miércoles, 1 de mayo de 2013

JORNADAS DE HOMENAJE A AQUILINO DUQUE

JORNADAS DE HOMENAJE A AQUILINO DUQUE

Organizan:

FUNDACIÓN DE CULTURA ANDALUZA (FUNDECA)
INSTITUTO DE LA CULTURA Y LAS ARTES DE SEVILLA (ICAS) CASA DE LOS POETAS


7 de mayo

20:00 horas.
Real Academia Sevillana de Buenas Letras (C/ Abades, 14)
La novela de Aquilino Duque
Intervienen: Jacobo Cortines, José Julio Cabanillas, José Alberich

21:30 horas
La Carbonería (C/ Levíes, 18)
Recital de Flamenco de Alicia Serna

8 de mayo

12:30 horas
Jardines del Valle
Descubrimiento de un azulejo

20:00 horas
Casa de los Poetas y las Letras (Casino de la Exposición)
La obra ensayística de Aquilino Duque
Intervienen: Enrique García Máiquez, Juan Lamillar, Francisco Bejarano

9 de mayo

11:30
C/ Betis, frente al Restaurante Abades.
Paseo literario con textos de Aquilino Duque.

20:00 horas
Casa de los Poetas y las Letras (Casino de la Exposición)
La poesía de Aquilino Duque
Intervienen: José Mateos, Carmelo Guillén, Luis Alberto de Cenca.






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Adriano Duque
Dept. of Romance Languages & Literatures
800 E. Lancaster ave. SAC 349
Villanova, PA  19085

Nota a la información de @evadiazperez para @elmundoandaluci

Como apostilla a la excelente información de Eva Díaz ( @EvaDiazPerez ) en El Mundo de Sevilla 
 ( @elmundoes ), relativa a la presentación del último libro de Javier Castro-Villacañas,( @claveactualidad ) "El Fracaso de la Monarquía"; este blog añade -por elusiones- que dicho acto fue organizado por la Asociación Cultural ADEMAN ( @laclavecultural ) y por la asociación cultural Fernando III, ( @ACFERNANDOIII ) junto a la editorial Planeta y tuvo lugar en la Librería Beta de Sevilla.




ADEMAN

martes, 30 de abril de 2013

Éxito de la presentación de 'El fracaso de la Monarquía' de Javier Castro-Villacañas

El Salón 'Foro Cívico' de la Librería Beta en la céntrica calle Sierpes de Sevilla ha acogido tanto la presentación de la segunda edición de "El fracaso de la Monarquía" (Ed. Planeta) de Javier Castro-Villacañas como la mesa redonda titulada ¿Y después de Juan Carlos I, qué?.


(El autor del libro, Javier Castro-Villacañas)

Tras la introducción del acto por el presidente de la A.C. ADEMÁN -Javier Compás- y ante un público que llenaba completamente el aforo, condujo el acto y moderó la mesa redonda el escritor y abogado sevillano, José Manuel Sánchez del Águila.

Un público variopinto en edad y procedencia, profesores universitarios, alumnos, profesionales libres, curiosos atraídos por el tema y gente de la cultura sevillana, acompañaron a los intervinientes participando además en un interesante debate que se alargó espontáneamente y continuó en la calle.


(Fotografía panorámica de la concurrencia en el Foro de la Librería Beta)

Pudimos ver al presidente de la Asociación Cultural Fernando III departiendo con el profesor Luis F. Rull (Catedrático de Física y miembro del Consejo Editorial de El Mundo) y con el polifacético abogado sevillano, José María Font. Ambos acompañaron al autor y a José Manuel Sánchez del Águila en un acto oportuno sobre un libro imprescindible.


(De izquierda a derecha, José María Font, Sánchez del Águila, Castro-Villacañas y el profesor Rull)

La ampliación de la Democracia, la lucha contra la corrupción y la necesidad de reforzar la unidad de España fueron los principales mensajes transmitidos por Javier Castro-Villacañas que orló su presentación con referencias a los poetas León Felipe, Antonio Machado y Angel María Pascual.

lunes, 22 de abril de 2013

Presentación del libro “El fracaso de la Monarquía”




Estimado/a amigo/a de ADEMÁN:

Nos complace invitarte el próximo 29 de Abril a la presentación del libro “El fracaso de la Monarquía” (Ed. Planeta) del que es autor el abogado y periodista Fco. Javier Castro-Villacañas.

A la intervención del autor le sucederá una mesa redonda que girará en torno a la desafiante pregunta ¿Y DESPUÉS DE JUAN CARLOS I, QUÉ?.

La mesa será moderada por el abogado y escritor José Manuel Sánchez del Águila y, además del autor del libro, contará con la participación del catedrático de la Universidad de Sevilla Luis F. Rull y por el también abogado José María Font.

Adjuntamos cartel con todos los datos.

Día 29 de Abril (lunes)
19’00 horas.
Salón de Actos de la Librería Beta (C/ Sierpes).

Un cordial saludo.

Javier Compás.
Presidente de la A.C. ADEMÁN.

