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sábado, 27 de mayo de 2017

Novedad editorial: La Conspiración de la calle del Pez (Eduardo López Pascual)


 El poeta y novelista Eduardo López Pascual (Baza, Granada 1939), autor de una extensa nómina de títulos en prosa y poesía,  acaba de presentar “La conspiración de la calle del Pez”, su última novela, publicada por la editorial madrileña P-r. Basada en un relato de rabiosa actualidad como es el desafío del separatismo catalán, la obra nos adentra en su entramado, con un argumento verdaderamente audaz y sorprendente. 

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A juicio de la editorial, “La Conspiración de la calle del Pez”, logra un clima de interés máximo, al tiempo que certifica la gravedad del intento rompedor de los nacionalistas de aquella hermosa región española. Es así que un grupo de españoles sin complejos, libres e independientes, aun con orígenes y simpatías josé antonianas, se ven inmersos en un proceso político y policial, respecto al grave incidente sufrido por el Presidente de la Generalitat catalana en su visita a Madrid. Si no fuera porque La Conspiración de la calle del Pez, está escrita desde finales del año pasado, todo parecería indicar que se hubiera inspirado en los recientes actos en la capital de España. Con un lenguaje claro y directo, Eduardo López Pascual nos acerca, fielmente, a unas situaciones resueltas en un final imprevisible.


La conspiración de la calle del Pez. Ed, P-r, no estará en los circuitos comerciales corrientes. Se puede adquirir directamente en la dirección. Paseo 26/30530-Cieza (Murcia). indicando “a la atención de Eduardo López Pascual). Precio, 10 Euros.

viernes, 25 de octubre de 2013

SE PRESENTÓ ‘LA URDIDUMBRE DEL TIEMPO’ GANADORA DEL PREMIO LUYS SANTAMARINA


José María Antón se ha alzado con el Premio Internacional de Literatura Luys Santamarina con el poemario “La urdidumbre del tiempo”. Antón es profesor de literatura y ayer presentó su obra en el Ateneo de Sevilla después de haberlo hecho en Cieza (Murcia), lugar donde se dió a conocer el fallo del jurado.
El Premio Internacional de Literatura Luys Santamarina alcanza en 2013 su XVIII edición impulsada por la Asociación “Pueblo y Arte” que preside el escritor Eduardo López Pascual. Como novedad, este año se ha sumado la Asociación Cultural ADEMÁN a la difusión de este premio y ayer se presentó en Sevilla con la asistencia de su presidente, Javier Compás, y el Vicepresidente del Ateneo de Sevilla, el profesor Miguel Cruz.
La obra ha sido editada por Ediciones Vitrubio.



(En la foto, José María Antón –izqda- y Eduardo L. Pascual –derecha-).

lunes, 21 de octubre de 2013

XVIII Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina

Jueves 24 de octubre.

Presentación del libro 

'La Urdimbre del Tiempo',

 obra ganadora del 

XVIII Premio Internacional de Poesía
 Luys Santamarina

del autor  

José Mª Antón Morla.
 


Organizado por la  

Asociación Cultural Ademán  

y Editado por  

Editorial Vitrubio



Con asistencia de  

Eduardo López Pascual,

 Presidente del Jurado, y
Presidente de la 

Asociación Cultural Pueblo y Arte de Cieza.



Jueves 24 de octubre

19.00 horas
Salón de Actos del Ateneo

jueves, 9 de mayo de 2013

José Mª Antón gana el ‘Luys Santamarina’

un poemario que será publicado por el sello editorial madrileño Vitrubio

José Mª Antón gana el ‘Luys Santamarina’

El poeta leonés afincado en Murcia, JOSÉ Mº ANTÓN  MORLA, ha sido el ganador de la XVIII edición del premio internacional “Luys Santamarina” con " LA URDIMBRE DEL TIEMPO", un poemario que será publicado por el sello editorial madrileño Vitrubio.

Antón es profesor de literatura y la obra ganadora será presentada en la Universidad de Murcia. El jurado del “Luys Santamarina” ha concedido también un primer accesit a  Buscando a Lorca en Nueva York y un segundo a Rituales de claridad y silencio, de los autores Noemí T. Giacomelli, de Barcelona, y Juan Manuel López, de Copenhague (Dinamarca) respectivamente.
El jurado ha estado presidido por el profesor José Luis Martínez Valero y han formado parte del mismo los profesores Julia Muñoz, Bartolomé Marcos, los escritores José Manuel Sánchez del Águila y Soren Peñalver, así como el poeta Eduardo López, presidente de “Pueblo y Arte”.

