
miércoles, 28 de julio de 2010
Medrano dice ahora que vetó a Foxá por razones de seguridad y no políticas

Medrano declara que "desconocía" la faceta literaria de Agustín de Foxá
Josefa Medrano, que ha comparecido durante hora y media ante la juez en calidad de imputada por los delitos de prevaricación y contra los derechos fundamentales y libertades públicas, ha negado en su declaración que la revocación de la autorización para la celebración del homenaje a Foxá, previsto para el 6 de octubre pasado, se debiera a “motivo políticos”, ya que, según dijo, lo único que conocía del escritor era su “ideología ligada al régimen franquista pero desconocía que fuera novelista, dramaturgo o poeta”.
La delegada de Participación Ciudadana indicó que además de las llamadas telefónicas y los e-mails, cuatro días antes del homenaje se presentaron en la sede de la delegación un grupo de persona de la coordinadora antifascista que reclamaban hablar con algún responsable para exponerle que no debía celebrarse el homenaje por la ideología política de Foxá. Ante estas protestas, Medrano aseguró que entendía que “la situación que se estaba produciendo podría generar altercados y desórdenes y que lo más prudente era revocar la autorización concedida”, según ha señalado en su comparecencia ante la juez.
El testimonio de Medrano contradice la declaración que, en su día, realizó la directora del centro cívico, Cristina Paloma Torrego, quien reconoció que las asociaciones culturales Fernando III y Ademán, convocantes del acto, reunían todos los requisitos para que se les cediera un aula de las instalaciones, por lo que la prohibición fue a su juicio una decisión política, expresión que también comparten otros funcionarios.
El argumento que ha dado hoy Josefa Medrano sobre las razones que motivaron la prohibición es completamente nuevo, dado que en su día la Delegación de Participación Ciudadana del Ayuntamiento había considerado que la utilización del centro cívico podría considerarse como una posible “apología del franquismo” y justificó la denegación en el “respeto” a la ley de la Memoria Histórica.
La juez ha recordado hoy a la imputada que la ley de Memoria Histórica cuando se refiere a símbolos o a monumentos públicos excluye su retirada cuando concurran razones culturales o artísticas, y le ha preguntado si de haber conocido el carácter cultural del homenaje hubiese ordenado la revocación del acto. Medrano respondió que “no sabe lo que hubiese hecho en tal circunstancia”, si bien cree que no lo habría revocado “si hubiese llegado a tener la convicción de que se trataba de un homenaje literario”. La delegada insistió en que no sabía el carácter cultural del acto pues el objeto del homenaje “no especificaba el carácter literario del mismo”.
La instructora también le preguntó si la prohibición fue una decisión suya o si fueron el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos, y la entonces portavoz del Gobierno municipal, María Isabel Montaño, quienes le indicaron que debía revocar la autorización. Medrano ha afirmado que se trató de una decisión “exclusivamente” suya y añadió que, cuando el acto se realizó finalmente en los jardines del centro cívico, lo permitió porque “no hubo ningún conflicto o incidente”.
Medrano reconoció que con posterioridad se ha celebrado en el mismo centro un homenaje literario a Leopoldo Panero, también de ideología falangista y que fue incluso diplomático en el gobierno de Franco.
La juez de Instrucción 6 de Sevilla debe decidir ahora si cita a declarar a nuevos testigos o da por concluida la fase de instrucción, en cuyo caso deberá acordar la continuación del procedimiento o su archivo, en el supuesto de que no considere que los hechos son constitutivos de delito.
Medrano (IU) dice que fue ella quien prohibió el homenaje a Foxá para evitar posibles altercados
Asegura que desconocía que Foxá fuera "novelista" y que "lo único que conocía" de él "era su ideología ligada al régimen franquista"
SEVILLA, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
La concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano (IU), aseguró este martes que fue una decisión "exclusivamente suya" la de revocar la autorización previamente concedida a la Asociación Cultural Fernando III para la celebración de un homenaje en octubre de 2009 al escritor Agustín de Foxá en el centro cívico Tejar del Mellizo, hechos por los que el Juzgado de Instrucción número 6 le imputa sendos delitos de prevaricación y contra el ejercicio de los derechos fundamentales y libertades públicas.
