Una buena narración de un magnífico relato. Su autor -Enrique Jardiel Poncela- es otro de los autores olvidados por la cultura "oficial".
http://youtu.be/OW5Pzh2jHRo
sábado, 30 de agosto de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
EL LARGO VIAJE DE UN GRAN VASCO.
Bengoechea irrumpe en la poesía española como una hierba entre dos adoquines, y esos adoquines eran nada menos que Blas de Otero y Gabriel Celaya
Aquilino Duque. (Diario ABC)
EL Domingo de Resurrección de 2007 asistí al ya tradicional Pregón
Taurino de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en el Teatro Lope
de Vega, también llamado «de la Exposición», a cargo esta vez del
entonces Defensor del Pueblo don Enrique Múgica Herzog. Confieso que fui
menos por oír al orador que por aplaudir a un hombre de bien, es decir,
a un patriota, en unos momentos en que una clase política vil y una
«ciudadanía» que allá se anda con ella, consideran de mal gusto amar y
defender a la patria que las vio nacer. Esa hombría de bien de Múgica
culminó para mí cuando cerró su perorata con unos versos y un recuerdo
del poeta vizcaíno Javier de Bengoechea. Alguna vez he dicho que yo
tengo una memoria de elefante para los favores que se me hacen, y yo no
puedo olvidar el favor que hace ya muchos años me hizo Javier de
Bengoechea cuando en términos para mí muy honrosos se ocupó de una de
mis primeras novelas en uno de l os principales diarios nacionales.
Todas estas cosas se me vinieron a la memoria cuando oí mencionar su
nombre al f i nal del Pregón Taurino y no perdí un segundo en tratar de
ponerme al habla con Tabaco y Oro, que así fue Javier por la fiesta
nacional, título por cierto de uno de sus libros de poesía. Premio de
esos esfuerzos fue el envío por Javier y su hija Mila del volumen de su
Poesía Completa, «A lo largo del viaje», editado por la Universidad del
País Vasco. Los dos primeros libros recogidos en ese volumen están
además traducidos al vascuence por un italiano benemérito, proeza para
mí tan admirable como la de aquel amigo mío que se entretuvo en poner la
tabla de logaritmos en números romanos.
Bengoechea irrumpe en la poesía española como diría Michelet,
comme une herbe entre deux pavés, como una hierba entre dos adoquines, y
esos adoquines eran nada menos que Blas de Otero y Gabriel Celaya, los
dos colosos de la poesía española de trasguerra. Ya era mérito que
aquella hierba juvenil alcanzara una lozanía propia entre aquellas
potencias poéticas entre las que le tocó estar situada y con las que
siempre tuvo una cordial relación de amistad y admiración. Excombatiente
como ellos del Ejército nacional, pronto vio que la victoria no
transformaba a España en el paraíso terrestre y, con más mesura que
ellos y con menos eco por tanto, no dejó de dar testimonio del
descontento generacional. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
Sus dos primeros libros se inscriben en la estética del grupo
Garcilaso. Predomina en las formas el soneto, una estrofa con la que
Bengoechea llegará a hacer auténticos juegos malabares, según va pasando
del lirismo renacentista a la variedad temática del barroco. Buen
conocedor de sus clásicos, hay en él ecos del Marqués de Santillana en
la letrilla «Pie para el retrato de una niña rubia…» y del Ridruejo de
los «Sonetos a la piedra» en los sonetos «La luna» y «La veleta».
Bengoechea dialoga mucho con los muertos: Quevedo, Unamuno, Hernández,
Blas de Otero…y aprueba con notas brillantes las asignaturas poéticas de
trasguerra: el amor, la angustia existencial y la fe, sobre la que
tiene versos definitivos: « El misterio es seguro. Existe. ¡Mira! / Tapa
mis oj os y me deja ci ego. / Cierra mi boca con su t acto oscuro. / Es
la mano de Dios. Y yo la beso.»
Gran aficionado a la fiesta nacional y a la pintura universal,
hace de aquélla una metáfora de la historia patria y toma a la otra como
pretexto para sentar cátedra de ideas estéticas. En su reflexión
taurina sobre la realidad nacional abundan los golpes de pecho y los
«descargos de conciencia » , de rigor también en unos tiempos en los que
el inconformismo era un i mperativo moral e i ntelectual. En ese
inconformismo sigue, aunque guardando l as distancias, a Celaya y Otero,
y digo lo de las distancias porque de lo contrario no hubiera escrito
en una imprecación a los poetas sociales: «las buenas intenciones /
nunca han salvado a un libro, ni aun de caballería.»
Hoy que por desgracia comprobamos la bondad de aquellas
intenciones de los poetas sociales, hay sin embargo que destacar en
ellos lo que su antólogo José Luis Cano denominó «el tema de España». Yo
creo que fue ese tema, o esa retórica, lo más noble que tuvo Bengoechea
en común con los poetas sociales. Gran vasco. Español —son sus
palabras—, Bengoechea vive en una recatada / Bilbao interior sitiada /
por el vasco neanderthal. Por eso hoy, que no sólo Bilbao, sino toda
España está a merced del «vasco neanderthal», no puedo leer sin emoción
versos como aquellos en los que Javier de Bengoechea dice sin rodeos:
«Digo tu nombre: España…/ España, España, España, / y una vez, y otra, y
otra, / toquemos a rebato / para que Dios nos oiga.»
Publicado por
Asociación Cultural Ademan
en
1:27
No hay comentarios:
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
Etiquetas:
Aquilino Duque,
Blas de Otero,
Enrique Múgica,
Gabriel Celaya,
Javier de Bengoechea.
lunes, 18 de agosto de 2014
Dos vidas, dos muertes. Por Miguel Ángel Loma
Unidos por la proximidad en la hora de sus muertes, han desaparecido dos hombres de vidas muy diferentes. Uno era un enfermero español, entregado desde muy joven a atender a los más necesitados; el otro, un importante actor de Hollywood, del que podría decirse que también se entregó a los demás, porque fue capaz de emocionarnos y divertirnos con sus películas.
