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sábado, 16 de abril de 2011

La República es el principal mito histórico de todo el siglo XX (Entrevista a S.G. Payne en ABC 14/4/11)


Después del éxito de convivencia que supuso la Transición Política, ¿era necesario reabrir ese debate? «El “mito de la República” es el mito histórico principal de España de todo el siglo XX -responde el historiador e hispanista norteamericano a ABC-.


La fundación y desarrollo de la República nada tuvieron que ver con la Transición a la democracia de 1976-77, salvo como una especie de espantapájaros sobre cómo no hay que hacer una transición. Lo que ha invocado el Sr. Z. no es la Historia, sino el mito. Si eso se tomara en serio, significaría la destrucción de la democracia actual».


-En algún momento se ha denunciado un supuesto «pacto de silencio» que habría impedido depurar históricamente aquel periodo histórico…


-Ese «pacto de silencio» es otro mito, acuñado hace unos diez años. Nunca hubo tal cosa. Lo que existía era un acuerdo mutuo de dejar la Historia a los historiadores e investigadores, con el entendimiento de que nadie trataría de emplearla como argumento partidista o sectario, acuerdo con el cual se cumplió. En aquella época, no hubo el menor silencio de parte de los periodistas e historiadores, que publicaron numerosos reportajes y trabajos sobre la Guerra Civil y la represión... Un «pacto de silencio» no describe la Transición, sino la actuación de algunos sectores de las izquierdas actuales, que imponen el silencio con respecto a cualquier aspecto de la Historia que no les gusta. Además, en ciertos aspectos, las izquierdas han roto el acuerdo de la Transición en cuanto utilizan argumentos -normalmente falsos- de la Historia en la lucha partidista.


-Algunos critican la Ley de Memoria Histórica afirmando que se ha hecho un uso perverso de la Historia, hasta el punto de haber acusado al PP de ser franquista… ¿Qué piensa de ello?


-Pero eso ya lo empezó Felipe González en la campaña de 1993, y es siempre una tentación, porque el PP resulta dialécticamente tan débil… En cuanto a esa ley de 2007, hay que distinguir entre los aspectos humanitarios y arqueológicos, y el aspecto político. Aquellos son deseables y justos; éste es un intento partidista de falsificar la Historia.


-¿Necesitaban los jóvenes españoles que los políticos actuales les ilustraran sobre la Guerra Civil? ¿No hay suficiente historiografía asequible en bibliotecas y librerías, de diverso signo y sesgo, para hacerse una idea cabal de lo que entonces ocurrió?


-La historiografía sobre la guerra es inmensa y ofrece grandes recursos para cualquiera que esté interesado. Los políticos no pueden añadir y esclarecer, sino restar, confundir y entorpecer. En eso el PP tiene razón. Pero son temas enormemente complicados, sobre todo la investigación objetiva de las represiones, con bases metodológicas adecuadas. Ahí queda mucho por hacer. Por ejemplo, las macro estadísticas del nuevo libro de Paul Preston están frecuentemente distorsionadas (y en ambas direcciones, evidentemente). En cuanto a la investigación, ¿por qué no están accesibles los papeles de Alcalá Zamora en el Archivo Histórico Nacional? Porque… ¿no favorecen las tesis de las izquierdas? Esto me huele mal.


-¿Cómo valora ideológicamente las dos legislaturas de Zapatero?


-En enero de 2005, el periodista Jesús Palacios me hizo una entrevista en la que predije que el Sr. Z. sería el peor presidente de la época democrática. Desafortunadamente, acerté por completo. Pero, como decía antes, el PP es dialécticamente tan débil...


-La República se funda en un momento histórico poco favorable. Las «democracias» de entonces, distintas a las de hoy, eran regímenes «débiles» en Occidente. La pavorosa crisis del 29 hizo pensar a muchos que el capitalismo agonizaba. El fascismo y el comunismo enardecían a las multitudes y se palpaban grandes «progresos» económicos en Alemania, la URSS, Italia…


-Claro que la coyuntura no fue especialmente favorable para la República. Pero España marchaba a su propio ritmo. Ni el fascismo ni el comunismo fueron importantes durante la República, salvo en la etapa final en que esta ya se desmoronaba por otras razones. Y los efectos de la Depresión golpearon con bastante poca fuerza en España. El paro urbano fue mucho menor que en otros países y la economía se recuperaba entre 1935 y 1936, hasta que llegó el desastre del Frente Popular. El desastre no ocurrió por culpa de la coyuntura y la Depresión, sino por culpa de los españoles. ¿En qué otro país hubo guerra civil durante la Depresión?


