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martes, 30 de junio de 2015

Puesta en valor de la labor de Mercedes Fórmica en favor de la igualdad jurídica (tomado de otrosi.net)

  • En la presentación de la obra que le rinde homenaje
Ayer, 29 de junio, tuvo lugar en el Colegio la presentación de la obra “Un Grito en el Silencio. Homenaje a Mercedes Fórmica”, que a través de sus páginas rinde tributo a esta abogada por su participación en la reforma del Código Civil de 1958, allanando el camino hacia la igualdad jurídica entre mujeres y hombres en España.  
La presentación, organizada por la Asociación Cultural Ademán, estuvo presidida por el diputado bibliotecario del Colegio José Manuel Pradas, que aseguró que la obra le había descubierto muchas cosas. Además, al referirse a Mercedes Fórmica destacó que “en su etapa como jurista consiguió muchos logros”.

Seguidamente presentó a los autores, Laura Martín Jiménez y José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga, y les dio las gracias “por haber rescatado a una figura del Colegio”.
La autora contó de forma breve la vida de Mercedes Fórmica, de la que dijo ve “paralelismos” con su propia vida: “su afición por la literatura y sus primeros intentos por estudiar derecho es algo en común”.
Asimismo, elogió la figura de Fórmica y su intensa labor por la igualdad jurídica de géneros. “La figura de Fórmica ha sido un referente para mí en los últimos años y tengo una absoluta empatía con ella”, aseguró.
Por su parte, José Manuel Sánchez explicó que la obra ya se había presentado en Sevilla y en Valencia, “y seguiremos rotando porque es un libro trashumante”, manifestó.
“Es un libro poliédrico que contempla todas las facetas de esta mujer”, explicó. Además reconoció “el trabajo, la investigación y el tesón” que hay detrás de esta obra.
El acto también contó con la presencia de Javier Compás Montero de Espinosa, periodista y prologuista del libro, quien declaró su “afán por rescatar del olvido a este y otros personajes”.
Además puso de relieve el intenso papel de la homenajeada en los años del franquismo. “En nuestro espíritu está el mismo que había en el corazón de Fórmica cuando inició su lucha por los derechos de las mujeres en un época tan difícil como era la posguerra”.

viernes, 18 de julio de 2014

CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal


 

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones Fernando III y Ademán.

Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.

Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.

Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".

El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".

Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.

El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".

Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.

Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014


lunes, 26 de mayo de 2014

HOMENAJE LITERARIO A MERCEDES SALISACHS


lunes, 11 de noviembre de 2013

CRÓNICA GRÁFICA DEL HOMENAJE A MERCEDES FÓRMICA EN SEVILLA

Coincidiendo con el centenario de su nacimiento y el sesenta aniversario de la publicación en ABC del artículo "El Domicilio Conyugal", tuvo lugar en la sala principal de la casa de la provincia de Sevilla, en la sede de la Diputación de Sevilla el pasado día 7 de Noviembre, el acto de homenaje a la escritora y abogada falangista Mercedes Fórmica Corsí.

http://www.abc.es/hemeroteca/imagenes/abc//24042002/cultura/web_41.jpg
Mercedes Fórmica
  Intervino en primer lugar, el presidente de la Asociación Cultural Ademán, quien agradeció la presencia de los asistentes y la hospitalidad de la Diputación de Sevilla. Posteriormente procedió a presentar a los ponentes, Mercedes Valdivia -empresaria gaditana- y al letrado sevillano José Manuel Sánchez del Águila.
Compás glosa la figura de la homenajeada y a los dos intervinientes en el acto

 Mercedes Valdivia disertó sobre la vida de Fórmica desde un punto de vista de mujer adelantada a su tiempo. Sus vicisitudes como separada y la lucha que tuvo que afrontar desde un punto de vista de mujer proveniente de la Falange es su estado más puro e inadaptada al "albondigón", en que según palabras de la homenajeada había convertido el régimen a la falange de José Antonio.

aspecto de la sala
La sincera y profundamente personal visión de la vida luchadora y rebelde de Fórmica que glosó Mercedes Valdivia arrancó una gran ovación del público.