El primero ha muerto con 75 años, contagiado por sus pobres enfermos de un virus mortal, pero decía que no quería morir aún, porque necesitaba tiempo para ayudar a más gente; el segundo, con 63, porque se ha suicidado, siguiendo la estela de tantos personajes de su planeta de estrellas, vencidos por el brillo de la fama, las drogas, el alcohol y la soledad.
El primero se llamaba Miguel Pajares, y si nos hemos enterado de su existencia, ha sido precisamente por la causa de su muerte y su repatriación entre enormes medidas de seguridad. El segundo se llamaba Robin Williams y como era un actor muy famoso, su muerte ha tenido repercusión universal. Curiosamente, sobre el primero no nos han faltado voces criticando el gasto que supuso el fallido intento de su curación; y es que Miguel era también sacerdote (¡ay!) y misionero (¡ay, ay, ay!). Mientras que sobre el segundo, todo han sido palabras de comprensión y justificaciones con su suicidio, porque quizás padecería una depresión, o tenía una deuda económica, o no se sentía muy querido, o... vaya usted a saber. Y con estos criterios funcionamos.
domingo, 10 de agosto de 2014
Entrevista al historiador Rafael Sánchez Saus
"La antigua frontera con el reino Nazarí sigue siendo una cicatriz en Andalucía"
Pertenece a una generación de investigadores que renovó en España el medievalismo y las llamadas ciencias auxiliares de la historia, como la genealogía y la heráldica
LUIS SÁNCHEZ-MOLINÍ (Diario de sevilla)
-Algunos dicen de usted que es un reaccionario. Terrible acusación.
-¿Eso dicen?... Hoy en día le cuelgan ese sambenito a todo aquel que se identifique con el humanismo cristiano. No me siento reaccionario, pero sí es verdad que no estoy en la corriente dominante.
-Quizás es que en Andalucía sufrimos un monocultivo progresista muy vinculado a los poderes políticos y culturales. Todo lo que se sale del lugar común es automáticamente estigmatizado.
-Es cierto que hay una ortodoxia que penaliza a los que discrepan en cuestiones claves, algo que, por otra parte, ha sucedido en todos los periodos históricos. Quizás la gran diferencia es que los protagonistas de esta época se creen diferentes, incluso superiores moralmente, algo que es patético.
-La revista Archipiélago hablaba de la "inquietante lucidez del pensamiento reaccionario".
-Eso es una constante. En el momento que alguien se sitúa al margen del discurrir de las cosas adquiere una perspectiva distinta a la de la mayoría. Por ejemplo, Bonald, Joseph de Maistre y otros prohombres del pensamiento reaccionario del siglo XIX supieron señalar problemas de las sociedades protodemocráticas que no vieron o no quisieron ver las personas más integradas en los valores de su época.
-Usted es un medievalista de reconocida trayectoria que ha sabido utilizar científicamente herramientas como la genealogía o la heráldica, esas ciencias auxiliares de la historia que durante tanto tiempo se han identificado con la erudición vana, con algo propio de aburridos señores de casino provinciano.
-El menosprecio al que usted hace referencia era propio de los países latinos y mediterráneos, porque en el mundo anglosajón y en la Europa noroccidental estas ciencias siempre se cultivaron con seriedad y, de hecho, dieron resultados importantes. La recuperación académica de la genealogía y la heráldica comenzó en España a partir de la década de los ochenta tras estar más de un siglo en manos inhábiles.
-¿Quién fue el que inició esta recuperación?
-En el caso de la heráldica fue Faustino Menéndez Pidal, un hombre que curiosamente no es historiador de profesión, sino ingeniero de caminos. También ha ayudado mucho la creación de entidades como la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. En la universidad pesaron mucho los estudios de profesores extranjeros como Marie-Claude Gerbet, quien tiene una excelente tesis doctoral dedicada a la nobleza extremeña en la Edad Media... Como tantas veces pasa en España, hasta que un tema no lo estudia un foráneo...
-Pero, además de ser un instrumento de conocimiento del pasado, lo cierto es que la genealogía también forma parte de la hoguera de las vanidades. ¿Existen muchas falsificaciones en los árboles genealógicos españoles?
-Claro que las hay. En el último boletín de la Academia Matritense se recoge la denuncia de un académico de una falsificación que condicionó en los años setenta la atribución de un título importante cordobés a una determinada persona. En este texto se demuestra como la probanza se manipuló conscientemente... En un país como éste no nos podemos asombrar de la falsificación de documentos...
-Usted ha investigado las navegaciones por el Atlántico entre el siglo VI y el XV.
-En los últimos quince años me he interesado mucho por las relaciones atlánticas entre Andalucía Occidental, Canarias... Lo que Pierre Chaunu llamó el Mediterráneo-atlántico.
-Hay una idea general de que el puerto de Sevilla comenzó a ser importante con el monopolio americano, cuando la realidad es que le dieron este privilegio porque, precisamente, ya era un enclave importante.