De este modo, la juez Mercedes Alaya Rodríguez le imputa que, entre finales de septiembre y primeros de octubre de 2009, "dio orden expresa de revocar la autorización concedida el 23 de septiembre" para la realización de un homenaje a Foxá el día 6 de octubre en el centro cívico, todo ello "pese a conocer que se trataba de un homenaje literario como todos los que habían realizado con anterioridad las asociaciones denunciantes, basando dicha revocación en motivos políticos e ideológicos, porque este poeta estuvo relacionado con la Falange".
Según el acta de su declaración, a la que ha tenido acceso Europa Press, Medrano ha defendido que "no es cierto" que decidiera por motivos políticos revocar la autorización, ya que "lo único que conocía" de Agustín de Foxá "era su ideología ligada al régimen franquista, pero desconocía que fuera novelista, dramaturgo o poeta", aunque ha admitido que una de las razones que motivó su decisión estuvo relacionada con el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.
No obstante, Medrano ha argumentando que "había un cúmulo de otras razones", pues los días previos a la celebración del acto "se estuvieron recibiendo llamadas telefónicas y multitud de correos electrónicos oponiéndose al acto en virtud de la ideología política de Foxá", y que incluso el día 2 de octubre "le llegó la información" de que en la puerta de la Delegación de Participación Ciudadana "había un grupo de personas que decían representar a una coordinadora antifascista y que reclamaban hablar con algún responsable de la Delegación para ponerle de manifiesto que no debía celebrarse" el homenaje debido a la ideología política del escritor.
CARÁCTER CULTURAL DEL ACTO
Tras ello, y según ha señalado, se interesó por el contenido de la solicitud presentada por la asociación Fernando III, en la cual "no se explicaba el carácter literario del homenaje", añadiendo que lo anterior, sumado a que "la situación que se estaba produciendo podría generar altercados y desórdenes", le llevó a decidir que "lo más prudente era revocar la autorización concedida", lo que no impidió que el acto se llevara a cabo en los jardines del centro cívico.
Preguntada por la posibilidad de haber ordenado la revocación del acto en caso de que hubiera conocido el carácter cultural del mismo, la concejal de IU ha afirmado que "si hubiese llegado a tener la convicción de que se trataba de un homenaje literario, porque así le hubiese constado documentalmente, no hubiese ordenado la revocación", al tiempo que ha dicho que fue con posterioridad a esta revocación cuando conoció que la asociación Fernando III ya había realizado otros homenajes literarios.
Al hilo de ello, la juez Alaya le ha preguntado si "no es más cierto que, a través de la directora del centro cívico, Cristina Paloma Torrego, se le manifestó por superiores a ésta que la asociación solicitante y el objeto del acto cumplía todos los requisitos", a lo que Medrano ha contestado que "no llegó a hablar" con Torrego, y que "con el único que habló" fue con el director general de la Delegación de Participación Ciudadana, Miguel Carbajo, "para la decisión de revocar", tras lo cual habló con el jefe de Servicio, Anastasio Castizo.
NI TORRIJOS NI MONTAÑO
Medrano, que ha querido dejar claro que la decisión de revocar fue suya "exclusivamente" y que, por tanto, en ella no participaron ni el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, ni la entonces portavoz del gobierno municipal, Maribel Montaño, también ha puesto de manifiesto que, finalmente, el acto se celebró en los jardines del centro cívico, ya que la denegación "era referida al aula del centro cívico" y "no hubo ningún conflicto o incidente".
Medrano prohibió el homenaje a Foxá "para evitar posibles altercados"

La concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano (IU), aseguró hoy que fue una decisión "exclusivamente suya" la de revocar la autorización previamente concedida a la Asociación Cultural Fernando III para la celebración de un homenaje en octubre de 2009 al escritor Agustín de Foxá en el centro cívico Tejar del Mellizo, hechos por los que el Juzgado de Instrucción número 6 le imputa sendos delitos de prevaricación y contra el ejercicio de los derechos fundamentales y libertades públicas.
domingo, 25 de julio de 2010
JOSEFA MEDRANO (IU) CITADA A DECLARAR POR EL VETO AL HOMENAJE LITERARIO A FOXÁ

Las dos asociaciones convocantes denunciaron por estos hechos al portavoz de IU en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos; a la entonces portavoz del Gobierno municipal, Maribel Montaño, y a la concejal de Participación Ciudadana, Josefa Medrano. Los denunciantes consideran que el rechazo a celebrar un acto en homenaje a Agustín de Foxá en el 50 aniversario de su muerte podría constituir los presuntos delitos de prevaricación y contra el ejercicio de los derechos fundamentales y libertades públicas.