Esta edición es la primera en la que la Asociación Cultural ADEMÁN colabora en este afamado premio internacional que concede anualmente la Asociación Cultural “Pueblo y Arte” de la localidad murciana de Cieza.

viernes, 11 de enero de 2013

ADEMAN apoyando el Premio de Poesía Luys Santamarina

Enviar los originales hasta el 1 de Marzo

Relanzan el Premio Internacional de poesía Luys Santamarina

Luys Santamarina

El reputado premio internacional de poesía Luys Santamarina alcanza en 2013 su décimo octava edición; un ejemplo de la colaboración entre la sociedad civil y la Universidad. Su promotor es la Asociación Cultural Pueblo y Arte de la murciana localidad de Cieza y con el premio colabora la Universidad de Murcia.
Ahora, coincidiendo con la nueva convocatoria, el premio recibe un nuevo impulso fruto del acuerdo entre la Asociación Pueblo y Arte y la Asociación Cultural Ademán, radicada en Sevilla.
XVIII Premio internacional de Poesía Luys Santamarina
Eduardo López Pascual, presidente de la Asociación
Asociación Cultural Pueblo y Arte Cieza
 El acuerdo se fraguó hace unos días entre el representante de “Pueblo y Arte”, el poeta y catedrático de literatura Eduardo López Pascual y el presidente de la Ademán, el escritor y empresario, Javier Compas.
La colaboración supone la presentación del premio también en la ciudad Hispalense y la incorporación en el jurado del escritor José Manuel Sánchez del Águila.
Luys Santamarina pertenece al grupo de literatos españoles silenciados por su vinculación a la Falange Española, hecho que según López Pascual y Compás proscribe en los libros de textos a escritores y artistas de gran calidad como Agustín de Foxá, Samuel Ros, Gonzalo Torrente Ballester, Rafael Sánchez Mazas, Leopoldo Panero, Rafael García Serrano, José María Alfaro o Mercedes Formica, entre otros. En opinión de los impulsores del premio, la calidad literaria debe estar al margen de las filiaciones políticas de cualquier autor.
Precisamente la Asociación Ademán llevó a los tribunales a la concejal comunista del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano, por intentar prohibir un acto de homenaje a Agustín de Foxá. Un acto de censura político que provocó el rechazo de intelectuales y personalidades del mundo del arte, la política y los medios de comunicación.
El plazo para enviar los originales al premio Luys Santamarina finaliza el 1 de Marzo. Los interesados pueden enviar sus obras a Asociación  Cultural “Pueblo y Arte”, Apdo. 217/ 30530-Cieza (Murcia)

viernes, 14 de diciembre de 2012

Eduardo López Pascual escribe sobre 'Surcos'


Radiografía de un tiempo



(Eduardo López Pascual -*-)

Hace unos días  vi una película rodada justo sesenta y un años atrás. en 1951, lo cito solo para que tengamos en cuenta la fecha en que se hizo,  pleno régimen franquista, pero cuando todavía subsistía una referencia falangista, netamente falangista, comprometida con esa “revolución pendiente” que es verdad que tiene una crítica irónica, pero que sinceramente estuvo presente en la conciencia y en la emoción de muchos falangistas. La película se llama Surcos, y fue escrita por un director falangista -Jose Antonio Nieves Conde-, y escrita por autores falangistas como Gonzalo Torrente Ballester y Eugenio Montes, que desde la crudeza de sus imágenes, de la compleja situación de la sociedad de aquellos años, con las verdades de la España de los años cincuenta – pobreza, emigración, carencias no ocultadas-, - nos ofrece una muestra auténtica de un magnífico cine, que nos da un testimonio valiente y audaz de las condiciones reales de los españoles.


             Habría que decir entonces, que Surcos, desmonta – desde aquel mismo decenio, casi recién salido de la IIª Guerra Mundial y un aislamiento internacional, la idea de un desierto cultural y artístico o la de un encogimiento absoluto de sumisión intelectual al poder político. Lo había, claro, como ahora también se dice de artistas y escritores de vivir a costa de lo políticamente correcto; entonces también lo había, pero evidentemente quien conoce en serio la historia de esos años sabe perfectamente que hubo quienes desde su independencia, personal y artística, crearían obras de indudable calidad.  El cine nos da ejemplos irreversibles porque “Surcos” no es una obra aislada y casual, sino producto de una sensibilidad presente. Recodemos, a efectos de resumen, películas como Rojo y Negro, de Carlos Arévalo, Balarrasa, también de Nieves Conde, Bien venido Mister Marshall, de García Berlanga, Historias de la Radio de Sáez de Heredia, todos falangistas, entre otras y otros que podemos enumerar sin caer en el aplauso irracional, pero que demuestra palpablemente como la Falange, se quiera reconocer o no-, mantuvo una actitud muy comprometida con la preocupación de justicia social y la vocación cultural y artística.
                    Alguien habría dicho, con cierto retintín, como se pudo hacer una película como Surcos, o anteriormente Rojo y negro, - por ejemplo-, pero esto no deja de ser más que una pose hecha para desacreditar a una opción ideológica, pero la historia es como es y no como la pretenden manipular; lo cierto es que incluso en esos tiempos tan controvertidos, y difíciles, es verdad-, la Falange dio autores y obras de magnífico nivel de calidad y prestigio desde una convicción que desafió normas y reglamentos. Quizá no desearían que así fuera, más sus nombres y sus títulos están ahí, de forma que para mí, el  repaso a una cinta como Surcos, en los comentarios de catedráticos, escritores y sociólogos que pudimos escuchar, me han reconfortado porque al fin, la verdad se abre camino, la calidad prevaleces sobre la manipulación y hoy, a través de ese programa de televisión, se reconoce una verdadera obra cinematográfica, hecha por falangistas, de lo que uno se siente orgulloso. Las secuencias del campesino en la fragua, el emigrante ante las puertas del cuartel, la perversión de la chica del pueblo, prueban una vez más, que se hizo un buen cine, un magnífico cine, digan lo que digan.

