viernes, 25 de noviembre de 2011

Tercera de ABC de Enrique de Aguinaga en el centenario de Sánchez-Silva

Enrique de Aguinaga

Sánchez-Silva, cien años

Por Enrique de Aguinaga, catedrático emérito de la Universidad Complutense (ABC, 24/11/11):

«Siempre sabrás la edad de José María —decíamos—, porque su fecha de nacimiento es inolvidable: el once del once del once». Decíamos José María Sánchez-Silva indisolublemente asociado a «Marcelino, pan y vino», que murió en 2002 y que ahora ha cumplido su centenario.
Me consta el mutuo afecto de Cela y Sánchez-Silva, desde los tiempos de la calle Larra. Cela, ante la muerte del amigo, que solo le precede en cuatro días, le dedica su último artículo, que se publica como texto póstumo en ABC. En su escrito final, Cela reconoce que «la crítica y la historia literaria no han sido justas con la memoria y la consideración de Sánchez-Silva», que «hace tiempo que su nombre se había descabalgado de la nómina de los que interesaban a los estudios del fenómeno literario». Y añade: «Todos sabemos que sobre estas lucubraciones influyen siempre el calendario y la política».
Siete años antes, había encabezado con un profundo «Mi querido amigo» la carta que le dirigió en ABC, «Carta a un amigo, en su blocao» (1994): «Estoy empezando a pensar que ya no existo… y que no somos ni tú ni yo, sino figuraciones, espejismos, sombras fantasmales, semimuertos que andan mareando a los herederos que se impacientan porque no las tienen todas consigo».
José María le había escrito a Camilo, una detrás de otra, cuarenta cartas (es admirable la vis epistolar de Sánchez-Silva, que en un tiempo, así me lo dijo, llegó a escribir doce cartas mensuales a una famosa actriz catalana). Y José María, cuando completa la baraja de las cuarenta cartas, considera que tiene que destruir la situación: «Tu carta número 40 no puede ser la última —le contesta, en ABC, Camilo a José María—; tú y yo tenemos la obligación de resistir y seguir. A todos nos asestan puñaladas, pero no olvides que, en ciertas ocasiones, una sangría puede ser saludable. Tú en tu blocao y yo en el mío, los dos tenemos la obligación de morir con las botas puestas, quiero decir con la pluma en la mano. Aparta malas ideas de la cabeza, no pidas nunca a nadie más de lo poco que pueda dar de sí y sigue escribiéndome hasta que se te pare el corazón».
Poquísimos lectores de ABC sabíamos que esta era una carta de Cela a Sánchez-Silva, aunque Camilo no pusiera el nombre del destinatario, «porque no hay que dar tres cuartos al pregonero». Y le llama «mi querido N. N.», como le habría podido llamar «mi querido prohibido».
Sánchez-Silva
El silencio de escritores que escriben a diario confirma la observación de «Ecclesia» («Su nombre está silenciado en panoramas de la literatura contemporánea») y de Miguel Ángel Velasco, director de «Alfa y Omega» («Los medios de comunicación de este país lo han silenciado sectariamente»). «Ecclesia» simplifica la causa de la proscripción de José María y deja abierta la cuestión a todos los añadidos y matizaciones: «Por diversos motivos, entre ellos quizá el de ser escritor católico y el de haber escrito la biografía laudatoria “Franco, ese hombre” (1964)».

¿Hasta cuándo la obstinación en borrar la realidad? ¿Hasta cuándo la sistemática tergiversación de la historia? ¿Hasta cuándo la irracionalidad de los tabúes? ¿Hasta cuándo la ferocidad de la censura invisible?
Trato de contar a José María Sánchez-Silva, autor del cuento español más famoso del siglo XX; a José María, que es el único español que ha obtenido la Medalla Internacional Hans Christian Andersen (1968), llamada «pequeño Nobel» o «Nobel de la literatura infantil».
Estoy hablando del articulista grande, amén de guionista y director; del periodista que, cuando no se viajaba, dio la vuelta al mundo y lo contó; del premio «Mariano de Cavia» (1947), Periodista de Honor (1964) y Premio Nacional de Literatura (1957), de Periodismo (1945) y de Cinematografía (1955); del padre de «Marcelino, Pan y Vino», «Historias menores de Marcelino, Pan y Vino» y «Aventura en el cielo de Marcelino Pan y Vino»; del gran epistológrafo («Carta de un niño a Dios», «Carta a mí», «Carta a la lluvia», «Carta al cine», «Carta a las madres», «Carta abierta al general Casinello», «Carta del amor hecho», «Cartas a un niño sobre Francisco Franco»…); del inventor de «Luiso» y de «Ladis»; del narrador de «El hombre de la bufanda», «La otra música», «No es tan fácil» o «La ciudad se aleja»; del biógrafo de «Juana de Arco» y «San Martín de Porres»; del historiador sagrado de «Adán y el Señor Dios», «Jesús creciente» y «La adolescencia de Jesús nunca contada»; del cuentista de «La burrita Non», «Adiós, Josefina» o «Colasín, Colasón»; del cronista de «Historias de mi calle» y «Memorias de un niño de la calle».
En la ocasión del 11 de noviembre de 1959, cuando cumple cuarenta y ocho años, cuando celebra las bodas de plata con la literatura y el periodismo, cuando recibe el homenaje nacional y la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, cuando Ramón Gómez de la Serna, Ramón el Grande, desde Buenos Aires, le escribe que «con la palanca de su pluma ha llegado a mover el mundo», Sánchez-Silva hace una recapitulación de su vida y eleva a definitivas sus importancias provisionales: «Me importan cada vez más los otros, los demás. No es esta una actitud desinteresada: es que “los demás” soy yo, es que yo “estoy en” mi prójimo, es que, cuando me han ordenado amarle a él, sabían que ese amor me salvaría a mí principalmente».
Para las generaciones de la guerra, «el otro» es el que está enfrente. Por eso, entre los artículos de Sánchez-Silva, tengo una devoción preferente por «Arenga a los muertos», que se puede catalogar como poema, que, por encima de las catalogaciones, considero artículo de prueba, artículo esencial, y que, a modo de reliquia, conservo en su papel original, quebradizo y reseco, impreso a toda plana, página señera de contraportada, doble que los formatos hoy habituales, como un bando mural, con una gran ilustración central y lujo de capitulares, en letra bodoni del cuerpo 14.
Hay que pensar que la arenga está escrita en una doble y numantina posguerra, española y mundial, de combatientes que apenas han tenido oportunidad de dejar de serlo, de victorias en alto, de gloriosos entierros, de «ellos y nosotros», de silencios profundos. Y Sánchez-Silva invoca, no «a los mejores», sino a todos los muertos, al universo de los muertos, incluidos expresamente «republicanos» y «rojos», precisamente en «Arriba», precisamente el Día de los Caídos.
Todos sus libros los tengo en una estantería predilecta y todos están dedicados. Esta es la dedicatoria de «Jesús Creciente» (1985): «A mi amigo Enrique de Aguinaga, que es una de las tres únicas personas que saben que a este relato le falta el tercer capítulo final de la obra titulado “La llamada del Jordán”, escrito y destruido cuatro veces en cinco años y medio, que ahora está en el telar por quinta y última vez».
Así escribía José María, muerto silenciosamente. «¿Tú crees que los muertos no se mueren, José María?», le pregunta Manuel Alcántara. Le contesta José María: «Estoy convencido. Nadie se muere». Me lo dijo en letras de condolencia cuando murió mi madre (1959): «Desde antiguo, se nos tiene prometido algo a este respecto y no hay sino esperar. Aunque no estudié latín —ni nada— sé esto: “Expecto resurrectionem mortuorum”».
 
