domingo, 10 de agosto de 2014

Entrevista al historiador Rafael Sánchez Saus

"La antigua frontera con el reino Nazarí sigue siendo una cicatriz en Andalucía"

Pertenece a una generación de investigadores que renovó en España el medievalismo y las llamadas ciencias auxiliares de la historia, como la genealogía y la heráldica
LUIS SÁNCHEZ-MOLINÍ (Diario de sevilla)

-Algunos dicen de usted que es un reaccionario. Terrible acusación. 

-¿Eso dicen?... Hoy en día le cuelgan ese sambenito a todo aquel que se identifique con el humanismo cristiano. No me siento reaccionario, pero sí es verdad que no estoy en la corriente dominante. 

-Quizás es que en Andalucía sufrimos un monocultivo progresista muy vinculado a los poderes políticos y culturales. Todo lo que se sale del lugar común es automáticamente estigmatizado. 

-Es cierto que hay una ortodoxia que penaliza a los que discrepan en cuestiones claves, algo que, por otra parte, ha sucedido en todos los periodos históricos. Quizás la gran diferencia es que los protagonistas de esta época se creen diferentes, incluso superiores moralmente, algo que es patético. 

-La revista Archipiélago hablaba de la "inquietante lucidez del pensamiento reaccionario". 

-Eso es una constante. En el momento que alguien se sitúa al margen del discurrir de las cosas adquiere una perspectiva distinta a la de la mayoría. Por ejemplo, Bonald, Joseph de Maistre y otros prohombres del pensamiento reaccionario del siglo XIX supieron señalar problemas de las sociedades protodemocráticas que no vieron o no quisieron ver las personas más integradas en los valores de su época. 

-Usted es un medievalista de reconocida trayectoria que ha sabido utilizar científicamente herramientas como la genealogía o la heráldica, esas ciencias auxiliares de la historia que durante tanto tiempo se han identificado con la erudición vana, con algo propio de aburridos señores de casino provinciano. 

-El menosprecio al que usted hace referencia era propio de los países latinos y mediterráneos, porque en el mundo anglosajón y en la Europa noroccidental estas ciencias siempre se cultivaron con seriedad y, de hecho, dieron resultados importantes. La recuperación académica de la genealogía y la heráldica comenzó en España a partir de la década de los ochenta tras estar más de un siglo en manos inhábiles. 

-¿Quién fue el que inició esta recuperación? 

-En el caso de la heráldica fue Faustino Menéndez Pidal, un hombre que curiosamente no es historiador de profesión, sino ingeniero de caminos. También ha ayudado mucho la creación de entidades como la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. En la universidad pesaron mucho los estudios de profesores extranjeros como Marie-Claude Gerbet, quien tiene una excelente tesis doctoral dedicada a la nobleza extremeña en la Edad Media... Como tantas veces pasa en España, hasta que un tema no lo estudia un foráneo... 

-Pero, además de ser un instrumento de conocimiento del pasado, lo cierto es que la genealogía también forma parte de la hoguera de las vanidades. ¿Existen muchas falsificaciones en los árboles genealógicos españoles? 

-Claro que las hay. En el último boletín de la Academia Matritense se recoge la denuncia de un académico de una falsificación que condicionó en los años setenta la atribución de un título importante cordobés a una determinada persona. En este texto se demuestra como la probanza se manipuló conscientemente... En un país como éste no nos podemos asombrar de la falsificación de documentos... 

-Usted ha investigado las navegaciones por el Atlántico entre el siglo VI y el XV. 

-En los últimos quince años me he interesado mucho por las relaciones atlánticas entre Andalucía Occidental, Canarias... Lo que Pierre Chaunu llamó el Mediterráneo-atlántico. 

-Hay una idea general de que el puerto de Sevilla comenzó a ser importante con el monopolio americano, cuando la realidad es que le dieron este privilegio porque, precisamente, ya era un enclave importante. 

-Hay que tener en cuenta que, en la Edad Media, el puerto de la ciudad formaba parte de un único espacio comercial y financiero que en los tratados de mercadería italianos es nombrado como el río de Sevilla, y que iba desde la Bahía de Cádiz hasta la propia Sevilla. El acontecimiento fundamental que convirtió a este ámbito en uno de los polos del crecimiento económico europeo fue la batalla del Estrecho y el consiguiente desalojo de los musulmanes de la zona, cuyo control pasó a las potencias cristianas. A partir de entonces, los genoveses se interesan por la ruta que va desde Italia hasta Flandes e Inglaterra a través del Estrecho y que tiene como bases intermedias fundamentales a Cádiz-Sevilla y Lisboa. Este comercio puso en contacto al mundo atlántico-ibérico con las gentes más avanzadas. Además, esta ruta comienza a cruzarse con otra de orientación norte-sur, la que va hacia el Mediterráneo-atlántico, y que no se limita a las Canarias, Madeira y las Azores, sino que también explotará la costa africana, de la que no sólo llegan esclavos y productos exóticos, sino también y fundamentalmente el oro africano, que es algo así como la sangre del comercio, lo que posibilitó el crecimiento de los intercambios económicos en el siglo XV... En este trasiego, Cádiz hacía el papel de almacén y Sevilla el de cabeza financiera. 

-Un tiempo francamente dorado... 

-Bueno, el arranque de este proceso también coincidió con la llamada crisis del siglo XIV y, por lo tanto, tuvo sus altibajos. Fue a partir del siglo XV cuando el crecimiento fue espectacular. 

-Y todo antes del descubrimiento de América... 

-Precisamente, todo este mundo del que hemos hablado es el que hace posible el salto a América. Todos los instrumentos estaban a punto: los técnicos, los económicos, los financieros... Y lo que es fundamental: las personas. 