(*) Eduardo López Pascual es escritor y profesor de Literatura


jueves, 5 de julio de 2012

Lecturas al sol

Llegando el verano recomendamos algunas lecturas para estos días.

NOVELAS

 Por Eduardo López Pascual.
         Me imagino que a estas alturas todos, al menos todos mis amigos y conocidos, saben que soy un auténtico forofo del escribir; por eso, aun sin demasiados títulos, me atrevo a publicar algún ensayo, alguna poesía y también algo de teatro y novela. No soy bueno, por más que he conseguido la aceptación de bastante lectores; yo soy igual de amante lector y devoro todo lo que cae en mis manos, y de de confesar -con toda prudencia- que me ha sorprendido una nota común a muchas novedades editoriales como es la alusión directa en las historias de esas novelas, a los falangistas en general, y en particular. Lo traigo aquí, no como cobertura a mis correligionarios, sino como evidencia de un nuevo protagonismo azul,  a juzgar por su presencia en el mundo de la literatura actual, una realidad que junto a estudios sobre personajes "azules", Rafael Sánchez Mazas, por ejemplo, me llena de íntima satisfacción.
               Para que lo entiendan, que sé que lo hacen, no faltaba más; en estos dos meses han aparecido varios títulos con especial atención a los falangistas, naturalmente unos en claro tono positivo y en otros, sin duda, con viejas reservas y aun sentido crítico, pero que tienen de común el hecho de hablar de la Falange y los falangistas. Así hemos leído el libro de gran formato y extensión, "Falangistas", del profesor universitarios Togores y del periodista G. Morales, quienes en general tratan de ser asépticos pero con un análisis erróneo- desde mi percepción personal-; además,  una novela premiada con el   Planeta  del año 2010, que sin ser una obra sobre los falangistas, los traen a colación esta vez desde un punto de vista peyorativo, para ser como se dice ahora, políticamente correcto, debido a la pluma de un autor ya consagrado como lo es Eduardo Mendoza, quien no se distingue precisamente por una crítica amable a la Falange, sobre todo a la que vivió los años de trueno de la Segunda República. . Una tercera novela aparece editada en Sevilla, escrita desde un criterio bien distinto, pues narra una historia bajo el título de "La playa de los alemanes", con continuas referencias al partido fundado por Jose Antonio, en octubre de 1933, y a sus afiliados en tan difíciles tiempos. Su autor, Javier Compas- profesor universitario de Geografía-, no deja de señalar el carácter cercano de sus protagonistas al mensaje falangista. Hay en esta novela un guiño entrañable al mundo azul.
                 Para mí, esta indudable atención al hecho falangista, sus gentes, sus ilusiones, su menaje y su historia, me supone una suerte de reflejo emocional, pero también de sincera actualidad sobre una forma de entender las relaciones sociales, y políticas, que durante demasiado tiempo ha sido postergada, y es aún, por desgracia, sometida al silencio injusto, más todavía, cuando su cuerpo  doctrinal y de vivencias proyectan en una parte no desdeñable de nuestro país, de España, una sensación de urgente presencia entre nosotros. Es verdad que en estas novelas la Falange asoma de manera indirecta  adyacente, pero es cierto que nos depara un sentido de realidad. Desde aquí, celebro la aparición de estas obras, pero de modo muy singular esa  novedad de "La playa de los alemanes," de Javier Compás, que ha conseguido sin miedo a prejuicios, un texto ágil, interesante, donde confesar una afinidad política, sin caer en el proselitismo y la exaltación, se desprende discretamente de una obra para leer.

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Antoni Vives: "Al acabar la Guerra Civil triunfó el cinismo"
 

Barcelona, 17 mar (EFE).- Casi cuatro años ha dedicado el teniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona, Antoni Vives, a armar su nuevo título "Les banderes de l'1 d'abril", un friso sobre las heridas de la postguerra, que le sirve para aseverar que al terminar el conflicto bélico "triunfó la institucionalización del cinismo".

En una entrevista con Efe, Vives explica que después de su exitosa "El somni de Farringdon Road", con la que obtuvo el premio Crexells, quería centrarse en los años posteriores a la Guerra Civil española, una etapa de la Historia que considera el final y el inicio de muchas cosas y que "todavía impregna nuestros días".

Si en su primer relato ahondaba en los años de la guerra, ahora la acción se inicia en Chinchón (Madrid) cuando el ejército de Franco entra en la localidad, donde confluirán Misericordia, conocida como "La Pasionaria de Chinchón"; el alférez falangista e idealista Jesús Camacho Ruiz de Villalobos y Julián Alcántara Rodríguez de Zúñiga, que acabará siendo el alcalde.

Aunque advierte Antoni Vives -que se siente un escritor que hace política- que no ha querido una novela histórica, sí reconoce que se ha aproximado a una época y ha intentado entender y conocer "qué parte de idealismo auténtico había en el falangismo".