martes, 16 de abril de 2013

Agustín de Foxá, el conde maldito


  • Agustín  de Foxá, el conde malditoJOSE JAVIER ESPARZA
    Se pondrán como quieran los mandarines de la dictadura ideológica que padecemos, pero el hecho objetivo es que Foxá es uno de los grandes. Puede discutirse que como novelista o como poeta, por ejemplo, su obra no alcanzó la dimensión que él hubiese deseado (en parte por circunstancias ajenas y en parte por pereza propia).Sea como fuere, es indiscutible que en un género literario básico del siglo XX, como es el columnismo de periódico, Foxá ha sido uno de los grandes clásicos de nuestra literatura, como González Ruano. Y así lo proclamó, por ejemplo, otro maestro del género: Francisco Umbral. Pero vamos a ver quién era Foxá: qué hizo y por qué tiene que estar, de manera inexcusable, en cualquier biblioteca disiden El “Cara al sol”
    Agustín de Foxá es un hijo directo de la edad de plata de la literatura española. No andaremos descaminados si en su árbol genealógico subrayamos los nombres de Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna. Eso en lo que concierne a su genealogía literaria, porque la otra, la biológica, también merece mención: Agustín de Foxá y Torroba, tercer conde de Foxá y cuarto marqués de Armendáriz, hijo de la nobleza madrileña (en la capital nació en 1903), educado en el Colegio del Pilar, encaminado a la carrera diplomática… Foxá era lo que entonces se llamaba “un señorito”. Un señorito, eso sí, dotado de una agudísima sensibilidad poética y una curiosidad estética sin límites. Y también, por cierto, de un hondo desdén hacia las necedades de la oligarquía.
    Foxá debutó muy pronto: aparte de los versos escolares en la revista del colegio, antes de los treinta años ya tenía un nombre como articulista en La Gaceta Literaria, que era el laboratorio de las vanguardias españolas en los años 20, en Héroe y en Mundial, entre otras revistas. En 1930 se estrena como articulista en ABC, medio para el que seguiría publicando durante toda su vida. Amigo del gran Edgar Neville, el joven conde traba también relación con Ramón Gómez de la Serna y María Zambrano. En ese momento, ya diplomático, es destinado a Sofía y a Bucarest. En 1933 aparece su primer libro de poemas, La niña del caracol, editado y prologado por otro gran nombre literario del momento: Manuel Altolaguirre.
    Nuestro autor, que ante todo es un literato, no carece de inquietudes políticas: nadie en la España de los años treinta carecía de ellas. De familia monárquica y convicciones conservadoras, su mundo afectivo está en los antípodas de la República proclamada en 1931. Sin embargo, no es un tradicionalista: por una parte, le atrae demasiado el mundo de las vanguardias y, por otra, ha aprendido a mirar con ojos muy críticos el mundo viejo, que estaba muriendo por sus propios méritos.
    Con esas hechuras, era inevitable que terminara acercándose a un movimiento que otro hijo de buena familia, José Antonio Primo de Rivera, está empezando a levantar con una combinación de conceptos políticos tradicionales y formas sociales renovadoras: Falange Española. Como Foxá, otros muchos escritores entran en la órbita joseantoniana: Rafael Sánchez Mazas, Dionisio Ridruejo, José María Alfaro, Jacinto Miquelarena, Pedro Mourlane Michelena… Con algunos de ellos escribió Foxá la letra del “Cara al sol”.
    Sus episodios nacionales
    Agustín de Foxá apenas participó en las convulsiones políticas de la preguerra: sus ocupaciones diplomáticas le mantenían alejado de ellas. La guerra le sorprende precisamente en el momento en que acaba de ser destinado al consulado español en Bombay. Finalmente no marcha a Bombay, sino a Bucarest. Allí se encuentra en una situación difícil: funcionario al servicio de un Gobierno que no ignora sus inclinaciones políticas, y en un clima de guerra civil. Finalmente logra abandonar Bucarest, vuelve a España y entra en la zona sublevada, poniéndose al servicio del gobierno de Franco. Pocos meses antes había publicado su segundo libro de poemas: El toro, la muerte y el agua, con prólogo de Manuel Machado.
    Es en ese ambiente de guerra civil cuando Foxá publica la novela que más fama le daría (y que la izquierda española no le ha perdonado aún): Madrid, de corte a checa, uno de los grandes libros sobre la guerra de 1936. Escrito, evidentemente, desde el lado de los sublevados, Foxá retrata aquí la irresponsable frivolidad de los monárquicos de 1931, las turbulencias de los años republicanos y la persecución roja en el Madrid del Frente Popular.
    La obra abunda en retratos de personajes de la época, pero es, sobre todo, una mirada tan estetizante como desolada al desgarro general de un país. Madrid, de corte a checa tenía que haber sido la primera de una serie de novelas, al estilo de los Episodios nacionales de Galdós. Foxá escribió otras dos: Misión en Bucarest y Salamanca, cuartel general. Sólo apareció, sin embargo, la primera de ellas, y eso después de la muerte del autor. La tercera, la salmantina, nunca se encontró.
    Es interesante, porque Foxá, siendo un hombre que tomó partido decididamente por uno de los bandos de la guerra civil, no tomó nunca una actitud de aniquilación frente al enemigo. Hay unos versos suyos que son una oda al dolor de un país desgarrado. Dicen así: “Una línea de tierra nos separa./ Pero estamos tan lejos…/ Para llegar hasta vosotros, trenes,/ rutas extrañas, playas extranjeras/ y, sin embargo, hermanos enemigos,/ ¡qué cerca nuestra sangre!, que aclararon/ las mismas frutas, que encendieron, roja,/ primaveras y labios parecidos”.
    Foxá escribió otras muchas cosas: más poesía, como los libros El almendro y la espada, Poemas a Italia y El gallo y la muerte, y también teatro en prosa y en verso: Cui-Ping-Sing, El beso a la bella durmiente, Baile en capitanía, Gente que pasa… Colaboró de manera muy directa en las publicaciones culturales del régimen del 18 de julio, como Vértice y Jerarquía, y dirigió la publicación bilingüe hispano-italiana Legiones y Falanges. Sin embargo, se hace difícil calificarle como un escritor del franquismo. ¿Antifranquista, entonces? Desde luego que no. Como les ocurría a otros muchos escritores falangistas de su generación, Foxá se sentía atrapado entre sus deseos y la realidad: la mayoría de ellos veía el régimen de Franco como un enojoso aparato demasiado conservador para su gusto; pero, al mismo tiempo, todos sabían perfectamente que en aquella España de posguerra no había otra opción.
    Instalado en esa incomodidad, Foxá va a ir quemando su vida en distintos destinos diplomáticos durante la segunda guerra mundial. Es en ellos donde se labra esa fama de personaje agudo, sarcástico, brillante y algo cínico que iba a acompañarle para siempre; ese talento para crearse legiones de enemigos por una frase brillante que su verbo afilado no podía reprimir. Representó al régimen de Franco en Roma y en Helsinki. Aquí conoció al escritor italiano, fascista primero y antifascista después, Curzio Malaparte. Malaparte retrató a Foxá con trazos poco agradables en su novela La piel (una gran novela, por otro lado). Foxá, cuando le preguntaron por Malaparte, contestó que prefería a Bonaparte.
    Y cuando terminó la segunda guerra mundial, nuestro autor continuó en sus tareas diplomáticas, ya fuera en Buenos Aires o en Cuba o en Filipinas. Enfermo de los pulmones, el clima filipino estuvo a punto de matarle. Cuentan que cuando se le retiraba de Manila en camilla, a bordo del avión que le devolvería a España, susurró: “Soy el último de Filipinas”.
    Melancolía del desaparecer
    Nuestro autor no tenía la menor inquietud política. No hizo el menor esfuerzo por labrarse una carrera en el régimen. Su mundo seguía siendo otro: el de las palabras y los conceptos, una visión esencialmente estética de la vida y del mundo. De su paso por América dejó unas crónicas sencillamente sublimes, recogidas en el volumen Por la otra orilla. Se trata de una compilación de artículos de tema americano y en ellos -en todos ellos- brilla intensamente su ingenio agudo y melancólico. Es una obra maestra del articulismo como género literario.
    Murió en 1959, con sólo 56 años. “Soy gordo, soy conde, soy diplomático… ¿cómo no voy a ser reaccionario?”. Esa frase se le atribuye, entre otras, para definir su perfil. Pero quizás es más precisa la que él se dedicó a sí mismo: “Gordo. Con mucha niñez aún palpitante en el recuerdo. Poético pero glotón. Con el corazón en el pasado y la cabeza en el futuro. Bastante simpático, abúlico, viajero, desaliñado en el vestir, partidario del amor, taurófilo, madrileño con sangre catalana. Mi virtud: la imaginación. Mi defecto: la pereza”.
    Enfrentado a la muerte, Foxá escribió unos versos que sobrecogen. Su “Melancolía del desaparecer” se ha citado mil veces, pero vale la pena repetirla, porque pocas veces el alma poética ha tocado con más profundidad el temor a la incertidumbre y el dolor por la vida que se va”. Dicen así:
     “Y pensar que después que yo me muera,/ aún surgirán mañanas luminosas,/ que bajo un cielo azul, la primavera,/ indiferente a mi mansión postrera,/ se encarnará en la seda de las rosas./ Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,/ sobre mis huesos danzará la vida,/ y que habrá nuevos cielos de escarlata,/ bañados por la luz del sol poniente/ y noches llenas de esa luz de plata,/ que inundaban mi vieja serenata,/ cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente./ Y pensar que no puedo en mi egoísmo/ llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja;/ que he de marchar yo solo hacia el abismo,/ y que la luna brillará lo mismo/ y ya no la veré desde mi caja”.
    Es a este prodigio al que unos oscuros concejales comunistas de Sevilla quiesiron prohibir. Porque no les gustaba lo que Foxá fue; no les gustaba el conde maldito. Quizá lo que no les gustaba era saber que, frente a ellos, sigue existiendo la sombra de alguien tan grande.