-La República nace tras unas elecciones municipales que no gana la coalición republicano socialista a nivel nacional, sino en las ciudades… ¿Estaba el nuevo régimen, de naturaleza tan urbana, en condiciones de comprender la -usemos el tópico- España profunda? ¿Era posible desterrar de la escena política a las derechas y al catolicismo?


-Es muy difícil entender el modo de las izquierdas de calcular y analizar bajo la República, que estaba tan lejos de las realidades del país. Pero hay que recordar la consecuencia de la dictadura fracasada de Primo, que estimuló y envalentonó enormemente a las izquierdas, fomentando ambiciones muy poderosas. El régimen anterior que, entre 1875 y 1923, fue estable y cada año más liberal, estaba basado en el pactismo y la aceptación del adversario, pero desde la perspectiva tan sesgada de las izquierdas… representó el compromiso y la debilidad. Ellas querían ser contundentes y exclusivistas, cosa que consiguieron, pero eso contribuyó al desastre. La idea de que se podría excluir permanentemente a los católicos de la vida política y gubernamental, y mantener un sistema parlamentario, fue un delirio entonces solamente posible en España.


-Curiosamente, al periodo de mayor estabilidad social y mejora económica de la República se le bautizó como el «bienio negro» (1933-1935) y se corresponde con los gobiernos centristas de Lerroux apoyados por la CEDA y los monárquicos… ¿Fue un error de Niceto Alcalá Zamora convocar aquellas elecciones generales que llevarían al poder al Frente Popular, una victoria, por otra parte, poco clara?


-Las derechas fueron torpes y no se aprovecharon muy bien de sus posibilidades, pero respetaron la Ley, algo que no hicieron las izquierdas. Aún más torpe fue el presidente Alcalá Zamora, creyendo que podría «centrar la República» a través de sus manipulaciones constantes. El efecto fue el contrario, pues hizo imposible la estabilidad.


-El ala hegemónica de la UGT y el PSOE, abanderada por políticos como Indalecio Prieto (que luego se arrepintió) y Francisco Largo Caballero, entre otros, promovieron la Revolución de Octubre que sólo triunfó en Asturias y Cataluña por muy poco tiempo… ¿No fue ese uno de los más claros antecedentes de la Guerra Civil, pues a partir de entonces todos se creyeron las mentiras del otro?


-La política del PSOE-UGT entre 1933 y 1936 fue enormemente destructiva, el elemento individual más importante en la destrucción de la democracia. La insurrección revolucionaria fue, claro, un acto de guerra civil pero fracasó. Luego quedaban muchas oportunidades para estabilizar la situación y evitar una confrontación civil seria, pero no fueron aprovechadas entre diciembre de 1935 y julio de 1936.


-¿Existía verdaderamente un clima prerrevolucionario, como defendieron siempre los vencedores de la guerra, o era posible la paz?


-La guerra no llegó a ser inevitable hasta aproximadamente el 15 de julio de 1936, o sea, justamente unos pocos días antes de su estallido. Pero ya a esas fechas tanto el gobierno de Casares Quiroga como los socialistas no querían evitar sino, directamente, provocar una rebelión militar, con el cálculo de que esta sería débil y que su fácil aplastamiento podría consolidar la República democrática. Fue otro de sus errores fantásticos y altamente destructivos.


-¿Pueden compararse dos momentos históricos tan fundamentales y bien intencionados del siglo XX como lo fueron la proclamación de la República y la Transición?


-Los creadores de la II República querían partir de cero, ignorar la Historia e imponer una revancha partidista. La Transición de 1976-77 operó al revés, con la determinación de evitar los errores del pasado y basar la democracia en el consenso. Su gran debilidad consistió en el diseño flojo, algo irresponsable, del sistema autonómico.


-¿Ha querido Zapatero ganar en el siglo XXI una guerra que para las gentes de hoy es la guerra de los abuelos, si no es que de los bisabuelos?