Asimismo, cree que el lector verá hasta que punto quedaron enfrentados dos mundos muy diferentes, "el de la España sin Dios, sin valores y rota y el de la España fuerte, con valores cristianos, de la unidad de destino universal y muy trabada por la Falange".

A su juicio, el final de la Guerra Civil "es la constatación de que en España triunfaron los de siempre, con las ayudas de los de siempre, mandando el oportunismo y el compadreo, que afectó a todos los ámbitos de la vida, desde las relaciones humanas y amorosas a las cosas más cotidianas".

En su relato, publicado por La Magrana, apuesta, por otra parte, por mostrar a algunos falangistas "honestos, que en un momento dado llegaron a la conclusión de que ellos mismos fueron cómplices de una tomadura de pelo".

Preguntado por el hecho de que la historia arranque en una localidad como Chinchón, señala Vives que se trata de un lugar muy potente y fascinante, "muy poliédrico y cañí, aunque también fue la sede de la agencia de propaganda del Partido Comunista durante los años de la guerra".

En esta extensa novela hay, sin embargo, otros escenarios como Madrid, Leningrado, donde se describen algunos episodios protagonizados por la División Azul, y Barcelona.

También hay una importante historia de amor, defendiendo Vives que se trata siempre del sentimiento más sólido e intenso del ser humano.

Como ya ocurría en su primera novela, aquí vuelven a mezclarse personajes imaginarios con otros reales como Pilar Primo de Rivera o Evita Perón. "Hay personajes -asevera- que son muy de novela, aunque reales, y sería muy complicado inventarlos, por lo que no es complicado integrarlos en un relato, que acaban de perfilar".

Además, reconoce que ha introducido trasuntos de la británica Priscilla Scott-Ellis, que fue esposa de José Luis de Vilallonga, y de Dionisio Ridruejo.

Aunque con mucho trabajo como responsable del Urbanismo de Barcelona en el equipo del alcalde Xavier Trias, dice Antoni Vives que no deja de escribir y que ya ha empezado un nuevo relato que abarcará un período que va de los años cincuenta a los noventa del siglo pasado.

Nacido en la capital catalana en 1965, Vives es autor de varios libros de ensayo como "El nacionalisme que ve" y articulista habitual del periódico "Ara".