-En esa ruta norte-sur es muy importante la conquista del archipiélago canario, un proceso muy lento, con avances y retrocesos, en la que participan no pocas familias sevillanas, proceso que usted ha investigado. 

-Efectivamente, Sevilla tuvo mucha importancia. Las primeras expediciones son de los últimos años del siglo XIV, pero el proceso colonizador no empieza hasta las primeras décadas del siglo XV. Esta circunstancia no es casualidad y está estrechamente relacionada con los cambios profundos que se están produciendo en la ciudad en esos momentos. Piense que en torno a 1391, con el asalto a la Judería, se toca el momento más bajo de la historia de Sevilla desde su conquista por Fernando III en 1248. Entre 1370 y 1390 asistimos a los enfrentamientos entre petristas y enriquistas, a una crisis demográfica y económica o a la derrota en la guerra contra Portugal, un conflicto en el que Sevilla hizo muchos esfuerzos y en el que nada le salió bien (muchos miembros de la nobleza sevillana murieron en esta guerra)... 

-Un panorama desolador... 

-Todo lleva a una ciudad con apenas 20.000 habitantes, muy deprimida y dividida socialmente... Pasa de todo: terremotos, inundaciones, pestes durísimas... La matanza de la Judería supone, como decíamos, el punto más bajo, pero a partir de entonces se operan una serie de cambios que son los que llevan al dinamismo posterior: el proyecto de la Catedral, la conquista de Canarias... Veinte años después, hacia 1410, Sevilla había cambiado de piel y era una ciudad dinámica, en crecimiento, activa, ganadora. Comienza la construcción de una gran metrópoli que, un siglo después aspira a ser una nueva Roma, el lugar donde se casa el emperador Carlos. 

-Sin embargo, en el siglo XV Sevilla también se convierte en el escenario de una guerra entre las familias nobles. 

-Es cierto que en esta Sevilla en crecimiento, paralelamente, se produce la ocupación de todo el poder institucional, político, social, cultural, etcétera, no por una nobleza en sentido general en la que participan muchos, sino por un grupo de linajes -los Guzmán, los Ponce de León, los Ribera- que luchan entre ellos por el predominio en la ciudad. Estas luchas, que se conocen como los bandos, convierten a la ciudad en un auténtico campo de batalla, sobre todo entre 1471 y 1474, años en los que la guerra se extiende a toda Andalucía. Es la expresión de la participación en la cosa pública de una nobleza guerrera... Ellos no dirimían sus discrepancias acudiendo a las urnas. Los Reyes Católicos son los que acaban con estos enfrentamientos y restauran el orden, con gran alegría y alivio de los llamados medianos. 

-Otro de los temas que usted ha estudiado a fondo es el de la frontera con el Reino Nazarí de Granada, la llamada Banda Morisca, un mundo apasionante. 

-Hay estudiosos que defienden que, en general, la Edad Media es el mundo de la frontera... Frontera entre pueblos todavía vivos que poco a poco se van fusionando (romanos, germanos, celtas...), frontera entre el mundo cristiano y el musulmán, frontera entre el mundo bizantino y el latino, frontera entre el mundo urbano y el rural... En fin, un mundo de contacto entre realidades muy distintas. Además, España es la frontera por autonomasia, el único país que se forja al hilo del crecimiento de una frontera en su máxima expresión. A todo esto hay que añadir que Andalucía se convierte en la frontera más perdurable: no hay ninguna que, como la castellano-nazarí, dure 250 años. 

-Además de la pervivencia en la toponimia y de las ruinas de los castillos ¿queda algo de la Banda Morisca? 

-Si usted traza en un mapa actual la línea de la antigua frontera, se dará cuenta que los efectos todavía son tremendos. En torno a la frontera se concentran las mayores bolsas pobreza, pero también los espacios naturales más ricos e interesantes. También, como se observa en la Sierra de Cádiz, son mundos que han mantenido una personalidad social y cultural única. Los tipos que uno encuentra en Benamahoma, Grazalema, Prado del Rey o Benaocaz, poco tienen que ver con los de Sevilla o Puerto Real. La frontera sigue siendo una enorme cicatriz en Andalucía, pero para el historiador, el antropólogo, el geógrafo o el naturalista es un auténtico tesoro. 

-La frontera siempre produce personajes peculiares, capaz de lo mejor y de lo peor, de vida andariega y algo atormentada... Estoy pensando, por ejemplo, en las películas de John Ford y la frontera oeste norteamericana. 

-Cuando uno lee la documentación sobre la frontera encuentra auténticas joyas. Por ejemplo, haciendo mi tesina hallé un documento que contaba como un caballero veinticuatro de Sevilla viajaba por el campo de Matrera, en la zona que ahora es Villamartín, para hacer un informe sobre la situación de la zona, de la que no se tenía noticias desde hacía tiempo. Entonces se encontró con unos vaqueros a caballo que le advirtieron que tuviese cuidado, porque por la zona andaba una partida de moros. Cuando llegó al castillo que iba a visitar estaba abandonado y sin puertas... Un misterio. 

-Pues sí que recuerda al arranque de una película del Far West. Cuente más, por favor. 

-El famoso episodio de Los cuatro Juanes. Eran de Jerez, gente de la caballería, de los llamados hombres buenos, que se dirigían a Zahara, localidad que acababa de ser conquistada por los cristianos. En la pasada de un río se encontraron con una partida de más de veinte moros y, pese a que habían sido avisados por un explorador, no huyeron, sino que presentaron combate y lo ganaron, aunque acabaron cosidos a lanzadas. También participaron con valor en el combate una mujer y un peón que los acompañaban... El único que huyó fue un caballero extranjero... Es una sociedad que tiene los valores de la frontera, una fauna peculiar formada por almogávares, almocadenes, alfaqueques, etc. 