 
http://www.abc.es/20111124/opinion-la-tercera/abcp-sanchez-silva-cien-anos-20111124.html

martes, 22 de noviembre de 2011

Los autores de la Generación del 27 regresan por medio de sus retratos

Exposición del pintor Alvaro delgado

La Sala Provincia de León acoge una exposición con obras únicas del pintor Álvaro Delgado

Adolfo Alonso Ares, Marcos Martínez, Gonzalo Santonja y Jesús Celis, en la presentación.
Adolfo Alonso Ares, Marcos Martínez, Gonzalo Santonja y Jesús Celis, en la presentación. nuno

Los dibujos y apuntes del natural que se muestran en la exposición Álvaro Delgado y la Generación del 27 —inaugurada ayer en el Instituto Leonés de Cultura— pertenecen a colecciones particulares y por tanto son obras casi ‘secretas’ de entre la gran producción artística del pintor madrileño.
Explicó el poeta Adolfo Alonso Ares, comisario del evento, que se trata «de dibujos que tienen como motivo la amistad, la cercanía de los poetas y escritores de esa mítica generación con Álvaro Delgado, que perteneció a la segunda Escuela de Vallecas. Delgado retrata desde la proximidad a Cernuda, ambos amigos del leonés Leopoldo Panero. A Vicente Alexandre, con el que convive y con el que comparte circunstancias continuamente. O, por ejemplo, a Dámaso Alonso, con el que se reúne casi todas las noches y comparte la vida de la plenitud, como él dice. Y así, para retratarlo, toma el boceto en la casa de Panero». «Álvaro Delgado siempre dice que cuando hace esto está retratando a los amigos con los que ha compartido muchos y muy intensos momentos. Es, pues, una exposición en la que el trazo del artista tiene mucho que ver con el trazo literario de los artistas que aquí están representados», continuó.
Aporte documental. En la exposición, que se realiza bajo los auspicios del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, la Junta y la Diputación de León, se reúne una docena de obras. Se cuenta además con un gran apartado documental en el que se muestran primeras ediciones y numerosos artículos en los que se glosa la actividad de los autores de la Generación del 27.
Según Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Álvaro Delgado «fue amigo íntimo de Luis Rosales y Leopoldo Panero, de Dámaso Alonso y Gerardo Diego, huésped con ellos de idénticas pérdidas, peregrinos de las mismas noches y náufrago en las mismas auroras. La sobriedad del paisaje castellano y el manantial de la memoria le guiaron hacia y por los clásicos, huerto cerrado para los intelectuales y artistas que no son atrevidos en su autenticidad, porque Góngora, Cervantes, Quevedo o San Juan anulan cualquier carga de soberbia o de impostura y solo admiten la compañía de quienes se muestran capaces de instalarse en la libertad. Espejo es su pintura de tristezas y alegrías, de ángeles y demonios, de ojos con nubes y miradas de atardecer, de brisas cálidas y lucen acariciantes».
Álvaro Delgado se formó primero con Daniel Vázquez en la Escuela de Bellas Artes, cubista a su manera, bajo cuyo magisterio también se formaron en el periodo de entreguerras Salvador Dalí y Modesto Ciruelos, y en los cuarenta Canogar e Ibarrola. Más tarde estudió al lado de Benjamín Palencia en la Segunda Escuela de Vallecas, aquel brillante grupo que en 1927 formara Palencia con el escultor Alberto Sánchez, y que desapareció con la Guerra Civil. «En la recuperación de aquel espíritu —dijo Santonja— acuñó Delgado la sutileza de una impronta que desde el principio le colocó en un eje de equilibrio entre la tradición y la modernidad, alianza fructífera del poso de los siglos con el fuego del porvenir. Pintura que no se diluye en epigonismos ni se pierde en balbuceos, puerta a un misterio después revelado con pincel y con lápiz, al carbón, en lienzo o sobre papel, para inundarnos los ojos con borbotones de vida. Aquí podemos ver retratos de personajes cuyos rostros nos hablan con las sílabas húmedas del amor apurado hasta las esencias y la inteligencia comprometida con la causa en penumbra del hombre, luz cárdena de soles que no declinan».
La mejor manera de enfrentarse a los retratos de Álvaro Delgado es seguir el consejo del propio pintor: «Ante un retrato me interesa el hombre, su psicología, su verdad y su secreto».