Aspecto de la mesa de ponentes, Mercedes Valdivia, Javier Compás y José Manuel Sánchez del Águila


Posteriormente intervino el prestigioso jurista sevillano José Manuel Sánchez del Águila quién, desde un punto de vista jurídico, realzó los importantes cambios que consiguió Fórmica en el código civil vigente desde 1917 y que se tradujeron en la más avanzada reforma legal de los derechos de la mujer en toda la historia reciente de España.


ENLACES:
http://www.abcdesevilla.es/sevilla/20131106/sevi-mercedes-formica-feminista-201311051934.html

http://www.diariosur.es/v/20131110/malaga/dias-vino-prosas-20131110.html

http://www.elmundo.es/andalucia/2013/11/06/527a109763fd3d565b8b4594.html

http://www.eldiario.es/politica/Mercedes-Formica-homenajeada-activismo-mujer_0_193180974.html

 http://www.elmundo.es/andalucia/2013/11/09/527e229563fd3dea3d8b4577.html

AUDIO DE LA CONFERENCIA:

http://linkis.com/www.ivoox.com/Z3M6



La sala principal de la Casa de la Provincia de Sevilla, llena de público



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ademán rinde homenaje a la abogada y escritora Mercedes Fórmica

Sevilla

Mércedes Fórmica, la falangista que lideró el cambio por los derechos de la mujer

Día 06/11/2013

Ademán rinde homenaje mañana a la abogada y escritora, injustamente olvidada por la judicatura y el feminismo

Mañana se cumplen sesenta años de la aparición en ABC del artículo «El domicilio conyugal», firmado por la abogada y escritora falangista Mercedes Fórmica, que denunciaba las limitaciones de la capacidad jurídica de la mujer frente a la potestad del marido.
El antológico artículo, que pueden consultar en nuestra hemeroteca, el 7 de noviembre de 1953, escrito y publicado en pleno franquismo, sirvió de reulsivo y de cimiento para que la sociedad española y los mejores profesionales del Derecho opinaran en las páginas del periódico sobre el tema —el resumen fue publicado por Antonio Garrigues Díaz el 19 de diciembre de ese mismo año— y para que pocos años después, en 1958, empezaran a cambiar las leyes de «nuestro Código Civil, tan injusto con la mujer en la mayoría de sus instituciones», escribió Fórmica.
Se materializara con él una importantísima reforma, la «reformica», que eliminó limitación legales impuestas a las mujeres, no sólo en el Civil sino en el Código Penal, del Código de Comercio y de la Ley de Enjuiciamiento, como escribió José María García de Tuñón Aza en una exhaustiva semblanza de Mercedes Fórmica, titulada «Una voz en el silencio».
La prensa internacional se hizo eco de aquel artículo. Tanto es así que Robert Capa, al frente Magnum, envió a la fotógrafa austriaca Inge Moraht, la primera mujer que se incorporó a la agencia, a inmortalizar a Mercedes Fórmica para un reportaje, «World of women», junto a otras tres mujeres destacadas de otros países —Federica de Grecia, la doctora Han Suyin, de Singapur; y la científica estadounidense Eugenie Clark—.
A pesar de todo, el nombre de Mercedes Fórmica, su trabajo como abogada en pro de la mujer e incluso su creación literaria se diluyeron entre políticas e inquinas. «Me silenciaron», afirman que solía decir esta mujer a la que no recuerdan ni la Abogacía, ni la Judicatura ni las propias feministas.
Mercedes Fórmica (Cádiz 1916-Málaga 2002), estudió en la Facultad de Derecho de Sevilla. En Madrid se afilió a la Falange de José Antonio. Quizá esto propició que esta excepcional mujer cayera en el olvido, a pesar de su indespensable contribuición a la defensa de los derechos de la mujer. Además, en el campo de la literatura, escribió, entre otras obras, «Bodoque», «Monte Sancha», «La ciudad partida», «A instancias de parte» o «La hija de Don Juan de Austria», en algunas de las cuales trató la situación de la mujer. Sus memorias, en una trilogía: «Visto y oído», «Escucho el silencio» y «Espejo roto y espejuelos», acaban de ser reeditadas por Renacimiento.
Mañana, la Asociación cultural Ademán, rinde homenaje y recuerdo a Mercedes Fórmica en un acto que dará comienzo a las siete de la tarde en la Casa de la Provincia, en el que intervendrán el presidente de la asociación, Javier Compás; la empresaria Mercedes Valdivia y el abogado José Manuel Sánchez del Águila.

http://www.abcdesevilla.es/sevilla/20131106/sevi-mercedes-formica-feminista-201311051934.html

martes, 29 de octubre de 2013

Acto cultural de homenaje a Mercedes Fórmica

Estimado/a amigo/a de ADEMÁN:
 


Por vez primera se va a tributar en Sevilla un homenaje a la abogada y
escritora Mercedes Fórmica
.

La hoy ensombrecida figura de Mercedes Fórmica merece un valiente y justo
rescate por todo lo que supone, pero sobre todo por el arrojo personal de su
ejemplo y la trascendencia social que supuso la reforma legal sobre los
derechos de la mujer española que ella provocó.

Mercedes Fórmica, como tantas otras figuras a las que se pretenden mantener
en el más absoluto de los olvidos va a tener un merecido homenaje el 
jueves 7 de noviembre a las 19'00 horas en la Casa de la Provincia de Sevilla
(Plaza del Triunfo nº 1)

En ese homenaje queremos contar con tu asistencia
y para ello te hacemos llegar esta invitación personal.


Aprovechando la ocasión para saludarte,
Atentamente,

Presidente de la A.C. ADEMÁN

sábado, 3 de agosto de 2013

Lágrimas por San Lorenzo


A ella, que me ha dado tanto, tantas cosas (sobre todo la vida, pero además, un apellido difícil de transcribir e incluso, generosamente, sus mejores secretos en el sutil arte de la cocina.)



En Andalucía el mes de agosto es la canícula; el viento de África que se cuela por el Estrecho,  el aire caliente del levante que levanta la tierra y que seca los barbechos. Durante el día el cielo amenaza, es implacable. Pero al atardecer se torna próximo, parece más acogedor, el cielo que protege de Bowles. Para entonces suceden acontecimientos extraños. Entonces —sé que no deja de ser una impresión— parece como si el firmamento, hasta entonces ignorado y lejano, se situase de pronto más cerca de nosotros. La noches ahora son más claras, y parece que las estrellas titilan de otro modo, más limpias y brillantes. Es entonces también cuando una fuerza misteriosa e infalible, o no sé qué ocultas leyes cósmicas, hace que algunos de estos astros eternos que habitan el universo, o miles de sus partículas, comiencen a desprenderse del cielo y vuelen en la lejanía con un fulgor poderoso, como si unas gotas blancas surgieran desde la bóveda celeste, como si el cielo, el universo entero, desparramara sobre el infinito un llanto luminoso y triste. Por eso desde siempre, al menos en el Sur, la tradición, o el pueblo —una y otra cosa vienen a ser aquí lo mismo—, pondría nombre a aquel suceso extraño e insondable nombrándolo como las lágrimas de San Lorenzo, como si fuese el mismo santo el que se hiciese notar de este modo, enseñando su dolor, cuando llegaba la ineludible cita del día diez.
                   Cuando era pequeño, tendría ocho años o así, el verano se convertía en el mejor refugio para mis sueños y aventuras. Pero también llegaba el tedio, inevitable, y entonces no sé que oscuros pensamientos, seguramente fruto del ocio y de la holganza, me llevaban a sospechar que algo misterioso tenía que ocurrir cuando se acercaba el día diez de aquel mes. Yo también creía sentir esa sensación de proximidad del cielo, como si el mismo universo fuese una neblina densa y acogedora que me envolviera al anochecer. Y creo recordar que durante aquellos días calurosos —aquí abajo aún más calurosos— andaba callado y serio, entregado a reflexiones que ahora se me figuran demasiado graves y profundas para esa edad. Ahora, cuando recuerdo todo esto, pienso que toda aquella turbación y aquel silencio tendría que obedecer al secreto influjo del firmamento, que por San Lorenzo aprisionaba la tierra, dejando caer, después de ese abrazo suave, ese llanto inmenso que fluía en forma de nubes, de luces o de estrellas que parecían incendiar la eternidad.
                   Hay cosas que no se olvidan nunca. Como aquel misterio de las estrellas que todavía me sobrecoge, como aquellos veranos interminables, esas vacaciones de la infancia en la ciudad calurosa que a pesar de su aparente desorden también tenían sus normas y sus horarios. Por las mañanas marchábamos los niños a la piscina que había junto al río—la playa verde y apócrifa de nuestros veraneos urbanos—, la mañana entera desfogándonos entre juegos, carreras y zambullidas en ese mar de pega.         Después, el regreso al mediodía a través del barrio, a esa hora un territorio desolado y desierto, cobijándonos en nuestra marcha bajo la sombra fresca de los edificios, y aún así, perseguidos por el aire tórrido y alquitranado que exhalaba el asfalto. Y luego, la casa fresca al llegar, las persianas echadas desde primera hora, una suave penumbra que inundaba aquel espacio y lo preservaba del calor. Todo parecía descansar en un silencio clamoroso y solemne.
         El ajetreo de mi madre durante esa mañana debería de habernos hecho sospechar que algo especial habría de ocurrir cuando mi hermana y yo regresáramos de la piscina. No obstante, a nuestra llegada nos sorprendió la mesa, que ese día se hallaba dispuesta de otro modo, otro mantel, otra vajilla, como cuando las fiestas de Navidad. No tardaríamos en saber de qué se trataba: nos disponíamos a celebrar la nostalgia de una fiesta que nos parecía muy lejana, y, por eso mismo, suficientemente atractiva y misteriosa. Ese día, así había sido el año pasado, y también el anterior y el otro, y así hasta dónde éramos capaces de recordar, nuestra madre pondría sobre la mesa la cazuela de pollo al chilindrón, un manjar insustituible, casi sagrado, un sabor y un aroma que todavía me resultan inconfundibles; y después, el postre más apetecible y exótico que nos cabía imaginar, el melocotón macerado en vino. Lo del vino —el clarete que yo había bajado a comprar esa mañana al Bar Rocío— nos gustaba especialmente, tenía su rito y también su morbosidad, sobre todo por lo que suponía de pequeña transgresión a las normas establecidas.
         Tras esta pequeña celebración, en realidad un breve y aislado recuerdo familiar a un acontecimiento entrañable que estaba teniendo lugar a muchos kilómetros de distancia, nuestros padres nos mandaban a la penumbra de la siesta fastidiosa. Mientras marchábamos a nuestras habitaciones, quejosos y remolones como siempre, ya sabíamos que nuestra madre se entregaría un año más, en esa dulce duermevela del cuartito de estar, al recuerdo de muchas cosas y de muchos tiempos.
         Y entonces yo, al poco, salía de mi dormitorio escapándome de la siesta, que ese día tampoco dormiría, para asistir de nuevo a la magia y al ensueño que a esa hora temprana de la tarde le venía a nuestra madre. Llegaba hasta el cuarto de estar, furtivo y silencioso como sólo saben serlo los niños en trance de aventuras, abriendo levemente la puerta para presenciar este momento único en que a ella se le encendería la mirada con este revoltijo de recuerdos. Así, a través del brillo de unos ojos ligeramente tristes, llegué a descubrir una ciudad pequeña y remota por la que me sentía extrañamente atraído, que en realidad no recordaba demasiado bien, y que ahora sabía que andaba alegre y festiva.
         Vi que sus ojos se volvían más claros y acuosos, y que la misma mirada se perdía en busca de un recuerdo que de algún modo la acercase a todo aquello. Y contemplando esta expresión serena y nostálgica tuve que saber que en la otra punta de España, para mí entonces muy lejos, había una ciudad que ese día había despertado oliendo a albahaca. Ella nos lo había contado muchas veces, pero sólo ahora conseguía imaginármela de pequeña, una niña rubia y escuchimizada, una infancia feliz de gigantes y cabezudos, la procesión que entra en la Iglesia, los danzantes que dan los últimos saltos, los que más cuestan, la música dulce que retumba en las viejas paredes del templo y que arranca las últimas emociones de la mañana. Por su cabeza pasaría todo eso. Y el abuelo, también el abuelo Sebastián, que ya no estaba. En ese instante ella lo echaría de menos como nunca hubiese imaginado, con su risa abierta y sus bromas, y sus paseos por la huerta, y sus partidas de guiñote, y también su guitarra y su copita de coñac después de comer. Yo sabía que era esto lo que le tenía que pasar, porque entonces la mirada se le empañaba del todo y mi madre dejaba escapar unas lágrimas casi imperceptibles, y lloraba un poquito, como el cielo haría después por la noche. El cielo o san Lorenzo, a lo mejor san Lorenzo; a lo mejor es el santo el que llora. Nunca lo sabremos.

José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga

lunes, 15 de julio de 2013

DESDE MI LUCERO en homenaje a Rafael García Serrano





DESDE MI LUCERO

Mirad que le he dado vueltas a todo esto pero aún no consigo entender por qué me hice falangista. Al menos no del todo. Sé que fue la voz clara y recia de José Antonio en La Comedia, cuando lo escuché asombrado y entusiasmado por la radio mientras tomaba unos chatos y unos pinchos en un barecito del Madrid en el que estudiaba, en la Corredera Alta, junto a otros estudiantes navarros. Yo, que era tan joven aún, que ni siquiera asistí a ese acto en el que se inauguraba un futuro en el que muy pocos creían, me uní con el pensamiento y el alma a esos nuevos camisas azules que pronto comenzaron a hablarnos de luceros, y de sueños nuevos, justicia y patria sobre todo, servicio, sacrificios, y un futuro inimaginable.
            Todo esto lo he contado, quizá más veces de las debidas, porque fui escritor (uno dijo una vez que un escritor arbitrario y vehemente, apasionado o irrazonable, “como todo escritor de raza”; pero no nos fiemos que aquel voceras era levantino o murciano, que ya no recuerdo, aunque más bien de la parte de Murcia, seguramente, pues tenía un raro apellido: Campmany); el caso es que fui escritor y no dejaba descansar la pluma ni en los malos tiempos, que vinieron, claro que vinieron, cuando muchas Itálicas fueron “destruidas fulminantemente”.
El caso es que hubo un día, “feliz entre los días”, en que ya embadurnado hasta los topes del falangismo más bravo y fiero que cabe imaginar, sí, pero también muy dulce y generoso como pocos podían suponer, un día en que acudí a la Plaza del Castillo al toque de aquella corneta por una vez melodiosa que nos convocaba a la mejor de las aventuras que pude haber vivido. Yo no me concentré allí para acudir a una guerra civil (que de lo de la guerra civil y de los muchos años que duró se encargaron los comunistas y demás ralea); yo acudí a esa plaza para compartir con los monárquicos con boina (los románticos requetés) un sueño que en ese entonces nos unía y que en ese preciso día de julio solamente era salvar a la Patria del desastre que se avecinaba. Luego paseé por ese otro desastre que fue la guerra y de la que el mismo escritor, ¿murciano?, dijo que fui un empedernido romántico, con mi macuto siempre a cuestas.
            Yo sobreviví a duras penas a aquellos terribles años de guerra. Hubo mucho odio, muchos fusilamientos con piquete o sin él, por libre. Y vino la paz que quería José Antonio. Lo que pasó es que a muchos de los que sobrevivimos a aquella barbaridad, luego, cuando regresó el enemigo a la poltrona sucia del poder de la mano o del guante de un Borbón, a muchos, como a mí, se nos fusiló “a salivazos”.
            Pasó todo eso y pasaron muchas otras cosas. Pero yo vine aquí para contar por qué me hice falangista y es fácil de explicar con lo que sigue. Sé que hace poco, en una revista literaria de Sevilla, publicada en Internet (puede ser La clave cultural), se habla de mí, de Rafael García Serrano, y se recuerda que un día marché con mis dos hijos a misa para rezar por un fusilado que no era José Antonio esta vez, que no era la luz a la que me aferré un día para siempre, hasta que llegó el invierno de mis días, pero que también murió tiroteado defendiendo sus ideas. Era el Che Guevara.
           
 Por eso aquel escritor, posiblemente murciano y de extraño apellido, quizá escribió sobre mí que para ser fanático a RGS “le sobraba la ternura y el amor y la comprensión hacia los que defendían las otras banderas”. 

José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga

jueves, 9 de mayo de 2013

José Mª Antón gana el ‘Luys Santamarina’

un poemario que será publicado por el sello editorial madrileño Vitrubio

José Mª Antón gana el ‘Luys Santamarina’

El poeta leonés afincado en Murcia, JOSÉ Mº ANTÓN  MORLA, ha sido el ganador de la XVIII edición del premio internacional “Luys Santamarina” con " LA URDIMBRE DEL TIEMPO", un poemario que será publicado por el sello editorial madrileño Vitrubio.

Antón es profesor de literatura y la obra ganadora será presentada en la Universidad de Murcia. El jurado del “Luys Santamarina” ha concedido también un primer accesit a  Buscando a Lorca en Nueva York y un segundo a Rituales de claridad y silencio, de los autores Noemí T. Giacomelli, de Barcelona, y Juan Manuel López, de Copenhague (Dinamarca) respectivamente.
El jurado ha estado presidido por el profesor José Luis Martínez Valero y han formado parte del mismo los profesores Julia Muñoz, Bartolomé Marcos, los escritores José Manuel Sánchez del Águila y Soren Peñalver, así como el poeta Eduardo López, presidente de “Pueblo y Arte”.

Esta edición es la primera en la que la Asociación Cultural ADEMÁN colabora en este afamado premio internacional que concede anualmente la Asociación Cultural “Pueblo y Arte” de la localidad murciana de Cieza.

martes, 30 de abril de 2013

Éxito de la presentación de 'El fracaso de la Monarquía' de Javier Castro-Villacañas

El Salón 'Foro Cívico' de la Librería Beta en la céntrica calle Sierpes de Sevilla ha acogido tanto la presentación de la segunda edición de "El fracaso de la Monarquía" (Ed. Planeta) de Javier Castro-Villacañas como la mesa redonda titulada ¿Y después de Juan Carlos I, qué?.


(El autor del libro, Javier Castro-Villacañas)

Tras la introducción del acto por el presidente de la A.C. ADEMÁN -Javier Compás- y ante un público que llenaba completamente el aforo, condujo el acto y moderó la mesa redonda el escritor y abogado sevillano, José Manuel Sánchez del Águila.

Un público variopinto en edad y procedencia, profesores universitarios, alumnos, profesionales libres, curiosos atraídos por el tema y gente de la cultura sevillana, acompañaron a los intervinientes participando además en un interesante debate que se alargó espontáneamente y continuó en la calle.


(Fotografía panorámica de la concurrencia en el Foro de la Librería Beta)

Pudimos ver al presidente de la Asociación Cultural Fernando III departiendo con el profesor Luis F. Rull (Catedrático de Física y miembro del Consejo Editorial de El Mundo) y con el polifacético abogado sevillano, José María Font. Ambos acompañaron al autor y a José Manuel Sánchez del Águila en un acto oportuno sobre un libro imprescindible.


(De izquierda a derecha, José María Font, Sánchez del Águila, Castro-Villacañas y el profesor Rull)

La ampliación de la Democracia, la lucha contra la corrupción y la necesidad de reforzar la unidad de España fueron los principales mensajes transmitidos por Javier Castro-Villacañas que orló su presentación con referencias a los poetas León Felipe, Antonio Machado y Angel María Pascual.

lunes, 22 de abril de 2013

Presentación del libro “El fracaso de la Monarquía”




Estimado/a amigo/a de ADEMÁN:

Nos complace invitarte el próximo 29 de Abril a la presentación del libro “El fracaso de la Monarquía” (Ed. Planeta) del que es autor el abogado y periodista Fco. Javier Castro-Villacañas.

A la intervención del autor le sucederá una mesa redonda que girará en torno a la desafiante pregunta ¿Y DESPUÉS DE JUAN CARLOS I, QUÉ?.

La mesa será moderada por el abogado y escritor José Manuel Sánchez del Águila y, además del autor del libro, contará con la participación del catedrático de la Universidad de Sevilla Luis F. Rull y por el también abogado José María Font.

Adjuntamos cartel con todos los datos.

Día 29 de Abril (lunes)
19’00 horas.
Salón de Actos de la Librería Beta (C/ Sierpes).

Un cordial saludo.

Javier Compás.
Presidente de la A.C. ADEMÁN.

domingo, 20 de enero de 2013

EL JUGUETE NUEVO DE LA DERECHA (José Manuel Sánchez del Águila Ballabriga -*-)



Las derechas están con su Parlamento recién ganado como un niño con juguete nuevo. Creen … que el mundo es ese mundo que se ve con la linterna mágica del Parlamento. Encerrados en el Parlamento se creen en posesión de los hijos de España. Pero fuera hierve una España que ha despreciado el juguete.

                                                           José Antonio en “La victoria sin alas


Era cuando en las facultades de Derecho de España a la actual Teoría General del Derecho (esa disciplina de título tan tronitronante) se le llamaba Derecho Natural. Y los estudiantes más conspicuos, quizá los más avezados, ésos que esperaban entrar en la política y a lo mejor en el poder, se quedaron con eso que aquel jurista alemán, ese tal Carl Schmitt, llamó con gran acierto la "legislación motorizada".

Y parece que eso les gustó, y con eso y poco más se quedaron: la producción normativa industrial, asfixiante, a golpe de leyes y decretos atropellados, lejos del sosiego jurídico de antaño, cuando Savigny concebía el Derecho como expresión del espíritu de los pueblos y cualquier metamorfosis jurídica requería mucha reflexión. Ahora ya entrados en un nuevo siglo, el positivismo precipitado se ha vuelto más feroz si cabe, las normas se recambian a cada momento como neumáticos al gusto de cada partido o de cada idea instalada en el gobierno. Y llegó la derecha tras años de desencanto de gobiernos torpes y descerebrados, cuando las urnas –ese montón de votos que pesan más que los otros- les entregó con una sonrisa meliflua aunque cínica una victoria que al final ha resultado sin alas, todo un desastre, como hemos podido comprobar después.

Llegaron al gobierno, al poder, a los ministerios, pusieron a tope el motor legislativo y comenzaron a hundir la patita en el acelerador; y hundir así aún más a España en la miseria con la que otros gobernantes tan ineptos como éstos le habían inoculado en los últimos años. Con esas leyes y decretos hicieron regresar a este país a la situación más reaccionaria que cabía imaginar, y así posibilitaron que la pobreza y el infortunio llegase a límites insospechados. Un gobierno que ha venido y viene usando a discreción ese juguete tan nuevo y peligroso para suprimir sin empacho beneficios sociales que parecían irreversibles desde el mismo franquismo. Con ese caprichoso juguete legislativo en las manos llegan a decretar sin pudor un despido más o menos libre y, mientras, las cifras del paro escalando puestos de una manera vertiginosa, y sigue la desventura; fustigan a la clase media –precisamente su ingenua cantera de votos-, a la que imponen graves cargas tributarias –nuevo aumento del IVA y de retenciones- y a la que impiden acceder a los tribunales y a la justicia mediante la exigencia de unas tasas verdaderamente brutales pero fáciles de satisfacer por los poderosos. Atacan colectivos profesionales promoviendo incluso su misma desaparición en la práctica. Y mientras todo esto acontece, el español medio, que sufre toda esta miseria y que padece auténtico miedo ante el futuro, contempla como el legislador escandalosamente injusto financia a la banca sin exigir a cambio una retribución con fines sociales; y no solamente eso: la derecha en el poder ampara a las potentes empresas, a las grandes fortunas, los capitales fabulosos a los que no les exige un mayor, especial esfuerzo tributario o de creación de empleo. Todos éstos continúan en su limbo de bienestar y riqueza sin contribuir con sacrificio alguno a superar este tiempo de penuria generalizada. Por el contrario se les facilita el fraude, o al menos la evasión fiscal con apariencia de legalidad; me refiero a las célebres SICAV.

Mientras, las clases más desfavorecidas malviven con unas insuficientes, ridículas ayudas económicas de pocos cientos de euros una vez agotadas las prestaciones por desempleo. Las organizaciones no gubernamentales no han dado abasto este invierno para nutrir con alimentos a miles y miles de indigentes que hace pocos años gozaban de un empleo digno. Otros se refugian en las familias y comparten las humildes pensiones de jubilación de los abuelos. La masiva indignación social y aquellos lamentables suicidios llevaron a tomar medidas ante los millares de desahucios que se venían produciendo por el impago de unos préstamos hipotecarios que la banca fue concediendo irreflexivamente en tiempos en los que, aunque aún fueran de bonanza, ya se adivinaba el caos que había de suceder. Pues en esta España vivimos, en este panorama desolador, mientras los políticos, la derecha, vive atrincherada en el Parlamento.

            Y mientras todo esto acontece, cada día aparece un escándalo nuevo a babor y a  estribor. Los partidos políticos y los sindicatos están descalificados moralmente ante la gravedad de la corrupción generalizada, ese fango hediondo en el que llevan nadando años y años. La corrupción, la malversación, el saqueo, como telón de fondo de la vida diaria española. Es tal ya su magnitud que corremos el peligro de acostumbrarnos a ella, como si entre las funciones habituales de los políticos se encontrase la de meter mano en la caja

            ¿Y qué hacemos ante este desolador, indecoroso escenario de pobreza y corrupción? Desde luego que no se nos podría ocurrir sumarnos a las movilizaciones de perroflautas, ociosos y afines instigados por comunistas al mejor modo soviético; los mismos que disfrazados de izquierda plural lanzan la turbamulta a las puertas de las sedes de determinados partidos –con graves y racionales indicios de corrupción, eso es cierto- pero que del mismo modo, se abstiene de promover concentraciones idénticas ante las sedes de una izquierda que ha protagonizado (los socialistas), o en todo caso, amparado con su apoyo en pactos de gobierno (los comunistas), uno de los mayores escándalos de corrupción producido en los últimos años: Andalucía y sus corrompidos ERES.

            Ése no puede ser el camino, obviamente, entre otras cosas porque sería ir de la mano o a rastras de otro club de políticos (por mucho que se camuflen) que, cuando ha tenido gobierno y poder no ha dudado en ejecutar sucios actos de corrupción y saqueo de dinero público. Tampoco vamos a promover la deserción para el que puede escapar –escapad, gente tierna- aunque esta tierra esté enferma, parafraseando a Juan Manuel Serrat. Porque tiene que haber una solución, tenemos que buscarla, hacer lo que sea para salir de este despropósito al que nos está llevando la derecha con sus leyes brutales. Tenemos que cansarlos con nuestras palabras, con nuestras denuncias, inundar las redes sociales de nuestras más que fundadas quejas y de nuestro asco, levantarles las caretas, quedarnos con sus caras, no dejar de denunciar toda esta barbaridad, este atropello social que venimos soportando inermes. Porque estamos hartos de esos chicos que disparan miseria con sus juguetes; porque, como dijo aquél, … fuera hierve una España que ha despreciado el juguete.

(*) Abogado y escritor