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Sólo un muerto más

Por | Críticas
9788483831182Sólo un muerto más
Ramiro Pinilla
Tusquets
Barcelona, 2009
Mientras leía la última novela de Ramiro Pinilla, a menudo me venía a la mente otro libro que, en principio, nada tiene que ver con el imaginario del autor de Verdes valles, colinas rojas. Se trata de El sindicato de policía Yiddish, de Michael Chabon. Las dos novelas comparten un objetivo común: una renovación/ampliación de la literatura negra mediante la adaptación de los arquetipos del género a los universos particulares de sus autores. También en ambos casos, el proceso revela un profundo conocimiento y respeto a tales arquetipos.
Vayamos ahora con las diferencias. Chabon se sirvió de una interesante ucronía para ambientar su incursión en la novela negra: tras la Segunda Guerra Mundial, una colonia de judíos se asienta, en vez de en Israel, en una franja de la costa de Alaska. Pinilla, por su parte, ha escogido un escenario de carne y hueso, y que conoce muy bien: el Getxo de la posguerra. El trabajo imaginativo de Chabon fue notable, pero al mismo tiempo se convirtió en un arma de doble filo. En el El sindicato de policía Yiddish resulta más atractivo el decorado de la historia que la historia en sí. En Sólo un muerto más, ambos aspectos de la novela avanzan de la mano, apoyándose mutuamente a cada paso. Por otro lado, el universo creativo de Chabon, con sus referencias al mundo judío y a la cultura pulp está menos asentado y es más flexible que el Getxo de Pinilla, que ha venido construyéndose desde Las ciegas hormigas (1960), por lo que el casamiento de aquél con el género negro era mucho más sencillo.
Estamos en 1945 y Sancho Bordaberri es propietario de una librería en Getxo. Además de leer le gusta escribir. Admira a los clásicos del género negro: Hammett, Chandler, Cain… y escribe novelas emulándolos, ambientadas en un Los Ángeles donde nunca ha estado y protagonizadas por detectives de gabardina, sombrero de ala ancha y revólver calibre 38. Lamentablemente, ninguna editorial acepta sus novelas. Tras dieciséis fracasos (dieciséis novelas), casi arroja la toalla. Está a punto de abandonar sus aspiraciones literarias cuando se detiene a pensar que quizá lo que debería hacer es escribir sobre lo que sabe y sobre las personas que conoce, lo que dará verosimilitud y garra a sus historias. Además, tiene una historia delante de sus mismas narices. La ha tenido desde hace diez años, cuando los gemelos Altube, unos conocidos marrulleros y timadores, fueron encadenados a una roca de la playa de Arrigúnaga para que la marea los ahogara. El inicio de la Guerra Civil eclipsó la posterior investigación y el culpable nunca fue descubierto. Sancho decide convertirse él mismo en investigador y vivir la novela que luego escribirá.
Dicho esto, podría pensarse que Sólo un muerto más consiste en una traslación de las tramas clásicas del género negro a un escenario diferente del habitual, que los personajes en lugar de whisky beberán txakolí; en lugar de empuñar revólveres llevarán escopetas de caza; y en lugar de los policías corruptos, las palizas las darán los falangistas. Esto, de por sí, ya sería interesante y meritorio. Pero hay bastante más.
La inmersión de Sancho Bordaberri en su proyecto detectivesco/literario va más allá de hacer unas cuantas preguntas a sus vecinos. Puesto que actuará como investigador, también se convertirá en un personaje de su futura novela, y eso requiere someterse a ciertos cambios. Sancho Bordaberri pasa a llamarse Samuel Esparta (en homenaje a Sam Spade), se enfunda el traje que sólo usaba en bodas y entierros y desempolva el sombrero que su tío trajo de las Américas. Pero esto no es suficiente. Todo investigador privado que se precie debe disponer de una oficina y de la secretaria de rigor. La librería hará las funciones de lo primero; y en cuanto a la secretaria, Koldobike, la antigua dependienta del negocio es ascendida de repente, previo teñido de rubio platino.
Este modo de afrontar la investigación es el aspecto más llamativo de la novela, y también el más arriesgado. En una primera lectura, la presencia de alguien disfrazado de detective encaja a duras penas en el escenario del Getxo de la posguerra, un entorno poco dado a las fantasías. Choca el modo como sus vecinos, tras la obvia sorpresa inicial, atienden las indagaciones de Samuel Esparta, cuando parecería más lógico que se rieran de él y no se lo tomaran en serio. Sin embargo, es precisamente el cambio de atuendo y actitud lo que permite progresar a Samuel Esparta y que las personas implicadas en el caso de los gemelos Altube se sinceren con él. La apariencia de Samuel los impresiona y anula sus reacciones primeras. Al mismo tiempo introduce un elemento de distanciamiento que permite a los vecinos contar a Samuel Esparta cosas que no dirían a Sancho Bordaberri.
Es obligado hablar también del carácter metaliterario de Sólo un muerto más. Durante sus indagaciones, Samuel Esparta se topa con un peculiar antagonista: un miembro de la Falange que, al igual que él, posee ambiciones literarias. El falangista es un poeta con inclinación a cantar las hazañas y virtudes del Régimen, pero quiere dar el salto a la narrativa. La idea de «vivir una novela» le atrae y el falangista se convierte en competidor de Samuel Esparta a la hora de desvelar el misterio de los gemelos Altube. Las conversaciones de tema literario entre ambos investigadores, verdaderos enfrentamientos de narrativa contra poesía, constituyen uno de los puntos más interesantes e inesperados del libro. El discurso de Esparta, partidario de la narrativa, es más que una declaración de intenciones; se trata de una poética en sí mismo, una poética en la que al lector familiarizado con la obra de Ramiro Pinilla le resultará fácil identificar la voz de éste. Por lo tanto, Ramiro Pinilla, a través de Sancho Bordaberri, a través de Samuel Esparta, nos regala una clase magistral sobre su concepción de la escritura, otra de las razones por las que Sólo un muerto más no es sólo una novela más.
Jon Bilbao
http://jonbilbao.wordpress.com

martes, 31 de enero de 2012

“El extraño caso del Tribunal Constitucional”

Nuevo libro de Eduardo López Pascual

El pasado jueves nuestro vecino Eduardo López Pascual, en la Galería de arte Efe Serrano de Cieza, presentó su última novela: El extraño caso del Tribunal Constitucional, (PR Ediciones, 2011). Eduardo es conocido y reconocido como poeta con libros como  “Un tiempo para Murcia”, “Raíces de vida inacabada”, “la mirada que nos queda”, “Como nacido del pueblo”, “Versos Proscritos” o “Hablando a la madrugada de estas cosas” entre otros muchos poemarios. Y también es autor de gran cantidad de novelas entre las que cabe destacar “Proceso a un hombre muerto”, “La otra cara de la luna”, “Canto a un hombre español” o “Los días que vinieron inexplicablemente”. A todas ellas ahora se suma El extraño caso del Tribunal Constitucional que, en palabras del autor, es una fábula repleta de intriga y suspense alrededor de las extrañas muertes producidas en el Tribunal Constitucional a causa de presiones nacionalistas. A través de una trama sobre el asesinato de un magistrado, esta obra pone el acento en la intromisión de la política en el estamento judicial e invita a una reflexión sobre el sometimiento del Alto Tribunal a los intereses políticos.
La novela fue presentada por el escritor, economista y periodista Josele Sánchez quien entre otras casas dijo que con esta novela Eduardo ha  alcanzado la madurez literaria. Para Eduardo, según  me confesaba después de la presentación, estas son las palabras de un buen amigo; la verdad es que  con este libro he madurado personalmente, con este libro he intentado mejorar mi prosa, mi relato; me he sentido muy cómodo escribiendo y una vez terminado he sentido una profunda satisfacción. Esta es una novela de denuncia política profundamente coherente con la vida de Eduardo; en palabras de Eduardo, esta novela tiene una buena dosis de denuncia; una denuncia estructural; escrita en clave de “política-ficción”, denuncia la intromisión de la política en el estamento judicial e invita a una reflexión sobre el sometimiento del Tribunal Constitucional a los intereses nacionalistas con grave amenaza para la permanencia de España como nación. Una novela  que para Eduardo se situaría  en lo que llamamos “realismo literario”, aunque lejos del “neorealismo italiano”, por ejemplo.
En Cieza hay muchos lectores y muy buenos escritores. Pero muy pocos escritores pueden  ver publicadas sus obras. Eduardo López Pascual lo ha conseguido: ¡Felicidades! y gracias por firmarme el libro
Enviado por: Asociación Cultural Pueblo y Arte Cieza