Por su parte, el Ayuntamiento ya aseveró que la resolución de la concejal Josefa Medrano (IU) «se basa única y explícitamente» en la solicitud efectuada por la asociación cultural Fernando III, «en la que se especifica que la sala solicitada es para celebrar, según palabras textuales del solicitante, un homenaje a Agustín de Foxá en el 50 aniversario de su muerte». Ante esta petición, la Delegación de Participación Ciudadana, denegó su utilización ante una posible «apología del franquismo» y por «respeto» a la Ley de la Memoria Histórica.
Sin embargo, dicha petición había sido aceptada inicialmente y no fue hasta el mismo día del acto cuando Medrano dio orden de retirar el permiso e impedir la entrada a los participantes de este acto en el centro público de Los Remedios.
La encargada de informar a los miembros de las dos asociaciones que organizaban el acto sobre la decisión de la delegada fue la entonces responsable del centro cívico, Cristina Paloma Torrego, que declaró en calidad de testigo ante la juez para aclarar que ella recibió la orden directamente de Medrano. Poco tiempo después, Torrego fue destituida del centro cívico.
jueves, 22 de julio de 2010
Ha muerto un buen falangista

Una mala noticia: un caballero, un patriota, un hombre honrado, un falangista, un veterano de la guerra y de la reconstrucción de España acaba de fallecer.
Vicente Cebrián, español, patriota, falangista, español, periodista y padre de periodistas, ha muerto a los 96 años. Era uno de esos muchos falangistas que fueron excelentes personas, tal como reconocen sus hijos, como los antifranquistas José Bono y Cristiana Almeida. Él no pedía carnés a sus subordinados ni militancia.
Reproduzco algunos párrafos del obituario publicado en El País y del artículo firmado por Soledad Gallego-Díaz:
Tuvo siempre aspecto de coronel de lanceros bengalíes: rubio, alto, bigote, chaquetas de tweed, las manos a la espalda y un agradable sentido del humor
a la hora de la verdad, como periodista, a Vicente Cebrián le venció siempre la curiosidad, el sentido del humor y, sobre todo, el oficio.
Él, como algunos otros periodistas que se habían juntado en ese momento en Prensa y Radio del Movimiento, eran personajes peculiares, que jamás preguntaron a los jóvenes aprendices de dónde procedían o cómo pensaban y que nunca exigieron adhesiones ideológicas o personales.
Vicente Cebrián nunca soportó que se amenazara a "sus redactores": "A quien quiera protestar, le das mi teléfono y te vas", me aseguró
Nació en Madrid en 1914 y desarrolló su carrera profesional en diversos medios de la prensa más relevante del periodo franquista.
Vicente Cebrián fue vocal del Consejo Nacional de Prensa (1966) y secretario general de Prensa del Movimiento hasta 1970.
También fue secretario de la Asociación de la Prensa de Madrid. Recibió el premio nacional de periodismo Jaime Balmes en 1964, como mejor director de agencia informativa, y el premio nacional de Prensa del Movimiento Uno de Octubre. Fue consejero del Instituto de Cultura Hispánica. Tuvo seis hijos.
No creo que Vicente Cebrián fuera como los falangistsa que describe el periódico de sus hijos en un editorial de El País titulado Ganan los falangistas. ¡Pensar que este buen hombre pudo llegar a ser empapelado por el juez Garzón!
Le deseo sinceramente que se haya reencontrado en el Cielo con José Antonio Primo de Rivera y sus demás camaradas caídos por Dios y por España.
A PROPÓSITO DEL ÚLTIMO LIBRO DE PÍO MOA La historia de España, contada con claridad, Por Aquilino Duque
UN RESCATE INTERESANTE, Agustín de Foxá y los insectos, Por Jorge Vilches
En la muerte de José Saramago, quizá lo que más se pudo oír fue eso de que era "un hombre comprometido", con lo que se mezclaba calidad literaria y vida pública. La izquierda llora al portugués para construir el mito y levantar sobre esa imagen otra de sus verdades incuestionables. Son sectarios, pero el sectarismo en el arte es tan contraproducente como cotidiano.