-Hay que tener en cuenta que, en la Edad Media, el puerto de la ciudad formaba parte de un único espacio comercial y financiero que en los tratados de mercadería italianos es nombrado como el río de Sevilla, y que iba desde la Bahía de Cádiz hasta la propia Sevilla. El acontecimiento fundamental que convirtió a este ámbito en uno de los polos del crecimiento económico europeo fue la batalla del Estrecho y el consiguiente desalojo de los musulmanes de la zona, cuyo control pasó a las potencias cristianas. A partir de entonces, los genoveses se interesan por la ruta que va desde Italia hasta Flandes e Inglaterra a través del Estrecho y que tiene como bases intermedias fundamentales a Cádiz-Sevilla y Lisboa. Este comercio puso en contacto al mundo atlántico-ibérico con las gentes más avanzadas. Además, esta ruta comienza a cruzarse con otra de orientación norte-sur, la que va hacia el Mediterráneo-atlántico, y que no se limita a las Canarias, Madeira y las Azores, sino que también explotará la costa africana, de la que no sólo llegan esclavos y productos exóticos, sino también y fundamentalmente el oro africano, que es algo así como la sangre del comercio, lo que posibilitó el crecimiento de los intercambios económicos en el siglo XV... En este trasiego, Cádiz hacía el papel de almacén y Sevilla el de cabeza financiera.
-Un tiempo francamente dorado...
-Bueno, el arranque de este proceso también coincidió con la llamada crisis del siglo XIV y, por lo tanto, tuvo sus altibajos. Fue a partir del siglo XV cuando el crecimiento fue espectacular.
-Y todo antes del descubrimiento de América...
-Precisamente, todo este mundo del que hemos hablado es el que hace posible el salto a América. Todos los instrumentos estaban a punto: los técnicos, los económicos, los financieros... Y lo que es fundamental: las personas.
-En esa ruta norte-sur es muy importante la conquista del archipiélago canario, un proceso muy lento, con avances y retrocesos, en la que participan no pocas familias sevillanas, proceso que usted ha investigado.
-Efectivamente, Sevilla tuvo mucha importancia. Las primeras expediciones son de los últimos años del siglo XIV, pero el proceso colonizador no empieza hasta las primeras décadas del siglo XV. Esta circunstancia no es casualidad y está estrechamente relacionada con los cambios profundos que se están produciendo en la ciudad en esos momentos. Piense que en torno a 1391, con el asalto a la Judería, se toca el momento más bajo de la historia de Sevilla desde su conquista por Fernando III en 1248. Entre 1370 y 1390 asistimos a los enfrentamientos entre petristas y enriquistas, a una crisis demográfica y económica o a la derrota en la guerra contra Portugal, un conflicto en el que Sevilla hizo muchos esfuerzos y en el que nada le salió bien (muchos miembros de la nobleza sevillana murieron en esta guerra)...
-Un panorama desolador...
-Todo lleva a una ciudad con apenas 20.000 habitantes, muy deprimida y dividida socialmente... Pasa de todo: terremotos, inundaciones, pestes durísimas... La matanza de la Judería supone, como decíamos, el punto más bajo, pero a partir de entonces se operan una serie de cambios que son los que llevan al dinamismo posterior: el proyecto de la Catedral, la conquista de Canarias... Veinte años después, hacia 1410, Sevilla había cambiado de piel y era una ciudad dinámica, en crecimiento, activa, ganadora. Comienza la construcción de una gran metrópoli que, un siglo después aspira a ser una nueva Roma, el lugar donde se casa el emperador Carlos.
-Sin embargo, en el siglo XV Sevilla también se convierte en el escenario de una guerra entre las familias nobles.
-Es cierto que en esta Sevilla en crecimiento, paralelamente, se produce la ocupación de todo el poder institucional, político, social, cultural, etcétera, no por una nobleza en sentido general en la que participan muchos, sino por un grupo de linajes -los Guzmán, los Ponce de León, los Ribera- que luchan entre ellos por el predominio en la ciudad. Estas luchas, que se conocen como los bandos, convierten a la ciudad en un auténtico campo de batalla, sobre todo entre 1471 y 1474, años en los que la guerra se extiende a toda Andalucía. Es la expresión de la participación en la cosa pública de una nobleza guerrera... Ellos no dirimían sus discrepancias acudiendo a las urnas. Los Reyes Católicos son los que acaban con estos enfrentamientos y restauran el orden, con gran alegría y alivio de los llamados medianos.
-Otro de los temas que usted ha estudiado a fondo es el de la frontera con el Reino Nazarí de Granada, la llamada Banda Morisca, un mundo apasionante.
-Hay estudiosos que defienden que, en general, la Edad Media es el mundo de la frontera... Frontera entre pueblos todavía vivos que poco a poco se van fusionando (romanos, germanos, celtas...), frontera entre el mundo cristiano y el musulmán, frontera entre el mundo bizantino y el latino, frontera entre el mundo urbano y el rural... En fin, un mundo de contacto entre realidades muy distintas. Además, España es la frontera por autonomasia, el único país que se forja al hilo del crecimiento de una frontera en su máxima expresión. A todo esto hay que añadir que Andalucía se convierte en la frontera más perdurable: no hay ninguna que, como la castellano-nazarí, dure 250 años.
-Además de la pervivencia en la toponimia y de las ruinas de los castillos ¿queda algo de la Banda Morisca?
-Si usted traza en un mapa actual la línea de la antigua frontera, se dará cuenta que los efectos todavía son tremendos. En torno a la frontera se concentran las mayores bolsas pobreza, pero también los espacios naturales más ricos e interesantes. También, como se observa en la Sierra de Cádiz, son mundos que han mantenido una personalidad social y cultural única. Los tipos que uno encuentra en Benamahoma, Grazalema, Prado del Rey o Benaocaz, poco tienen que ver con los de Sevilla o Puerto Real. La frontera sigue siendo una enorme cicatriz en Andalucía, pero para el historiador, el antropólogo, el geógrafo o el naturalista es un auténtico tesoro.
-La frontera siempre produce personajes peculiares, capaz de lo mejor y de lo peor, de vida andariega y algo atormentada... Estoy pensando, por ejemplo, en las películas de John Ford y la frontera oeste norteamericana.