viernes, 15 de julio de 2011

A Facundo Cabral In Memoriam

Como homenaje al asesinado poeta argentino Facundo Cabral, reproducimos el siguiente artículo de Josele Sánchez.
Josele Sánchez es Licenciado en Periodismo, Licenciado en Ciencias Empresariales, Máster en Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid y Máster en Marketing Farmacéutico por EADA Business School.  Autor de la novela "La Consagración de la Primavera" ha publicado poesía "Llanto de Juventud", "Hijo de la luna", "Desde tu lucero", "72 horas sin tí" y "Copa, café y puro" También es autor de un cuento infantil "El País donde no existía el cielo" y del libro de ensayo "Marketing de Tercera Vía". Fue ganador del concurso literario Fuerzas Armadas por su obra "Viva la muerte". Ha publicado cerca de trescientos artículos, siendo colaborador habitual de medios de comunicación de España y América Latina. Articulista políticamente "incorrecto", defensor de una alternativa "altermundista" y de ruptura con el neoliberalismo.


A facundo Cabral “in memoriam”
“El día que yo me muera
no habrá que usar la balanza
pues pa velar a un cantor
con una vida honda alcanza”
(Facundo Cabral)
Descubrí a Facundo Cabral hace muchos años, a finales de los setenta cuando adolescente. Frecuentaba, entonces, las tertulias literarias de los viernes a la noche en los bajos llenos de humo y de sueños de la vieja Cervecería Madrid de Valencia hoy reconvertida en pub de pijos a los que con sólo mirarlos uno sabe a quién votan. La Tertulia se llamaba “La ballena Alegre” rememorando la que disfrutaba el Madrid de la preguerra con Agustín de Foxá, Sánchez Mazas, Giménez Caballero y José Antonio. En las mesas de madera repletas de versos grabados a navaja aprendí quién era Benedtti, y Neruda, conocí los versos de López Gradolí, los de Darío Cervera, los de Antonio Carlos González, los de Miguel Argaya, los de Eduardo López Pascual cuya amistad, desde entonces, me ha acompañado. Allí recitábamos al Federico del “Romacero Gitano” y al otro Federico de “Poeta en Nueva York”, a Alberti, a Gil de Biedma, a los dos Machados, a Luys Santamarina y a José Hierro. Allí, en esas reuniones de jóvenes hambrientos de poesía y de ansias por cambiar el mundo que siempre terminaban a altas horas de la madrugada con excesos de optimismo y de mistela en el cuerpo, junto a camaradas entonces inseparables y de los que el tiempo trajo la nada… Salvador Mauri, Pablo Fernández, Manolo Bleda, Eva de la Asunción (probablemente la primera mujer de la que me enamoré y con la que soñaba un día poder casarme) y otros tantos tuve la ocasión de escuchar, por vez primera a Facundo Cabral. Creo que fue el bueno de Vicente Martínez Parra quien trajo una cinta que nos hizo escuchar en un viejo cassette, de esos que se colgaban en bandolera, la grabación de un programa de radio que creo recordar que se titulaba “Jazmines en el ojal” y en el que otro de los grandes, Alberto Cortés, repasaba los mejores cantautores en español. Así conocía a Facundo Cabaral con su poema- canción “El Ferrocarril”. Contaba Cabral que se dedicó a la música tras conocer a Simón, un vagabundo que le recitó el Sermón de la Montaña y le demostró la existencia de Dios. Después de aquella noche recuerdo que en otros tantos viernes de tertulias literarias acabábamos cantando abrazados y haciendo eses al caminar por las mágicas calles del Barrio del Carmen los versos de Cabrál “No soy de aquí ni soy de allá no tengo edad ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad” y cuando conseguía que fuera Eva quien andaba cantando a mi lado, tan borracha de alcohol y de utopías como yo, creía tocar el mismo cielo con mis manos. Cabral era un tipo único, un poeta espiritual de versos soeces y callejeros, un cantor heredero de Jorge Cafrune, de José Larralde y de Atahualpa Yupanqui, el auténtico bardo ajeno a la comercialización y a los convencionalismos. Ayer lo mataron en una Guatemala en plenos comicios electorales y todo parece indicar que se trata de un golpe de efecto de la ultraderecha que ve cómo la izquierda transformadora va ganando, uno tras otro, todos los combates electorales de América Latina. Tan sólo estas líneas como gratitud a Facundo Cabral y como homenaje.  