-Quizás el más famoso de estos personajes fue Alonso Pérez de Guzmán, conocido como el Bueno. ¿cuánto hay de leyenda y cuánto de verdad en esta figura? 

-La defensa de Tarifa fue algo verdaderamente heroico, sin exagerar por la leyenda. Lo curioso es que Guzmán el Bueno llegó a ser alcaide de Tarifa después de que el maestre de Calatrava abandonase la posición porque el rey no le admitió, por caro, el presupuesto que había presentado para defenderla. Digamos que Alonso de Guzmán, un hombre de la zona, fronterizo, contraofertó con un presupuesto que venía a ser la mitad. Es verdad que en el sitio murió un hijo suyo, aunque no era el primogénito. Él fue el origen del linaje de los Guzmán y del ducado de Medina Sidonia, una casa principesca que, si llega a implosionar la corona de Castilla -como estuvo a punto de ocurrir con Enrique IV- habría sido algo parecido a los Médici de Florencia. No eran los Duques de Sevilla, pero la gente y ellos mismos se hacían llamar así. Controlaban absolutamente la vida de la ciudad.

jueves, 24 de julio de 2014

Tres diarios inéditos de Josep Pla verán la luz en noviembre

LITERATURA Publicación

Se trata del volumen 'La vida lenta' que publicará la Editorial Destino

Ediciones Destino publicará el próximo mes de noviembre el volumen 'La vida lenta', que reúne tres diarios inéditos del prosista catalán Josep Pla.
Según ha informado hoy Destino, la investigación reciente en los archivos de Josep Pla ha permitido localizar libretas correspondientes a los años 1956, 1957 y 1964.
La información contenida en estas libretas permite acceder al conocimiento de la realidad cotidiana del escritor ampurdanés en unos años muy importantes para su creación literaria, y al mismo tiempo comprobar que la escritura era para él, día tras día, una especie de "tabla de salvación a la que no dejaba de recurrir nunca".
'La vida lenta', que lleva por subtítulo 'Notes per a tres dietaris (1956,1957,1964)', incluye un prólogo del profesor Xavier Pla, director de la cátedra Pla de la Universidad de Girona, que también se ha encargado de su edición.
Los escritos inéditos de 'La vida lenta' son un autorretrato del autor, "punzante y revelador, escrito con un estilo telegramático y desnudo, pero agudo, a menudo próximo al aforismo".
Además de proporcionar el retrato impresionante de una época especialmente gris, la publicación de estos tres diarios inéditos, los únicos que se han hallado en el archivo Josep Pla, constituye un testimonio decisivo sobre su vida, siempre a caballo entre el Mas Pla y los viajes.
'La vida lenta' será publicado en la colección Àncora de Destino, que editará en paralelo la traducción castellana
 

sábado, 19 de julio de 2014

Crónica de un homenaje.

Al calor bochornoso de un 17 de Julio, quizás como el de aquel año trágico, se sumó la humedad ambiente que tantos arboles y tanta planta, cercando la glorieta de la fuente de mármol, daban al anochecer tardío del estío sevillano. Poco a poco, por los arcos vegetales fueron entrando gentes que venian a escuchar, a oir los poemas de Antonio y de Manuel, los Hermanos Machado, aquellos que en la España de antes de la guerra escribian juntos obras de teatro como La Lola se va a los puertos, o versos que andaban caminos de soleares. Convocados por las asociaciones culturales Fernando III y Ademán, se juntaron más de setenta personas que en torno a la banca corrida de piedra que nos sirvió de improvisado tablado, bajo el rótulo que da nombre a la glorieta, para seguir la lectura que, de boca en boca, fue alternando poemas de ambos escritores sevillanos. Antonio Rivero, Sol Cruz, Antonio Brea, Mercedes Valdivia, José Manuel Cansino y José Manuel Sánchez del Aguila, precedieron con sus lecturas de versos, las palabras finales, claras y sin complejos, del gran escritor aquilino Duque, que cerró el acto. Desagravio, ha dicho el periodista Francisco Correal, acto de justicia literaria, a los dos, juntos, como en aquel 1929, donde un joven José Antonio Primo de Rivera, ya intuyó la grandeza de los Machado en su discurso de homenaje en el Ateneo de Madrid. Desde entonces, el olvido para uno y la gloria para el otro. Ahora, en nuestra modestia, queremos devolver lo que siempre tuvo que ser, los dos, cada uno en su genio, al mismo nivel de nuestra historia.

Como una metáfora de la convivencia rota aquel verano, como un esfuerzo de la reconciliación necesaria, como una vuelta a la normalidad en la diversidad, donde todos, salvo los extremistas violentos, cabemos.







Fue en Sevilla, en el Parque de María Luisa, centenario y verde.
Javier Compás. A. C. Ademán

viernes, 18 de julio de 2014

CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal


 

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones Fernando III y Ademán.

Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.

Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.

Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".

El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".

Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.

El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".

Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.

Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014


sábado, 21 de junio de 2014

Epílogo para el último bohemio

Se cumplen 50 años de la muerte del poeta sevillano Rafael Cansinos Assens, el hombre que lideró las vanguardias salvajes y que describió el Madrid noctívago de la santa bohemia.

Eva Díaz Pérez (El Mundo).