-Actualmente, para la inmensa mayoría de los españoles la Guerra Civil es meramente una parte de la Historia (que normalmente se desconoce). Es un instrumento vivo solamente para algunos sectores de las izquierdas, pero no podrán sacar tanto provecho de sus versiones partidistas como han calculado.

domingo, 10 de abril de 2011

SUPLEMENTO ESPECIAL IIª REPÚBLICA EN LA GACETA


El próximo día 14 de Abril se cumplirán 80 años de la proclamación de la IIª República Española, con tal motivo el diario La Gaceta ha publicado un suplemento especial donde, a través de diversos artículos y documentos, algunos inéditos, se acerca al lector a las luces y sombras de aquella etapa del pasado reciente de España.


Hemos de resaltar la presencia destacada del profesor de economía aplicada de la universidad de Sevilla, José Manuel Cansino, que se encarga de analizar en un magnífico reportaje, aspectos de la realidad económica del periodo republicano.


Junto a él, figuras de la talla del hispanista Stanley G. Payne, el sociólogo Amando de Miguel, los historiadores Pío Moa y José Alacalá-Zamora, éste nieto del que fuera presidente de la República y el filósofo Gustavo Bueno, completan un valioso documento que nos puede ayudar a comprender mejor la realidad de aquel tumultuoso periodo de nuestra Historia.


Por su interés histórico y cultural, reseñamos el enlace donde se puede ver el suplemento de manera integra:


lunes, 29 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "REQUETÉS. De las trincheras al olvido"


El próximo viernes 3 de Diciembre, a las 19:30, se presentará el libro “Requetés. De las trincheras al olvido” en el hotel NH Viapol, C/ Balbino Marrón nº 9 de Sevilla.

En el acto de presentación intervendrán, D. Domingo Fal-Conde Macías (Consejero Nacional de C.T.C), D. Luis Hernando de Larramendi Martínez (Vicepresidente de la Fundación Ignacio Larramendi), D. Sixto de la Calle Jiménez (ex-combatiente del Tercio Virgen de la Merced) y D. José Herrera Sánchez (ex-combatiente del Tercio Virgen de los Reyes).
El libro viene a llenar un hueco importante, ya que a pesar de la amplia bibliografía existente sobre la Guerra Civil española, quizás faltaba un texto como éste donde se documenta ampliamente la participación de los tradicionalistas en el conflicto que algunos consideran como la 4ª Guerra Carlista.
Cerca de 1.000 páginas de gran formato, con un gran repertorio fotográfico y testimonios de soldados que vivieron la guerra encuadrados en los tercios del Requeté.
Editado por la editorial La Esfera de Los Libros y con el trabajo de Pablo Larraz y Víctor Sierra-Sesúmaga, con prólogo de Stanley G. Payne y epílogo de Hugh Thomas.
Un testimonio, quizás, de los que más perdieron con la victoria.

domingo, 12 de septiembre de 2010

GARZÓN ¿JUEZ INTEGRO O PREVARICADOR?







Arnaud Imatz




¿Pervive el espíritu de la Transición democrática que marcó la vida política española durante más de un cuarto de siglo? ¿Se trata solamente de un recuerdo desgastado? A juzgar por la ola de sectarismo levantada en la primavera de 2010 por "el asunto del juez Baltasar Garzón", la cuestión merece ser expuesta.

Según la opinión general, la instrucción contra el magistrado-astro exacerbó las tensiones del país, dividiendo la opinión pública en dos campos. Un deterioro del clima político tanto más lamentable al tiempo que España sufre una crisis económica profunda.

En varios días de informaciones-desinformaciones, el juez de la Audiencia nacional Baltasar Garzón se convirtió en un verdadero fenómeno popular. Sus admiradores eran unos millares que consideraban que hay que protestar "contra la impunidad del franquismo" (24 de abril de 2010). En las calles de Madrid enarbolaban la bandera tricolor de la República y la bandera roja comunista. Reclamaban a grandes gritos la vuelta de la República y la ilegalización del Partido Popular. Para todos ellos no había duda: el proceso contra el juez manchaba la memoria de las víctimas y constituía un "escándalo sin precedente".

¿Intenciones excesivas de una minoría de revanchistas? ¡Cierto! Pero el asunto es preocupante. Personalidades habitualmente poco propensas al radicalismo extremista avivaron el fuego. El diario próximo al gobierno, “El País”, sostuvo sin reserva a Garzón, reproduciendo las intenciones más insultantes para el Tribunal Supremo, y criticando a la vez, a Luciano Varela, juez encargado de la instrucción.