domingo, 18 de julio de 2010

Iberia


--> Por Eduardo López Pascual

No hace falta decir que carezco de toda autoridad académica, y no académica, para hablar o escribir sobre nuestra prehistoria, la de España, la tierra donde desde más de veinte y tantos mil años, conocemos como Iberia, luego, Hispania, después España. Es verdad que siempre he tenido una vocación arqueológica, que me llevó a ser protagonista relevante en el descubrimiento de uno de los abrigos de pintura rupestre más importantes de todo el arco mediterráneo, en Cieza, mi ciudad, en la que como dirigente juvenil de la OJE, tuve la suerte de encontrar para la cultura del neolítico superior. Los abrigos del barranco del Grajo, sierra de Ascoy, me confirmaron esa afición perenne por las cosas antiguas. Siete mil años de existencia nos contemplaban desde los ideogramas fijados en la pared rocosa, resguardados del aire libre, en una danza misteriosa y quizá mágica; y tuve la suerte de acompañar al profesor Beltrán, de la Universidad de Zaragoza, que fue el primer investigador serio de los abrigos, y posteriormente colaboré en trabajos de campo con el profesor Mikel Walker, eminente paleontólogo de la Universidad de Sidney, que realizó una exhaustivo estudio de las pinturas del Barranco de los Grajos, en Cieza. Esto y mi constante colaboración con el Grupo OJE de Arqueología, que nos permitió salvar toda una ciudad árabe del siglo XII, olvidada, Siyasa, cerca de otros emplazamientos de base romana sita en el paraje de Bolvax.
Y fue en mi amistad con el profesor Beltrán, que tropecé con mi curiosidad por interesarme por cosas como la cultura argárica, poderosa en mi tierra murciana, y un análisis que me llevaban hasta las huellas de la primitiva Iberia, que ya me cautivaba por su ancestralidad, sus enigmáticos orígenes en costumbres, usos y sobre todo ese idioma. tan antiguo como desconocido. Fue entonces, cuando obtuve de palabras del Profesor Beltrán, (la primera autoridad española en proto historia), que en zona de Zaragoza habían aparecido unas muestras con alfabeto muy extraño pero que fonéticamente podían corresponder a voces del habla vasca o euskaldun. Parece ser que esas monedas encontradas, contenían palabras comunes en el idioma vasco, con lo que se daba pié a una posible extensión geográfica de esa cultura, y si además, en el lenguaje común y actual del español, encontramos palabras con raíces vascas, es más que probable que la lengua vascongada, fuera la de los primitivos pobladores de la Iberia proto histórica, con lo que se desmontaría la interesada tesis de que los vascos, son una raza exclusiva del área pirenaica occidental, y estudiarse como un reducto último de los iberos, sometidos grandes presiones extra peninsulares; una cultura que enlazaría también con el “aquitano”, o preuskaldun. O vasco viejo, como definirían Larramendi, y otros.
En realidad esta idea del vasco como expresión reducida del mundo ibérico, ha sido recogida por numerosos investigadores que por una causa o por otra, no gozan del discurso oficial, a pesar de que las pruebas de esa continuidad ibero-vasca, son cada vez más firmes y evidentes. La arqueología oficial nacionalista del País Vasco, no admitiría de buen grado su pertenencia al tronco común español, por lo que negaría cualquier familiaridad, sin embargo incluso los estudios de sangre tan queridos por sus representantes, confirman el hecho de que no hay diferencias especialmente notables en sus índices del famoso Rh. Por otra parte, desde hace poco tiempo se han descubierto en zonas andaluzas la coincidencia etimológica de muchas palabras propias del lugar, en al habla, la botánica o la toponimia muy extensas allí. Voces que se corresponden con palabras de la lengua euskaldún, y que abren positivamente, la relación de “lo vasco”, con el resto de la España que conocemos. En un reciente estudio sobre etimología de las plantas y sitios de Andalucía, se ha observado que corresponden ineludiblemente al habla de los vascos; y esto es sin duda, es el reconocimiento de una identidad común en el seno de una España común. No haría falta señalar que en torno su origen del “vascuence”, existen diferentes teorías, sin que se sepa todavía que hayan llegado a establecer un criterio consensuado; sin embargo la evidencia de las huellas al sur de las vascongadas, hacen cada vez más veraz la presencia de una cultura proto ibérica, extendida por toda la península.