Cansinos Assens se perdió un día en algún lugar de su biblioteca y jamás se le volvió a ver, entre el olor a moho dulce de los libros viejos. Corría el mes de julio de 1964. Hace ahora cincuenta años, medio siglo de su desaparición entre páginas librescas, recordando su pasado de poeta de las vanguardias salvajes. Cuando el poeta sevillano apostolaba en el Café Colonial como líder de los hampones del verso, aunque él se retiró a tiempo de aquel mundo de aguafuertes, vicios, hambre y miseria, de la inspiración de las musas del arroyo y de los horrores de la sífilis con solera literaria.
Hay una escena memorable sucedida en 1963, sólo un año antes de su muerte. Borges, que lo consideraba su maestro, visita a Cansinos en su casa madrileña. Se abrazan el viejo y el ciego, buscándose en la oscuridad, recordando en el temblor de la voz versos que llevan muchos años guardados en los baúles del tiempo.
Gómez de la Serna, el otro apóstol de la vanguardia que oficiaba en la botillería y Café Pombo de la calle Carretas, resumió a aquella santa bohemia:«Todos resultamos embadurnados como de polvos de gas, pálidos, creosotados, convertidos en blancos espíritus con los ojos brillantes y suspendidos».
Del hombre que había reflejado de forma excepcional aquel Madrid desaliñado en sus memorias La novela de un literato apenas quedaba un recuerdo, una vaga melancolía. La Guerra Civil es el agujero negro en el que se pierde el gran escritor, un túnel de espanto y sangre que desemboca en otra vida.
En 1940 la Dirección General de Prensa de la Dictadura le invalidó para ejercer la profesión de periodista «por ser judío y llevar una vida rara». No era judío, sólo había impulsado la memoria sefardí con libros como El candelabro de siete brazos. Lo mejor es lo de la vida rara...
Cansinos Assens se refugia dentro de su biblioteca y malvive a base de traducciones: Dostoievski, Goethe, Balzac. Al mismo tiempo escribe unos diarios que aún permanecen inéditos. Algunos en inglés, francés, alemán o árabe, no se sabe si por miedo a que los pudieran leer o por recrearse en el gusto por las lenguas ajenas.
Cansinos Assens nació a las dos de la tarde del 24 de noviembre de 1882 en el número 7 de la calle de la Tinaja en la Alameda. Su familia se marcha a Madrid siendo él muy joven, pero Sevilla será siempre la ciudad de su memoria, «el jardín andaluz» que cambia para ser trasplantado «al yermo madrileño». Es la ciudad del Mediodía que rescatará a través de un prodigioso ejercicio de nostalgia en la mítica revista Grecia que dirigía Isaac del Vando en la calle Amparo 20, y que fue la plataforma de los poetas salvajes del ultraísmo. Esa Sevilla que era como el «Nazaret del Ultra» y en la que los ultraístas convertían sus mapas en caligramas y recorrían Sierpes como si anduvieran animados por versos eléctricos hasta llegar al antiguo café Kursaal en alucinadas travesías nocturnas.
Existe un recorrido sentimental para la memoria de Cansinos. El niño de la calle de la Tinaja, que llegaría a gran apóstol de la vanguardia, es bautizado en la iglesia de San Martín. La familia pasó luego a vivir a la calle Castellar 57 que reflejaría en su novela El manto florido. Estudió en la escuela de los Padres Escolapios de la antigua plaza de la Paja, en la actual plaza Ponce de León. La última residencia fue en la plaza de San Román.
Lástima de los legados poéticos baqueteados en viajes de ida y vuelta por culpa de las decisiones de políticos de la ignorancia. Ocurrió con los papeles de Cansinos que fueron trasladados de Madrid a Sevilla ante la falta de implicación del gobierno de la comunidad de Madrid para luego regresar otra vez a la capital por culpa del mismo desprecio del Ayuntamiento de Sevilla que había sacado pecho poético y patriótico para terminar dejando en la estacada el archivo que se dedicaría al autor.
En sus últimos meses camina lentamente por el pasillo, el pelo alborotado de sueño, el batín y las babuchas de estar en casa. Pasea por la biblioteca y apenas sale ya a la calle. Cuando enferme, en marzo de 1964, su viuda Braulia Galán tendrá que llevarlo al Sanatorio Ruber en taxi porque se niega a ir en ambulancia. Ya fue difícil convencerlo para que se montara en un coche. Los odiaba. Jamás se volvió a subir a uno desde el Madrid de la guerra. Había visto cómo montaban en coches a los que llevaban a fusilar.
Es curioso imaginar al gran Cansinos Assens del Madrid finisecular y de las primeras décadas del siglo vagar incierto por una ciudad y un mundo que no comprende. Bajo su calle pasan vertiginosos los automóviles y las calles se llenan de luces de neón. Hace tiempo que desapareció su Madrid nocturno y golfemio con poetas de chalinas sucias.
Apenas queda nadie de aquella galería de espectros que se reflejaba todas las madrugadas en los espejos velados de cafés que ya no existen: el Fornos, Pombo, de la Montaña, del Gato Negro, el Colonial. Y no son más que un recuerdo cada vez más lejano aquellos bolcheviques de las letras, poetas de arrabal y aguardiente: Joaquín Dicenta, Emilio Carrere, Barrantes, Pedro Répide -del que González Ruano decía que olía a «perfume barato, organillo y churros de verbena»-, Francisco Villaespesa, Alejandro Sawa, Felipe Sassone, Alfonso Vidal y Planas, que asesinó a tiros a Antón del Olmet una noche en el Teatro Eslava.
En la memoria de Cansinos atraviesa fugaz el sablista Pedro Luis de Gálvez con su capa andrajosa de color incierto por tantas noches a la intemperie. Sobre el siniestro poeta que pedía limosna por los cafés llevando a su bebé muerto en una caja de zapatos escribió:«Era un poeta con facha de bandido, ojos de búho, nariz corva, greñas hirsutas y hablar ceceante y rayente, alcohólico habitual, de un histrionismo innato y hábil en todas las artimañas de la picaresca». ¿Dónde estarán ahora todos esos fantasmas?, dirá mientras se pierde en el rincón de su biblioteca donde se le vio por última vez.