Más información:   
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/los-autores-de-generacion-del-27-regresan-por-medio-de-sus-retratos_643621.html

lunes, 21 de noviembre de 2011

La admiración de Juan Ramón Jimenez por Jose Antonio. Otro mito desmitificado

Nos hacemos eco de este interesante post del blog-diario Arriba. En el se alumbra el evidente respeto y admiración hacia la figura de Jose Antonio Primo de Rivera -de cuyo asesinato se cumplen 75 años- por parte del premio nobel de nuestra poesía, el moguereño Juan Ramón Jimenez.

Juan Ramón Jiménez, José Antonio y la «Aristocracia Universal»


«¿Por qué la "Hispanidad" (con mayúscula) no hace libro monumental con toda la obra arquitectónica de España en América desde California al Perú? ¿Qué país colonizador ha hecho cosa semejante? ¡Cien volúmenes son necesarios1 ¡Y vengan arquitectos y fotógrafos de España a hacerlos1 ¿Por qué no se recita y se canta el "Romancero" todos los días en un teatro español nacional?. Y esa obra no la hizo Castilla, la hizo también Andalucía y Extremadura, la hizo España, España aristocrática. No creo en la democracia (Demo: El mal, el peor), creo en la aristocracia universal. ¡Todos aristócratas! (Aristo: el mejor). Aristócratas fueron Larra, Sanz del Río, Giner, Salmerón, Pí y Margall, Azcárate, Costa, Cajal. Y también José Antonio Primo de Rivera. La ideolojía superior española está en ellos, usted lo sabe. Empieza en un suicida, Larra, y acaba con otro, Ganivet, los dos, por asco de españolidad vulgar. La llamada jeneración del 98, por Díaz-Plaja, es una jeneración de diletantes políticos. Grandes escritores todos, menos Maeztu, y todos modernistas, modernistas ideólogos y modernistas líricos. Estamos en pleno modernismo, por fortuna, los teólogos y los poetas.»
(A Gregorio Marañón, prologuillo-dedicatoria, 1952, para una posible publicación de "Aristocracia inmanente")

Con mi agradecimiento a José Antonio Martín Otín (Petón), por compartir su descubrimiento con los comensales del 29 de octubre.

LFU

sábado, 19 de noviembre de 2011

Luis García Berlanga en la División Azul






Berlanga en primer plano con bigote volviendo de Rusia con la División Azul.






La reciente salida a la luz pública de unos diarios redactados por el famoso director de cine Luis García Berlanga durante su estancia en el frente ruso con la División Azul, han suscitado diversos artículos en la prensa nacional. Se dan a conocer estos escritos precisamente el año que se conmemora el 70 aniversario del cuerpo expedicionario de voluntarios españoles, principalmente falangistas, que marcharon a Rusia a luchar contra el blochevismo. A través de las palabras escritas por el famoso director se nos revela su adhesión aquellos años a los postulados falangistas: "Se es falangista o no se es. Este dilema fundamental surge inconscientemente ante cualquier problema con el que nos tropecemos. Y la manera de reaccionar define, si es que se puede definir, el estilo", y su admiración por la figura de José Antonio Primo de Rivera, del que escribe un artículo laudatorio que también aparece en los escritos aahora editados por Pigmalión en la Colección Lumiére: Los cuadernos inéditos de Berlanga.
Un libro clave, publicado en el primer aniversario de la muerte del famoso director, que nos da la pauta de sus más intimas convicciones en aquellos momentos, como su inquietud por ser un poeta reconocido, actitud romántica que también le acerca al falangismo, no olvidemos el peso de los literatos dentro del movimiento joseantoniano. A la vez que desmonta la visión politicamente correcta que durante años ha mantenido que Berlanga marchó a la División Azul como recurso para rehabilitar a su padre, político republicano. Ciertamente la imagen de un Berlanga sonriente y entusiasta junto a sus camaradas en el tren camino del frente, no parece la de una persona que marchara a regañadientes a la misión.