miércoles, 16 de junio de 2010

FALANGISTAS DE CIEZA CREAN EL PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA LUYS SANTAMARINA



Cuando por los años primeros de los ochenta del siglo pasado, la democracia tal como la visualizamos hoy día, empezaba a consolidarse y en cierta manera a fructificar en razón de las metas propuestas, aparecía como una de las conquistas más notables la creación de infinitas asociaciones ciudadanas de todo tipo; desde grupos meramente deportivos, movimientos vecinales, etc., hasta la presencia de auténticas asociaciones culturales. Ahora bien, en ese paisaje de protagonismo ciudadano, las organizaciones civiles que suscitaban el mayor protagonismo, cuando no el único, provenían prioritariamente de la izquierda más conocida, que además estaba incrustada en todo el horizonte social, los medios, la iglesia, la universidad, o la cultura. Desde este otero, las asociaciones culturales fueron una verdadera punta de lanza, por la que intentaron, y muchas veces consiguieron, encauzar, dirigir y manipular cualquier iniciativa artística, estética, de tal forma que fueran ellos los únicos detentadores de la cultura nacional.
Fue entonces, y bajo aquella situación, cuando un grupo de escritores, pintores y poetas falangistas, y deportistas, de la pequeña ciudad de Cieza, en Murcia, entre los que se encontraban Antonio Ortega Martínez, con varios premios nacionales de poesía y autor seleccionado por la Academia Iberoamericana de Poesía, en EE.UU.;del pintor Cayetano Toledo Puche, Medalla en el Bienal de Florencia, Italia, con exposiciones dentro y fuera de España, y hasta de un deportista profesional; Jota Torres de gran proyección nacional; o de quien esto escribe, pensamos en la oportunidad de fundar una Asociación Cultural que, en razón a nuestra formación personal tratara de procurar cultura.-, desde luego sin ánimo restrictivo-, y diera a nuestra sociedad la oportunidad de ofrecerles otra manera de entenderla y mucho más de hacerla, para que desde ningún modo creyeran que sólo la cultura planeada desde la izquierda iconoclasta y laicista, tuviera razón de ser y existir; y sobre todo de utilizar. Había una distinta forma de creación cultural.
Desde esta reflexión, este grupo, todos militantes de Falange Española Auténtica ( falangistas), profundamente inquietos por la manipulación
comprobada, estaban convencidos que desde su compromiso político, sustentado por la propia historia azul plena de artistas, pintores, escritores, y poetas, filósofos y conferenciantes como Ponce de León, Rafael García Serrano, Rafael Sánchez Mazas, Luis Rosales, Murube, Ángel María Pascual, Adolfo Muñoz Alonso, y tantos otros entre los que se encontraba Luys Santamarina, escritor, poeta y periodista, podíamos en franca puridad popular promover una Asociación Cultural que estuviera incardinada en la sociedad, tal como cualquiera otra, pero amparada por una base humanista y un fondo de azul en libertad de la que todos éramos coincidentes. Fue esta, la esencia de nuestra futura actividad, al tiempo que reconquistábamos para nosotros los mismos argumentos que la izquierda oficial pretendió siempre. Se llamó “Pueblo y Arte”, dejando constancia de nuestro compromiso popular hacia la cultura.
A partir de ahí, y como una de las actividades más emblemáticas encarnamos en el poeta santanderino, el inolvidable autor del poemario Hallada, y su famoso verso “Cuando esto acabe.....” , la base de nuestra actividad, al tiempo que rendíamos homenaje y memoria a uno de los falangistas más honestos que hayamos podido conocer; su sincera y honesta participación en un verdadera reconciliación, su trato con artistas de cualquier ideología: Lorca, Max Aub), y su compromiso joseantoniano nos indujo a crear el Premio Internacional de Poesía LUYS SANTAMARINA, que tendría desde el principio una acogida excepcional. Apadrinados, a los dos años, por el escritor y director de teatro, cubano, en el exilio, Carlos Miguel Suárez Radillo, quien fue imprescindible para abrirnos al mundo cultural hispanoamericano, quisimos homenajear al mítico escritor falangista.. En 1995 nuestra asociación Pueblo y Arte publica su primera convocatoria, que gana el poeta valenciano López Gradoli, y luego una relación de grandes poetas: el cubano Francisco Morán, los españoles Casaux, Pascual García, José María de Juan, Miguel Argaya, el americano Reinaldo G. Ramos, la cubana Rita Geada, el malagueño, J.A. Portus o los accésits concedidos a poetas argentinos, mexicanos, o israelíes, que acudieron este Premio llamados por su rigor y calidad, hasta convertirse en una cita obligada en el universo poético.
Son quince años en los que la asociación Pueblo y Arte, incluso en condiciones muy adversas, ha sabido salvar situaciones difíciles, y más aún, resguardados por la evidente seriedad de sus jurados, presididos desde hace doce años por el catedrático de Lengua José Luis Martínez Valero, y la excelente publicación de sus poemarios, por la Editorial Vitrubio, de Madrid, ha logrado la cobertura oficial del Ayuntamiento de Cieza, y lo que es aun más meritorio, el respaldo de la Universidad Pública de Murcia, que desde su obra cultural, y Aula de Poesía, nos permite la presentación de nuestros premios en el paraninfo de este primer centro universitario. en Murcia, dando así fe de la importancia de los Premios Internacionales de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza... Desde la atención de la Vicesecretaria de Extensión Cultural de la Universidad de Murcia, con sus titulares D. Conrado Navalón y D. Guillermo Díaz Baños, el mundo poético conoce y participa en el único certamen internacional que lleva el nombre de un escritor azul, algo impensable para muchos, pero que nosotros desde Pueblo y Arte, presentíamos que podíamos hacerlo; la rigurosa organización y la honestidad probada, y más aún, el respeto profundo a la diversidad cultural. Ha hecho realidad esta aventura; era al fin y al cabo, “ la poesía que promete” el Luys Santamarina- Ciudad de Cieza, que este año ha cumplido quince años de edad.

Eduardo López Pascual