumba. No se equivocó. A cambio de ser el que tuviera las riendas del poder, Carrillo firmó un pacto absolutamente fáustico con Stalin en el que la sangre la pusieron otros.
Hermanos Castro
 Antes de acabar la guerra mundial, Carrillo desencadenó la estúpida operación de conquista del valle de Arán pensando que podría lograr en España lo que el PCI había conseguido en Italia o el PCF pretendía conseguir en Francia. Pero Carrillo no era Togliatti y las hazañas se limitaron a fusilar a unos pocos párrocos indefensos y a llamar a la sublevación armada a unas poblaciones hartas de guerra. El fracaso, a la staliniana, tenía que contar con responsables que cargaran con él como adecuados Cirineos. Así fue. Carrillo ordenó el asesinato de los presuntos culpables del desastre a manos de sus propios camaradas. Repetiría esa conducta una y otra vez, infamando a camaradas entregados como Quiñones o Comorera simplemente para que quedara claro que él no se equivocaba y que si los resultados no eran los esperados se debía a los traidores infiltrados. Y, sin embargo, ¿quién sabe? Carrillo y sus seguidores cercanos eran tan obtusos que, quizá, en lugar de chivos expiatorios de la ambición, las víctimas sólo fueron las paganas de la roma mentalidad de los comunistas. Así, nunca se sabrá si Grimau cayó en manos de la policía franquista porque Carrillo deseaba deshacerse de él o simplemente porque el PCE no daba más de sí.
Fidel Castro y Ceaucescu
 La invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos enfrentó a Carrillo por vez primera con unas bases que no veían bien cómo legitimar una acción así simplemente porque derivara de las órdenes de Moscú. Apoyándose en Claudín, antiguo compañero de la guerra, y Semprún, el intelectual del PCE por eso de que, al menos, sabía idiomas, Carrillo adelantó las líneas maestras de una cierta renovación ideológica –no mucha– dentro del PCE. Semejante paso no significaba ni que fuera más flexible ni que tuviera intención de ceder el poder. En una secuencia extraordinaria de ¡Viva la clase media!, un José Luis Garci actor ponía de manifiesto cómo todos los activistas del PCE en España eran, a fin de cuentas, cuatro y el de la vietnamita, y la famosa huelga general pacífica que derribaría a Franco no pasaba de ser un delirio basado en el desconocimiento de la España que se pensaba redimir. Eran como los testigos de Jehová a la espera del fin del mundo, sólo que ellos esperaban que el paraíso vendría por la acción de unas masas entregadas al fútbol y a la televisión.
Reunión de disidentes camboyanos
 En un intento de cambiar el rumbo porque era obvio que Franco se iba a morir en la cama, Claudín y Semprún realizaron un nuevo análisis marxista de lo que sucedía. Carrillo hizo que los expulsaran del PCE tras una tormentosa reunión celebrada –y grabada– en el este de Europa, y en la que tuvieron que escuchar cómo Pasionaria, que sabía leer y escribir lo justito, los calificaba, a ellos, cabezas pensantes del partido, de "cabezas de chorlito". En adelante, Carrillo –retratado magníficamente en laAutobiografía de Federico Sánchez de Semprún– se dedicó a esperar el "hecho biológico" de la muerte de Franco mientras disfrutaba de la sofisticada hospitalidad de dictadores como Ceausescu e intentaba que los prosoviéticos como Ignacio Gallego o Julio Anguita –al que con muy mala baba calificó de "compañero de viaje"– no le estropearan el festín.
Manifestación libre contraria al comunismo en Vietnam
 De regreso a España, soñó –nunca mejor dicho– con llegar a un "pacto histórico" con Suárez que le permitiera convertir al PCE en la fuerza hegemónica de la izquierda. Pero la España de los setenta no era la Italia de los cuarenta. Estados Unidos decidió que la izquierda fetén no podía ser un PCE que propalaba un eurocomunismo cocinado en las zahúrdas del KGB y, a través de Alemania, se dedicó a financiar al PSOE de un joven abogado sevillano que respondía al nombre clandestino de Isidoro.
Disidente comunista Soltzsenitzin
 En su intento por lograr lo imposible y además por someter el PCE a su control stalinista, Carrillo sólo consiguió soliviantar a unos militantes del interior que, más allá del mito, encontraron totalmente insoportables a los comunistas regresados. En los años siguientes, aquellos comunistas se pasarían en masa al PSOE y al nacionalismo catalán –en ocasiones, a ambos–, buscando una iglesia más sólida y caritativa que la comunista.
 
Las derrotas electorales –la testarudez de los hechos que decía Lenin– obligaron a Carrillo a abandonar la Secretaría General de un PCE ya destruido –¡gracias de parte de todos los demócratas, Santiago!– mucho antes de que se desplomara el Muro de Berlín. Amagó con regresar al PSOE, insistió en que era comunista hasta la muerte y, por encima de todo, sufrió la conversión en espectro sin haber muerto. Ese fantasma, solo o en compañía de personajes emblemáticos de la izquierda como Leire Pajín, siguió apareciendo como quejumbroso contertulio de radios y engañador en memorias que, en la época de ZP, apoyó desde el pacto con los terroristas hasta la ley de memoria histórica, seguramente soñando con ganar de una vez las mil y una batallas que perdió a lo largo de su dilatada vida.
Paracuellos
  Al final, como señaló Solzhenitsyn en las páginas de conclusión dePabellón de cáncer, desapareció de la Historia. Por desgracia, como también señaló el disidente ruso, lo hizo después de haber causado la desgracia de millares de personas.