    http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/cultura/agustin-foxa-conde-maldito-20130329

    domingo, 7 de abril de 2013

    ESTRENO DE LA PELÍCULA CRISTIADA

    Juan Manuel de Prada
    ABC



    Se estrena, al fin, en los cines españoles For Greater Glory, la película sobre la Guerra Cristera o Cristiada (1926-1929), desatada en México después de que el gobierno del laicista Plutarco Elías Calles cometiera los más inicuos atropellos contra los católicos, incluidas matanzas de sacerdotes y fieles. La película, de factura técnica más que notable, incorpora un elenco de campanillas (con nombres tan vistosos como los de Andy García, Eva Longoria, Peter O’Toole o Rubén Blades) y denota un esfuerzo de producción en verdad llamativo. Se trata de una obra de declarada militancia católica; pero muy alejada del temible tono empalagoso –cuando no aciagamente buenista— que suele lastrar las películas que se presentan bajo este marbete.


    For Greater Glory es una película épica al modo clásico, llena de lances heroicos y pasajes conmovedores, muy alejada del cine de acción de los últimos años, donde las pirotecnias y aspavientos propios del género enmascaran argumentos vacuos y personajes sin encarnadura. En For Greater Glory no faltan, desde luego, las secuencias trepidantes, los tiroteos y escaramuzas bélicas; pero, al hilo de tales secuencias, se nos plantean conflictos humanos vigorosos y desgarradores y se nos presenta una panoplia de personajes de lo más variopinto. Desde el Beato Anacleto González Flores, un líder católico que acaudilló la resistencia pacífica contra Calles antes de ser martirizado, al aventurero Victoriano Ramírez, alias “el Catorce”, cuyas hazañas sanguinarias lo envolverían en una aureola de leyenda. Desde el niño José Sánchez del Río, también beatificado por la Iglesia, quien fuera martirizado del modo más sañudo, al cura cristero José Reyes Vega, responsable de ordenar incendiar un tren sin evacuar antes a los pasajeros. Y, por encima de todos, el general Enrique Gorostieta, comandante del ejército cristero, un hombre más bien descreído que acabaría convirtiéndose, impresionado por la fe de sus soldados. For Greater Glory, que se permite ciertas licencias en la reconstrucción biográfica de sus protagonistas (así, por ejemplo, en la relación entrañable que se entabla entre el general Gorostieta y el niño José Sánchez del Río, que tal vez ni siquiera llegaran a conocerse), no escamotea sin embargo los aspectos de su personalidad más vidriosos o problemáticos, que deja al juicio del espectador; tampoco, oculta, por cierto, las disensiones en el seno del bando cristero, y aun de la propia jerarquía católica.

    Pero si hay algo que For Greater Glory no oculta es que la Cristiada fue, en su esencia y por encima de otras circunstancias políticas o económicas, una guerra religiosa, desatada por odio a la fe católica. El “¡Viva Cristo Rey!” que los cristeros lanzan, a modo de proclama inquebrantable, antes de entrar en la batalla, y que sus mártires repiten ante sus ejecutores, después de haberlos perdonado, así nos lo recuerda constantemente. En España también tuvimos otra guerra en la que muchos inocentes murieron lanzando ese grito, pero ninguna película los conmemora. En este sentido, For Greater Glory resultará para muchos espectadores españoles una película incómoda; no sólo para los laicistas satisfechos de su hegemonía, sino también para los tibios, los “políticamente correctos” y demás faunas gallináceas autóctonas. Al resto, la película no les defraudará: disfrutarán de casi dos horas y media de un cine épico y vibrante que ya no se estila; y saldrán de la sala oscura conteniendo a duras penas la emoción que les anuda la garganta y preguntándose por qué una película así es inconcebible en España. Si alguno llegara a responder esta pregunta, ya no dejaría de llorar.

    jueves, 4 de abril de 2013

    CATALONIA IS NOT SCOTLAND


    Jesús Laínz.