A. C. Ademán

jueves, 17 de noviembre de 2011

La Columna de Loma




El mal menor

Todavía queda gente que piensa que, junto a los tremendos problemas económicos que tenemos encima, también padecemos una profunda crisis de naturaleza moral, cuyos efectos resultan de no menor gravedad. Son esos que, ante el manifiesto rechazo que les produce el interesado y poderoso discurso oficial que reduce toda cuestión electoral a simples soluciones económicas, dejando al margen otras graves materias, son objeto de múltiples intentos para convencerles y reconducirlos hacia el llamado voto útil, mediante el consabido argumento del «mal menor». Pero esto del mal menor, recuerda un viejo cuentecillo de final inquietante... 
Había una vez un hombre que fue secuestrado por unos facinerosos que acabaron dejándolo abandonado en una isla; y cada cuatro años le visitaban obligándole a elegir entre dos opciones: A o B. Como nuestro hombre era muy sensato, tras una serena reflexión siempre optaba por la opción menos dañina, aplicando el principio del mal menor. Así, cuando la primera vez le ofrecieron A (sacarle los dos ojos), o  B (sacarle solo uno), nuestro hombre eligió esta última, quedando tuerto a partir de entonces. Transcurridos cuatro años, nuevamente se presentaron los «generosos» proponentes en la isla, obligándole esta vez a elegir entre A (sacarle el ojo que le quedaba y además arrancarle la lengua), o B (sólo sacarle el ojo); ante lo que nuestro prudente hombre, tras meditarlo serenamente, volvió a elegir la opción B. Después de sucesivas visitas de los facinerosos, y como era previsible, nuestro buen hombre acabó en la isla quedando sin ojos, sin lengua, sin orejas, sin nariz, sin brazos y sin piernas. Dicen que sus últimos días se los pasó reflexionando largamente (tampoco tenía más alternativas) por qué extraña razón, pese a que sus elecciones siempre fueron guiadas por el sabio principio del mal menor, había acabado hecho una croqueta humana rodando sin rumbo por la arena.
Y además sin ninguna utilidad, porque en la isla ni siquiera había caníbales.
         


miércoles, 16 de noviembre de 2011

CRONICA DE LA PRESENTACION DE "LA ECONOMÍA FINGIDA"

Organizado por la editorial Paréntesis, tuvo lugar en el auditorio principal de la Fundación Cruzcampo presidido por Julio Cuesta, la esperada presentación del libro La Economía Fingida del profesor de la Universidad de Sevilla, Jose Manuel Cansino Muñoz-Repiso.

 Ante un auditorio que completó el aforo de más de 250 localidades, el libro fue presentado por el economista y periodista sevillano Santiago Talaya y la Vicerectora de la Facultad de Económicas, Rocío Yñíguez los cuales glosaron, tanto la personalidad del autor, como el ensayo económico; éxito editorial del año en su género.                                                                                                                                                                  
 Posteriormente tomó la palabra el joven Profesor, pronunciando un lúcido análisis de la situación económica y por ende de la sociedad española actual que mantuvo al auditorio sugestionado hasta el final de su exposición rompiendo este silencio con una ovación atronadora. Al finalizar el acto la Fundación ofreció un ágape que se alargó en la noche con numerosos corrillos que no pararon de comentar tanto el interés del libro como la preocupante deriva que arrastra a la Nación.


De izquierda a derecha: Santiago Talaya, José Manuel Cansino, Julio Cuesta y Rocío Yñíguez
(fotos de Javier Compás)

Por su interés, reproducimos el texto de la intervención del profesor Cansino.

 Sevilla 15 de noviembre de 2011

"Muchas gracias, Sr. Cuesta por acoger la presentación de este libro en la casa de la Fundación Cruzcampo en la que se prestigian las obras que en ella se dan a conocer.

Muchas gracias, Santiago por tus palabras y muchas gracias también porque en tu doble condición de comunicador y economista, contribuyes a llevar a los medios de comunicación desde los lugares comunes y tópicos de la economía mal entendida, al debate riguroso sobre la actualidad económica, sus retos y oportunidades.

Además, Onda Cero tiene mucho que ver con este libro y contaré por qué.

Hay quien dice con retranca que lo mejor de este libro y de este acto está al principio y al final.

Al final porque, si nos portamos bien, igual nos dan una cervecita, y al principio por lo acertado del título del libro.

Como cuento en el prólogo, el título me lo regaló Eusebio León desde una tertulia de Onda Cero en la que participaba.

Lo consideré tan acertado que le puse un sms diciéndole que, a partir de ese momento, utilizaría el término citando oportunamente la fuente.

Y muchas gracias, Rocío por estirar un día, el de hoy, especialmente agotador por haber inaugurado esta mañana las jornadas de investigación de la Facultad de Economía de la Universidad de Sevilla.

Fíjense Vds la capacidad que tiene esta ilustre Vicedecana, que acaba de hacer algo que no se había hecho en los 40 años de historia de la Facultad, como es poner en común las investigaciones que realizan parte de sus profesores.

Rocío es un ejemplo de dinamización de la actividad investigadora del profesorado que compartimos espacio en ese edificio blanco de la Avda Ramón y Cajal que, según la leyenda urbana, fue diseñado para albergar una cárcel pero que, realmente, si algo mantiene preso entre sus paredes es la ilusión de muchos de los que allí estamos en hacer de la Economía, algo muy diferente de una impostura, ni en lo científico ni en su posterior aplicación al análisis económico o a la dirección de las empresas.

Este libro que se presenta en la mitad de noviembre, lleva en la calle casi ocho meses. En fin, así son las cosas, pero la incipiente calor que ya hacía por el mes feriado, la asfixiante canícula que se extendió después y la caló que todavía nos resiste a cambiar el ropero, nos han traído hasta noviembre, hasta los previos del 20 de Noviembre que, probablemente muchos de los más jóvenes no lo sepan, pero para los más, es la fecha del asesinato, hace 75 años de José Antonio, del único José Antonio que en España, no necesita apellido.

Lo que sí necesitaba el editor de Paréntesis era contar entre sus libros, uno que explicase las razones de la crisis económica que ya se padecía cuando me hizo el encargo hace año y medio.

Me gustaría que escribieses un libro que explique la crisis y en el que des tu opinión sobre cómo salir de ella sin que caigas en el tecnicismo ni en la ordinariez.