Hay escritores, cineastas, actores, artistas en general que son encumbrados por causas ajenas a su trabajo, porque se muestran partidarios de la solidaridad mundial, del fin del hambre, enemigos del cambio climático... Otros, en cambio, son denostados por ello, y sus obras son marginadas con independencia de su calidad. Aun así, siempre hay alguien que las lee o ve; a veces muchos; incluso quien las estudia, analiza y señala su valor.
Agustín de Foxá es uno de esos denostados pero leídos pero estudiados.
Dijo de sí mismo: "Soy aristócrata, soy conde, soy rico, soy embajador, soy gordo, y todavía me preguntan por qué soy de derechas. ¿Pues qué coños puedo ser?". Además, fue falangista, borrachín, irónico e inseguro; pero sobre todo fue un escritor formidable. Sea bienvenido el rescate de Madrid, de Corte a checa (por Ciudadela y El Buey Mudo, en 2006 y 2009, respectivamente) y de Misión en Bucarest y otras narraciones (Paréntesis, 2009), pero habría que hacer más. Sus obras completas fueran publicadas por segunda y última vez entre 1971 y 1976, así que no es de extrañar que haya quedado en el olvido buena parte de su obra poética, periodística y teatral. El año pasado, la editorial madrileña La Biblioteca del Laberinto recuperó algunos de sus relatos más curiosos, una pieza teatral y varios artículos publicados en ABC. El nexo que les une es el género: la literatura especulativa.
La recopilación viene precedida por una excelente introducción de Mariano Martín Rodríguez, a la que tan sólo se le pueden poner dos pegas: no se adentra en la vida pública y privada de Foxá –laguna quizá deliberada o forzada por cuestiones de espacio– y excusa muchas veces la ideología de aquél, posiblemente por sentir Martín la presión de un mundo paraliterario, o académico incluso, que tiene a gala la tendencia política contraria. No obstante, desgrana a la perfección la obra especulativa del conde, y no olvida el vínculo entre el periodismo y la literatura, algo tan típico de la vida cultural española en la primera mitad del siglo XX.
De los relatos aquí recogidos, el mejor es, sin duda alguna, "Hans y los insectos", que apareció por entregas en diciembre de 1953 en la edición madrileña del ABC. Es una fábula política inserta en el suspense policiaco, pues el eje es la muerte de un sueco en un pueblo manchego; un sueco que trabajaba de controlador de plagas de insectos y que vendía caros sus servicios. No utilizaba ningún componente químico, sino que había descifrado el lenguaje de los insectos, que lo tenían tomaron por un dios, y manipulaba las emociones de los mismos para decidir la evolución política y geoestratégica de sus sociedades. Foxá especula entonces sobre la demagogia, la guerra, la inexistencia del individuo en los colectivos enfurecidos, sobre la religión... El final es abierto e inquietante, como no podía ser de otra manera.
El otro relato es "Viaje a los efímeros", publicado entre septiembre y octubre de 1958 en ABC, que parte de la idea de H. G. Wells en El nuevo acelerador (1901), consistente en contraponer dos velocidades temporales con el objeto de examinar la Historia y el Hombre. Sin embargo, este es un relato algo farragoso y aburrido; todo lo contrario que el cuento de temática licantrópica "El lobizón", de 1958, que cierra el volumen.
La pieza Otoño del 3006, estrenada en Madrid el 11 de marzo de 1954, fue en su día un rotundo fracaso; quizá porque no se pudieron hacer realidad los escenarios descritos, quizá por la trama, vanguardista e inadecuada para ese tiempo. En ella, Foxá, deslumbrado por Sentimental Club, de Pérez de Ayala, y Un mundo feliz, de Huxley, describía una sociedad futura hedonista, tontorrona e ignorante, en la que las emociones y los elementos del pasado estaban prohibidos, y que acaba siendo destruida por la irracionalidad.