Para comprender verdaderamente el asunto Garzón, hay que tomarse el trabajo de informarse seriamente. Evidentemente, los grandes medios de comunicación no consideran útil hacer este trabajo.

Un detalle importante ha sido pasado en silencio. Garzón no es juzgado por haber querido abrir las “fosas del franquismo” o investigar sobre los crímenes del régimen, sino por "prevaricación voluntaria" o falta grave a las obligaciones de su cargo. En un Estado de derecho, con más razón en una democracia, a partir del momento en que un juez pretende sustituir al legislador, en el momento en que viola deliberadamente la ley, está jurídicamente “muerto”. Esto, no lo ignora un jurista digno de este nombre.

La memoria histórica forma parte de la estrategia de ZP; en la foto junto al juez Garzón

Volvamos sobre los hechos
El 26 de diciembre de 2007, José Luis Zapatero hace aprobar una "ley de memoria histórica" cuyo origen se encuentra en una propuesta del Partido Comunista (Izquierda Unida). Esta ley tiene por objeto honrar y recuperar la memoria de todos los que fueron víctimas de injusticias por motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas durante y después de la guerra civil. Es el resultado de un consenso entre la izquierda y los partidos nacionalistas vascos (PNV) y catalán (CIU). Estos últimos, de sensibilidad demócrata-cristiana, consiguieron hacer admitir las "creencias religiosas" entre los motivos de represión. Su enmienda se reveló sin embargo de un efecto limitado. Desde su promulgación, la "ley de memoria histórica" ha sido interpretada sistemáticamente en favor de los representantes y simpatizantes del campo republicano y de sus descendientes.

Consciente de manejar una bomba de efecto retardado, el gobierno socialista primero escogió la inercia. Como dijo el secretario general de Amnistía internacional, Claudio Cordone, en materia de exhumaciones de los restos de las fosas comunes no hizo "prácticamente nada" (El País, 27-mayo-2010). Se contentó con dejar actuar a las asociaciones privadas generosamente subvencionadas.

El 16 de octubre de 2008, Baltasar Garzón, juez de instrucción de la Audiencia nacional, se pronunció sobre 22 denuncias "de Asociaciones de recuperación de la memoria" sobre "genocidio y crimen contra la humanidad". Primeramente, el magistrado se declaró competente para instruir la totalidad "de crímenes del franquismo" y autorizó la apertura urgente de 19 fosas. Luego, para evitar ser desaprobado por sus pares, ordenó que "la instrucción necesaria" fuera llevada por los jueces competentes. El ministerio público inmediatamente reaccionó por la voz del fiscal, Alberto Zaragoza, quien censuró a Garzón por haber eludido la ley de amnistía de 1977 y querido realizar un tipo de inquisición general que recordaba la instrucción general (Causa General) llevada por el ministerio público de Franco, entre 1940 y 1943, lo que la Constitución prohíbe categóricamente. El fiscal también le reprochó al juez por atentar al principio constitucional de no retroactividad y por fundarse sobre reglas de derecho internacional que no existían en la época en la que los actos habían sido cometidos.

Justicia universal... pero no en Paracuellos

En la polémica, periodistas de derecha recordaron que el mismo juez Garzón había rechazado, en 1998, una querella semejante sobre "genocidio, tortura y terrorismo", contra el PCE y su Secretario general, Santiago Carrillo, el PSOE y el Estado español, denuncia presentada entonces por la Asociación de las familias y amigos de víctimas del "genocidio de Paracuellos del Jarama" (2750 a 5000 muertos según las fuentes). Garzón entonces había discutido la capacidad jurídica de la asociación de los demandantes y les había reprochado "romper las normas de retroactividad" y violar la Constitución. Hasta había rechazado su queja de "abuso de derecho" y puesto en duda la deontología de los abogados demandantes. Confirmando la posición del juez Garzón, el fiscal Pedro Rubira había declarado, algunos meses más tarde (marzo-2000), que los hechos habían prescrito y recordó que la ley de amnistía de 1977 se aplicaba con pleno derecho.