 

viernes, 20 de junio de 2014

Estreno de la película de Angel Pérez Guerra, En el último minuto.

Parmabea Producciones, el director del film, Ángel Pérez Guerra, y Megaocio, tienen el gusto de invitarle al estreno de la película En el último minuto y del documental La O: Esperanza y Vida, que tendrá lugar el próximo miércoles día 25 de junio, a las 20:30 horas, en los Cines Al-Andalus Bormujos (Centro Comercial Megaocio, autobús Sevilla- Bormujos, 163). Entrada libre hasta completar aforo www.enelultimominuto.com


lunes, 16 de junio de 2014

Los últimos días de José María Hinojosa poeta asesinado por la República Española

Editan un libro sobre los últimos días de José María Hinojosa

Diario El Mundo

PAPELES DEL PARAÍSO

El triste epílogo de un poeta

El vuelo imposible del poeta buzo y la aviadora

  • El libro 'El buzo y la aviadora' reconstruye con una obra de teatro los
    días de cárcel que precedieron al fusilamiento del poeta del 27 José
    María Hinojosa al inicio de la Guerra Civil

  • Aunque tras ser fusilado por los republicanos cayó en el olvido, Hinojosa fue el introductor del surrealismo en España y el mecenas de la malagueña imprenta Sur 
  • Su trágico final también truncó su historia de amor con Ana Freüller, la pionera de la aviación malagueña con la que iba a contraer matrimonio

Reunión de la Orden de Toledo en la Venta de Aires. De izquierda a...
Reunión de la Orden de Toledo en la Venta de Aires. De izquierda a
derecha: Pepín Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, Ernestina
González y Salvador Dalí. Sentado: José María Hinojosa. Toledo, 1924.




El paso del tiempo se rebela a veces contra su propia inercia, y nos
recuerda que hay travesías vitales que no merecen estar sepultadas bajo
la losa del olvido. En el caso del escritor malagueño José María
Hinojosa (1904-1936), parece que su doble condición en
apariencia antagónica de líder de la derecha fusilado por la República y
poeta de la Generación del 27 ha sido suficiente para que una geografía
cainita mire durante décadas a otro lado
. Para que se lo obvie y se olvide su interesante universo literario, su vitola de
introductor del surrealismo en España o su importante apoyo económico a
la imprenta malagueña Sur, que alumbró los primeros libros del 27

y el nacimiento de la mítica revista Litoral. Afortunadamente, un
legado tan vasto para sus apenas 32 años de existencia, y su amistad con
los grandes intelectuales de aquel país convulso, no ha pasado
desapercibida para ciertos estudiosos como Alfonso Sánchez, quien acaba
de dedicar un libro más a su figura, con la novedad de que no se trata
de un ensayo sino de una obra de teatro. Se titula El buzo y la
aviadora, ha sido editado por Fundación Málaga y el Centro del 27 de la
Diputación, y en ella se reconstruyen los días previos a su fusilamiento que transcurrieron en una prisión malagueña. Con
el subtítulo de Fantasía en un prólogo, dos actos y un epílogo como
sugerente advertencia, se trata de una obra de ficción basada en hechos
reales, en palabras de su autor, quien llega a imaginar hechos
que no sucedieron como un hipotético encuentro en la cárcel de Hinojosa
con la mujer con la que iba a contraer matrimonio, la pionera de la
aviación malagueña Ana Freüller
.

Portada del libro de Alfonso Sánchez

La acción transcurre en esos días de cárcel antigua que precedieron a
su fusilamiento. Pero no se queda ahí. Evita regodearse sólo en un
periodo tan corto como machacado de incertidumbre. El Hinojosa que el
experto en su obra Alfonso Sánchez ha convertido en personaje de teatro
es un Hinojosa que sueña. Que viaja en el tiempo hacia atrás. Que
se reencuentra con sus amigos escritores. De ahí que en estas escenas
sobre su vida se recuperen reuniones surrealistas y maratonianas, como
las de la Orden de Toledo, en las que los tertulianos se entregaban a
dos premisas: la de no ducharse y la de beber hasta emborracharse
.
Y, en línea con todo aquello, se reconstruyen en esta obra de teatro
las explosiones de delirio cómplice que, por ejemplo, compartieron en la
manchega Venta de Aires, allá por 1924, Pepín Bello, José Moreno Villa, Ernestina González, Luis Buñuel, Salvador Dalí e Hinojosa.


Además, también se recrea otro 'meeting point' de la gente del 27, de la joven poesía española de entonces, como el que unió en
1928 en un merendero de una playa malagueña a José Moreno Villa,
Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Rafael
Alberti, José María Hinojosa y Luis Cernuda,
quien se había desplazado hasta Málaga para ver por primera vez el misterio del mar.


Por muy cercana que esté, por mucho que impregne cada hora que avanza
hacia ella, en El buzo y la aviadora, no sale a flote la muerte. No
resuenan los disparos en las tapas del cementerio. En el epílogo más
definitivo en este recorrido por los últimos días del poeta, se oye la
suite begamasque de Debussy. Y, en el mismo tramo final que despide la
obra de teatro, otro intelectual abocado a idéntica sinrazón, a calcado
desenlace con distinto color, Federico García Lorca, le habla a
Hinojosa de la madre de Charlot, de Fernando Villalón y Marcel Proust,
de fiestas galantes en París y de toros bravos con los ojos verdes
.
A juego con el tono de la esperanza que viste de optimismo y de
inmortalidad vitalista el epílogo más cruel. El triste e injusto 'end'
que le tocó en suerte a este poeta del 27.