A estos escritos, Martín Rodríguez ha unido lo que quizá sea, junto a "Hans y los insectos", lo mejor del volumen: los artículos de ABC; entre ellos destacaría "El Colón de Marte", publicado el 11 de agosto de 1945, donde se hace eco del inicio de la carrera espacial y de la obsesión por el Planeta Rojo. Pero lo hace de una forma irónica:
¿Suman allí dos y dos, cinco? (...) ¿Quién traducirá la primera novela marciana; el primer poema? ¿Quién realizará el primer Diccionario marciano-inglés, y viceversa? (...) Pasado el estupor, la sorpresa, viene la Conquista; y un día cualquiera el Hombre del año 3000 lee en una terraza la noticia o pretexto que desencadenará la que él cree que es la última guerra: "Siendo Marte el espacio vital de nuestro País; la expansión natural de nuestro exceso de población..."
En definitiva, una interesante recopilación, bien editada, con una introducción esclarecedora, de un escritor imprescindible de mediados del siglo XX.
AGUSTÍN DE FOXÁ: HISTORIAS DE CIENCIA FICCIÓN. RELATOS, TEATRO, ARTÍCULOS. La Biblioteca del Laberinto (Madrid), 2009, 233 páginas.
lunes, 19 de julio de 2010
General Fuentes "Puedo dar fe de la conversación de Moscardó con su hijo"

División Azul

domingo, 18 de julio de 2010
Iberia
--> Por Eduardo López Pascual
El CEU y Andalucía
ALFREDO DAGNINO,
Presidente de la Fundación San Pablo
Y es Julio

Abc de Sevilla
Día 18/07/2010 - 01.01h
Aquello de haber tenido un maestro que tuvo mando en la tropa durante la guerra, Cangui, nos dio a los niños de entonces una idea aproximada de lo que sería la mili, que el colegio tenía un aire castrense, quizá inevitable, por las consignas de arriba. De hecho, cuando llegué de recluta al Copero, en aquel patio me sentí como en el del colegio, que lo primero fue una voz de «¡Formen!», después, «¡Alinéense!», y como final, otro diario escolar: «Fulanito de tal…» «¡Presente!» Faltaba la diaria leche en polvo del recreo y el queso americano y amarillo de los sábados. Sin embargo, fíjate, Cangui, no recuerdo haber cantado el «Cara al sol», aunque quizá sea cosa de la desmemoria. Lo que sí recuerdo es que el maestro —como contaban los soldados que los trataban a ellos— nos hablaba de usted. Imponía, Cangui, ver al maestro, un hombre cuarentón, alto y con voz grave, hablarle de usted a un chiquillo de cinco o seis años. Imponía. Cuasi tanto como imponía, sobre la negra pizarra del fondo, la foto de Franco.
Entonces, Cangui, la historia de España estaba llena de victorias en todos los frentes. No perdíamos nunca, según contaban los libros. Lo raro es que ningún niño preguntará por qué si habíamos ganado siempre, arrastrábamos tanta miseria. Más tarde, cuando las clases empezaron a ser mixtas, una maestra les decía a los niños que Franco había ganado la guerra rezando, que en vez de irse a pegar tiros, como hacían los rojos, se encerraba en su habitación a rezarle a Dios. Y se quedaba tan tranquila. Ya ves, Cangui. Pero te hablo de aquella escuela sin uniformes donde la tabla de multiplicar trataba de hacer méritos para entrar en la lírica popular, junto a los límites de España. Escuela cantada, como el catecismo, que tan de carrerilla decíamos en grupo al rezar-cantar el credo «…Y desde allí / ha de venir / a juzgar a los vivos y a los muertos…» Ni gregoriano ni oración habitual, una casi canto, casi rezo. Y ningún símbolo más. Te digo esto, Cangui, porque a los escolares de la democracia y la libertad, quieren diferenciarlos con el escudo de la Junta en el uniforme. Esto es como el Rasca de la Once, rasca y gana, o pierde, o, mejor, sigue como antes. Llevan dentro un militar que no ganó la guerra, un rojo que ha perdido el color como tela de intemperie, un, en el fondo, sueño de conquista. Será que es julio, pero siempre hay en el aire del sur un amago de vuelta a otros tiempos que llamaban odiosos. ¿Sabes, Cangui? Prefiero aquel tiempo.