Diez años más tarde, fundándose sobre argumentos y una jurisprudencia radicalmente inversa, Garzón admitía la queja de las víctimas del franquismo. Desde entonces, no iba a tardar en caer en su propia trampa. En 2009, era objeto de tres querellas por "prevaricación voluntaria " depositadas por el Colectivo de funcionarios Manos Limpias y la asociación Libertad e identidad.

A principios de abril de 2010, sintiendo la suerte de su amigo Garzón sellada, el fiscal argentino del Tribunal penal internacional, Moreno Ocampo, propuso que el juez fuera trasladado al Tribunal Penal Internacional con la esperanza de bloquear el procedimiento de suspensión. Pero a pesar del acuerdo del ministerio público y del gobierno, a pesar de las manifestaciones de apoyo en la calle, a pesar de la propuesta de proyecto de ley de los comunistas de Izquierda Unida que pretendía modificar la ley de amnistía, la maquinaria judicial no pudo ser frenada.

Un triple proceso contra el juez Garzón
El 14 de abril de 2010, ha sido tomada una medida disciplinaria de suspensión en contra del juez por unanimidad por miembros de la Asamblea plenaria del Consejo General del Poder Judicial. Esto marca la apertura del triple proceso de Garzón ante el Tribunal Supremo (apertura de instrucción penal contra crímenes amnistiados por la ley, obtención de una ayuda económica por un banquero a quien instruía un asunto y la interceptación de comunicaciones entre abogado defensor y su cliente). El juez se arriesga a ser condenado a 20 años de incapacitación profesional.

No hay que equivocarse sobre las verdaderas razones de la amplitud de este asunto. Para los amigos de Garzón, las tribulaciones del juez son sólo un pretexto para dar cuerpo a sempiternas mentiras. Al oírlos, parece dar la impresión de que en 1936, los "buenos" habrían estado en un campo y los "malos" en el "otro"; todas las víctimas de los "franquistas" habrían sido personas honorables, héroes de la democracia; el espanto en el campo nacional habría sido infinitamente más brutal que el del campo republicano; la derecha sería la única responsable de la destrucción de la democracia y de la guerra civil; además, como heredera del franquismo, ella continuaría monopolizando el discurso y la memoria del conflicto.

Recordemos brevemente lo absurdo de estos camelos de titiriteros políticos.

Las mentiras
Primera mentira: las víctimas de los "franquistas" eran todas combatientes de la democracia, gente que debe hoy ser honrada y cuyos asesinos deben ser juzgados.

Según este discurso, poca importancia tiene que la vida en la zona de la Frente popular hubiera sido un infierno verdadero para la mitad de españoles. ¡Olvidadas las víctimas de la represión frente-populista debido a sus convicciones religiosas, o porque eran militares, nobles o burguesas, o simplemente de derecha!

No sabemos por qué debemos poner sobre el mismo plano a víctimas y verdugos. Tres ejemplos edificantes deberían bastar para comprender la perversidad de este raciocinio.

– Primer ejemplo: Juan Peiró y Agapito García Atadell. Peiró fue un dirigente anarquista, ministro del Gobierno frentepopulista durante la Guerra Civil, pero se trata de una figura ambigua que se opuso a algunas manifestaciones del terror "rojo" e intervino para salvar algunas vidas al tiempo que formaba parte del entramado responsable del proceso revolucionario y de los crímenes ejecutados materialmente por otros. Atadell, era un socialista, jefe de la Brigada de Investigación Criminal, que dependía directamente de la Dirección General de Seguridad del Ministerio de la Gobernación. Fue responsable de robos, violaciones y de más de ochocientas detenciones al margen de la legalidad, muchas de las cuales terminaron en asesinatos. Condenado a muerte por un consejo de guerra, fue también ejecutado. ¿Hay que honrar por eso la memoria de Peiró y de Atadell de la misma manera?

– Segundo ejemplo: Juan Duarte Martín. Era un joven seminarista de 20 años. Su historia es de una naturaleza que hiere la sensibilidad de las personas más endurecidas. Juan fue denunciado por sus vecinos y torturado durante ocho días en noviembre de 1936. Una joven mujer fue encargada de seducirlo pero como se negaba a romper su voto de castidad, un miliciano lo castró con una navaja de afeitar y le ofreció sus testículos a la señorita. Después de abrirle el vientre., todavía vivo, echaron gasolina por su cuerpo y le prendieron fuego. Durante este último tormento, Juan Duarte sólo decía: "Yo os perdono y pido que Dios os perdone... ¡Viva Cristo Rey!". Las últimas palabras que salieron de su boca con los ojos bien abiertos y mirando al cielo fueron: "¡Ya lo estoy viendo... ya lo estoy viendo!". Los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego en el pueblo que uno de ellos le interpeló: "¿Qué estás viendo tú?". Y acto seguido, le descargó su pistola en la cabeza. El 28 de octubre de 2007, el sobrino de Juan, José Andrés Torres Mora jefe de gabinete de Zapatero, diputado socialista y promotor de la "ley de memoria histórica", asistía a la beatificación de su tío, uno de los 498 mártires entonces distinguidos por la Iglesia católica. ¿Tenemos que honrar hoy a los verdugos de Juan Duarte Martín so pretexto de que combatían en nombre de la libertad?

– Tercer ejemplo: el poeta comunista Marcos Ana. Este icono de la izquierda fue encargado de leer el manifiesto de apoyo del juez Garzón el 24 de abril de 2010. Escritor de 90 años, es el preso más viejo de España franquista. Pasó 22 años por las cárceles, según nos dijeron, por " un delito simple de conciencia". Hasta Pedro Almodóvar, pretendería realizar una película a su gloria. Lo que no se sabe tanto, es que Marcos Ana es el seudónimo de Sebastian Fernando Macarro, miliciano que fue condenado por el asesinato de tres personas inocentes conocidas por sus convicciones religiosas. En su expediente judicial nº 120976 aparecen los motivos de su condena: era un joven líder de las Juventudes Socialistas Unificadas, jefe de grupo en el "Batallón Libertad" de Alcalá de Henares. Macarro fue condenado a muerte en 1943, pero como era menor, en el momento de los hechos, en 1936, su pena fue conmutada a 30 años de reclusión. Este militante comunista, que jamás renegó su pasado, hoy es presentado como un combatiente de los derechos humanos.

La segunda mentira: el terror en el campo republicano fue infinitamente menos importante que el del campo nacional. Según los estudios más serios, el balance de la represión en la zona nacional se sitúa alrededor de 70.000 ejecuciones y el de la zona republicana alrededor de 60.000. Es muy probable que la cifra final de la zona nacional sea superior a la de la zona republicana. El terror rojo actuó con rigor durante tres años sobre un territorio que disminuía constantemente, mientras que el terror blanco duró más de tres años sobre un territorio cada vez más vasto. La cifra de la represión nacional incluye además las ejecuciones posteriores al conflicto para crímenes de guerra y represalias políticas. Esta "guerra de las cifras" no debe enmascarar un punto capital: hubo un terror blanco, pero hubo también un terror rojo, y, debido a su importancia, es difícil de creer que fue desorganizado o incontrolado como los comentadores más sectarios todavía afirman.

La tercera mentira: la derecha española, ayer responsable de la Guerra civil, sería hoy la heredera del franquismo. ¡Una tontería crasa! El Profesor americano, Stanley Payne, barrió recientemente la leyenda de la responsabilidad pretendida y única de la derecha en el origen de la Guerra Civil. Recordemos solamente un punto revelador: la izquierda revanchista exige periódicamente de la derecha una condena del golpe de Estado de 1936, pero jamás se arrepiente de su golpe de Estado de 1934.

En cuanto a la pretendida herencia franquista basta con recordar las cinco grandes etapas de la Transición democrática, para mostrar la falsedad de la afirmación de esta herencia pretendida de la derecha española:

1. El decreto ley que autorizaba las Asociaciones políticas fue promulgado por Francisco Franco, el 21 de diciembre de 1974, un año antes de su muerte.

2. La ley de Reforma política fue adoptada por las Cortes españolas el 18 de noviembre de 1976 (por 425 votos contra 59 y 13 abstenciones) y ratificada por referéndum popular el 15 de diciembre de 1976. Precisamente fue el sobrino de "José Antonio", Miguel Primo de Rivera, quien defendió delante de las Cortes el proyecto de ley presentado por el jefe de Gobierno Adolfo Suárez, el antiguo Secretario general del Movimiento, un texto que enterraba el franquismo y que había sido redactado en gran parte por otro antiguo Secretario general del Movimiento, Torcuato Fernández Miranda.