-Cuando uno lee la documentación sobre la frontera encuentra auténticas joyas. Por ejemplo, haciendo mi tesina hallé un documento que contaba como un caballero veinticuatro de Sevilla viajaba por el campo de Matrera, en la zona que ahora es Villamartín, para hacer un informe sobre la situación de la zona, de la que no se tenía noticias desde hacía tiempo. Entonces se encontró con unos vaqueros a caballo que le advirtieron que tuviese cuidado, porque por la zona andaba una partida de moros. Cuando llegó al castillo que iba a visitar estaba abandonado y sin puertas... Un misterio.
-Pues sí que recuerda al arranque de una película del Far West. Cuente más, por favor.
-El famoso episodio de Los cuatro Juanes. Eran de Jerez, gente de la caballería, de los llamados hombres buenos, que se dirigían a Zahara, localidad que acababa de ser conquistada por los cristianos. En la pasada de un río se encontraron con una partida de más de veinte moros y, pese a que habían sido avisados por un explorador, no huyeron, sino que presentaron combate y lo ganaron, aunque acabaron cosidos a lanzadas. También participaron con valor en el combate una mujer y un peón que los acompañaban... El único que huyó fue un caballero extranjero... Es una sociedad que tiene los valores de la frontera, una fauna peculiar formada por almogávares, almocadenes, alfaqueques, etc.
-Quizás el más famoso de estos personajes fue Alonso Pérez de Guzmán, conocido como el Bueno. ¿cuánto hay de leyenda y cuánto de verdad en esta figura?
-La defensa de Tarifa fue algo verdaderamente heroico, sin exagerar por la leyenda. Lo curioso es que Guzmán el Bueno llegó a ser alcaide de Tarifa después de que el maestre de Calatrava abandonase la posición porque el rey no le admitió, por caro, el presupuesto que había presentado para defenderla. Digamos que Alonso de Guzmán, un hombre de la zona, fronterizo, contraofertó con un presupuesto que venía a ser la mitad. Es verdad que en el sitio murió un hijo suyo, aunque no era el primogénito. Él fue el origen del linaje de los Guzmán y del ducado de Medina Sidonia, una casa principesca que, si llega a implosionar la corona de Castilla -como estuvo a punto de ocurrir con Enrique IV- habría sido algo parecido a los Médici de Florencia. No eran los Duques de Sevilla, pero la gente y ellos mismos se hacían llamar así. Controlaban absolutamente la vida de la ciudad.
jueves, 24 de julio de 2014
Tres diarios inéditos de Josep Pla verán la luz en noviembre
LITERATURA
Publicación
Se trata del volumen 'La vida lenta' que publicará la Editorial Destino
Ediciones Destino publicará el próximo mes de noviembre el volumen 'La vida lenta', que reúne tres diarios inéditos del prosista catalán Josep Pla.
Según ha informado hoy Destino, la investigación reciente en los archivos de Josep Pla ha permitido localizar libretas correspondientes a los años 1956, 1957 y 1964.
La información contenida en estas libretas permite acceder al conocimiento de la realidad cotidiana del escritor ampurdanés en unos años muy importantes para su creación literaria, y al mismo tiempo comprobar que la escritura era para él, día tras día, una especie de "tabla de salvación a la que no dejaba de recurrir nunca".
'La vida lenta', que lleva por subtítulo 'Notes per a tres dietaris (1956,1957,1964)', incluye un prólogo del profesor Xavier Pla, director de la cátedra Pla de la Universidad de Girona, que también se ha encargado de su edición.
Los escritos inéditos de 'La vida lenta' son un autorretrato del autor, "punzante y revelador, escrito con un estilo telegramático y desnudo, pero agudo, a menudo próximo al aforismo".
Además de proporcionar el retrato impresionante de una época especialmente gris, la publicación de estos tres diarios inéditos, los únicos que se han hallado en el archivo Josep Pla, constituye un testimonio decisivo sobre su vida, siempre a caballo entre el Mas Pla y los viajes.
'La vida lenta' será publicado en la colección Àncora de Destino, que editará en paralelo la traducción castellana

Según ha informado hoy Destino, la investigación reciente en los archivos de Josep Pla ha permitido localizar libretas correspondientes a los años 1956, 1957 y 1964.
La información contenida en estas libretas permite acceder al conocimiento de la realidad cotidiana del escritor ampurdanés en unos años muy importantes para su creación literaria, y al mismo tiempo comprobar que la escritura era para él, día tras día, una especie de "tabla de salvación a la que no dejaba de recurrir nunca".
'La vida lenta', que lleva por subtítulo 'Notes per a tres dietaris (1956,1957,1964)', incluye un prólogo del profesor Xavier Pla, director de la cátedra Pla de la Universidad de Girona, que también se ha encargado de su edición.
Los escritos inéditos de 'La vida lenta' son un autorretrato del autor, "punzante y revelador, escrito con un estilo telegramático y desnudo, pero agudo, a menudo próximo al aforismo".
Además de proporcionar el retrato impresionante de una época especialmente gris, la publicación de estos tres diarios inéditos, los únicos que se han hallado en el archivo Josep Pla, constituye un testimonio decisivo sobre su vida, siempre a caballo entre el Mas Pla y los viajes.
'La vida lenta' será publicado en la colección Àncora de Destino, que editará en paralelo la traducción castellana

sábado, 19 de julio de 2014
Crónica de un homenaje.
Al calor bochornoso de un 17 de Julio, quizás como el de aquel año trágico, se sumó la humedad ambiente que tantos arboles y tanta planta, cercando la glorieta de la fuente de mármol, daban al anochecer tardío del estío sevillano. Poco a poco, por los arcos vegetales fueron entrando gentes que venian a escuchar, a oir los poemas de Antonio y de Manuel, los Hermanos Machado, aquellos que en la España de antes de la guerra escribian juntos obras de teatro como La Lola se va a los puertos, o versos que andaban caminos de soleares. Convocados por las asociaciones culturales Fernando III y Ademán, se juntaron más de setenta personas que en torno a la banca corrida de piedra que nos sirvió de improvisado tablado, bajo el rótulo que da nombre a la glorieta, para seguir la lectura que, de boca en boca, fue alternando poemas de ambos escritores sevillanos. Antonio Rivero, Sol Cruz, Antonio Brea, Mercedes Valdivia, José Manuel Cansino y José Manuel Sánchez del Aguila, precedieron con sus lecturas de versos, las palabras finales, claras y sin complejos, del gran escritor aquilino Duque, que cerró el acto. Desagravio, ha dicho el periodista Francisco Correal, acto de justicia literaria, a los dos, juntos, como en aquel 1929, donde un joven José Antonio Primo de Rivera, ya intuyó la grandeza de los Machado en su discurso de homenaje en el Ateneo de Madrid. Desde entonces, el olvido para uno y la gloria para el otro. Ahora, en nuestra modestia, queremos devolver lo que siempre tuvo que ser, los dos, cada uno en su genio, al mismo nivel de nuestra historia.
Como una metáfora de la convivencia rota aquel verano, como un esfuerzo de la reconciliación necesaria, como una vuelta a la normalidad en la diversidad, donde todos, salvo los extremistas violentos, cabemos.
Fue en Sevilla, en el Parque de María Luisa, centenario y verde.
Javier Compás. A. C. Ademán
viernes, 18 de julio de 2014
CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación
conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa
de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos
que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta
España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos
sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el
homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones
Fernando III y Ademán.
Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.
Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.
Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".
El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".
Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.
El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".
Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.
Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.
Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.
Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".
El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".
Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.
El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".
Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.
Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014
Publicado por
Asociación Cultural Ademan
en
16:49
No hay comentarios:
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
Etiquetas:
Antonio Brea,
Antonio Machado,
Aquilino Duque,
Francisco Correal,
Javier Compás,
José Manuel Cansino Muñoz-Repiso,
José Manuel Sánchez del Águila,
Manuel Machado,
Miguel Ángel Loma
lunes, 30 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
Epílogo para el último bohemio
Se cumplen 50 años de la muerte del poeta sevillano Rafael Cansinos Assens, el hombre que lideró las vanguardias salvajes y que describió el Madrid noctívago de la santa bohemia.
Eva Díaz Pérez (El Mundo).Cansinos Assens se perdió un día en algún lugar de su biblioteca y jamás se le volvió a ver, entre el olor a moho dulce de los libros viejos. Corría el mes de julio de 1964. Hace ahora cincuenta años, medio siglo de su desaparición entre páginas librescas, recordando su pasado de poeta de las vanguardias salvajes. Cuando el poeta sevillano apostolaba en el Café Colonial como líder de los hampones del verso, aunque él se retiró a tiempo de aquel mundo de aguafuertes, vicios, hambre y miseria, de la inspiración de las musas del arroyo y de los horrores de la sífilis con solera literaria.
Hay una escena memorable sucedida en 1963, sólo un año antes de su muerte. Borges, que lo consideraba su maestro, visita a Cansinos en su casa madrileña. Se abrazan el viejo y el ciego, buscándose en la oscuridad, recordando en el temblor de la voz versos que llevan muchos años guardados en los baúles del tiempo.
Gómez de la Serna, el otro apóstol de la vanguardia que oficiaba en la botillería y Café Pombo de la calle Carretas, resumió a aquella santa bohemia:«Todos resultamos embadurnados como de polvos de gas, pálidos, creosotados, convertidos en blancos espíritus con los ojos brillantes y suspendidos».
Del hombre que había reflejado de forma excepcional aquel Madrid desaliñado en sus memorias La novela de un literato apenas quedaba un recuerdo, una vaga melancolía. La Guerra Civil es el agujero negro en el que se pierde el gran escritor, un túnel de espanto y sangre que desemboca en otra vida.
En 1940 la Dirección General de Prensa de la Dictadura le invalidó para ejercer la profesión de periodista «por ser judío y llevar una vida rara». No era judío, sólo había impulsado la memoria sefardí con libros como El candelabro de siete brazos. Lo mejor es lo de la vida rara...
Cansinos Assens se refugia dentro de su biblioteca y malvive a base de traducciones: Dostoievski, Goethe, Balzac. Al mismo tiempo escribe unos diarios que aún permanecen inéditos. Algunos en inglés, francés, alemán o árabe, no se sabe si por miedo a que los pudieran leer o por recrearse en el gusto por las lenguas ajenas.
Cansinos Assens nació a las dos de la tarde del 24 de noviembre de 1882 en el número 7 de la calle de la Tinaja en la Alameda. Su familia se marcha a Madrid siendo él muy joven, pero Sevilla será siempre la ciudad de su memoria, «el jardín andaluz» que cambia para ser trasplantado «al yermo madrileño». Es la ciudad del Mediodía que rescatará a través de un prodigioso ejercicio de nostalgia en la mítica revista Grecia que dirigía Isaac del Vando en la calle Amparo 20, y que fue la plataforma de los poetas salvajes del ultraísmo. Esa Sevilla que era como el «Nazaret del Ultra» y en la que los ultraístas convertían sus mapas en caligramas y recorrían Sierpes como si anduvieran animados por versos eléctricos hasta llegar al antiguo café Kursaal en alucinadas travesías nocturnas.