Porque todo esto lo hacían sin esconder que era un Régimen.
sábado, 17 de julio de 2010
La División española de voluntarios en Rusia
Tercera de ABC
Miguel Hernández: un poeta en la Extremadura Roja
(Religión en Libertad)
El 18 de mayo de 1936, el diputado comunista Antonio Mije pronunció en Badajoz unas palabras que reflejan con toda claridad cuáles eran los objetivos revolucionarios del Frente Popular y los medios que iban a emplearse para lograr ese fin:

Entre los meses de marzo y junio de 1937 el poeta Miguel Hernández acudirá en varias ocasiones a los frentes del sur, tanto de Andalucía como de Extremadura, para llevar a cabo con las tropas allí acantonadas las labores de agitación y propaganda que venía desarrollando desde que se incorporó al Ejercito Popular.
La vinculación de Miguel Hernández al Quinto Regimiento y al Comisariado es un testimonio más de su compromiso con el Partido Comunista. En septiembre de 1936 se había presentado como voluntario al Quinto Regimiento recibiendo destino como miliciano pero pronto volvió a Madrid con permiso por enfermedad hasta que de nuevo volvió a los frentes pero, a partir de ahora, como comisario. Este cargo, nacido a semejanza del que se distinguió en el ejército soviético, se generalizó en todas las tropas de la República de acuerdo con las órdenes firmadas por Largo Caballero en octubre de 1936.
La imagen de aguerrido combatiente que la propaganda comunista forjó para el poeta no se corresponde ni con su personalidad ni con la realidad y el oriolano prefirió emplearse en misiones vinculadas al control interno del Ejército y a la desmoralización del enemigo
El propio Miguel Hernández recuerda su labor en los siguientes términos: “Pablo [de la Torriente] era entonces comisario político del batallón de Campesino, hoy división. Me ofreció hacerme también Comisario, y le habló en ese sentido a Valentín González, “el campesino”, que le quería entrañablemente. Me nombraron Comisario de Compañía, con lo que ya estábamos juntos, otra vez, Pablo y yo, y juntos pasamos al frente de Majadahonda”.
Y en carta a su novia Josefina (26-noviembre) precisa su misión: “no hay peligro para mí y menos ahora, soy el comisario político”, título que transforma un poco más abajo en “comisario de guerra”. Unos días más tarde alude a su “labor de comisario”.
Miguel Hernández en Extremadura
Ya entrado el año 1937 la tarea del poeta comunista se iba a trasladar a los frentes del sur, territorios como las amplias y perdidas comarcas de Sierra Morena, de los valles de los Pedroches, Alcudia, La Serena o La Mancha, donde la guerra y la revolución, que se manifestaron tempranamente de forma brutal, habían dado paso a un fenómeno contrario de apatía y alejamiento del conflicto. En ello influía la escasa actividad del frente, sólo rota por las operaciones realizadas con el deseo de rectificar posiciones, actuar sobre sierras de valor estratégico o poblaciones muy cercanas, y algunos proyectos de mayor alcance.
En aquel contexto era más necesaria aún la presencia de órganos de propaganda y control que contribuyeron decisivamente a la labor que el Partido Comunista venía protagonizando en la primavera de 1937 para obtener la hegemonía sobre la retaguardia frentepopulista. El 20 de febrero de 1937, Hernández anuncia a Josefina su próxima salida para Andalucía y Vittorio Vidali (“Comandante Carlos”), uno de los más activos hombres de Stalin en España, elogia su labor en los siguientes términos:
“Sí, Miguel Hernández estuvo muy activo. Él estuvo conmigo durante toda la defensa de Madrid. Después vino, lo llevé a Jaén donde formamos el Frente Sur que era también un organismo de intelectuales encargados de la propaganda en campo enemigo. Y después vino conmigo a Castro del Río a organizar los guerrilleros que trabajaban en el campo enemigo. De hecho hay una foto de Miguel sobre un camión levantado, donde Miguel habla y recita sus poemas”.
Tras una fugaz estancia en el frente extremeño a finales de marzo y de asistir como espectador a la caída del Santuario de la Cabeza, el 14 de junio de 1937 Miguel Hernández fecha la primera tarjeta a su esposa desde Castuera, localidad de la provincia de Badajoz convertida en capital de la Extremadura roja. Con él viajaría el resto del equipo que formaba el “Altavoz del Frente” y en la zona harían despliegue de sus tres formas habituales de propaganda: intervenciones en la retaguardia, en las trincheras e instalando sus altavoces dirigidos hacia las líneas contrarias para hacerse oír por los soldados enemigos. El 19 de junio firma su última carta desde Castuera a Josefina y a finales del mismo mes, después de un breve viaje a Cox, se traslada a Madrid requerido como delegado en el Congreso Internacional de Escritores.