Juramento del Rey ante las Cortes Españolas (1975)

3. Las primeras elecciones generales legislativas del 15 de junio de 1977, se ganaron por la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez, antiguo líder del Movimiento, por delante del PSOE de Felipe González.

4. La ley de amnistía fue adoptada por las Cortes el 15 de octubre de 1977 (296 votos a favor, 2 en contra, 18 abstenciones y uno nulo). Esta ley recibió el apoyo, sin la menor reserva, de la casi totalidad de la clase política (en particular líderes del PSOE y del PCE). Esta amnistía no se limitaba a la Guerra civil, sino concernía a todos los delitos cometidos para restablecer las libertades públicas o reivindicar las autonomías de las regiones de España (particularmente las acciones violentas de los maoístas del GRAPO y de los separatistas de la ETA). Pues no fue adoptada bajo la presión de los carros como hoy pretenden los amigos del juez Garzón. No fue tampoco ni una "amnistía-amnesia", ni una "cobardía", sino un acto de generosidad y de reconciliación. En 1977, el conjunto de la izquierda la defendía con vehemencia. La posición actual de los partidarios de Garzón, que quieren reformarla o anularla, constituye pues una curva de 180. Por fin, última etapa, que no había sido posible sin la ley de amnistía:

5. La adopción por el Congreso de la Constitución y su ratificación por referéndum el 6 de diciembre de 1978 (87 % de votos a favor).

La Transición democrática no fue una conquista de los enemigos de la dictadura
Los hechos están allí. Indiscutiblemente es la derecha franquista quien tomó la iniciativa de instaurar la democracia. La Transición democrática no fue una conquista de los enemigos de la dictadura, fue una elección deliberada la gran mayoría de los que habían estado allí y de sus principales líderes.

El escritor, Jorge Semprún, antiguo comunista y ministro de cultura socialista, declaraba hace poco: "La memoria de los vencidos no se tiene en cuenta, y sigue predominando la memoria de los vencedores, como ocurrió desde la posguerra hasta bien tarde. La retórica de la memoria de los vencedores es la que sigue predominando" ("La memoria es la vida", El País, 12-abril-2010). ¡Esto es ridículo! Precisamente la verdad es todo lo contrario. Si había un cierto consenso sobre las principales conclusiones relacionadas con los acontecimientos de la República y de la Guerra civil, éste voló en pedazo en los años noventa. Los autores favorables al Frente popular inundaron las librerías de libros, ocuparon los púlpitos universitarios y monopolizaron los grandes medios de comunicación. Después de la llegada de Zapatero la tendencia se reforzó. Pero en los años 2000, lo imprevisible se produjo. Una minoría de historiadores independientes, con Pío Moa a su cabeza, se sublevó. Antiguo comunista-maoísta, Moa rechazó las interpretaciones convencionales después de haber tenido acceso a los archivos de la fundación socialista Pablo Iglesias. Boicoteado, despreciado e insultado por los medios de comunicación oficiales, sin el menor apoyo del Partido Popular, estos grupos de resistentes debieron su salvación sólo al apoyo de centenas de millares de lectores y a los éxitos impresionantes de edición.

Ante la postura de los amigos de Garzón, el antiguo diputado, presidente de la Comunidad autónoma de Madrid, Joaquín Leguina, una de las figuras históricas del socialismo democrático español, particularmente representativo del espíritu de la Transición, lamentaba recientemente: "Es preciso reconocerle a Baltasar Garzón el éxito de haber aparecido, una vez más, en el New Yok Times y en otros notables medios internacionales, pero el mensaje que el juez y sus hooligans han conseguido colar allí es tan negativo respecto a los españoles que resulta siniestro. En efecto, este desgraciado asunto ha sembrado la idea de que en treinta años de democracia los españoles hemos sido incapaces de lidiar con el pasado, que la Transición fue una bajada de pantalones, que la Guerra Civil es un tema tabú y que buena parte de la derecha sigue siendo franquista. Un hatajo de mentiras" (Blog de Joaquín Leguina: 20 de abril de 2010, artículo "Adanismo"). En lugar de procurar de nuevo distinguir entre "buenos" y "malos", ya es hora de dar una visión justa y equilibrada del pasado.