Existe un recorrido sentimental para la memoria de Cansinos. El niño de la calle de la Tinaja, que llegaría a gran apóstol de la vanguardia, es bautizado en la iglesia de San Martín. La familia pasó luego a vivir a la calle Castellar 57 que reflejaría en su novela El manto florido. Estudió en la escuela de los Padres Escolapios de la antigua plaza de la Paja, en la actual plaza Ponce de León. La última residencia fue en la plaza de San Román.
Lástima de los legados poéticos baqueteados en viajes de ida y vuelta por culpa de las decisiones de políticos de la ignorancia. Ocurrió con los papeles de Cansinos que fueron trasladados de Madrid a Sevilla ante la falta de implicación del gobierno de la comunidad de Madrid para luego regresar otra vez a la capital por culpa del mismo desprecio del Ayuntamiento de Sevilla que había sacado pecho poético y patriótico para terminar dejando en la estacada el archivo que se dedicaría al autor.
En sus últimos meses camina lentamente por el pasillo, el pelo alborotado de sueño, el batín y las babuchas de estar en casa. Pasea por la biblioteca y apenas sale ya a la calle. Cuando enferme, en marzo de 1964, su viuda Braulia Galán tendrá que llevarlo al Sanatorio Ruber en taxi porque se niega a ir en ambulancia. Ya fue difícil convencerlo para que se montara en un coche. Los odiaba. Jamás se volvió a subir a uno desde el Madrid de la guerra. Había visto cómo montaban en coches a los que llevaban a fusilar.
Es curioso imaginar al gran Cansinos Assens del Madrid finisecular y de las primeras décadas del siglo vagar incierto por una ciudad y un mundo que no comprende. Bajo su calle pasan vertiginosos los automóviles y las calles se llenan de luces de neón. Hace tiempo que desapareció su Madrid nocturno y golfemio con poetas de chalinas sucias.
Apenas queda nadie de aquella galería de espectros que se reflejaba todas las madrugadas en los espejos velados de cafés que ya no existen: el Fornos, Pombo, de la Montaña, del Gato Negro, el Colonial. Y no son más que un recuerdo cada vez más lejano aquellos bolcheviques de las letras, poetas de arrabal y aguardiente: Joaquín Dicenta, Emilio Carrere, Barrantes, Pedro Répide -del que González Ruano decía que olía a «perfume barato, organillo y churros de verbena»-, Francisco Villaespesa, Alejandro Sawa, Felipe Sassone, Alfonso Vidal y Planas, que asesinó a tiros a Antón del Olmet una noche en el Teatro Eslava.
En la memoria de Cansinos atraviesa fugaz el sablista Pedro Luis de Gálvez con su capa andrajosa de color incierto por tantas noches a la intemperie. Sobre el siniestro poeta que pedía limosna por los cafés llevando a su bebé muerto en una caja de zapatos escribió:«Era un poeta con facha de bandido, ojos de búho, nariz corva, greñas hirsutas y hablar ceceante y rayente, alcohólico habitual, de un histrionismo innato y hábil en todas las artimañas de la picaresca». ¿Dónde estarán ahora todos esos fantasmas?, dirá mientras se pierde en el rincón de su biblioteca donde se le vio por última vez.
viernes, 20 de junio de 2014
Estreno de la película de Angel Pérez Guerra, En el último minuto.
Parmabea Producciones, el director del film, Ángel Pérez Guerra, y Megaocio, tienen el gusto de invitarle al estreno de la película En el último minuto y del documental La O: Esperanza y Vida, que tendrá lugar el próximo miércoles día 25 de junio, a las 20:30 horas, en los Cines Al-Andalus Bormujos (Centro Comercial Megaocio, autobús Sevilla- Bormujos, 163). Entrada libre hasta completar aforo www.enelultimominuto.com
lunes, 16 de junio de 2014
Los últimos días de José María Hinojosa poeta asesinado por la República Española
Editan un libro sobre los últimos días de José María Hinojosa
Diario El Mundo
El vuelo imposible del poeta buzo y la aviadora

Diario El Mundo
PAPELES DEL PARAÍSO
El triste epílogo de un poeta
El triste epílogo de un poeta
El vuelo imposible del poeta buzo y la aviadora
- El libro 'El buzo y la aviadora' reconstruye con una obra de teatro los
días de cárcel que precedieron al fusilamiento del poeta del 27 José
María Hinojosa al inicio de la Guerra Civil - Aunque tras ser fusilado por los republicanos cayó en el olvido, Hinojosa fue el introductor del surrealismo en España y el mecenas de la malagueña imprenta Sur
- Su trágico final también truncó su historia de amor con Ana Freüller, la pionera de la aviación malagueña con la que iba a contraer matrimonio

Reunión de la Orden de Toledo en la Venta de Aires. De izquierda a
derecha: Pepín Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, Ernestina
González y Salvador Dalí. Sentado: José María Hinojosa. Toledo, 1924.
derecha: Pepín Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, Ernestina
González y Salvador Dalí. Sentado: José María Hinojosa. Toledo, 1924.