Y es que, hace años que de economía se oye hablar o con un lenguaje arcano sólo entendible para los muy iniciados o con la sofisticación con la que se habla en el mercado o en la barra de un bar. O habla el técnico que no entienden no los propios, o habla el enteradillo con un razonamiento que tiene la profundidad de un cubo de agua o la complejidad de una manga de chaleco.

Por eso me pidió el editor que escribiese con el mismo pulso con el que lo hago, cuando el tiempo me lo permite, desde las páginas de Diario de Sevilla, ABC o Diario Ya que, con inmerecida generosidad acogen mis artículos sin que jamás ningún editor me haya censurado una sola coma.

Y es de agradecer enormemente esta libertad en el debate de ideas y de análisis en una ciudad que todavía se avergüenza de haber pasado por el episodio ignominioso de censura con el que una concejal quiso amordazar las palabras de Agustín de Foxá en aquel justo y merecido homenaje que le tributaron las Asociaciones Culturales ADEMÁN y Fernando III.

Muchas gracias también a quienes habéis venido a acompañarme esta tarde.

Acompañarme a mí, que como tantos otros, soy uno de tantos que vino hace años a asomarse a la tapia que custodiaba Sevilla a ver si encontraba un sitio y un futuro. Un futuro que venía a conquistar cuando me bajaba del autobús de Rafael Díaz en la antigua Estación de Cádiz y Sevilla me parecía una realidad hostil en la que sólo se venía a estudiar y a los que éramos de pueblo, como yo, de un magnífico pueblo que se llama Paradas, se nos tildaba de catetos. Luego fui comprobando que catetos hay en todas partes y no pocos en la ciudad.

Y gracias especialmente a mi esposa, porque revisó el manuscrito, lo corrigió, me hizo los comentarios oportunos y, naturalmente, lo mejoró.

Y es que llevaba razón el escritor y agitador cultural, Javier Compás aquí presente, cuando utilizando la mordacidad que le es propia afirmó que, al matrimonio de José Manuel y Rocío le pasa lo que al de Barack Obama, ahí quien verdaderamente vale, es ella.

“En los cuatro años siguientes al jueves 24 de octubre de 1929 –el famoso jueves negro de Wall Street-, unos 9000 bancos, el tercio de todos los bancos norteamericanos, entraron en bancarrota. Con cada quiebra, muchos individuos indivíduos y compañías perdían un dinero que de otro modo habrían gastado, y unos créditos que de otro modo habrían recibido. Y los bancos supervivientes se preparaban para el día en que acudiesen sus impositores. Entonces, el 6 de marzo de 1933, todos los bancos de los Estados Unidos cerraron sus puertas. Salvo lo poco que se tenía a mano, el dinero dejó de circular”.

Esto que acabo de leer fue escrito por el economista J.K. Galbraith hace treinta y cuatro años como parte de su conocida obra “La era de la incertidumbre” (p. 164). El economista estadounidense de origen canadiense, se lamentaba de que 2500 años después de que el historiador Heródoto dejara constancia de la existencia del dinero en Asia Menor, aún había mucho que aprender en lo tocante al manejo del dinero. Treinta y cuatro años más tarde, parece que aún sabemos menos.

La utilidad del dinero, del papel moneda como lo conocemos hoy día, está basada en la convicción, en la confianza general de que su valor facial, lo que cada billete o cada moneda dice que vale, verdaderamente lo vale.

Pero si reparan un momento en la minúscula literatura impresa en cada billete, comprobarán que hace muchos años que desapareció aquella leyenda de decía “El Gobernador del banco de España pagará al poseedor de este billete, la cantidad de 1000, 500 o 100 pesetas”. Esa leyenda no ha sido sustituida por ninguna otra similar en la que el presidente del BCE se comprometa a darnos tantos euros como dice valer el billete que aún tenemos en la cartera entre almanaques, estampitas y tickets de compra.

Lo de los almanaques en las carteras es otro signo de economía fingida. Recuerdo una anécdota que me contó Manolo Carrión cuando en mitad de la Vega de Carmona se encontró con Florencio Pastor y uno de ellos tuvo que echar mano de la cartera para buscar algo. Al verla tan abultada, le dijo, amigo, la cosa está bien de dineros, a lo que le contestó, no te equivoques. De lo que está llena es de almanaques.

En definitiva, el valor del dinero, su aceptación como medio general de pagos, como unidad de cuenta y como depósito de valor, está basado en la confianza.

Sobre esa confianza se ha desarrollado el sistema financiero mundial que ha permitido a las economías pasar de una economía de trueque a una economía de mercado y ha permitido la expansión de la industria financiera que pone en contacto a los ahorradores con los que necesitan pedir prestado.

En rigor, el sistema financiero ha permitido que las sociedades desalojen la usura de las prácticas mercantiles y comerciales.

Probablemente muchos de Vds. Habrán leído “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones. Consulten Vds la página 381 y encontrarán que el tipo de interés habitual que los cambistas cobraban a los mercaderes era del 25 por ciento. Un tipo de interés que se ocultaba en el tipo de cambio de las monedas porque la práctica de la usura estaba prohibida. Es más, lo estaba cobrar cualquier interés por un préstamo.

Esto no quita que al ser humano siempre le parezcan abusivos los intereses que les cobra el banco. Porque en el fondo, nos molesta enormemente, tener que pedir prestado dinero y pagar por ello. Especialmente nos repugna que ganen dinero a nuestra costa aquellos a quienes les sobra, incluso que lo ganen cuando además de llevar a la quiebra al banco, reciben bonus millonarios por su ruinosa gestión.

En definitiva, tenemos hoy una economía mundializada (que no es lo mismo que globalizada porque hay innumerables países al margen de ella), una economía mundializada cuyo crecimiento ha sido posible por la aplicación de las nuevas tecnologías no sólo a la producción y al comercio, sino también a las transacciones financieras.