Ana Freüller, la aviadora de la que estaba enamorado el poeta José María Hinojosa.

En este recorrido teatralizado de últimos días, de páginas finales de
una existencia maldecida, de epílogo acechado por la guadaña de la
muerte, late con fuerza joven y ahínco imparable la vida misma de José
María Hinojosa. Se palpan sus ganas de seguir atravesando el mundo con
esos pasos inquietos y entusiastas a los que les cortó las piernas la
esquizofrenia de una guerra. Y es ahí, en el reflejo de su travesía
vital que huye de los paradójicos barrotes de la cárcel, donde se hace
inevitable el retrato del amor que le unió a Ana Freüller. Los dos,
Hinojosa y la pionera de la aviación malagueña, son en las páginas
imaginadas por Alfonso Sánchez el buzo y la aviadora. Los
protagonistas de una historia de amor imposible. De un vuelo por el
cielo de la vida que cayó prisionero de la fatalidad y de los disparos
que el destino le tenía reservado a José María Hinojosa Lasarte.

Al escritor. Al poeta buzo que traza el retrato más certero de su
biografía en contadas palabras, en esta conversación con su amada Anita
Freüller que hacen posibles los renglones de justicia que han aportado
esta obra de teatro sobre el triste epílogo del intelectual de
Campillos:



ANA F.: ¿Y tú por qué escribías?
J.M.H.: ¿Yo? Por lo mismo que tú vuelas, Ana, pero al revés. No... En
serio. Porque escribir era como bucear: un viaje a las oscuras
profundidades del yo.

miércoles, 11 de junio de 2014

Contra la infamia del infame Jorge M. Reverte

CARTA ENVIADA A EL PAÍS (por Alfredo Valenzuela)

'Matones'
Señor director, la reseña del libro "La División Azul. Rusia. 1941-1944", de Jorge M. Reverte, que su periódico publicó el sábado 5 de marzo concluía calificando a los integrantes de la División Azul de "matones que se creían héroes y cruzados cristianos". ¿Le parece apropiado, señor director, calificar de 'matones' a Luis García Berlanga, Luis Ciges, Dionisio Ridruejo, Tomás Salvador y Fernando Vadillo, entre otros?- Alfredo Valenzuela. Sevilla


Alfredo Valenzuela

domingo, 8 de junio de 2014

El realismo mágico y sus paternidades (Manuel Alonso Trevicortov en dignidaddigital.com)

Reproducimos este interesante artículo de Manuel Alonso Trevicortov. Quizá hubiese que añadir Wenceslao Fernández  Flores (1885-1964) y su Bosque Animado (1943) entre otras obras)

Ha muerto Gabriel García Márquez, una figura mundial de las letras, especialmente de las hispanoamericanas. No puedo asegurar un número exacto pues no tengo datos rigurosos, pero calculo, por aproximación,  que he leído, al menos el noventa por ciento de sus novelas y cuentos. Y diré bien claro que todas me parecieron magníficas. Quede esto bien sentado. Pero no voy a hablar hoy de tan famoso y admirable personaje. Mucho se ha escrito estos días sobre él y sin duda, se seguirá escribiendo, tanto de su legado literario como de su posicionamiento político de socialista convencido y militante, muy cercano a Fidel Castro, aunque siempre afirmó que no era comunista, negociador entre las FARC y el gobierno colombiano, parece que siempre buscando entendimientos y concesiones...en fin, repito, no voy ahora analizar posturas o hechos. Dejemos eso para los especialistas en análisis políticos.


(Gabriel García Márquez)


Se ha afirmado, insistentemente, que García Márquez es el padre del "realismo mágico", esa forma de narrativa que mezcla con naturalidad lo cotidiano y real con lo irreal y fantástico o que muestra lo irreal como algo cotidiano. No me cabe ninguna duda de que esta forma narrativa fué manejada magistral y profusamente por este autor pero opino que me parece inexacto el afirmar que haya sido su creador o lo que es lo mismo, adjudicarle su paternidad. Muchos escritores, especialmente del otro lado del Atlántico han sido habituales cultivadores de dicho estilo de narrar:
Úlsar Pietri, María Luisa Bombal, Álvaro Mutis (¡Maqrol, el gaviero!), Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Vargas Llosa... También podría citar a Mújica Láinez pero de éste, solamente leí "El unicornio" y tengo que confesar que no entendí nada. Por lo tanto, no voy a presumir de conocer a fondo la obra de todos los citados pero sí lo suficiente para poder opinar con mis modestas nociones y. desde luego, sin pretender sentar cátedra. Simplemente, compartir.
He dejado sin citar en la lista expuesta a dos autores que, para mi modesta opinión sí serían acreedores a esa paternidad con la que andamos a vueltas. Tienen los dos las mismas iniciales: AC (y no se trata de ninguna cadena hotelera). Son Alejo Carpentier y, especialmente nuestro Álvaro Cunqueiro. Éstos, y todos los citados más arriba, son contemporáneos pero, precisamente estos dos últimos están entre los nacidos con anterioridad: 1904, Carpentier y 1911, Cunqueiro. Esto no quiere decir nada especial pero se supone que algunos de sus escritos tienen primacía en el tiempo. Tampoco quiero decir que hayan sido copiados o imitados. Solamente considero que son los primeros.
Para mí, la obra de Carpentier, suizo-francés-cubano fué un descubrimiento algo tardío y casual, al caer en mis manos "El siglo de las luces" que me dejó con los ojos y boca abiertos por el extraordinario modo de narrar de que hace gala, con toda la categoría de un clásico y por la exuberante riqueza de vocabulario, con unas descripciones de un tono mucho más que brillante. Un verdadero artista del lenguaje, que cultivó ese realismo mágico. Recordemos "Los pasos perdidos" y, sobre todo, sus cuentos cortos.
Por último, y ésta era o es la intención del escrito, quisiera centrarme un poco más en el escritor para mí de mayor y desbordante imaginación de todos los que conozco: Álvaro Cunqueiro, gallego, de Mondoñedo, extraordinario erudito, también periodista como muchos de los citados, poeta en dos idiomas cuya lectura supone ir de sorpresa en sorpresa, de admiración en admiración, pasar de la risa al llanto, en fin, verse sumergido en un mundo mágico, cómico, trágico, desconcertante, surrealista, un mundo de historias entremezcladas en el que podemos contemplar que...Después de la batalla de los cuatro reyes y una vez que San Gonzalo detiene una invasión de los normandos el año del cometa, Ulises viaja por Galicia, se encuentra con León Leonardo, viejo marinero que con sus ahorros ha fabricado su barco pero ya, impedido, no puede navegar por lo que lo pone en venta por una moneda de oro en una de cuyas caras lleve acuñada la figura de un navío y, al que pueda comprárselo, le regala la mar, esa mar que cruzará el viejo Simbad cuando vuelva a las islas y tal vez se encuentre con un hombre parecido a Orestes que no ha mucho tiempo, convivió unos días con Fanto Fantini de la Gherardesca cuando éste acababa de fugarse de la prisión donde estaba encerrado, convirtiéndose en un halo nebuloso que se deslizó por la rendija de la puerta sin ser visto...Don Hamlet de Dinamarca, Merlín y familia...Este es el maravilloso y sorprendente mundo de Álvaro Cunqueiro, Galicia y Bretaña, región ésta que nunca conoció pero que describe forma magistral.
Sus novelas, es cierto, no tienen la densidad ni extensión de las de García Márquez o Vargas Llosa pero son tan ricas en imaginación que su lectura constituye un gozo insuperable.


(Álvaro Cunqueiro)


Su descripción de la corte del rey Arturo en completa decadencia, con éste, viejo y enfermo en el lecho, en la que un vivaracho enano hace todas las funciones, desde guarda en la puerta del castillo hasta enfermero que cura las almorranas al monarca, así como la representación de la obra de Shakespeare "Romeo y Julieta" en un manicomio a cargo de un grupo de muertos-vivos que viajan con un Sochantre, vivo, constituyen el colmo de lo fantástico mezclado con lo real.
¿No es esto realismo mágico? Así es, así fue el estilo de Álvaro Cunqueiro, nuestro grandísimo autor de mágica pluma cuya figura está semiolvidada gracias a la cultísima izquierda resentida y a la derecha cobarde y vergonzante de nuestro país... porque nuestro hombre perteneció a la Falange y colaboró en publicaciones del "bando sublevado", ¡vaya demérito y vaya pecado! Pues así es, repito este gran gallego y español que redactó en vida su propio epitafio:

Eiqui xaz alguén, que coa súa obra, fixo que Galicia durase mil primaveras máis
(Aquí yace alguien, que, con su obra, hizo que Galicia durase mil primaveras más).

Es un deber recordarlo, reivindicar su figura y, sobre todo, leerlo una y mil veces. Aparte de disfrutar, sin ninguna duda, ayudaremos a que se cumpla su epitafio, merecedor de toda justicia.


Manuel Alonso Trevicortov

sábado, 31 de mayo de 2014

¡Que vienen los rojos!

JUAN MANUEL DE PRADA (ABC).

Tal vez vengan los rojos, como gritan los demócratas con mando en plaza y tertulieta; pero fueron ellos quienes los trajeron, aplaudiendo la injusticia social
ANDAN los demócratas con mando en plaza y tertulieta espantados con el ascenso del gallardo mancebo de la coleta, Pablo Iglesias; y se desgañitan, aspaventeros: «¡Que vienen los rojos!». Yo recomendaría a mis lectores que, cada vez que escuchen a alguien ponerse jeremíaco ante la llegada de los rojos, le aticen un capón en el colodrillo (o, en su defecto, apaguen la pantalla catódica a través de la que suelta sus sandeces). Pues estos que ahora plañen ante el avance del mancebo de la coleta son los mismos que aplaudían cada vez que se aprobaban leyes laborales que igualaban a los trabajadores españoles con los de la República Popular China, que es el país más rojo del mundo. Pero, por lo que se ve, la alarma de los demócratas con mando en plaza y tertulia sólo se dispara cuando los partidos que se reparten el poder empiezan a padecer sangría de votos, y no cuando los trabajadores padecen sangría de sueldos (que es lo que en verdad provoca el ascenso de los rojos). No hay cosa más hilarante que un demócrata alertándonos sobre la llegada del comunismo; pues, como nos advertía Agustín de Foxá, «querer combatir el comunismo con la democracia es como ir a cazar a un león llevando como perro a una leona preñada de león; pues ella lleva en su entraña al comunismo».
La democracia española se dedicó a halagar y engolosinar a los jóvenes y no tan jóvenes, vendiéndoles un estado de bienestar sempiterno, una inagotable olimpiada de derechos (sobre todo de cintura para abajo) y universidades de garrafón para todo quisque. Este sedicente paraíso democrático ya lo había atisbado Jardiel Poncela en el genial prólogo de La tournée de Dios: «La humanidad, desatada e impúdica, sin concepto ya del deber, engreída, soberbia y fatua, llena de altiveces, dispuesta a no resignarse, frívola y frenética, olvidada de la serenidad y la sencillez, ambiciosa y triste, reclamándole a la vida mucho más de lo que la vida puede dar (…), corre enloquecida hacia la definitiva bancarrota». Y la bancarrota tenía que llegar, tarde o temprano: el estado de bienestar se reveló a la postre lleno de aire, como esas tripas que entonan borborigmos; los derechos de cintura para abajo acabaron en pajilla low cost ante la pantalla del ordenata; y el valor de los títulos universitarios se igualó con el del papel higiénico. Y, claro, los jóvenes y no tan jóvenes a los que se había pretendido halagar y engolosinar se pillaron un cabreo de órdago; pues no en vano previamente habían sido esclavizados por los materialismos más tristes y envilecedores.
Pero cuando conviertes a un hombre en un animal, lo más lógico es que luego él solito se torne alimaña. Para salir de la bancarrota, nuestros gobernantes antepusieron el salvamento de la plutocracia a la justicia social; donde volvió a demostrarse, como nos enseñase Castellani, que todas las libertades no son sino engañabobos para distraer la atención de los incautos de la libertad omnímoda del dinero para multiplicarse y llenar los bolsillos de unos pocos. Esos jóvenes y no tan jóvenes, víctimas de engaños e injusticias sociales, sedientos de venganza y deseosos de encontrar culpables se toparon entonces con el mancebo de la coleta, que no hizo sino dar expresión política a su ira.
Tal vez vengan los rojos, como gritan, desgañitados, los demócratas con mando en plazo y tertulieta; pero fueron ellos quienes los trajeron, aplaudiendo la injusticia social… ¡y hasta utilizando como sparring en sus saraos televisivos al mancebo de la coleta, que luego les salió respondón! Sólo resta preguntarnos si existe algún otro modo de combatir la injusticia social que no sea el comunismo y su metodología del odio. Trataremos de responder a esta pregunta en algún artículo próximo.