El paso del tiempo se rebela a veces contra su propia inercia, y nos
recuerda que hay travesías vitales que no merecen estar sepultadas bajo
la losa del olvido. En el caso del escritor malagueño José María
Hinojosa (1904-1936), parece que su doble condición en
apariencia antagónica de líder de la derecha fusilado por la República y
poeta de la Generación del 27 ha sido suficiente para que una geografía
cainita mire durante décadas a otro lado. Para que se lo obvie y se olvide su interesante universo literario, su vitola de
introductor del surrealismo en España o su importante apoyo económico a
la imprenta malagueña Sur, que alumbró los primeros libros del 27
y el nacimiento de la mítica revista Litoral. Afortunadamente, un
legado tan vasto para sus apenas 32 años de existencia, y su amistad con
los grandes intelectuales de aquel país convulso, no ha pasado
desapercibida para ciertos estudiosos como Alfonso Sánchez, quien acaba
de dedicar un libro más a su figura, con la novedad de que no se trata
de un ensayo sino de una obra de teatro. Se titula El buzo y la
aviadora, ha sido editado por Fundación Málaga y el Centro del 27 de la
Diputación, y en ella se reconstruyen los días previos a su fusilamiento que transcurrieron en una prisión malagueña. Con
el subtítulo de Fantasía en un prólogo, dos actos y un epílogo como
sugerente advertencia, se trata de una obra de ficción basada en hechos
reales, en palabras de su autor, quien llega a imaginar hechos
que no sucedieron como un hipotético encuentro en la cárcel de Hinojosa
con la mujer con la que iba a contraer matrimonio, la pionera de la
aviación malagueña Ana Freüller.
Portada del libro de Alfonso Sánchez
La acción transcurre en esos días de cárcel antigua que precedieron a
su fusilamiento. Pero no se queda ahí. Evita regodearse sólo en un
periodo tan corto como machacado de incertidumbre. El Hinojosa que el
experto en su obra Alfonso Sánchez ha convertido en personaje de teatro
es un Hinojosa que sueña. Que viaja en el tiempo hacia atrás. Que
se reencuentra con sus amigos escritores. De ahí que en estas escenas
sobre su vida se recuperen reuniones surrealistas y maratonianas, como
las de la Orden de Toledo, en las que los tertulianos se entregaban a
dos premisas: la de no ducharse y la de beber hasta emborracharse.
Y, en línea con todo aquello, se reconstruyen en esta obra de teatro
las explosiones de delirio cómplice que, por ejemplo, compartieron en la
manchega Venta de Aires, allá por 1924, Pepín Bello, José Moreno Villa, Ernestina González, Luis Buñuel, Salvador Dalí e Hinojosa.
Además, también se recrea otro 'meeting point' de la gente del 27, de la joven poesía española de entonces, como el que unió en
1928 en un merendero de una playa malagueña a José Moreno Villa,
Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Rafael
Alberti, José María Hinojosa y Luis Cernuda, quien se había desplazado hasta Málaga para ver por primera vez el misterio del mar.
Por muy cercana que esté, por mucho que impregne cada hora que avanza
hacia ella, en El buzo y la aviadora, no sale a flote la muerte. No
resuenan los disparos en las tapas del cementerio. En el epílogo más
definitivo en este recorrido por los últimos días del poeta, se oye la
suite begamasque de Debussy. Y, en el mismo tramo final que despide la
obra de teatro, otro intelectual abocado a idéntica sinrazón, a calcado
desenlace con distinto color, Federico García Lorca, le habla a
Hinojosa de la madre de Charlot, de Fernando Villalón y Marcel Proust,
de fiestas galantes en París y de toros bravos con los ojos verdes.
A juego con el tono de la esperanza que viste de optimismo y de
inmortalidad vitalista el epílogo más cruel. El triste e injusto 'end'
que le tocó en suerte a este poeta del 27.
Ana Freüller, la aviadora de la que estaba enamorado el poeta José María Hinojosa.
En este recorrido teatralizado de últimos días, de páginas finales de
una existencia maldecida, de epílogo acechado por la guadaña de la
muerte, late con fuerza joven y ahínco imparable la vida misma de José
María Hinojosa. Se palpan sus ganas de seguir atravesando el mundo con
esos pasos inquietos y entusiastas a los que les cortó las piernas la
esquizofrenia de una guerra. Y es ahí, en el reflejo de su travesía
vital que huye de los paradójicos barrotes de la cárcel, donde se hace
inevitable el retrato del amor que le unió a Ana Freüller. Los dos,
Hinojosa y la pionera de la aviación malagueña, son en las páginas
imaginadas por Alfonso Sánchez el buzo y la aviadora. Los
protagonistas de una historia de amor imposible. De un vuelo por el
cielo de la vida que cayó prisionero de la fatalidad y de los disparos
que el destino le tenía reservado a José María Hinojosa Lasarte.
Al escritor. Al poeta buzo que traza el retrato más certero de su
biografía en contadas palabras, en esta conversación con su amada Anita
Freüller que hacen posibles los renglones de justicia que han aportado
esta obra de teatro sobre el triste epílogo del intelectual de
Campillos:
recuerda que hay travesías vitales que no merecen estar sepultadas bajo
la losa del olvido. En el caso del escritor malagueño José María
Hinojosa (1904-1936), parece que su doble condición en
apariencia antagónica de líder de la derecha fusilado por la República y
poeta de la Generación del 27 ha sido suficiente para que una geografía
cainita mire durante décadas a otro lado. Para que se lo obvie y se olvide su interesante universo literario, su vitola de
introductor del surrealismo en España o su importante apoyo económico a
la imprenta malagueña Sur, que alumbró los primeros libros del 27
y el nacimiento de la mítica revista Litoral. Afortunadamente, un
legado tan vasto para sus apenas 32 años de existencia, y su amistad con
los grandes intelectuales de aquel país convulso, no ha pasado
desapercibida para ciertos estudiosos como Alfonso Sánchez, quien acaba
de dedicar un libro más a su figura, con la novedad de que no se trata
de un ensayo sino de una obra de teatro. Se titula El buzo y la
aviadora, ha sido editado por Fundación Málaga y el Centro del 27 de la
Diputación, y en ella se reconstruyen los días previos a su fusilamiento que transcurrieron en una prisión malagueña. Con
el subtítulo de Fantasía en un prólogo, dos actos y un epílogo como
sugerente advertencia, se trata de una obra de ficción basada en hechos
reales, en palabras de su autor, quien llega a imaginar hechos
que no sucedieron como un hipotético encuentro en la cárcel de Hinojosa
con la mujer con la que iba a contraer matrimonio, la pionera de la
aviación malagueña Ana Freüller.