    Aunque de vez en cuando se arranquen por modelos kosovares o canadienses, parece claro que la gran excusa del plan de Artur Mas en los próximos meses va a ser Escocia. La brumosa tierra de William Wallace, además de no formar parte de una Britannia romana de la que quedó separada por el muro de Adriano, fue un reino independiente hasta 1707; independiente y hostil a Inglaterra, reino que intentó conquistarla militarmente en varias ocasiones. En 1603 Jacobo VI de Escocia heredó el trono inglés, con lo que las dos coronas se posaron en la misma cabeza. Pero los dos estados no se fundieron en uno hasta que en 1706 los dos parlamentos acordaron, mediante el Treaty of Union, crear el Reino Unido de la Gran Bretaña. El año siguiente ambos parlamentos ratificaron el tratado en sendas Acts of Union.
    Cataluña, por el contrario, formó parte de la Hispania romana (con capital precisamente en Tarragona) y de la visigoda (con capital precisamente en Barcelona antes de trasladarse a Toledo). Nunca exisitió un reino de Cataluña, nunca ningún hostil reino de España intentó conquistarla militarmente y nunca ningún parlamento de un reino catalán ni ningún parlamento de un reino español acordaron ningún tratado para unirse de mutuo acuerdo. Al contrario, los catalanes participaron, como los demás cristianos, en la reconquista y en la unificación de España mediante el matrimonio de los reyes de Castilla y Aragón. Nunca existió un estado catalán que tomase la decisión de unirse al español y que ahora pudiese revocarla. Y, por mucho que mientan los separatistas, Cataluña no fue conquistada por España en 1714, sino que en dicho año fueron vencidos, en su último reducto de Barcelona, los últimos partidarios del archiduque Carlos al trono de España.
    Por lo tanto, ni histórica ni jurídicamente tienen el caso escocés y el catalán el menor parecido. ¿Por qué, entonces, tanta insistencia en compararlos? Porque se pretende hacer pasar por bueno un enorme fraude: que Cataluña tiene el mismo derecho histórico y jurídico que Escocia a decidir unilateralmente su secesión. En cuanto a la argumentación jurídica, bien fácil es comprender que la legislación británica no puede ni tiene por qué trasladarse a un caso totalmente distinto. Lo que establezca la Constitución no escrita británica y lo que hayan acordado el parlamento y el gobierno británicos a la vista de las Acts of Union aprobadas en su día es materia del parlamento y del gobierno británicos y será desarrollado según la legislación británica, pero en modo alguno tiene por qué ser exportable a ningún otro lugar del mundo. Desde luego no a España, el artículo 1.2 de cuya Constitución establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español, sin posible fragmentación territorial alguna.
    Además, la querencia de los separatistas catalanes por el modelo escocés es arbitraria. Ya que tanto les gusta fabular con la Edad Media, ¿por qué no alegan como modelo el de los siete reinos –estos sí existentes, no como el inexistente reino de Cataluña– en que durante medio milenio estuvo dividida Inglaterra? ¿Quizá porque si a los habitantes de los actuales territorios de Northumbria, Mercia, East Anglia, Essex, Kent, Sussex y Wessex se les ocurriese autoproclamarse “por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano”, sesenta millones de británicos se morirían de risa? ¿Por qué no cruzar el canal y escoger como modelo el francés? ¿Quizá porque las carcajadas iban a ser todavía mayores en la République Une et Indivisible si a los regidores de los departamentos de Alto Rhin, Córcega del Sur o Pirineos Orientales se les ocurriese semejante idea? ¿O por qué no apelar al ejemplo de un Estado federal, ese modelo tan valorado últimamente por algunos, y apuntarse al mismo derecho de secesión del que gozan los Estados de Baden-Württemberg, Baviera o Schleswig-Holstein? O, mejor aún, al de Virginia, Georgia y Tennessee. Seguro que Artur Mas podrá contar con el apoyo de los descendientes de Lincoln.
    El ejemplo escocés también sirve para otras reivindicaciones, no por ajenas a lo jurídico, de menor peso propagandístico. Pues el hecho de que Escocia, Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra jueguen los campeonatos internacionales de fútbol en selecciones separadas es utilizado por nuestros separatistas como argumento para reclamar las suyas con el deseo, no de fomentar el deporte, sino de ponerlas a su servicio como embajadas volantes y pruebas ante el mundo de la existencia de sus pretendidas naciones. Además, en el otoño del muy simbólico año de 2014, que los separatistas catalanes presentan fraudulentamente como el tercer centenario de la conquista española, se celebrará el referendo ansiado por el partido de Alex Salmond, que ha escogido dicho momento no por casualidad. Pues en dicho año coinciden el séptimo centenario de la batalla de Bannockburn, en la que los escoceses de Robert the Bruce preservaron su independencia venciendo al ejército inglés de Eduardo II, y los 20º Juegos de la Commonwealth en Glasgow, en los que se enfrentarán los equipos de Inglaterra y Escocia. Y los partidarios de la independencia pretenden aprovechar ambos acontecimientos para agitar el fervor patriótico de sus paisanos.
    Pero el motivo por el que existen dichas cuatro selecciones no es nada relacionado, como hubieran deseado nuestros separatistas, con ningún derecho de autodeterminación, sino con el hecho de que el fútbol fue inventado por británicos. La asociación futbolística inglesa se fundó en 1863, la escocesa en 1873, la galesa en 1876 y la irlandesa en 1880. El primer encuentro entre los equipos escocés e inglés se celebró en 1872. Cuando se creó la FIFA en 1904, los cuatro equipos llevaban jugando entre ellos más de tres décadas, y dada tan consolidada tradición, se les concedió el privilegio extraordinario de seguir existiendo, lo que no sucede en ningún otro país del mundo. Por otro lado, la elección de los equipos futbolísticos por parte de nuestros separatistas es, una vez más, interesada y arbitraria. ¿Por qué no escogen como modelo al equipo olímpico británico, único para ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses?
    Y en cuanto a la representación política exterior, para hablar de cosas serias, ¿nunca han caído en la cuenta de que no hay embajadas de Inglaterra, Escocia y Gales, sino sólo del Reino Unido de la Gran Bretaña?
    La respuesta es fácil: sin el perpetuo falseamiento el nacionalismo catalán no tendría ni motivos, ni excusas, ni explicaciones, ni justificaciones, ni razones, ni argumentos.

    miércoles, 3 de abril de 2013

    Crónica de la presentación del libro La Batalla de Gibraltar




    El pasado miércoles 20 de Marzo en el salón principal de la Fundación Valentín de Madariaga, tuvo lugar la presentación del nuevo libro del periodista José María Carrascal, La Batalla de Gibraltar, donde el autor narra todo el proceso de negociaciones y desencuentros de la diplomacia española con las autoridades británicas, que aún mantienen la situación colonial de la Roca, a pesar, de las resoluciones de la ONU a favor de una negociación con España para la resolución del problema.

    El amplio y bello salón del antiguo consulado estadounidense, se llenó en su totalidad, más de cien personas que siguieron atentamente la presentación. Abrió el acto el Gerente de la Fundación Valentín de Madariaga, Luis García de Tejada, tras él Javier Compás, presidente de la Asociación Cultural Ademán, agradeció a los presentes su asistencia, a la Fundación Madariaga por acoger el acto y al presentador del autor, a éste y a la editorial, por su colaboración en la presentación, tras lo cual dedicó unas breves palabras al presentador del autor, el jefe de informativos de la Cadena COPE, Eusebio Pérez, quien, a su vez, hizo la presentación del autor.

    José María Carrascal, autor del libro, expuso el proceso de documentación y elaboración del texto, todo trufado con sus jugosas anécdotas vividas a lo largo de su dilatada experiencia profesional como periodista en las zonas más candentes del panorama internacional a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.
     
    Tras las intervenciones de presentadores y autor, se inició un animado debate suscitado por las preguntas del público, muy interesado en el tema de la recuperación de este trozo de España en manos extranjeras, con cuestiones planteadas incluso por gente muy joven que asistió al acto.

    A la conclusión, Luis Valiente, de editorial Actas, el autor, José María Carrascal y miembros de la Asociación Cultural Ademán, compartieron una agradable cena en el sevillano restaurante Jabalón, donde se siguió con la animada tertulia y con las anécdotas y vivencias de tan magnífico comunicador cual es José María Carrascal.

    ADEMAN

    lunes, 25 de marzo de 2013

    Nuevo libro de Guillermo Rocafort en Sevilla


    El profesor Guillermo Rocafort que hace unas semanas nos honro con su presencia en Sevilla para  la presentación de un nuevo libro sobre los almogávares, publica en esta ocasión una novela cuyo argumento sintetiza el mismo autor: <
    Sin duda, una apasionante historia que no sólo entretiene, también alecciona sobre valores fundamentales del ser humano.

    Apadrinando una Espasa


    Romualdo Maestre
    http://blogs.abcdesevilla.es/alcabodelacalle/




    El chamarilero sabe que si compra una biblioteca, antes de llevársela al almacén, me gusta echarle un vistazo. Por eso es una alegría cuando llama y aparca su furgoneta blanca delante de mi casa. Fue un flechazo. La mitad de los volúmenes estaba en cajas, los otros esparcidos entre cientos de otros libros apilados de mala manera entre las cuatro paredes de hojalata del vehículo. Allí estaba la Espasa, la enciclopedia de las enciclopedias en español, la que le hablaba de tú a tú a la Británica. 113 volúmenes y según cálculos realizados por sus editores, más de 175.000 páginas, doscientos millones de palabras, 197.000 ilustraciones en negro, 4.500 láminas en color, cinco millones de citas bibliográficas y 100.000 biografías.
    Era la tercera vez que se me presentaba la oportunidad de tener una Espasa. La primera fue en Portugal, ya ni me acuerdo el pueblo donde nos llevaron a un viejo trastero y entre cachivaches estaba una, pero muy antigua a la que le faltaban varios tomos. La segunda ocurrió cuando la casa por excelencia de los libros, viendo el negro futuro de los compendios, sacaba una oferta tentadora para pagarla en cómodos plazos y con el mueble estantería de regalo. No sé por qué no se materializó. Ahora no podía resistirme. Le pregunté cuánto quería y me pidió doscientos euros que se quedaron en 150. Era una cuestión moral, de supervivencia; o apadrinaba yo el denostado macro lexicón o acabaría vendido al peso para pasta de papel. Toda una ofensa para su anterior propietario y para los cientos, quizás miles de personas que hicieron posible este monumento encuadernado desde que se puso en marcha por primera vez hace ya más de un siglo, en 1905.
    Ahora le tendré que buscar un sitio, construirme unos anaqueles de madera; no concibo otro material para que los libros descansen, y entretenerme con el pasado. Aquél que dicen que ha muerto, que no tiene futuro, sustituido por la informática. Gozaré pasando las páginas, ojeando y hojeando al albur, señalando con papelitos de colores lo que me interesa, regodeándome en lo obsoleto de la compra, en lo inútil que es querer tener todos los conocimientos al día cuando nos fallan hasta los esenciales. No, nos engañemos, no es un problema del espacio que ocupan los libros, sino el tiempo que les podemos dedicar a ellos y la importancia que tengan en nuestra vida. Lo de menos es el soporte, tradicional o electrónico. Aunque los nostálgicos del papel a veces nos riamos del futuro. 

    viernes, 22 de marzo de 2013

    Nota a la información de @abcdesevilla

    Como apostilla a la excelente información de Jesús Álvarez en ABC de Sevilla, relativa a la presentación del último libro de José María Carrascal, "La Batalla de Gibraltar"; este blog añade -por elusiones- que dicho acto fue organizado por la Asociación Cultural ADEMAN junto a la editorial ACTAS y tuvo lugar en la Fundación Valentín de Madariaga de Sevilla, que intervino en el mismo el presidente de la Asociación Cultural ADEMAN, don Javier Compás Montero de Espinosa y que la brillante presentación del autor corrió a cargo del director de informativos de la cadena COPE en Sevilla, don Eusebio Pérez Fernández.

    Asimismo, la fotografía adjunta a la información de Rocío Ruz, fue tomada durante el citado acto.



    ADEMAN

    http://www.abcdesevilla.es/cultura/libros/20130321/sevi-carrascal-libro-gibraltar-201303202111.html

    miércoles, 20 de marzo de 2013

    Presentación en Sevilla de 'La batalla de Gibraltar'

    El próximo 20 de Marzo en la Fundación Valentín de Madariaga, tendremos oportunidad de acompañar a la Editorial Actas en la presentación de la nueva obra de José María Carrascal, 'La batalla de Gibraltar'.

    Junto con el autor, intervendrá en el acto el periodista de COPE, Eusebio Pérez Fernández y el presidente de ADEMÁN, Javier Compás.

    Hora: 19.45 horas .

    Entrada libre hasta completar aforo.



    viernes, 15 de marzo de 2013

    Donde dos o más. Por Rafael Sánchez Saus

    Rafael Sánchez Saus


    EL tren de Cádiz rompe la mañana bajo el sol joven, como impulsado por el viento del norte. El penúltimo temporal de este invierno tardío ha dejado la risa multiplicada del agua en todo, nunca demasiada en Andalucía. Desbordan los arroyos, rebosan carriles y besanas, la marisma vuelve por sus fueros y por unos días los ánades azulones recobran horizontes que hasta ayer les usurpaban la alondra y la cogujada. Brillan la mata del olivar, las pequeñas viñas familiares del borde marismeño, removidas por la savia nueva, y las lomas refulgen de un verde intenso que anuncia ya la explosión multicolor de la primavera, la mies mecida por el viento de mayo, los oros de junio. Hay en todo un gozo de vísperas contenido, y así ha de ser "pues la expectación ansiosa de la creación está aguardando la revelación de los hijos de Dios".

    Bendito tren que, además de darnos ojos, aviva la memoria. Tenía apenas veinte años cuando pude seguir el primer cónclave que recuerdo, el posterior a Pablo VI que eligió al efímero papa Luciani. Para mi, entonces, la fe tenía más que ver con jóvenes y guitarras, con canciones pegadizas que hablaban de un amor capaz de iluminar caminos, de transformar la muerte en vida, que con fastos eclesiásticos, apenas entrevistos en versión cofrade e hispalense. Cómo me sorprendió y cautivó, tras leve resistencia, la belleza emanada del orden, de la jerarquía, del ritual, toda aquella liturgia extraña y remota en la que, sin embargo, asombrosamente, latía algo familiar y próximo, algo que la emparentaba misteriosamente con nuestros encuentros informales, a menudo sentados en el suelo, para hablar y rezar "con Jesús en medio", más aún con la misa de última hora de la mañana en la capilla de la Universidad, junto al Señor de la Buena Muerte. Hay muchas formas de sentir la alegría de la catolicidad, el orgullo legítimo de ser parte de la Iglesia y, en estos días de corazón en vilo y oración pronta, desde Roma nos llegan imágenes y sonidos arrancados a los siglos, símbolos poderosos que sostienen nuestra debilidad, que podemos traducir en razones, sobre los que fundamentar esperanzas. Siempre joven, siempre santa, sacudida por nuestros pecados pero nunca sometida por ellos, la Iglesia de Cristo sigue su caminar y confía porque "donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Por eso ha habido fumata blanca.
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    Artículo extraído de Diario de Sevilla.

    martes, 12 de marzo de 2013

    Presentación de Enigmas y Misterios de los Almogávares



    En el magnífico salón de actos del Casino Militar de Sevilla, se celebró el pasado 6 de Marzo la presentación del último libro publicado del profesor Guillermo Rocafort, economista, abogado e historiador, en esta última faceta, especializado en la historia de los almogávares, primera línea de combate de los Reinos Cristianos durante la larga Reconquista de la Península Ibérica y punta de lanza contra las tropas invasoras musulmanas. También su papel en la expansión de los reinos cristianos ibéricos en ultramar.
    La presentación corrió a cargo del Presidente de la asociación Cultural Ademán, Javier Compás, que habló sobre los muchos méritos del autor tras la bienvenida del Coronel Director de la institución anfitriona. Tras las breves palabras de los presentadores, Rocafort realizó una amena, a veces incluso cinematográfica exposición, por su pasión por el tema y plasticidad de su narración, que mantuvo atento al nutrido público que casi llenaba la sala y que, a la finalización de la exposición realizo interesantes preguntas sobre el tema de la noche. 
    Rocafort, caballero legionario, comprende como nadie el espíritu de esta tropa cuya alma se ha transmitido por generaciones al soldado español.

    A. C. Ademán

    domingo, 10 de marzo de 2013

    CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS, el libro de cuentos de Ignacio del Valle, en Páginas de Espuma.




    ¿Qué tienen en común un doble de Lorenzo di Medicis, un francotirador o un astronauta perdido en el espacio? ¿Qué comparten la Florencia renacentista, el frente ruso o un bosque fantástico? ¿Dónde convergen tu historia y la Historia? Los personajes y los cuentos de Ignacio del Valle se sitúan en la encrucijada en la que todos nos vemos envueltos, en la que caminamos sobre las aguas del tiempo y de nuestra época. En ese punto de encuentro comprendemos “que aquel era uno de esos días vírgenes, hasta que llega un hijo de puta y lo convierte en Historia”. Libro directo, desnudo, audaz, en ocasiones visceral, Del Valle no rehúsa descender a los infiernos, mostrarnos lo que no queremos ver de nuestra Historia. De tu historia. 

    BOOKTRAILER

    jueves, 7 de marzo de 2013

    Trampantojos. Por Aquilino Duque

    Por su indudable interés reproducimos el artículo del premio nacional de literatura Aquilino Duque en La Gaceta.

     OPINIÓN | SALA VIP                        Trampantojos
    • *AQUILINO DUQUE
      Puede decirse que todos los medios de difusión que existen son de opinión.
      Cuando, a pesar del fracaso del mal llamado golpe de Tejero, llegaron por fin los socialistas al poder sin tener que compartirlo en un gabinete de coalición, los lamelibranquios de turno le preguntaron a su jefe que por qué no convertía El Socialista en diario nacional, a lo que él, con muy buen criterio, contestó que no veía la necesidad, ya que había hombres suyos en todos los diarios nacionales. Esta situación iría a más, según se adueñaba de la sociedad civil lo que yo llamo “el espíritu inmundo del 68” con sus cuatro jinetes apocalípticos, a saber, según el socialdemócrata Alejandro Llano, el feminismo, el ecologismo, el pacifismo y el nacionalismo, de suerte que hoy no hay tertulia, por muy anticonformista que sea, que se prive, no ya de un socialista de muestra, sino de algún que otro izquierdista genérico o de algún que otro equilibrista de la derecha vergonzante.Vaya por delante que a mí me parece bien, pues tanto más aprende el telespectador cuanto más variopinto es el muestrario de los bustos parlantes, que no se limita ni mucho menos a los antedichos. Bien es verdad que a veces el precio es la perplejidad, como cuando para defenderse de la feroz ofensiva de algún poderoso grupo de presión, alguno que otro pone por delante el agrado con que contempla sus exhibiciones orgiásticas o el mal trato que sus portatirsos recibían bajo el franquismo a tenor de la Ley de Vagos y Maleantes, promulgada por cierto bajo la Segunda República.
      Conviene aclarar que bajo el franquismo, como bajo la República o bajo cualquier ordenamiento civilizado anterior al 68, la condición de “peligrosidad social” no la tenía una persona por sus rasgos cromosómicos, sino por sus constantes de comportamiento, y esa diferencia sigue existiendo entre los que, aun compartiendo las mismas tendencias, rechazan esas saturnales y los que se suman a ellas. Puede decirse que toda la prensa que existe es de opinión, y la misión de un órgano de opinión no es informar, sino adoctrinar. Donde digo prensa, digo medios de difusión en general, que por algo Julián Marías los llamaba “medios de confusión”.
      Uno de ellos es el cine. Desde que la democracia nos levantó la pertinaz represión y nuestra sociedad fue por fin, como pedía el novísimo Carnero, “más justa y más abierta de piernas”, los crímenes crapulosos se han multiplicado exponencialmente, y la que llamó la condesa de Campo Alange “la guerra secreta de los sexos” ha dejado de ser secreta y se ha hecho crónica escandalosa. El cine y la televisión, los pobres, no han tenido más remedio que reflejar esa realidad sociológica, por más que no esté claro del todo dónde está la carreta y dónde los bueyes. En todo caso, lo que sí se aprovecha la situación es para retrotraer esas escenas obscenas a épocas que se tiene la consigna de execrar, desacreditar y demonizar.
      El camino nos lo trazaron esos genios del celuloide, esos carroñeros por decirlo claro, que fueron Visconti, Pasolini o Bertolucci, al despojar a los caídos adversarios de sus uniformes y disfrazar con ellos a los protagonistas de sus sádicas orgías. Otro es la fotografía. Tal vez la fotografía más difundida de nuestra Guerra Civil sea la del miliciano empuñando un fusil en el momento de recibir un balazo. Esa imagen es, para entendernos, el Guernica de la fotografía, y tiene con la realidad la misma relación. Su autor fue el célebre Robert Capa, que no se limitó a los fotomontajes en su vida profesional y murió en acto de servicio en Indochina.
      También en acto de servicio, aplastada por un carro de combate del propio bando, murió su amante y alumna, cuya foto de miliciana de mono y medio tacón apuntando con pistola como de juguete hace pensar en la foto, mucho más conseguida, del miliciano del fusil. No sé de cuál de los dos es la subtitulada erróneamente Infantes de Marina a bordo del acorazado Jaime I. El error consiste en llamar infantes de Marina a la marinería, que es lo que aparece en la foto celebrando la única hazaña bélica del Jaime, que fue la de arrojar al mar a la oficialidad, en heroica emulación del Acorazado Potemkin. A los que hemos servido en la Marina, en mi caso en Infantería de Marina precisamente, nos intrigó siempre el léxico naval, en el que las lenguas se entremezclan e influyen de manera curiosa.
      Por ejemplo, “grumete” se dice en francés mousse y en italiano mozzo, palabras que vienen del español “mozo”, siendo así que “grumete” viene a mi juicio de la inglesa groom, que significa lo mismo, aunque en inglés “grumete” se diga cabin boy. La dotación o marinería del buque en italiano se dice ciurma y se pronuncia chiurma, y viene de ella la española “chusma” que, en la primera acepción que le da el Diccionario de Autoridades de la RAE es: “los galeotes, forzados y buenasvoyas, que reman en las galeras.” Ese debería ser el pie de la foto del Jaime.

       *Aquilino Duque es escritor y Premio Nacional de Literatura.


    http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/opinion/trampantojos-20130217

    miércoles, 27 de febrero de 2013

    Blas Infante. Ridículo, muy ridículo.

    Julián Molina, Capitan Ahab
    Julián Molina

    Por su efecto desmitificador y por su incorrección política, destacamos este artículo de Julián Molina para el Diario Sur de Málaga.

    Ridículo, muy ridículo

               “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España”. “Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad”. ”En todas las regiones o nacionalidades peninsulares, se observa un incontrastable movimiento de repulsión hacia el Estado centralista. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional.” “Sean cuales fueren los procedimientos de que hubieren de valerse para mantener su dominio los Poderes Centralistas depredadores, estos Poderes deberán, con escarnio, ser abolidos. “No podrán contener sus ansias de libertad la acción opresora de los poderes centrales, porque éstos ninguna esencia representan (…), siendo impotentes las armas y los ejércitos todos ante la fuerza avasalladora, incontrastable, que expansiona los ideales de liberación oprimidos”. “Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra”.
    http://www.webislam.com/media/2008/01/20274_blas_infante_big.jpg
    Blas Infante "padre" de la patria andaluza
     Todas estas soflamas y acaloramientos nacionalistas no crea que son de Sabino Arana, de Carod Rovira, Artur Mas o siquiera Arnaldo Otegui. Son de Blas Infante. Sí, ese que reverenciamos mañana. Ese por el que declaman todos los críos el día del pan con aceite. Ese que llaman el padre de la patria andaluza, puesta en toldo y peana. Toma ya, la patria andaluza. Y, oiga, que yo soy andaluz, me siento muy andaluz, adoro mi tierra, sus gentes, su gastronomía, su cultura y vivir aquí. Pero todo esto de Blas Infante, la patria andaluza y las coles de Bruselas me suena a gran majadería. Con el único fin además de entontecer y justificar las multiplicación de los panes y las instituciones y las medallas y los homenajes y las gaitas en vinagre. Y ser los garantes y defensores de un legado que, oiga, Dios lo tenga en su gloria con todos sus acabamientos de la vieja España, sus escarnios y sus Poderes Centralistas depredadores. Desgraciado es el país que necesita héroes, decía Bertol Brecht. Y ridículo. Muy ridículo.

    martes, 19 de febrero de 2013

    Un vietnamita debajo de José Antonio

    Una curiosa historia que reproducimos desde La Información de Alicante

     

    Un vietnamita debajo de José Antonio

    11.02.2013 


    Faltaba poco para que amaneciera el último día del invierno de 1945 cuando Carlos llegaba al cementerio de Alicante, cargando sobre el hombro derecho un saco en cuyo interior había un objeto pesado. Venía andando desde su casa, situada en el primer piso de un edificio de la calle Segura, cercano a la avenida Alfonso el Sabio. Allí se habían quedado durmiendo su esposa, Concha, y su hijo, nacido el año anterior.
    Pocas horas antes, al inicio de aquella noche fría y húmeda, Carlos había entrado en el cementerio y, acompañado por un enterrador, se dirigió con ayuda de una linterna hacia el lugar que tantas veces venía visitando por las noches durante los últimos meses: cuadro doce del camposanto, fila segunda, tumba quinta.

    Carlos Atienza Toledo tenía 28 años y había llegado desterrado a Alicante dos años antes. Durante la Guerra Civil había luchado en el bando republicano con el grado de comandante. Poco después de que el ejército franquista entrara en Madrid, Carlos fue encarcelado. También fueron encarcelados su esposa, sus suegros y sus cuñadas. Concha, sus dos hermanas y su madre habían sido condenadas a prisión por haber matado durante la guerra unos pollos que pertenecían a unos curas y con los que hicieron varias paellas. Ellas siempre negaron aquella acusación, que les acarreó no obstante dos años de prisión. Cuando fue detenida, Concha estaba embarazada. En la cárcel sufrió un aborto.
    A Concha García le hubiera gustado ser enfermera, pero la guerra, paradójicamente, se lo impidió. Había conocido a Carlos en las Juventudes Socialistas y se casó con él en 1937, en plena guerra. En 1943, cuando su marido salió por fin de la cárcel y fue desterrado de la capital, le acompañó a Alicante, donde volvió a quedarse embarazada y tuvo un parto feliz. Ahora, ambos, madre e hijo, se habían quedado en casa mientras Carlos regresaba al cementerio.

    Cuando al principio de la noche Carlos y el enterrador, ambos socialistas, llegaron a la tumba, hicieron que el haz blanquecino de la linterna la repasara para reconocerla y cerciorarse de que era la elegida. La cubría una plancha metálica con una forma parecida a la de un cuerpo. El sepulturero se puso en cuclillas para levantar dos de los ladrillos que conformaban el borde más apartado de la tumba. La linterna que portaba Carlos iluminó entonces el agujero que había quedado destapado. Éste se agachó también, le cedió la linterna a su compañero y metió ambas manos dentro del hueco. Al instante extrajo un saco de arpillera viejo y sucio, pero que contenía el secreto mejor guardado del comité socialista en Alicante: una multicopista portátil y con forma de maletín, similar a las que dos décadas más tarde empezaron a ser conocidas popularmente como vietnamitas, por ser utilizadas por el Viet Cong. 


    Carlos había ido a su casa andando, cargando aquel saco tan valioso para él y para sus compañeros. Durante varias horas estuvo imprimiendo un nuevo boletín de cuatro páginas. Era el primer periódico clandestino de Alicante durante el franquismo. Los textos eran de Francisco Ferrándiz Alborz, maestro, periodista y escritor nacido en la localidad alicantina de Planes, y que fuera el último director de El Socialista antes de la llegada de la dictadura. La distribución se hacía por toda la provincia a cargo de muy pocas personas, todas de plena confianza del comité socialista. Una de estas personas era el propio Carlos, que como encofrador de Dragados y Construcciones viajaba por los pueblos con frecuencia. Otra era Concha, que lo distribuía en la capital alicantina y en Callosa de Segura con ayuda de unas amigas.
    Una vez concluía la impresión, Carlos regresaba al cementerio antes de que amaneciera. Como esta noche. Uno de los vigilantes nocturnos, anarquista y colaborador fiable, le abrió la verja por la que Carlos penetró en el camposanto, cargando el pesado saco. Esta vez fue solo, ayudado de nuevo por la linterna que portaba en un bolsillo de su abrigo, hasta el lugar donde se hallaba aquella tumba que servía de escondrijo para su tesoro.

    Casi seis años antes, el 4 de abril de 1939, sólo tres días después de la entrada en Alicante del ejército franquista, esta tumba, entonces fosa común, fue reabierta para reconocer los cadáveres que contenían. Eran cinco. Los cuatro primeros correspondían a dos falangistas y dos requetés originarios de Novelda. El quinto, el que estaba en el fondo, a tres metros de profundidad, fue reconocido como el de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. Una vez concluida la exhumación, los falangistas trasladaron provisionalmente los restos de su fundador a un nicho; y luego, al cumplirse tres años de su fusilamiento, el 20 de noviembre, fue llevado en una larga peregrinación a Madrid. Pero el cadáver de José Antonio, según aseguraban quienes asistieron a aquel desenterramiento (Miguel Primo de Rivera y Pilar Millán Astray, entre otros), había dejado en la tierra del fondo de la fosa una huella de unos treinta centímetros, de la que muy pronto se hizo un molde y con éste una plancha metálica. Esta plancha se convirtió enseguida en una reliquia falangista, conocida como "La huella de José Antonio", una vez fue colocada solemnemente sobre la fosa, después de ser rellenada. Pero, entre la huella de José Antonio y la tierra con que fue cubierta la fosa, había quedado un hueco lo suficientemente holgado como para que sirviera de escondite para una multicopista portátil o vietnamita. Y allí dentro volvió a ocultar Carlos su tesoro.

    A comienzos de 1948, Carlos fue llamado a declarar por el "Tribunal de Represión de la Masonería y del Comunismo", que le instruía un nuevo proceso por sus actividades clandestinas. Esto precipitó su exilio a París. Poco después fueron a reunirse con él Concha y su hijo. Allí tuvieron una niña. Veinte años después, en 1968, Carlos y su familia se trasladaron a México, donde falleció Concha, en abril de 1972.
    En el primer avión que despegó de México hacia España tras la muerte de Franco vino el hijo de Carlos y Concha, que también se llama Carlos. El viejo socialista regresó a su patria tres años después de la muerte del dictador.

    Carlos Atienza Toledo falleció en Madrid en el año 2003. En el libro titulado "Palimpsesto sin regusto a magdalena", editado por Visión Libros el año pasado, el hijo de Carlos y Concha les hace un merecido homenaje. Entre las muchas vivencias y anécdotas que relata, está la de la multicopista escondida bajo la huella de José Antonio, una "microhistoria" alicantina (micro sólo por lo breve) apenas conocida pero muy representativa de la posguerra, aquí ampliada y recreada.