El terror rojo en la Extremadura que visitó Hernández
El terror sembrado en toda la retaguardia sometida a su control iba a mantenerse durante los casi tres años de guerra y las parcas victorias que obtuvieron las armas al servicio del Partido Comunista siempre fueron acompañadas de asesinatos indiscriminados y selectivos, saqueos, destrucciones y persecución religiosa, igual que había ocurrido en el verano de 1936.
Huellas de los crímenes cometidos en la cárcel de Almendralejo
La provincia de Badajoz no fue ninguna excepción al panorama que venimos describiendo y, desde el primer momento, sufrió el terror que era la lógica consecuencia de cómo concebía el proceso revolucionario su auténtico protagonista en la retaguardia pacense: el Partido Socialista, responsable de una política que acabó al servicio de los designios pro-sovieticos del Partido Comunista marginando así —con el empleo incluso de la sangre— a los anarquistas como antes lo habían sido los republicanos motejados de “burgueses”.
Varios centenares de personas perdieron la vida en las matanzas con las que socialistas y comunistas regaron de abundante sangre las comarcas de La Serena y Los Montes; miles de vecinos de estos pueblos pasaron por las cárceles o dejaron en ellas la vida y la salud; durante meses milicianos y dirigentes políticos se convirtieron en dueños de la vida y hacienda de muchas personas cuya vida podía depender del capricho de uno de aquellos flamantes revolucionarios, algunos de los cuales se habían de convertir años después en locuaces testigos orales hábilmente interrogados por ciertos historiógrafos para conmovernos con sus lamentos por las incomodidades que tuvieron que sufrir en la posguerra. Más trágico aún resulta escuchar su versión de lo ocurrido a los hijos de alguno de aquellos criminales, convertidos ahora en locuaces testigos de sucesos que se pierden en las brumas de su infancia.
Podemos citar solamente uno de los casos, ocurrido precisamente con vecinos de Castuera, la localidad convertida por Miguel Hernández en centro de actuación para sus actividades de "agit-prop". En la mañana del 22 de agosto de 1936, veinticuatro detenidos fueron montados en el tren y, al llegar a las inmediaciones del apeadero de "El Quintillo", les obligaron a bajar, les hicieron varios disparos en las piernas, al caer al suelo les echaron encima leña y los rociaron con gasolina, prendiéndole seguidamente fuego y quemándolos cuando aún estaban con vida. La lista de los asesinados había sido seleccionada la noche antes en una reunión del Comité que tuvo lugar en el Ayuntamiento. Entre ellos figuraban el Párroco, Andrés Helguera Muñoz, y el primer alcalde que tuvo la República en esta población: Camilo Salamanca Jiménez.

Un acto del "Altavoz del Frente" en Alicante (www.alicantevivo.org)
En el 82,5% de los casos estas muertes son el resultado de extracciones de grupos numerosos de detenidos procedentes de los lugares habilitados como prisión mientras que solo el resto fueron muertes aisladas. Teniendo en cuenta que las “sacas” se llevaban a cabo con un gran despliegue de medios, en la inmensa mayoría de estos crímenes puede hablarse de la participación de las autoridades locales así como de un contingente de milicias y guardias de asalto a las órdenes de sus respectivos mandos. El mito de la espontaneidad en la violencia revolucionaria resulta así insostenible y únicamente se puede hablar de asesinatos irregulares por carecer de toda norma jurídica no por haberse llevado a cabo sin la anuencia de los dirigentes.
Los orígenes de la 16 Brigada y la matanza de Cabeza del Buey
Pero la violencia no se dirigía solamente contra el enemigo que estaba más allá de las trincheras. La propia retaguardia era un objetivo que los comunistas se habían propuesto depurar a fondo para consolidar su predominio.
En el asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza había intervenido la 16 Brigada Mixta, mandada por el diputado comunista Pedro Martínez Cartón, objeto de los ditirambos del poeta Hernández, quien se fotografió junto a él y al agente stalinista Vidali junto a las ruinas del Santuario poco antes de su definitiva ocupación.