Pero no olvidemos que las transacciones financieras, el uso del dinero como medio general de pagos, está basado en la confianza; en que todos confiemos en que nuestros billetes valen lo que dicen valer.

Precisamente por ello, cada vez que se ha producido una crisis de confianza, los gobernantes han intentado arbitrar las medidas para evitar que en el futuro se reprodujeran.

La industria financiera tiene una particularidad respecto del resto de las industrias y es la siguiente. Cuando alguna empresa de cualquier industria, quiebra, sus competidoras normalmente se alegran e intentan apropiarse de la cartera de clientes que queda huérfana. En cambio, cuando es un banco el que quiebra, el resto se echa a temblar ante el riesgo de contagio.

Ese temor es el que ahora se ha popularizado como riesgo sistémico y está asociado a las quiebras de las grandes corporaciones bancarias. En este punto, probablemente a todos se nos haya venido a la cabeza la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Pero es un error pensar que este fue el momento del estallido de la burbuja financiera.

El estallido hay que situarlo el 7 de agosto de 2007 cuando el banco francés BNP Paribas congeló tres de sus fondos de inversión.

En ese momento confluyeron como una maléfica alineación de malos augurios tres hechos que se habían ido gestando años antes.

1.- A nivel académico, desde los años 80 del siglo XX, se había impuesto la teoría de los mercados eficientes y la Hipótesis de las Expectativas Racionales en los mercados financieros. Dos teorías que se acabaron imponiendo entre los expertos. Ambas avalaban la desregulación de los mercados financieros.

Los economistas estaban convencidos de que había desaparecido la amenaza de riesgo sistémico y que por ello nada ocurriría si se permitían las fusiones entre la banca comercial y la banca de inversión, cosa prohibida desde la aprobación de la Ley Glass-Steagall impulsada por el presidente Roosevelt tras el crack de 1929.

Justo fue lo que se hizo para permitir la compra del Travellers group por parte del Citibank dando lugar a la gran corporación llamada desde entonces Citigroup, el banco más grande del mundo.

Lo que vino entonces fue la explosión del mercado de derivados a lomos de lo que ahora conocemos como el modelo de originar para distribuir que en el libro tiene explicado. En este mercado, cuyo volumen de negocio diario era elefantiásico, se comercializaron los activos tóxicos basados en las hipotecas subprimes y cuya naturaleza no entendían ni los empleados de banca que los vendían ni los ahorradores que ponían su dinero en ellos.

2.- La abundancia de liquidez en tres escenarios mundiales estratégicos.

2.1.- La cantidad de dinero acumulada en China y países emergentes fruto de sus balanzas comerciales superavitarias.

2.2.- La cantidad de dinero inyectada en EE.UU. por la FED tras el estallido de las empresas tecnológicas en 2000 y tras los atentados de las torres gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

2.3.- La cantidad de dinero puesta en circulación por el BCE y el Banco de Japón para tratar de activar una economía que llevaba más de una década estancada.

3.- La burbuja inmobiliaria.

Cuando la burbuja inmobiliaria estalla, el mercado de papel en EE.UU. se secó.

La crisis que soportamos es una crisis de confianza sobre un sistema –el financiero- que se basa en la confianza, en la de creer que nuestros billetes valen lo que dicen y ese sistema es el que soporta la economía.

Si Vds. Me lo permiten ocurriría algo similar a lo que pasa cuando los controladores aéreos se ponen en huelga. Todos los vuelos se cancelan.

En el mundo que conocemos puede entrar cualquier industria en crisis y, probablemente, no habrá colapso económico.

Cuando en España entraron en crisis las industrias siderúrgica, metalúrgica, la textil o los astilleros, hubieron revueltas y luego paro aliviado con subsidios (por cierto, más caros que el subsidio agrario en Andalucía), pero no hubo colapso económico. Tampoco lo ha habido en ningún país cuando ha caído algún sector industrial. Sin embargo, cuando es el sistema financiero el que entra en crisis, toda la economía puede colapsar.

Ese colapso se ha producido porque la desregulación financiera y la no regulación del mercado de derivados ha traído consecuencias fatales para una economía cuya actividad productiva era el resultado de una riqueza fingida, una opulencia ficticia que traían los mercados inundados de crédito.

Sin embargo, no todas las economías se han visto golpeadas con la misma intensidad.

Dejando a un lado los países que hicieron trampas en sus cuentas, de los que se ocupa oportunamente el libro, la economía española ha visto el rostro más duro de cualquier crisis económica. Hoy, cinco millones de compatriotas quieren trabajar y no pueden.

Es hora de sacar lecciones de lo ocurrido y poner las bases de un sistema productivo sólido que sea capaz de soportar futuras embestidas de crisis venideras. Particularmente creo que esas bases deben asentarse sobre tres ejes estratégicos.

I.- El primero es la defensa del trabajo digno, la defensa del PAN.

Sólo tendremos empleo de calidad cuando tengamos formación de calidad.

Los mejores empleos, los más decisivos en cualquier organización industrial son los que mejor resisten las crisis porque también son los menos prescindibles.

Ningún sistema productivo con una excelente formación intelectual y profesional no conoce tasas de desempleo tan dramáticas como la española.

Además, los empleos ocupados por personas bien formadas, son los mejor remunerados.

Para alcanzar este reto, que ya lograron muchos países europeos, hay que conseguir que el sistema educativo deje de ser un escenario para la pugna política.

Hay que lograr también que nuestra juventud profese una honrada ambición en lo personal y en lo profesional.

La sociedad española no puede financiar con sus impuestos el pago de carreras universitarias a personas que luego ocupan de por vida un puesto de trabajo para el que bastaban estudios mucho más modestos.

Esto que técnicamente se denomina subempleo, alimenta la ficción de decir que tenemos una población universitaria extraordinariamente numerosa, callando después que un porcentaje considerable de esos estudiantes, jamás trabajará en aquello para lo que estudió.

II.- El segundo eje estratégico para abandonar de una vez la economía fingida para lograr una economía sólida que permita el digno desarrollo personal y profesional de quienes integramos la sociedad, es la JUSTICIA.

Una sociedad justa en sus leyes y en su aplicación, relega la corrupción al último lugar del menosprecio e impide el abuso de poder político en una sociedad que más que ocupada, vive asfixiada por el poder político.

Un poder político que desarrolla sofisticadas maneras de ingeniería social, que se arroga para sí el papel de formador de conciencias, es el mismo poder político que aún sigue dividiendo en sus libros de texto a la sociedad en clases económicas inexistentes, a las que enfrenta de manera irreconciliable en las mentes de las generaciones futuras con divisiones dicotómicas burdas entre capitalistas y explotados, entre empresarios sanguinarios y trabajadores explotados.

Una simple mirada hacia los paraísos fiscales donde alojan sus fortunas muchos de los padres intelectuales de este discurso frentista, basta para impugnar tal manipulación.

Si la sociedad, los ciudadanos seguimos percibiendo que la corrupción y el sectarismo impera en los poderes del Estado, que nos e espere nunca ni acabar con el fraude fiscal ni con la economía sumergida, cuya magnitud queda bien retratada en el libro.

Defraudar a Hacienda o participar de la economía sumergida son mecanismos de compensación social que el contribuyente ejercita cuando se siente víctima de abusos fiscales, de concursos públicos que siempre ganan los amigos del poder en lugar de quienes presentan la mejor oferta, de un maltrato como usuario de servicios públicos o cuando contempla estupefacto cómo un cambio de gobierno en un ayuntamiento, diputación o región española, descubre que las facturas pendientes de pago duplican o triplican la deuda reconocida y todo ello ocurre con la más absoluta y grosera impunidad de quien es desalojado del poder. Y eso si los ciudadanos tenemos la suerte de que los recién llegados lo cuentan porque, a veces, ni siquiera nos enteramos.

Sin moral pública es difícil pedir al contribuyente, moral privada.

III.- El tercer y último eje estratégico para salir de esta en la que nos encontramos es el reforzamiento de la NACION.

Una sociedad democrática tiene derecho a revisar periódicamente su modelo de Estado y el nuestro es extraordinariamente caro.

Hemos replicado diecisiete veces el estado nacional a escala regional.

Con frecuencia nos encontramos con estructuras administrativas triplicadas; defensor del pueblo español, defensor de pueblo andaluz, defensor del ciudadano en el Ayuntamiento de Sevilla … Todo sale del mismos bolsillo; del bolsillo del contribuyente.

La Nación es la que nos iguala a todos en derechos; con ella desaparecen los privilegios de clase o de territorio y en ella, junto con la familia, se encierra lo que aún queda de solidaridad.

A lomos de esta Nación hemos superado enfrentamientos fraticidas, legado a la cultura universal contribuciones magníficas, inventos que contribuyeron decisivamente al progreso tecnológico y humano. Hoy compartimos con millones de semejantes una de nuestras lenguas y, en lo más reciente, hemos levantado entre todos, un sistema de protección social y sanitario que debemos preservar para nuestros hijos.

Desde esta Nación, debemos proyectarnos aún más al exterior.

La crisis que soportamos no es una crisis global. Países como China, Brasil, Rusia, India, Sudáfrica, Argentina o Perú, están creciendo a un fuerte ritmo. Ahí está parte del camino de la recuperación.

Pero poco éxito tendremos si de una sociedad a la que se ha adormecido en el igualitarismo que diseñan quienes luego envían a sus hijos a colegios exclusivos con el dinero de nuestros impuestos, poco éxito tendremos, digo, si esta sociedad luego espera que surjan emprendedores para abrir mercados en el extranjero si el sistema educativo no reconoce el esfuerzo y el mérito como valor central del mismo.

Somos una gran Nación, capaz de sobreponerse a reveses históricos, que cuenta con sectores productivos competitivos y muchos otros que habrán de ganar competitividad si quiere sobrevivir, contamos con una juventud que tendrá que ganarse la prosperidad, probablemente trabajando lejos de su casa, como muchos españoles lo hicieron en otros momentos, pero esta juventud lo hará con la misma dignidad y redaños con la que sacan sus estudios.

Hay que desalojar la sensación de abatimiento pero debemos hacerlo sin sucumbir a los cantos de sirena de quienes nos adormecieron con préstamos abundantes sin contarnos que luego había que pagarlos. Que no había almuerzos gratis.

Construyamos una economía sólida y justa, y dejemos que la Economía Fingida sea sólo el título de este libro.