La acción transcurre en esos días de cárcel antigua que precedieron a
periodo tan corto como machacado de incertidumbre. El Hinojosa que el
experto en su obra Alfonso Sánchez ha convertido en personaje de teatro
es un Hinojosa que sueña. Que viaja en el tiempo hacia atrás. Que
se reencuentra con sus amigos escritores. De ahí que en estas escenas
sobre su vida se recuperen reuniones surrealistas y maratonianas, como
las de la Orden de Toledo, en las que los tertulianos se entregaban a
dos premisas: la de no ducharse y la de beber hasta emborracharse.
Y, en línea con todo aquello, se reconstruyen en esta obra de teatro
las explosiones de delirio cómplice que, por ejemplo, compartieron en la
manchega Venta de Aires, allá por 1924, Pepín Bello, José Moreno Villa, Ernestina González, Luis Buñuel, Salvador Dalí e Hinojosa.
Además, también se recrea otro 'meeting point' de la gente del 27, de la joven poesía española de entonces, como el que unió en
1928 en un merendero de una playa malagueña a José Moreno Villa,
Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Rafael
Alberti, José María Hinojosa y Luis Cernuda, quien se había desplazado hasta Málaga para ver por primera vez el misterio del mar.
Por muy cercana que esté, por mucho que impregne cada hora que avanza
hacia ella, en El buzo y la aviadora, no sale a flote la muerte. No
resuenan los disparos en las tapas del cementerio. En el epílogo más
definitivo en este recorrido por los últimos días del poeta, se oye la
suite begamasque de Debussy. Y, en el mismo tramo final que despide la
obra de teatro, otro intelectual abocado a idéntica sinrazón, a calcado
desenlace con distinto color, Federico García Lorca, le habla a
Hinojosa de la madre de Charlot, de Fernando Villalón y Marcel Proust,
de fiestas galantes en París y de toros bravos con los ojos verdes.
A juego con el tono de la esperanza que viste de optimismo y de
inmortalidad vitalista el epílogo más cruel. El triste e injusto 'end'
que le tocó en suerte a este poeta del 27.

En este recorrido teatralizado de últimos días, de páginas finales de
muerte, late con fuerza joven y ahínco imparable la vida misma de José
María Hinojosa. Se palpan sus ganas de seguir atravesando el mundo con
esos pasos inquietos y entusiastas a los que les cortó las piernas la
esquizofrenia de una guerra. Y es ahí, en el reflejo de su travesía
vital que huye de los paradójicos barrotes de la cárcel, donde se hace
inevitable el retrato del amor que le unió a Ana Freüller. Los dos,
Hinojosa y la pionera de la aviación malagueña, son en las páginas
imaginadas por Alfonso Sánchez el buzo y la aviadora. Los
protagonistas de una historia de amor imposible. De un vuelo por el
cielo de la vida que cayó prisionero de la fatalidad y de los disparos
que el destino le tenía reservado a José María Hinojosa Lasarte.
Al escritor. Al poeta buzo que traza el retrato más certero de su
biografía en contadas palabras, en esta conversación con su amada Anita
Freüller que hacen posibles los renglones de justicia que han aportado
esta obra de teatro sobre el triste epílogo del intelectual de
Campillos:
ANA F.: ¿Y tú por qué escribías?
J.M.H.: ¿Yo? Por lo mismo que tú vuelas, Ana, pero al revés. No... En
serio. Porque escribir era como bucear: un viaje a las oscuras
profundidades del yo.
serio. Porque escribir era como bucear: un viaje a las oscuras
profundidades del yo.
Publicado por
Asociación Cultural Ademan
en
10:54
No hay comentarios:
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
Etiquetas:
Alfonso Sánchez,
José María Hinojosa,
Luis Buñuel,
Luis Cernuda,
Manuel Altolaguirre,
Pepín Bello,
Salvador Dalí
miércoles, 11 de junio de 2014
Contra la infamia del infame Jorge M. Reverte
CARTA ENVIADA A EL PAÍS (por Alfredo Valenzuela)
'Matones'
Señor director, la reseña del libro "La División Azul. Rusia. 1941-1944", de Jorge M. Reverte, que su periódico publicó el sábado 5 de marzo concluía calificando a los integrantes de la División Azul de "matones que se creían héroes y cruzados cristianos". ¿Le parece apropiado, señor director, calificar de 'matones' a Luis García Berlanga, Luis Ciges, Dionisio Ridruejo, Tomás Salvador y Fernando Vadillo, entre otros?- Alfredo Valenzuela. Sevilla
'Matones'
Señor director, la reseña del libro "La División Azul. Rusia. 1941-1944", de Jorge M. Reverte, que su periódico publicó el sábado 5 de marzo concluía calificando a los integrantes de la División Azul de "matones que se creían héroes y cruzados cristianos". ¿Le parece apropiado, señor director, calificar de 'matones' a Luis García Berlanga, Luis Ciges, Dionisio Ridruejo, Tomás Salvador y Fernando Vadillo, entre otros?- Alfredo Valenzuela. Sevilla
| Alfredo Valenzuela |
Publicado por
Asociación Cultural Ademan
en
20:18
No hay comentarios:
Enlaces a esta entrada
| Reacciones: |
Etiquetas:
Alfredo Valenzuela,
Dionisio Ridruejo,
Fernando Vadillo,
Jorge Martínez Reverte,
Luis Ciges,
Luis García Berlanga,
Tomás Salvador
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