lunes, 12 de mayo de 2014

LA LEPROSA SALISACHS por Juan Manuel de Prada

Por ser muy religiosa, la leprosa Salisachs fue ninguneada en la república de las letras

HACE un par de días, coincidiendo con el fallecimiento de su madre, José María Juncadella refería a los lectores de ABC una anécdota oprobiosa. Invitada por el Instituto Cervantes de Nueva York, una personalidad de las letras iberoamericanas quiso disertar sobre la obra de Mercedes Salisachs; el Ministerio de Cultura fue consultado (¿por qué y por quién?) y la respuesta fue tajante: «De esta señora no queremos saber nada, es de derechas y además muy religiosa». Ocurría esto hace unos pocos años, durante la etapa zapateril (aunque sospecho que también podría ocurrir hoy mismo). Si en España quedara un ápice de honor, el ministro Wert y el académico García de la Concha ya tendrían que haber iniciado una investigación interna para determinar, en primer lugar, si la afirmación del señor Juncadella es veraz; y, si lo fuere, tendrían que iniciar un proceso sancionador que inhabilitase para el desempeño de funciones públicas a toda la gentuza que participó en aquella ignominia, despojando de sus cargos a quienes todavía los mantengan e impidiendo que quienes ya no los mantienen vuelvan a beneficiarse de los presupuestos públicos en toda su piojosa vida. Pero España es un país sin honor, donde se permite que la gentuza más sectaria pueda pavonearse impunemente, mientras una escritora abnegada y venerable que ha brindado lo mejor de sí a los lectores durante casi setenta años es condenada al ostracismo.
La excusa que aquella gentuza empleó en su día para impedir que se pronunciara una conferencia sobre la obra de Salisachs es la misma que –de forma tácita o declarada– se ha esgrimido (con gobiernos de izquierdas y de derechas) para impedir que Salisachs recibiera un solo premio literario oficial en su vejez. El Ministerio de Cultura, que es algo así como una versión encopetada de la beneficencia pública, reparte cada año –a modo de sopa boba– una pedrea de premios entre los plumíferos más bodriosos; y luego está el premio gordo, que infama la memoria de Cervantes con un repertorio de pelmazos jeroglíficos, tanto autóctonos como transoceánicos, que provoca mareos. Sin embargo, la escritora más longeva de España nunca recibió ninguno de estos premios oficiales, ni siquiera una pedrea modesta; y no fue porque escribiera mejor o peor, ni siquiera –me atrevería a añadir– porque fuese de derechas, sino porque era muy religiosa. Y a todos los chupópteros que maman del presupuesto público jamás les tembló el pulso por excluirla, porque ser «muy religioso» en la república española de las letras es como ser leproso en época deJesucristo.
Por ser muy religiosa, la leprosa Salisachs fue ninguneada en la república de las letras e ignorada en los premios oficiales; de tan enconado modo que sus paisanos catalanes no tuvieron sino que sumarse al veto centralista. Pero toda esta patulea que maneja el cotarro cultural, por muchos premios que haya quitado a Mercedes Salisachs, no pudo quitarle aquel entusiasmo sagrado que desafiaba las injurias de la edad, aquella manera que tenía de amar su oficio como la propia vida, con abnegación y júbilo, con esa felicidad monda y lironda que no pone reparos ni condiciones, que se dona y se gasta hasta el último aliento. Y tampoco podrán quitarle la única gloria verdadera, que es la gloria del cielo, mientras que ellos –sanguijuelas del presupuesto, garrapatas del sectarismo, sabandijas literarias que, como los eunucos, sabéis cómo se hace pero no podéis hacerlo, por falta de cojones y de talento– os vais a pudrir por los siglos de los siglos, olvidados de Dios y de los hombres, en el décimo círculo del infierno, que Dante no osó hollar, viéndolo concurrido por gentuza tan hedionda y excrementicia.