Muchas gracias."

miércoles, 9 de noviembre de 2011

JOSE ANTONIO, SIEMPRE PRESENTE: NUEVA BIOGRAFIA APASIONADA DEL FUNDADOR DE FALANGE A CARGO DE JOSE MARIA ZAVALA

José María Zavala es un conocido periodista y escritor español, nacido en Madrid, en 1962.
Jose María Zavala
En sus más de veinte años de experiencia profesional ha sido jefe de información del suplemento económico del diario El Mundo, responsable de la información financiera y de comunicación del mismo periódico, redactor del diario económico Expansión y subdirector de la revista Capital, promovida por el grupo alemán Bertelsmann.
Ha colaborado en proyectos editoriales para El Mundo, en la revista La Aventura de la Historia y en el semanario Alba; también interviene en Intereconomía, TVE, y en programas especiales en TVE, Antena 3 y Tele 5.
Es autor de casi una treintena de libros, entre los que sobresale su trilogía sobre la Guerra Civil prologada por el hispanista Stanley George Payne, La infanta republicana, La maldición de los Borbones y Bastardos y Borbones, todos ellos publicados por Plaza & Janés. También ha publicado El Borbón non grato, la única biografía del duque de Cádiz, y Don Jaime, el trágico Borbón, con La Esfera de los Libros, a los que se suma El Borbón de cristal, la primera biografía del príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg, prologada por Luis María Anson.
Sus obras más recientes son El Patrimonio de los Borbones , Las mentiras de ZP y Padre Pío: los milagros desconocidos del santo de los estigmas, que va ya por la 5ª edición y donde se recogen centenares de testimonios inéditos de curaciones y conversiones obrados en pleno siglo XXI por intercesión del sacerdote canonizado por Juan Pablo II en 2002.


"A fuerza de querer exaltar la figura de José Antonio, hemos llegado a hacer de él casi un mito. Y, a mi modo de ver, su mayor importancia radica en que era un hombre como todos los hombres, capaz de debilidades, heroísmos, caídas y arrepentimientos". Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia... 

"Pese a ser uno de los personajes más estudiados en la historia reciente de España, la aureola mítica con que se ha cubierto demasiadas veces a José Antonio Primo de Rivera desvirtúa en parte su eminente figura: este libro, por tanto, no pretende ser una mera biografía del carismático fundador de la Falange Española, sino un relato de los aspectos más ocultos de su fascinante, pero breve, vida...Sus apasionados y desconocidos romances, los primeros días de la Falange, su vida familiar y política antes de la Guerra Civil... y durante la guerra: su encierro en una cárcel de Alicante, los intentos por salvarle de la condena a muerte por parte de sus compañeros, amigos y familiares."
José María Zavala.

José María Zavala nos convierte, por primera vez, en testigos directos del último adiós de Primo de Rivera, de todo lo que sucedió en ese patio de la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936. Un relato riguroso y apasionante, que en el 75 aniversario de la muerte del líder de la Falange, nos aporta un José Antonio desconocido y muy humano.

Título : La pasión de José Antonio
Autor : ZAVALA,JOSE MARIA
Editorial : PLAZA & JANES
Idioma : Español / Castellano
Fecha de publicación : 10/11/2011
Edición : 001
Número de páginas : 464

jueves, 3 de noviembre de 2011

La Hispalense cuenta ya con 25 cátedras cofinanciadas por empresas público-privadas

Nace la cátedra de Economía de la Energía, dirigida por José Manuel Cansino y patrocinada por al Fundación Roger Torné
Luis Sánchez-Moliní | Actualizado 03.11.2011 - 05:03
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El vicerrector R. González Carvajal y la directora general de la Fundación Roger Torné, Soledad Román

La Universidad de Sevilla alcanzó ayer la cifra de 25 cátedras cofinanciadas por empresas públicas y privadas, una opción que permite la captación de fondos alternativos para la investigación en esta complicada coyuntura económica. El vicerrector de Transferencia Económica, Ramón González Carvajal, y la directora de la Fundación Roger Torné, Soledad Román Collado, firmaron ayer la creación de la Cátedra de la Economía de la Energía y del Medio Ambiente, que estará dirigida por el profesor de Económicas José Manuel Cansino, colaborador habitual de este periódico. La Roger Torné, fundada en 1984 y socio de honor de Unicef, está especializada en la salud respiratoria infantil y en la incidencia que tienen sobre ella los factores medioambientales.

La nueva cátedra estará compuesta por un grupo de 12 investigadores, "un núcleo que está en la primera línea de la investigación sobre la economía energética y ambiental en España", según José Manuel Cansino. Como prueba de esta afirmación recuerda el "gran número" de publicaciones en "revistas internacionales científicas de primer nivel", como The Annals of Regional Science o Energy Policy, entre otras revistas de impacto en el mundo académico.

Entre los trabajos que destaca el profesor Cansino está el realizado sobre el impacto en Andalucía de la energía termoeléctrica (la que se produce en la planta de Abengoa Solúcar, ubicada Sanlúcar la Mayor). "Ahora investigaremos asuntos como la generación de CO2 en nuestro entorno, una cuestión que, además de los perjuicios ya sabidos, es negativo para la calidad de vida de los niños con enfermedades respiratorias, como el asma".

Con el convenio firmado con la Universidad de Sevilla, que en principio durará un año y supondrá una aportación de 12.000 euros, la Fundación Roger Torné se une a una lista en la que están presentes Cemex, Cepsa, Banco Santander, Persán, Endesa, la Fundación Abdulaziz Saud Al-Babtain o Telefónica, entre otras entidades de prestigio internacional.

La Cátedra de Economía de la Energía ha elaborado para el próximo año 2012 un plan de actividades que abarcan proyectos de investigación y seminarios para contribuir a la divulgación de las áreas temáticas relacionadas con la economía de la energía y el medio ambiente, así como acuerdos con otros centros investigadores nacionales e internacionales.

Todas las cátedras de empresa de la Universidad de Sevilla se renuevan anualmente y cuentan con un director y una Comisión Rectora presidida por el rector de la Hispalense, Joaquín Luque -o la persona en la que él delegue- y formada por miembros de la comunidad universitaria y de la empresa patrocinadora.