Pero los orígenes de dicha unidad militar y la intervención de Martínez Cartón en ellos no podían ser más dramáticos y habían tenido lugar pocos meses antes en aquel frente extremeño que iba a visitar el poeta comunista. La siguiente descripción de la zona controlada por Martínez Cartón y los suyos procede de un periódico anarquista publicado en la propia retaguardia roja:
"Extremadura estaba destrozada por una política asesina. Los tristemente célebres “Comités de Defensa” hacían y deshacían a su antojo cometiendo toda clase de tropelías incalificables. Por si esta labor suicida para ellos mismos fuese poco, la actuación de los militares en la retaguardia era algo de desastre.
Vivíamos nuestra noche negra, sin un rayo de luz, y sin una orientación completa de lo que debiéramos hacer. En nuestra buena fe jamás creímos que los intereses políticos llegasen al extremo que estaban llegando. El comunista P. Martínez Cartón, no demostraba interés alguno como no fuese para cuestiones de proselitismo a favor de su partido, para él no existía guerra, problema del campo ni nada; solo existía una retaguardia a la que había que imponer una política exótica. El Comisario de Guerra, Antonio Villarroel, solo demostraba su atención a cuantas cuestiones denotasen ser una inmoralidad, administrativa o sexual. Era el virrey de Extremadura, dueño absoluto de todo cuanto le parecía. La incapacidad y la complicidad del Juez Militar, Anselmo Trejo, velaba por la seguridad personal de los citados elementos, y por encima de todos, como un dios inexistente, estaba la persona de Juan Casado, Gobernador Civil de la provincia" (Boletín de Información, 26 de junio de 1937)
En noviembre de 1936, Martínez Cartón, había establecido en Cabeza del Buey (Badajoz) una oficina de reclutamiento para formar la que sería 16 Brigada Mixta, aparentemente con voluntarios pero exigiendo en realidad el enrolamiento forzoso de todos los hombres de hasta 45 años. El 26 de noviembre, el Comandante Rodríguez, jefe militar de la plaza, pretendió reunir a los reclutas en el campo de aviación y empezó a circular el rumor de que la aviación enemiga aparecería y ametrallaría a los allí convocados. Esto desencadenó un motín: la oficina de reclutamiento fue asaltada y el Comandante Rodríguez y los miembros de su escolta detenidos, pero pronto aparecieron los refuerzos que se habían pedido a Castuera y se hicieron con el control de la situación cuando ya había pasado el revuelo y los amotinados habían regresado a sus casas.
En el trasfondo de todo ello estaban los verdaderos móviles de la recluta: el proselitismo del Partido Comunista con el apoyo prestado desde los organismos provinciales y su enfrentamiento con los anarquistas. Inmediatamente, el Comité Local era destituido y sus miembros apresados. El Comandante Rodríguez, Antonio Villarroel, comisario de guerra y miembro del Partido Comunista, Anselmo Trejo, juez militar de la zona y Juan Casado, gobernador civil, formaron un tribunal que condenó a muerte a los dieciséis revolucionarios más distinguidos en el motín, fundamentalmente anarquistas y algún ugetista, que serían fusilados en tres noches sucesivas junto a numerosos derechistas sin ninguna relación con lo sucedido. Sesenta y tres asesinados fueron el resultado de esta matanza en Cabeza del Buey llevada a cabo para consolodiar el dominio comunista cuando ya había sido muy abundante el derramamiento de sangre en la Extremadura roja.
El poeta comunista y la retaguardia roja
Antonio Mije: "las milicias uniformadas son los hombres del futuro Ejército Rojo" (mayo-1936)
Sería preferible que se dejara reposar a todos los muertos de la Guerra Civil bajo una cruz que fuera símbolo de reconciliación, unidad y verdad pero si otros prefieren seguir manipulando la historia y emplearla como arma al servicio de su demoledor proyecto político, habrá que recordarles que fueron los ahora llamados “republicanos” quiénes comenzaron a derramar la sangre de sus enemigos sobre las tierras extremeñas y a todos nos convendría no olvidar lo que ocurrió en 1936 cuando las izquierdas, con el Partido Socialista a la cabeza, dinamitaron el Estado de Derecho.
Y también conviene evocar la siguiente reflexión hecha con el corazón puesto en Cuba, nación todavía hoy tiranizada por la ideología que defendió Miguel Hernández:
