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viernes, 18 de julio de 2014

CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal


 

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones Fernando III y Ademán.

Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.

Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.

Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".

El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".

Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.

El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".

Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.

Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014


lunes, 22 de abril de 2013

Presentación del libro “El fracaso de la Monarquía”




Estimado/a amigo/a de ADEMÁN:

Nos complace invitarte el próximo 29 de Abril a la presentación del libro “El fracaso de la Monarquía” (Ed. Planeta) del que es autor el abogado y periodista Fco. Javier Castro-Villacañas.

A la intervención del autor le sucederá una mesa redonda que girará en torno a la desafiante pregunta ¿Y DESPUÉS DE JUAN CARLOS I, QUÉ?.

La mesa será moderada por el abogado y escritor José Manuel Sánchez del Águila y, además del autor del libro, contará con la participación del catedrático de la Universidad de Sevilla Luis F. Rull y por el también abogado José María Font.

Adjuntamos cartel con todos los datos.

Día 29 de Abril (lunes)
19’00 horas.
Salón de Actos de la Librería Beta (C/ Sierpes).

Un cordial saludo.

Javier Compás.
Presidente de la A.C. ADEMÁN.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Reseña de la conferencia "Las Campañas de Dionisio Ridruejo" en Sevilla

Con el salón principal del Excmo. Ateneo de Sevilla practicamente lleno, tuvo lugar el pasado día 9 de Noviembre el Acto Cultural en recuerdo a Dionisio Ridruejo organizado por las asociaciones culturales ADEMAN y Fernando III.

Intervinientes en el acto
Abrió el acto el vicepresidente del Ateneo, don Miguel Cruz Giráldez quien cedió posteriormente la palabra al profesor don Jose Manuel Cansino el cual, en una brillante, documentada y amena disertación, enmarcó la figura del poeta en su tiempo y sus controversias.

Aquilino Duque
 Posteriormente tomó la palabra el insigne escritor don Aquilino Duque, amigo personal del homenajeado,  el cual versó en una ponencia prolija y trufada de vivencias personales, la poliedrica personalidad del poeta soriano.

Aquilino Duque
 Concluyó el acto con un interesante coloquio a cargo de los ponentes y asistentes al acto.



Se adjunta enlace al audio completo de las conferencias y breve acompañamiento gráfico.

miércoles, 8 de agosto de 2012

El atril de economía del profesor Cansino. Sanidad pública olímpica

Sanidad pública olímpica; por José Manuel Cansino


«La llamada de atención que hizo Boyle al sacar a escena a la sanidad pública justo cuando su supervivencia está fuertemente amenazada por la crisis, convive con la demagogia política»
«El Estado del Bienestar no ha existido siempre y por esa                    razón cabe preguntarse si durará ‘eternamente’»
7 Agosto 12 - - José Manuel Cansino
Si no fuese por lo grave del asunto, este artículo podría recordar a un chiste en el que –pongamos por caso– un británico, un sueco y un español de comienzos del siglo XIX viajan a través del tiempo y se dan de bruces con la reciente ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres.

En mitad de su aturdimiento contemplan el espectáculo sobre el que reflexionarán los días posteriores.

Así, ayudados por solícitos intérpretes, se preguntarán por la escena en la que unas señoras uniformadas –enfermeras le aclaran los intérpretes– bailan junto a unas camas de hospital en las que unos niños saltan jubilosamente. Es el homenaje a la sanidad pública que ha querido tributar Danny Boyle, vuelven a aclarar los intérpretes acerca de la escena incluida en el evento por su director.

El británico, el sueco y el español con el rostro demudado en sorpresa se miran y, cada cual en su lengua materna se preguntan, ¿la sanidad qué?

Pública, les aclaran, la sanidad pública. El Estado garantiza la sanidad pública gratuita. Ustedes saben, el Estado del Bienestar, en fin, que si usted enferma, puede acudir a un centro de salud pública y allí le atienden gratuitamente.

La sorpresa ahora es doble. La de los ciudadanos decimonónicos «teletransportados» que no entienden cómo la corona (así se lo han traducido) paga la asistencia sanitaria de todo el mundo, y la de los traductores que no salen de su asombro al contemplar cómo unos tipos se sorprenden ante el hecho cotidiano de que el Estado financie la atención sanitaria.

Charles Wolf aclaraba esta escena en su libro «Mercados o gobiernos. Elegir entre alternativas imperfectas», traducido al español por el Instituto de Estudios Fiscales en 1995.

Wolf explicaba que la demanda de bienes públicos por los ciudadanos tenía un componente diferente de la demanda de bienes privados. La diferencia tal consistía en que los ciudadanos estaban convencidos de que tenían derecho a la asistencia pública, desde la cuna hasta la tumba y que tal derecho era consustancial a su condición de ciudadano.

Sin embargo, no sólo la sanidad sino también la educación pública, la prestación por desempleo o el resto de prestaciones, son aportaciones del siglo XX. El Estado del Bienestar o el estado providencia –los adjetivos nos son inocentes– no ha existido siempre y, por esa razón, cabe preguntarse si durará «eternamente».

Efectivamente y centrándonos en el caso de la sanidad, por ser el caso elegido por Danny Boyle para «su» ceremonia de inauguración, sólo se implantó en el Reino Unido tras el impulso del Informe Beveridge presentado en 1942.

En el caso de Suecia, el origen del Estado del Bienestar se retrotrae a 1918 con la nueva Ley de los Pobres. Finalmente, en el caso de España, la Seguridad Social (sobre la que se desarrolló nuestro actual Sistema Nacional de Salud) arranca sustancialmente en 1938 con el Fuero del Trabajo y continúa en 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social.

Además, no sólo la sanidad pública universal es una herencia del siglo XX sino que es ideológicamente de origen muy variopinto. Así, en el caso británico, las aportaciones previas del conservador Benjamín Disraeli resultan cruciales para entender cómo se llega al Informe Beveridge. En Suecia, la aludida ley de 1918 fue aprobada por un Gobierno de coalición entre liberales y socialdemócratas.

Por último, la Seguridad Social española hay que atribuirla al sector falangista de Régimen franquista, destacando las figuras de los ministros Pedro González Bueno y José Antonio Girón.
Un relato similar hubiéramos podido hacer si los ciudadanos decimonónicos «teletransportados» a la Londres olímpica, fuesen franceses, antiguos prusianos (hoy alemanes), italianos o irlandeses.

La llamada de atención que hizo Danny Boyle  al sacar a escena olímpica a la sanidad pública justo cuando su supervivencia está fuertemente amenazada por la crisis económica, convive con la demagogia política con la que demasiados políticos se exhiben ante su electorado conscientes de que –como decía Wolf– este entiende que la sanidad pública es consustancial a su condición de ciudadanos.

La sanidad o el conjunto de prestaciones del Estado del Bienestar (terminología anglosajona) o providencia (terminología francesa), como toda obra humana es perecedera. Es cierto que el envejecimiento de la población europea la hace financieramente difícil de sostener. Pero, no es menos cierto, que en el momento de su origen, la II Guerra Mundial se había llevado por delante a millones de ciudadanos en edad laboral y con ellos, reducido la tasa de natalidad de los años venideros.

Sorprende que nadie hable de favorecer la natalidad como política crucial de cualquier país. Quizá porque olvidemos –como dice Wolf– que este «derecho», como cualquier otro, hay que pagarlo y bien gestionarlo si queremos mantenerlo.


José Manuel Cansino
Profesor titular de Economía de la Universidad de Sevilla

viernes, 6 de julio de 2012

Lecturas al sol (III)

SEVILLA NUESTRA    por Javier Cortés Lucena
El profesor Cansino durante la presentación de su libro en la Fundación Cruzcampo
"La Economía Fingida"; Menudo libro 

Permítanme recomendarles para este verano el magnífico libro de mi buen amigo José Manuel Cansino titulado La Economía Fingida de editorial Paréntesis.

José Manuel Cansino Muñoz-Repiso es profesor en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla, donde desarrolla desde hace años una magnífica labor docente y de investigación en el Departamento de Teoría Económica y Economía Política.

Mi querido amigo ha tenido la genial ideal de narrar de manera sencilla y divertida como hemos pasado de una España derrochadora y opulenta que se creía rica a una España pobre y gris, que ya no es orgullo de los mercados internacionales, y por ende que sucumbe a pasos agigantados a medida que la crisis se hace más virulenta.

Hacía falta un libro como éste para explicar de manera amena, coherente y veraz las causas que han provocado la recesión económico-financiera que hoy padecemos y que tardaremos muchos años en dejar atrás. Es gracioso leer los artículos de los analistas de siempre explicando la ruina que hoy padecemos y que, eso no lo dicen, nunca intuyeron. El autor sí.

Quien ha leído mis artículos sabe que soy un fiel defensor de la desaparición del estado de la autonomías, al menos tal y como lo conocemos en la actualidad, y siento verdadera satisfacción y orgullo saber que mi amigo Cansino opina de igual modo. Denuncia la creación de un conglomerado de instituciones y administraciones disgregantes que en el mejor de los casos sólo se hayan multiplicadas por diecisiete. En el texto se tratan cuestiones muy interesantes sobre la influencia que tienen, en el bolsillo de los españoles, las decisiones que se toman en los mercados financieros sitos allende nuestras fronteras.

Es un libro dirigido a cualquiera, no es un libro sólo para economistas que también. Es un magnífico relato, un magnífico regalo y una magnífica obra que aún siendo sencilla y escueta resulta imprescindible. Mi más sincera enhorabuena al profesor Cansino.                                                                                                                                                                                                                  Enlace para comprar el libro:                                                                                 http://www.parentesiseditorial.com/LA-ECONOMIA-FINGIDA-isbn-9788499191843.html

viernes, 22 de junio de 2012

El atril de economía del profesor Cansino.


La Administración. Reforma pendiente


José Manuel Cansino.   Las etapas de crisis son una eficaz coartada para poner en marcha reformas que contaban con partidarios mucho antes y en contextos diferentes a las crisis que, finalmente, las posibilitan.
Todas las puestas en marcha en los últimos dos años en España tenían sus defensores cuando todavía apenas nadie sabía que era una hipoteca 'subprime'.
El sistema de pensiones, la reforma del mercado laboral, las fusiones bancarias, la introducción de fórmulas de copago en el sistema sanitario, para todas ellas se puede encontrar documentos pro reforma y expertos que las invocaban como inaplazables.
Sin embargo, en el menú de reformas pendientes había una con especial juventud y, de momento, inédita a diferencia de las otras que ya se han abierto un hueco a propósito o gracias a la crisis.
Me refiero a la reforma de la Administración del Estado. Particularmente la necesidad de revisar el desarrollo del Estado de las Autonomías.
Hasta hace poco, el mero cuestionamiento de su deriva era un anatema en la Universidad o Academia española y en los medios de comunicación de masas. Cuestionar la bondad del Estado de las Autonomías suponía para quien se atrevía, quedar extramuros de los detentadores de la 'verdad' científica. Lo digo porque lo digo, lo digo porque lo sé.
En el primer ámbito había hecho fortuna la falacia de que cualquier competencia estatal, una vez cedida a las comunidades autónomas, era inequívocamente gestionada más eficazmente.
Un razonamiento más elaborado pero igualmente falaz venía a decir que el Estado de las Autonomías había contribuido al desarrollo económico porque uno y otro habían coincidido en el tiempo. Algo que cualquier económetra habría invalidado recordando que la correlación estadística no implica causalidad. Sería tanto como decir que dado que el desarrollismo en la España de los 60 coincidía con un estado autoritario, el estado autoritario era bueno para la sociedad.
No fue hasta la década de los 90 del siglo XX cuando un grupo amplio de intelectuales y algunas voces de los 'mass media' comenzaron a denunciar el despropósito del Estado de las Autonomías.
Economistas como Juan Velarde, Leopoldo González, Roberto Centeno, Juan R. Calaza o periodistas como Enrique de Diego, Eduardo García-Serrano, Romualdo Maestre, Carlos Herrera, Javier Castro-Villacañas o César Alonso de los Ríos, comenzaron esta rebelión frente al 'wishful thinking' autonómico.
Esta denuncia se hacía con el paraguas argumental irreprochable de que cualquier sociedad democrática y madura, tiene perfecto derecho a replantearse de vez en cuando si la organización administrativa del Estado debe mantenerse o revisarse para mejor atender las demandas ciudadanas.
Pero incluso contando ya con defensores, la defensa de esta reforma era previa a la crisis financiera actual como lo eran la del sistema de pensiones, la laboral, la sanitaria o cualesquiera otras. La diferencia crucial es que ésta aún no se ha abordado.
No obstante, el rescate del sistema financiero de España ha servido para dar una vuelta de tuerca de favor de su inmediata puesta en marcha.
Efectivamente, el informe del FMI cuya publicación precipitó la petición de rescate una vez fracasado el intento de que el Banco Central Europeo comprase masivamente deuda española y ante la inminencia del segundo referéndum griego, el informe decimos, señaló que el 30% del sistema financiero español era el que contenía el 70% del crédito afectado por la crisis inmobiliaria. Ese 30% eran, esencialmente, las cajas de ahorro; unas instituciones cuya gobernanza las había puesto doblemente al servicio de los gobiernos autonómicos.
En primer lugar al forzar operaciones de crédito económicamente inviables que se aprobaban por razones clientelares y así mantener empresas ruinosas pero con fuerte implantación local y bolsa de votos.
En segundo lugar como mecanismo de la denominada 'concertación social' o manera de comprar voluntades entre sindicatos, empresarios, sociedad civil y veteranos conmilitones a los que se otorgaba un retiro dorado por los servicios prestados.
Así que ahora, el descrédito de la clase política se suma al de las Administraciones Autonómicas (mucho menos valoradas que la administración general y la local) por su corresponsabilidad en la crisis del sistema financiero español.
Es este el momento de abordar la reforma de la organización territorial del Estado; que si bien no es la única responsable de la crisis económica. Sí tiene una responsabilidad no pequeña en la explicación del rescate de las cajas de ahorro. 

lunes, 2 de abril de 2012

Empleo, Renta y Administración Eficiente


Empleo, Renta y Administración Eficiente, por José Manuel Cansino

«Es posible que un gobierno socialista con el apoyo de la coalición comunista, juegue a ser el ‘enfant terrible’ de las autonomías, pero la Ley de Estabilidad habilita al Gobierno a cerrar el grifo»
Crear una «banca pública»              –trasnochada para los expertos– excede las competencias de la administración autonómica
2 Abril 12 - -
Pedir a la Administración Pública que resuelva todos los problemas económicos sólo tiene sentido en una economía de planificación central. Así pues, desde la caída del muro de Berlín en 1989 y la descomposición del bloque soviético, seguir poniendo las esperanzas de recuperación económica en el sector público es un error de partida, particularmente en aquellas economías en las que el sector privado es el actor económico principal.

Eso es lo que ocurre en España y Andalucía. La proyección de la OCDE para 2013 es que el sector público español represente el    39,7% de nuestra economía, cifra que con ser importante, deja el 60,3% restante en manos privadas.



¿Podemos entonces decir que al próximo gobierno autonómico de Andalucía sólo podrá exigírsele resolver el 40% de los problemas económicos que azotan la región? Sería un razonamiento tramposo, como también lo sería atribuirle toda la responsabilidad.

Sobre lo que sí se debe poner el énfasis es en tres retos acuciantes en materia económica: la creación de empleo, la mejora en la renta per capita andaluza y en el logro de una Administración Pública eficiente. Ninguno de estos retos son nuevos salvo acaso el último al haberse instalado mayoritariamente en la sociedad –de derechas y de izquierdas– la sensación de tener una Administración autonómica salpicada por la malversación de caudales públicos.

Pocas dudas hay a la hora de señalar que el primer problema económico de la región es el de los 1.250.000 parados que arroja la Encuesta de la Población Activa. Un dato que, cuando se estiliza, se muestra más crudamente, pues la tasa de paro del 31,23% en Andalucía supera en más de 8 puntos la media nacional, ¡y en más de 20 puntos la media de la Europa de los 27!

Asociado con el problema del desempleo está el salario medio que cobra un trabajador en Andalucía (1.497/mes), y que se sitúa en los últimos lugares del «ranking» nacional. No sólo hay más parados en Andalucía sino que los que tienen la suerte de trabajar lo hacen a cambio de sueldos más bajos. Si durante los años del «boom inmobiliario» el mileurista era un estigmatizado, hoy día es motivo de envidia para muchos empleados. Detrás de esto no es difícil encontrar como causa, los pobrísimos resultados arrojados para la educación en Andalucía por el Informe PISA.
El tercer reto es el de conseguir una Administración Pública eficiente que, necesariamente, tendrá que hacer lo mismo o más, con menos.



De entrada, el nuevo gobierno regional tendrá que reducir el déficit desde el 3,22% del año pasado al tope del 1,5% para este año fijado por el Ministerio de Hacienda. Es posible que un gobierno socialista con el apoyo de la coalición comunista, juegue a ser el «enfant terrible» de las autonomías españolas pero la Ley de Estabilidad Presupuestaria habilita al Gobierno de la Nación a cerrar el grifo de las transferencias (los anticipos a cuenta) y a nombrar interventores llegado el caso. Así pues, una hipotética política expansiva de gasto a lo keynesianismo rancio, apenas tendrá recorrido en esta legislatura.

El gobierno tendrá que hacer frente también al pago de la deuda con sus proveedores. Una deuda que, en el caso del Servicio Andaluz de Salud, va camino de eternizarse.
En auxilio de esta angustia presupuestaria aparece la posibilidad de recurrir al instrumento de financiación que permitirán los «hispanobonos», esto es, el atajo a través del cual la deuda pública autonómica –calificada al nivel del bono basura para no pocos analistas– podrá encontrar compradores en los mercados de deuda al emitirse con la garantía del Estado español. Este es el escenario apresurado al que se tendrá que enfrentar un previsible gobierno de socialistas y comunistas que vendrá marcado por las reticencias de buena parte de estos últimos que ya dejaron sus exigencias por escrito ante notario. Es en ese documento en el que debemos detenernos para hacer alguna previsión sobre la gobernabilidad de los próximos cuatro años.

En primer lugar, la Ley de Renta Básica e Inclusión Social que exigirá la coalición comunista, obligaría a un desembolso presupuestario muy elevado salvo que nazca vacía de contenido al definir al grupo de beneficiarios de manera muy restrictiva.

La Ley Integral de Agricultura y Soberanía Alimentaria, en lo que de trasfondo tiene de haberse propuesto a raíz del último acuerdo de la Unión Europea con Marruecos, excede de las competencias de la Junta de Andalucía puesto que la política comercial exterior está residenciada en la Unión Europea. Es poco previsible que esta ley, de salir adelante, tenga contenido sustantivo.
Camarada Sánchez Gordillo
La demanda de crear una «banca pública» en Andalucía –trasnochada para los expertos económicos pero aplaudida por miles de ciudadanos– también excede de las competencias de la Administración autonómica. Otra cosa es que tan pomposo nombre acabe atribuyéndose a una suerte de Agencia Pública del tipo IDEA convertida en expendedora de subvenciones y créditos baratos. En este caso se estaría al resultado del marketing político pues, técnicamente, no podría hablarse de «banca pública» para referirse a una entidad que no puede «crear dinero». Lo que no sería cosmética y sí tendría sustancia política y presupuestaria, sería la aprobación de la «Carta de Derechos de la Ciudadanía» que convertiría derechos como el de acceso a la vivienda, en derechos subjetivos exigibles ante la Administración Pública. Si esta demanda del compromiso ante notario del candidato comunista sale adelante, el colapso presupuestario está servido. Si no hay recuperación económica rápida en los próximos años, y nada hay que apunte en sentido tal, es posible que retos tan cruciales como el empleo, la renta o la gestión correcta del dinero de todos sean eclipsados por una triada de «antis» rancia: anticlericalismo, antiamericanismo y antinuclearimo. Pero, esta historia, ya nos la conocemos.
José Manuel Cansino
Profesor Titular de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

lunes, 13 de febrero de 2012

REPORTAJE GRÁFICO DE UNA NOCHE MÁGICA

El pasado jueves 9 de Febrero la Asociación Cultural Ademán organizó un acto cultural con motivo de la reciente celebración del centenario del nacimiento del gran escritor gallego Álvaro Cunqueiro.

 Además de las primeras figuras de nuestras letras, Aquilino Duque y Rivero Taravillo, se dieron cita referentes de la escritura, la economía, el periodismo y las gastronomía en un sencillo pero mágico acto literario.

A pesar de una inoportuna amidgalitis que le impidió estar en cuerpo, el gran escritor peruano Fernando Iwasaki quiso estar en alma y envío un texto emocionante y evocador que fué leído por el presidente de Ademán así como otro texto del escritor Francisco Díaz, que reproducimos en la entrada anterior de este blog.

 
Aquilino Duque durante su exposición bajo la atenta mirada del escritor, crítico gastronómico de El Correo de Andalucía y enólogo Javier Compás y el periodista y escritor Francisco Correal

 Tras la bienvenida y presentación del acto, el presidente de Ademán, Javier Compás, dio lectura de un escrito enviado para la ocasión por el escritor y columnista de ABC Fernando Iwasaki. Tras lo cual intervinieron los otros dos escritores invitados al acto, Antonio Rivero Taravillo, que conmovió  a los presentes con su emotiva lectura del relato de Cunqueiro, Tristán e Isolda, y Aquilino Duque, impagable en sus narraciones de anécdotas e historias vividas.
El escritor y genealogista Fernando de Artacho, el jurista Miguel Angel Loma y Antonio Brea, director teatral y escritor.

Según reza el tópico galáico: Las Meigas haberlas, haylas, y  fueron convocadas por la Asociación Cultural Ademán en el Lar Gallego -dónde si no- para homenajear a uno de los más grandes de nuestra literatura. Homenaje que había de hacerse reuniendo las dos vertientes donde convergen la magia imperecedera de Cunqueiro: las letras y el yantar.

El escritor y jurista Jose Manuel Sáchez del Aguila acompañado de su esposa. En segundo plano Jesús Mirón, agricultor y político junto al gastrónomo y periodista Fernando Huidobro.
Francisco Correal, escritor y periodista que recogió el acto para Diario de Sevilla junto a Aquilino Duque
El Profesor de economía aplicada y escritor Jose Manuel Cansino en primer plano junto a Artacho, Loma y Brea.

El escritor, traductor y poeta Antonio Rivero Taravillo durante su emocionante y sentida intervención

El crítico gastronómico de ABC , Eusebio León, junto a Correal siguen atentamente las palabras de Duque

La cena servida por el Lar Gallego de Sevilla habría hecho feliz al homenajeado, menudearon la empanada gallega, el pulpo a feira, unos sabrosos mejillones y berberechos y un nutritivo lacón con grelos, todo ello regado por un extraordinario blanco Viña Costeira de Ribeiro y un ribeiro tinto que no le fue a la saga, con la tarta de Santiago ardió la tradicional queimada, sonó la gaita y los invitados brindaron en pie.


En primer término y con chaleco de cuadros el escritor y empresario hostelero Enrique Becerra.
El servicio y las viandas del Lar Gallego de Sevilla fueron inmejorables


Literatura y gastronomía se dieron la mano en la biblioteca del Lar Gallego de Sevilla, revestido de comedor para la ocasión, en una noche de magia celta donde estuvo presente el espíritu cunqueriano del genial escritor y donde no faltaron incluso algunos momentos de intensa emotividad, gracias al parlamento de los escritores invitados y a la sentida interpretación de un gaiteiro.


Emotivo momento del brindis y conjuro por la memoria imperecedera de Alvaro Cunqueiro con el empresario y militar en la reserva Juan María del Pino.

Mención especial merece la colaboración de la prestigiosa bodega gallega Viña Costeira que aprovisionó la cena con sus mejores productos gracias a los cuales la noche transitó por la senda del embrujo gallego

Mientras se prepara la reconfortante queimada, el gran gaiteiro Antonio D. Fornella deleitó a los asistentes con música tradicional gallega
La noche fue un momento de animada tertulia cultural, donde se habló de literatura, de vino y gastronomía gallega, del ingenio de Cunqueiro y del olvido de muchos de nuestros grandes escritores como él.
  1.  Ademán.
 
 Momento de la preparación de la queimada con la música evocadora de la gaita gallega

lunes, 9 de enero de 2012

Entrevista con Jose Manuel Cansino en ABC de Sevilla

Sevilla / la última de... Jose Manuel Cansino, doctor y profesor de Economía

«La crisis ha convertido a los países periféricos en colonias democráticas»

Autor de una decena de libros y de una treintena de artículos científicos, este profesor de la Hispalense nos habla de las medidas económicas venidas y por venir tomadas para luchar contra la crisis

Día 08/01/2012
«La crisis ha convertido a los países periféricos en colonias democráticas»
Jose Manuel Cansino, doctor y profesor de Economía
—Parece que las medidas han sido sorprendentes. Sobre todo aquellas que han subido impuestos.
—Esas son las más sorprendentes, habida cuenta de los compromisos electorales del PP. La primera en la frente.
—Se asegura que el IRPF se pondrá al nivel de Suecia. Y no somos ricos como los suecos.
—Vamos a tener que pagarlo porque no nos podemos ir a Suecia. Los impuestos más altos son los que gravan a las rentas menos móviles, o sea aquellos españoles que no pueden residir en las Islas Caimán e ir y venir todos los días.
—Y se da por seguro de que el IVA subirá en marzo…
—Dicen que no. Que harán un ajuste de 21.000 millones de euros. Pero creo que tocarán el IVA porque es de los más reducidos de la Unión. Y de algún lado tendrán que sacar esos 21.000 millones de déficit.
—En cualquier caso, subir impuestos no facilita la creación de empleo. Parece que recortamos y tributamos para pagar deudas, pero no para crear empleo…
—Esa es la realidad. Pagamos los platos rotos y hay que entender que si se suben los impuestos y se reduce el gasto la economía se retrae. Y eso además alerta a los mercados internacionales y al prestigio de nuestra solvencia. Pasar del seis por ciento al ocho se paga en términos de solvencia.
—Una de las medidas más aplaudidas fue el no pagar IVA hasta no cobrar la factura. ¿Por qué no se pone en marcha?
—No lo sé. Porque el compromiso era hacerlo. Es un grave error no hacerlo. No poner en marcha estas medidas significa seguir asfixiando a toda la pequeña y mediana empresa. Se les sigue pidiendo a los autónomos y pequeños empresarios que actúen de prestamistas. Eso no hay quien lo soporte.
—¿No le parece obsceno lo que cobran altos directivos bancarios procedentes de cajas que fueron ayudadas con dinero público?
—Lo que me parece obsceno es que la junta de accionistas se los haya permitido. Yo nunca compraría una acción de una empresa que premia la mala gestión.
—¿Cree que los recortes a partidos, sindicatos y políticos son suficientes?
—El 20 por ciento es insuficiente. Son administraciones públicas paralelas que tenemos que financiar del presupuesto.
—Lo que no se le puede negar a este gobierno es determinación. Claramente algunas de estas medidas se podrían haber tomado antes…
—Esa determinación no se ha hecho efectiva en el origen de la desviación presupuestaria, que no es otra que el gasto galopante de las autonomías.
—Sorprende también que el ministro De Guindos diga que si las medidas no las tomaba el gobierno, desde Bruselas nos iban a obligar a tomarla. ¿La soberanía se mide en euros?
—La soberanía ahora mismo es un privilegio que solo se pueden permitir los ricos. Y los países periféricos somos colonias democráticas.
—¿La economía de la Universidad goza de buena salud?
—Me imagino que estará como la de cualquier administración pública: pasando bastante frío.
—Pero se clama por los recortes en I+D y en investigación…
—Sí, pero a pesar de todo la eficiencia amortigua el ajuste en investigación.
—¿Hay presupuesto para mantener abiertas en Andalucía diez universidades?
—En mi opinión no. Y hay que pensar en una nueva definición de los campus. El campus de Andalucía Tech, Málaga-Sevilla, pone de manifiesto que es posible ganar calidad con menos universidades y campus situados en ciudades diferentes.
—Lo que parece que no tiene solución es la Biblioteca del Prado…
—Sé poco de ese tema. Tan sólo por la prensa. Pero entiendo que esa biblioteca es necesaria para la vida universitaria sevillana.
—¿Qué pierde más en ese tema la Hispalense: dinero o prestigio en la ciudad?
—Perdemos prestigio.
—Volvamos al principio. Todos decimos que de esta crisis saldremos. Pero nadie dice cómo saldremos. Se atreve usted a pronosticar qué seremos después de esta crisis…
—Más viejos. Y hablaremos chino mandarín.

La Uve doble

lunes, 12 de diciembre de 2011

Entrevista en La Razón al profesor José Manuel Cansino. Autor de "La Economía Fingida"

11 Diciembre 11 - - N. Acedo Castelló
SEVILLA- Entre las causas de la crisis que vivimos está para José Manuel Cansino la «popularización de la especulación». Y se explica: «Aquí todo el que tenía un poco de dinero sobrante compraba sobre plano y ‘daba el pase’ antes de que llegara el momento de subrogar la hipoteca, vendiendo la vivienda que había comprado por un 15 o 20 por ciento más del dinero que le costó. La especulación se multiplicó, la banca se enladrilló y ahora tiene créditos incobrables. Mientras está ocupada en salvarse de la quema, a lo último a lo que está dispuesta es a dar créditos». Es un profesor vocacional que está acostumbrado a hacerse entender en materias complejas. He aquí una muestra:

–En ese contexto, ¿cuáles cree que son las principales debilidades de la economía andaluza?

–Andalucía parte con una tasa de desempleo estructural muy alta. Además, existe una demonización del concepto de empresario que llega hasta el punto de que nos hemos tenido que inventar un término nuevo como es el de emprendedor, internacionalmente inexistente, porque nadie quiere que se le estigmatice como «empresario-sinvergüenza». Cuando pregunto en un clase de Empresariales cuántos quieren serlo, levantan la mano no más del 3%. Esto es parte de la explicación de lo que pasa en Andalucía. Desde el lado de la formación, si miramos los informes PISA que publica la OCDE, la preparación de quien no ha llegado a la Universidad es, en términos comparativos, de las peores en relación a nuestro entorno. Y lo es en particular en aquellos aspectos técnicos que luego son los que mandan en las empresas. Ya en la Universidad, ninguna andaluza está entre las 100 primeras del ranking de Shangai, el más reputado. Sin embargo, desde Gran Bretaña o Portugal vienen aquí a contratar a médicos y enfermeras, desde Alemania o Noruega ingenieros... Es decir, a pesar de todo, se nos considera bien preparados.
–Hay buenos profesionales pero no tejido empresarial real...

–Quien está cualificado no piensa en montar una empresa. Esto afecta incluso al conjunto de Europa en algunos aspectos. Si se mira el ranking de las principales empresas en EE UU, aparecen Microsoft, Apple, Google... ninguna existía hace 75 años. Muchas son «empresas garaje» que montaron jóvenes y que ahora son líderes mundiales. En Europa las grandes empresas son las mismas de hace 75 años: Siemens, BMW.... En Andalucía las que dicen liderar el cambio como Abengoa o Airbus Military son también las mismas y no son capaces de dar trabajo a todos los demandantes.

–¿Considera que la Junta ha logrado el cambio de modelo productivo que propugna José Antonio Griñán?

–Ése es un lenguaje tramposo que procede de la segunda mitad del siglo XIX. La Administración pública se cree que todavía puede planificar el modelo económico y esto es una gran mentira. Una Administración en una economía de mercado no puede planificar un modelo energético ni económico. Si alguien quiere hacerlo, tiene que modificar las reglas del juego. Estamos en un sistema de mercado, no en el de dirección central que cayó a finales de los 90. No se puede hablar en esos términos sólo porque suena bien, ya que se está engañando. La Junta no puede cambiar de modelo ni le corresponde hacerlo.

–¿Cuál debería ser su papel?

–Doble, en mi opinión: facilitar la creación de empresas, porque el mercado nacional se ha fragmentado en un proceso inverso al que se ha recorrido en Europa; y ordenar la actividad. Cuidar aspectos dañinos como los efectos contaminantes, los abusos laborales... Pero la Junta no puede decidir qué se puede o no producir y con qué tecnología. Eso lo hacen las empresas, que son también las que deben captar las oportunidades de negocio, y a las que la Junta tiene que abrir puertas. Extenda es un ejemplo de parte de la Administración que funciona muy bien, tanto en el criterio de financiación, como en el de cómo ayudar a las empresas. Presta un buen servicio, se conoce los sectores, te lleva a las ferias internacionales propias del producto que intentas comercializar, te enseña a negociar... Lo hace, pero cobra, y la empresa lo valora porque paga una parte. Por contra, un ejemplo de algo que no funciona es la certificación de calidad ambiental que concede el Instituto de Tecnología de Andalucía. La empresa obtiene algo positivo para su imagen corporativa y subvencionado. Eso es una economía fingida e irreal. Si lo tuvieras que pagar no lo harías. De otro lado, en Andalucía tenemos una Administración obsesionada por ideologizar, éste es su principal objetivo. Con la sanidad, con la educación, con la cultura... No se puede utilizar el dinero de la gente para eso, en lugar de prestar servicios de calidad. La Junta está para administrar los recursos que los andaluces pagamos con nuestros impuestos y esfuerzo, no para repartir ayudas con ese fin.

–¿Cambiaría algo en la relación del Ejecutivo regional con el mundo empresarial?

–Hay empresas que están más preocupadas por ver a quién conocen o a quién tienen que llegar en la Administración para conseguir un contrato, que en presentar una buena oferta. Esto es malísimo para el sistema productivo porque hace que las empresas no sean competitivas. No se puede ignorar que aquí, además de una buena oferta, tienes que tener capacidad de influencia si tu cliente final es la Administración. Pesa mucho más la preocupación por hacer «lobby», que el que un producto o servicio sea competitivo. Eso es letal porque hemos malacostumbrado al sistema productivo. Un modelo así, protegido de la competencia, no puede salir fuera porque, influencias aparte, tu producto no es bueno.

–¿El sector público andaluz está sobredimensionado?

–Hay un ejemplo claro: cuando sale el Decreto de reordenación del sector público, ¿cuántas fundaciones y empresas públicas desaparecen? Más del 50 por ciento. Prueba evidente de que se podía prescindir de ellas. Existía un entramado tipo «tela de araña», donde había quien vivía del dinero público, parapetado en fundaciones perfectamente prescindibles, con unos sueldos que no correspondían a su categoría profesional. Esto sale del bolsillo de todos y es inaceptable. Como lo es que este sistema se use para quien pierde las elecciones en su pueblo, tenga un colchón que el resto de trabajadores no. La sociedad no puede ser asimétrica, no puede depender del campo en el que juegues, el tener siempre un colchón de retiro o la calle.

–La CEA reclama auditorías para el personal de las administraciones, donde dicen no se han recortado suficientes gastos, ¿está de acuerdo?

–Se tiene que avanzar en un concepto fundamental: la evaluación de la calidad de las políticas públicas. Ya hay parte de la Administración que ha empezado a hacerlo. Por ejemplo, los grandes hospitales generalistas funcionan con una herramienta de gestión que se llama contrato-programa, donde parte de su dotación presupuestaria depende de que alcancen o no los objetivos que han pactado con el sector público. Eso está basado en indicadores que son lo más objetivo posible. Pero es la minoría. Ahora bien, también los empresarios tendrían que pensar si su forma de financiación es la más adecuada. En España, no sólo financiamos con nuestros impuestos las cuatro administraciones convencionales que tenemos –la Seguridad Social, la local, la regional y la central–, además pagamos una estructura de entes privados que funcionan con criterios públicos: sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos. Son entes de derecho privado, pero la financiación mediante las cuotas de los afiliados es mínima. Es más, en el caso de los empresarios, ¿qué sentido tiene tener una estructura bicefálica de cámaras de comercio, por una parte, y de confederaciones empresariales, por otra? Al final, todo redunda en el bolsillo de la gente y en la libertad de elegir del ciudadano, que no puede invertir ese dinero en lo que quisiera. Tenemos un sector político que entra hasta la cocina de tu casa, que lo tutela todo, en vez de ocuparse de ordenar lo que debe, de prestar servicios de calidad y con un justo precio. La Administración tiene que ser ejemplar, sobre todo en el momento del pago.

–¿Tiene que ver esa falta de ejemplaridad de la Administración con la economía sumergida?

–Sí. Sólo así se explica el nivel de fraude y de economía sumergida que tenemos en España, uno de los más elevados de Europa, junto al de Italia o Grecia. Tenemos casi el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) de economía sumergida. Se trata de un mecanismo de compensación social. Psicológicamente funciona así: si yo puedo y me prestan un servicio sin IVA lo voy a hacer porque estoy viendo que tú, representante de la Administración pública, te estás llevando 400.000 euros en un ERE irregular. Y si puedo ocultar parte de mi renta y no pagarla en el IRPF, o no dar de alta a la persona que tengo en mi casa, lo voy a hacer. Esto es terrible para una economía pero es un mecanismo de compensación. Si el ciudadano ve que alguien se lleva su dinero de forma impune e ilegal, intentará que se lleve lo menos posible. En países como Noruega o Dinamarca, donde los informes de transparencia internacional dicen que la calidad del Gobierno es mejor, el nivel de fraude es menor. El ciudadano sabe que sus políticos no se «lo van a llevar calentito».

–¿Qué le parece que los Presupuestos de la Junta crezcan, en la coyuntura económica actual?

–Va a ser el último que vaya en sentido contrario a los Presupuestos Generales del Estado. Estoy casi convencido de que el nuevo Gobierno recuperará la Ley de Estabilidad Presupuestaria en los términos en los que se aprobó en 2001. En Europa quedan 5 minutos para que cambien las reglas del juego. Francia y Alemania seguirán poniendo dinero encima de la mesa para quienes cedan la competencia en política fiscal. Los techos de déficit o de gasto ya no van a estar en la regiones, ni siquiera en los estados. Si España quiere estar en ese club tiene que ordenar sus cuentas y dejar que las vean. Eso impedirá situaciones como que en Andalucía tengamos un Presupuesto expansivo, cuando en el resto de España es contractivo, sólo porque alguien tiene elecciones en marzo...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CRONICA DE LA PRESENTACION DE "LA ECONOMÍA FINGIDA"

Organizado por la editorial Paréntesis, tuvo lugar en el auditorio principal de la Fundación Cruzcampo presidido por Julio Cuesta, la esperada presentación del libro La Economía Fingida del profesor de la Universidad de Sevilla, Jose Manuel Cansino Muñoz-Repiso.

 Ante un auditorio que completó el aforo de más de 250 localidades, el libro fue presentado por el economista y periodista sevillano Santiago Talaya y la Vicerectora de la Facultad de Económicas, Rocío Yñíguez los cuales glosaron, tanto la personalidad del autor, como el ensayo económico; éxito editorial del año en su género.                                                                                                                                                                  
 Posteriormente tomó la palabra el joven Profesor, pronunciando un lúcido análisis de la situación económica y por ende de la sociedad española actual que mantuvo al auditorio sugestionado hasta el final de su exposición rompiendo este silencio con una ovación atronadora. Al finalizar el acto la Fundación ofreció un ágape que se alargó en la noche con numerosos corrillos que no pararon de comentar tanto el interés del libro como la preocupante deriva que arrastra a la Nación.


De izquierda a derecha: Santiago Talaya, José Manuel Cansino, Julio Cuesta y Rocío Yñíguez
(fotos de Javier Compás)

Por su interés, reproducimos el texto de la intervención del profesor Cansino.

 Sevilla 15 de noviembre de 2011

"Muchas gracias, Sr. Cuesta por acoger la presentación de este libro en la casa de la Fundación Cruzcampo en la que se prestigian las obras que en ella se dan a conocer.

Muchas gracias, Santiago por tus palabras y muchas gracias también porque en tu doble condición de comunicador y economista, contribuyes a llevar a los medios de comunicación desde los lugares comunes y tópicos de la economía mal entendida, al debate riguroso sobre la actualidad económica, sus retos y oportunidades.

Además, Onda Cero tiene mucho que ver con este libro y contaré por qué.

Hay quien dice con retranca que lo mejor de este libro y de este acto está al principio y al final.

Al final porque, si nos portamos bien, igual nos dan una cervecita, y al principio por lo acertado del título del libro.

Como cuento en el prólogo, el título me lo regaló Eusebio León desde una tertulia de Onda Cero en la que participaba.

Lo consideré tan acertado que le puse un sms diciéndole que, a partir de ese momento, utilizaría el término citando oportunamente la fuente.

Y muchas gracias, Rocío por estirar un día, el de hoy, especialmente agotador por haber inaugurado esta mañana las jornadas de investigación de la Facultad de Economía de la Universidad de Sevilla.

Fíjense Vds la capacidad que tiene esta ilustre Vicedecana, que acaba de hacer algo que no se había hecho en los 40 años de historia de la Facultad, como es poner en común las investigaciones que realizan parte de sus profesores.

Rocío es un ejemplo de dinamización de la actividad investigadora del profesorado que compartimos espacio en ese edificio blanco de la Avda Ramón y Cajal que, según la leyenda urbana, fue diseñado para albergar una cárcel pero que, realmente, si algo mantiene preso entre sus paredes es la ilusión de muchos de los que allí estamos en hacer de la Economía, algo muy diferente de una impostura, ni en lo científico ni en su posterior aplicación al análisis económico o a la dirección de las empresas.

Este libro que se presenta en la mitad de noviembre, lleva en la calle casi ocho meses. En fin, así son las cosas, pero la incipiente calor que ya hacía por el mes feriado, la asfixiante canícula que se extendió después y la caló que todavía nos resiste a cambiar el ropero, nos han traído hasta noviembre, hasta los previos del 20 de Noviembre que, probablemente muchos de los más jóvenes no lo sepan, pero para los más, es la fecha del asesinato, hace 75 años de José Antonio, del único José Antonio que en España, no necesita apellido.

Lo que sí necesitaba el editor de Paréntesis era contar entre sus libros, uno que explicase las razones de la crisis económica que ya se padecía cuando me hizo el encargo hace año y medio.

Me gustaría que escribieses un libro que explique la crisis y en el que des tu opinión sobre cómo salir de ella sin que caigas en el tecnicismo ni en la ordinariez.

Y es que, hace años que de economía se oye hablar o con un lenguaje arcano sólo entendible para los muy iniciados o con la sofisticación con la que se habla en el mercado o en la barra de un bar. O habla el técnico que no entienden no los propios, o habla el enteradillo con un razonamiento que tiene la profundidad de un cubo de agua o la complejidad de una manga de chaleco.

Por eso me pidió el editor que escribiese con el mismo pulso con el que lo hago, cuando el tiempo me lo permite, desde las páginas de Diario de Sevilla, ABC o Diario Ya que, con inmerecida generosidad acogen mis artículos sin que jamás ningún editor me haya censurado una sola coma.

Y es de agradecer enormemente esta libertad en el debate de ideas y de análisis en una ciudad que todavía se avergüenza de haber pasado por el episodio ignominioso de censura con el que una concejal quiso amordazar las palabras de Agustín de Foxá en aquel justo y merecido homenaje que le tributaron las Asociaciones Culturales ADEMÁN y Fernando III.

Muchas gracias también a quienes habéis venido a acompañarme esta tarde.

Acompañarme a mí, que como tantos otros, soy uno de tantos que vino hace años a asomarse a la tapia que custodiaba Sevilla a ver si encontraba un sitio y un futuro. Un futuro que venía a conquistar cuando me bajaba del autobús de Rafael Díaz en la antigua Estación de Cádiz y Sevilla me parecía una realidad hostil en la que sólo se venía a estudiar y a los que éramos de pueblo, como yo, de un magnífico pueblo que se llama Paradas, se nos tildaba de catetos. Luego fui comprobando que catetos hay en todas partes y no pocos en la ciudad.

Y gracias especialmente a mi esposa, porque revisó el manuscrito, lo corrigió, me hizo los comentarios oportunos y, naturalmente, lo mejoró.

Y es que llevaba razón el escritor y agitador cultural, Javier Compás aquí presente, cuando utilizando la mordacidad que le es propia afirmó que, al matrimonio de José Manuel y Rocío le pasa lo que al de Barack Obama, ahí quien verdaderamente vale, es ella.

“En los cuatro años siguientes al jueves 24 de octubre de 1929 –el famoso jueves negro de Wall Street-, unos 9000 bancos, el tercio de todos los bancos norteamericanos, entraron en bancarrota. Con cada quiebra, muchos individuos indivíduos y compañías perdían un dinero que de otro modo habrían gastado, y unos créditos que de otro modo habrían recibido. Y los bancos supervivientes se preparaban para el día en que acudiesen sus impositores. Entonces, el 6 de marzo de 1933, todos los bancos de los Estados Unidos cerraron sus puertas. Salvo lo poco que se tenía a mano, el dinero dejó de circular”.

Esto que acabo de leer fue escrito por el economista J.K. Galbraith hace treinta y cuatro años como parte de su conocida obra “La era de la incertidumbre” (p. 164). El economista estadounidense de origen canadiense, se lamentaba de que 2500 años después de que el historiador Heródoto dejara constancia de la existencia del dinero en Asia Menor, aún había mucho que aprender en lo tocante al manejo del dinero. Treinta y cuatro años más tarde, parece que aún sabemos menos.

La utilidad del dinero, del papel moneda como lo conocemos hoy día, está basada en la convicción, en la confianza general de que su valor facial, lo que cada billete o cada moneda dice que vale, verdaderamente lo vale.

Pero si reparan un momento en la minúscula literatura impresa en cada billete, comprobarán que hace muchos años que desapareció aquella leyenda de decía “El Gobernador del banco de España pagará al poseedor de este billete, la cantidad de 1000, 500 o 100 pesetas”. Esa leyenda no ha sido sustituida por ninguna otra similar en la que el presidente del BCE se comprometa a darnos tantos euros como dice valer el billete que aún tenemos en la cartera entre almanaques, estampitas y tickets de compra.

Lo de los almanaques en las carteras es otro signo de economía fingida. Recuerdo una anécdota que me contó Manolo Carrión cuando en mitad de la Vega de Carmona se encontró con Florencio Pastor y uno de ellos tuvo que echar mano de la cartera para buscar algo. Al verla tan abultada, le dijo, amigo, la cosa está bien de dineros, a lo que le contestó, no te equivoques. De lo que está llena es de almanaques.

En definitiva, el valor del dinero, su aceptación como medio general de pagos, como unidad de cuenta y como depósito de valor, está basado en la confianza.

Sobre esa confianza se ha desarrollado el sistema financiero mundial que ha permitido a las economías pasar de una economía de trueque a una economía de mercado y ha permitido la expansión de la industria financiera que pone en contacto a los ahorradores con los que necesitan pedir prestado.

En rigor, el sistema financiero ha permitido que las sociedades desalojen la usura de las prácticas mercantiles y comerciales.

Probablemente muchos de Vds. Habrán leído “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones. Consulten Vds la página 381 y encontrarán que el tipo de interés habitual que los cambistas cobraban a los mercaderes era del 25 por ciento. Un tipo de interés que se ocultaba en el tipo de cambio de las monedas porque la práctica de la usura estaba prohibida. Es más, lo estaba cobrar cualquier interés por un préstamo.

Esto no quita que al ser humano siempre le parezcan abusivos los intereses que les cobra el banco. Porque en el fondo, nos molesta enormemente, tener que pedir prestado dinero y pagar por ello. Especialmente nos repugna que ganen dinero a nuestra costa aquellos a quienes les sobra, incluso que lo ganen cuando además de llevar a la quiebra al banco, reciben bonus millonarios por su ruinosa gestión.

En definitiva, tenemos hoy una economía mundializada (que no es lo mismo que globalizada porque hay innumerables países al margen de ella), una economía mundializada cuyo crecimiento ha sido posible por la aplicación de las nuevas tecnologías no sólo a la producción y al comercio, sino también a las transacciones financieras.

Pero no olvidemos que las transacciones financieras, el uso del dinero como medio general de pagos, está basado en la confianza; en que todos confiemos en que nuestros billetes valen lo que dicen valer.

Precisamente por ello, cada vez que se ha producido una crisis de confianza, los gobernantes han intentado arbitrar las medidas para evitar que en el futuro se reprodujeran.

La industria financiera tiene una particularidad respecto del resto de las industrias y es la siguiente. Cuando alguna empresa de cualquier industria, quiebra, sus competidoras normalmente se alegran e intentan apropiarse de la cartera de clientes que queda huérfana. En cambio, cuando es un banco el que quiebra, el resto se echa a temblar ante el riesgo de contagio.

Ese temor es el que ahora se ha popularizado como riesgo sistémico y está asociado a las quiebras de las grandes corporaciones bancarias. En este punto, probablemente a todos se nos haya venido a la cabeza la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Pero es un error pensar que este fue el momento del estallido de la burbuja financiera.

El estallido hay que situarlo el 7 de agosto de 2007 cuando el banco francés BNP Paribas congeló tres de sus fondos de inversión.

En ese momento confluyeron como una maléfica alineación de malos augurios tres hechos que se habían ido gestando años antes.

1.- A nivel académico, desde los años 80 del siglo XX, se había impuesto la teoría de los mercados eficientes y la Hipótesis de las Expectativas Racionales en los mercados financieros. Dos teorías que se acabaron imponiendo entre los expertos. Ambas avalaban la desregulación de los mercados financieros.

Los economistas estaban convencidos de que había desaparecido la amenaza de riesgo sistémico y que por ello nada ocurriría si se permitían las fusiones entre la banca comercial y la banca de inversión, cosa prohibida desde la aprobación de la Ley Glass-Steagall impulsada por el presidente Roosevelt tras el crack de 1929.

Justo fue lo que se hizo para permitir la compra del Travellers group por parte del Citibank dando lugar a la gran corporación llamada desde entonces Citigroup, el banco más grande del mundo.

Lo que vino entonces fue la explosión del mercado de derivados a lomos de lo que ahora conocemos como el modelo de originar para distribuir que en el libro tiene explicado. En este mercado, cuyo volumen de negocio diario era elefantiásico, se comercializaron los activos tóxicos basados en las hipotecas subprimes y cuya naturaleza no entendían ni los empleados de banca que los vendían ni los ahorradores que ponían su dinero en ellos.

2.- La abundancia de liquidez en tres escenarios mundiales estratégicos.

2.1.- La cantidad de dinero acumulada en China y países emergentes fruto de sus balanzas comerciales superavitarias.

2.2.- La cantidad de dinero inyectada en EE.UU. por la FED tras el estallido de las empresas tecnológicas en 2000 y tras los atentados de las torres gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

2.3.- La cantidad de dinero puesta en circulación por el BCE y el Banco de Japón para tratar de activar una economía que llevaba más de una década estancada.

3.- La burbuja inmobiliaria.

Cuando la burbuja inmobiliaria estalla, el mercado de papel en EE.UU. se secó.

La crisis que soportamos es una crisis de confianza sobre un sistema –el financiero- que se basa en la confianza, en la de creer que nuestros billetes valen lo que dicen y ese sistema es el que soporta la economía.

Si Vds. Me lo permiten ocurriría algo similar a lo que pasa cuando los controladores aéreos se ponen en huelga. Todos los vuelos se cancelan.

En el mundo que conocemos puede entrar cualquier industria en crisis y, probablemente, no habrá colapso económico.

Cuando en España entraron en crisis las industrias siderúrgica, metalúrgica, la textil o los astilleros, hubieron revueltas y luego paro aliviado con subsidios (por cierto, más caros que el subsidio agrario en Andalucía), pero no hubo colapso económico. Tampoco lo ha habido en ningún país cuando ha caído algún sector industrial. Sin embargo, cuando es el sistema financiero el que entra en crisis, toda la economía puede colapsar.

Ese colapso se ha producido porque la desregulación financiera y la no regulación del mercado de derivados ha traído consecuencias fatales para una economía cuya actividad productiva era el resultado de una riqueza fingida, una opulencia ficticia que traían los mercados inundados de crédito.

Sin embargo, no todas las economías se han visto golpeadas con la misma intensidad.

Dejando a un lado los países que hicieron trampas en sus cuentas, de los que se ocupa oportunamente el libro, la economía española ha visto el rostro más duro de cualquier crisis económica. Hoy, cinco millones de compatriotas quieren trabajar y no pueden.

Es hora de sacar lecciones de lo ocurrido y poner las bases de un sistema productivo sólido que sea capaz de soportar futuras embestidas de crisis venideras. Particularmente creo que esas bases deben asentarse sobre tres ejes estratégicos.

I.- El primero es la defensa del trabajo digno, la defensa del PAN.

Sólo tendremos empleo de calidad cuando tengamos formación de calidad.

Los mejores empleos, los más decisivos en cualquier organización industrial son los que mejor resisten las crisis porque también son los menos prescindibles.

Ningún sistema productivo con una excelente formación intelectual y profesional no conoce tasas de desempleo tan dramáticas como la española.

Además, los empleos ocupados por personas bien formadas, son los mejor remunerados.

Para alcanzar este reto, que ya lograron muchos países europeos, hay que conseguir que el sistema educativo deje de ser un escenario para la pugna política.

Hay que lograr también que nuestra juventud profese una honrada ambición en lo personal y en lo profesional.

La sociedad española no puede financiar con sus impuestos el pago de carreras universitarias a personas que luego ocupan de por vida un puesto de trabajo para el que bastaban estudios mucho más modestos.

Esto que técnicamente se denomina subempleo, alimenta la ficción de decir que tenemos una población universitaria extraordinariamente numerosa, callando después que un porcentaje considerable de esos estudiantes, jamás trabajará en aquello para lo que estudió.

II.- El segundo eje estratégico para abandonar de una vez la economía fingida para lograr una economía sólida que permita el digno desarrollo personal y profesional de quienes integramos la sociedad, es la JUSTICIA.

Una sociedad justa en sus leyes y en su aplicación, relega la corrupción al último lugar del menosprecio e impide el abuso de poder político en una sociedad que más que ocupada, vive asfixiada por el poder político.

Un poder político que desarrolla sofisticadas maneras de ingeniería social, que se arroga para sí el papel de formador de conciencias, es el mismo poder político que aún sigue dividiendo en sus libros de texto a la sociedad en clases económicas inexistentes, a las que enfrenta de manera irreconciliable en las mentes de las generaciones futuras con divisiones dicotómicas burdas entre capitalistas y explotados, entre empresarios sanguinarios y trabajadores explotados.

Una simple mirada hacia los paraísos fiscales donde alojan sus fortunas muchos de los padres intelectuales de este discurso frentista, basta para impugnar tal manipulación.

Si la sociedad, los ciudadanos seguimos percibiendo que la corrupción y el sectarismo impera en los poderes del Estado, que nos e espere nunca ni acabar con el fraude fiscal ni con la economía sumergida, cuya magnitud queda bien retratada en el libro.

Defraudar a Hacienda o participar de la economía sumergida son mecanismos de compensación social que el contribuyente ejercita cuando se siente víctima de abusos fiscales, de concursos públicos que siempre ganan los amigos del poder en lugar de quienes presentan la mejor oferta, de un maltrato como usuario de servicios públicos o cuando contempla estupefacto cómo un cambio de gobierno en un ayuntamiento, diputación o región española, descubre que las facturas pendientes de pago duplican o triplican la deuda reconocida y todo ello ocurre con la más absoluta y grosera impunidad de quien es desalojado del poder. Y eso si los ciudadanos tenemos la suerte de que los recién llegados lo cuentan porque, a veces, ni siquiera nos enteramos.

Sin moral pública es difícil pedir al contribuyente, moral privada.

III.- El tercer y último eje estratégico para salir de esta en la que nos encontramos es el reforzamiento de la NACION.

Una sociedad democrática tiene derecho a revisar periódicamente su modelo de Estado y el nuestro es extraordinariamente caro.

Hemos replicado diecisiete veces el estado nacional a escala regional.

Con frecuencia nos encontramos con estructuras administrativas triplicadas; defensor del pueblo español, defensor de pueblo andaluz, defensor del ciudadano en el Ayuntamiento de Sevilla … Todo sale del mismos bolsillo; del bolsillo del contribuyente.

La Nación es la que nos iguala a todos en derechos; con ella desaparecen los privilegios de clase o de territorio y en ella, junto con la familia, se encierra lo que aún queda de solidaridad.

A lomos de esta Nación hemos superado enfrentamientos fraticidas, legado a la cultura universal contribuciones magníficas, inventos que contribuyeron decisivamente al progreso tecnológico y humano. Hoy compartimos con millones de semejantes una de nuestras lenguas y, en lo más reciente, hemos levantado entre todos, un sistema de protección social y sanitario que debemos preservar para nuestros hijos.

Desde esta Nación, debemos proyectarnos aún más al exterior.

La crisis que soportamos no es una crisis global. Países como China, Brasil, Rusia, India, Sudáfrica, Argentina o Perú, están creciendo a un fuerte ritmo. Ahí está parte del camino de la recuperación.

Pero poco éxito tendremos si de una sociedad a la que se ha adormecido en el igualitarismo que diseñan quienes luego envían a sus hijos a colegios exclusivos con el dinero de nuestros impuestos, poco éxito tendremos, digo, si esta sociedad luego espera que surjan emprendedores para abrir mercados en el extranjero si el sistema educativo no reconoce el esfuerzo y el mérito como valor central del mismo.

Somos una gran Nación, capaz de sobreponerse a reveses históricos, que cuenta con sectores productivos competitivos y muchos otros que habrán de ganar competitividad si quiere sobrevivir, contamos con una juventud que tendrá que ganarse la prosperidad, probablemente trabajando lejos de su casa, como muchos españoles lo hicieron en otros momentos, pero esta juventud lo hará con la misma dignidad y redaños con la que sacan sus estudios.

Hay que desalojar la sensación de abatimiento pero debemos hacerlo sin sucumbir a los cantos de sirena de quienes nos adormecieron con préstamos abundantes sin contarnos que luego había que pagarlos. Que no había almuerzos gratis.

Construyamos una economía sólida y justa, y dejemos que la Economía Fingida sea sólo el título de este libro.

Muchas gracias."