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viernes, 18 de julio de 2014

CON EL CID ENTRE BURGOS Y VALENCIA por Paco Correal


 

Desagravio. En vísperas del 18 de julio que los 'separó', reivindicación conjunta en la glorieta que lleva su nombre en el parque de María Luisa de los hermanos Machado.
Hoy es 18 de julio y se conmemora una fecha que separó a dos hermanos que siempre estuvieron juntos. "Los Machado son lo único moderno de esta España retrógrada, lo único limpio de esta España con las manos sucias". Aquilino Duque cerró en la glorieta de los Hermanos Machado el homenaje conjunto que se les hizo, a iniciativa de las asociaciones Fernando III y Ademán.

Sólo faltó que en el agradable cine de verano instalado entre el Pabellón Real y Casa Abilio proyectaran La Lola se va a los Puertos, la adaptación cinematográfica que Josefina Molina hizo de la obra teatral que escribieron al alimón. Anoche ponían Resacón 3. La glorieta con su nombre es de 1929, el mismo año que estrenaron en Madrid esa obra. En el estreno aparecen los dos fotografiados en el Ateneo de Madrid con el dictador Miguel Primo de Rivera y su hijo José Antonio.

Una de las dos Españas sólo se acordaba de uno de los dos Machado, imagen sesgada, falsamente salomónica, que ayer quisieron conjurar los presentes en esta suerte de desagravio. Como si ellos mismos hubieran recreado en sus carnes el cartel escolar en el que aparece Caín junto a Abel muerto en poema estremecedor que recitó Miguel Ángel Lomas. Póngale cada cual, si le gustan los clichés, el nombre de Abel y Caín a cada uno de los hermanos para completar la falacia.

Manuel Machado le cantó al Cid camino del exilio. La estela geográfica de Rodrigo Díaz de Vivar señala las dos ciudades con las que se asocia el destino de los dos hijos sevillanos de Demófilo, el nacido en la calle San Pedro Mártir y el que nació en el palacio de Dueñas. "Ambos hermanos, el de Burgos y el de Valencia, representan lo mejor de ambos bandos", diría Aquilino Duque. "Sus versos de propaganda bélica son intercambiables".

El acto lo condujo Javier Compás, que fue introduciendo a los lectores: Antonio Rivero Taravillo, traductor, editor y biógrafo de Cernuda; Sol Cruz Guzmán, arquitecta; Antonio Brea, historiador; Mercedes Valdivia, empresaria; José Manuel Cansino, economista; y José Manuel Sánchez del Águila, abogado y editor. "Hasta Cou", dijo este último, "no supe de la existencia de Manuel Machado gracias a un profesor de Literatura, José Luis Ortiz de Lanzagorta".

Manuel y Antonio se llevaban un año de diferencia. El centenario del nacimiento de Antonio, en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte de Franco, fue mucho más sonado que el de su hermano Manuel, que pasó sin pena ni gloria en agosto de 1974. Ellos combatían contra los que los colocaban uno frente al otro. "Aunque me decían hereje y masón, rezando contigo cuánta devoción", escribía Antonio en relación a Manuel. Más castellano el primero, "flamenco y marchoso" (Aquilino dixit) el segundo.

El disco de Serrat, maravilloso por otra parte, y la librería de Alfonso Guerra apuntalaron esa falsa hegemonía. En las antípodas del prestigio que Borges le daba a Manuel sobre Antonio. Compás contó la anécdota del peluquero que le arreglaba el cabello a Antonio Machado sin saber que era hermano del famoso poeta Manuel Machado. "Antonio no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, el que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario".

Complementarios y contrarios evocados por Aquilino Duque. El 18 de julio de 1936, Manuel Machado está en Burgos, ciudad donde Franco constituirá su primer Gobierno, porque dos días antes, festividad del Carmen, había ido con su mujer, Eulalia Cáceres, a visitar en el día de su santo a su cuñada, Carmen Cáceres, monja en un convento burgalés.

Los 140 años del nacimiento de Manuel con los 75 de la muerte de su hermano en Colliure. Los hijos de Demófilo, cuna gallega, tumba trianera. La Velá evocada en un poema por el mayor de la saga. Alardes de metafísica con los puntos suspensivos que precedían a la palabra Sevilla.
FRANCISCO CORREAL
Diario de Sevilla 18/07/2014


martes, 4 de junio de 2013

Murió 'La Vaquilla', viva 'La Mula'

Por su interés reproducimos esta crónica de la pasada feria del libro de Sevilla a cargo de Paco Correal en Diario de Sevilla.

 Calle Rioja

Murió 'La Vaquilla', viva 'La Mula'

Feria del Libro. El escritor Juan Eslava Galán firmó ejemplares de sus libros y anunció que deja Barcelona y se marcha a Madrid cerca de donde Gimferrer habló el pasado sábado.
 
 Francisco Correal 

CUANDO apareció Pere Gimferrer por la Plaza Nueva, recordé lo que Antonio Muñoz Molina contaba en el libro conmemorativo del centenario de Seix Barral. Cómo cambió la vida del novelista de Úbeda el día que el autor catalán, uno de los novísimos de Castellet, fue a Granada a pronunciar una conferencia y un amigo de Muñoz Molina le entregó al editor y poeta un ejemplar de El Robinson urbano, una colección de artículos que el futuro académico y director del Instituto Cervantes de Nueva York había publicado en el Diario de Granada.

Justo frente a la pérgola en la que Gimferrer se puso a hablar el pasado sábado, alentado por Jesús Vigorra, firmaba ejemplares de sus libros Juan Eslava Galán. Un par de horas antes de que el Madrid le regalara la Liga al Barça en el campo del Espanyol, el escritor de Arjona (otro de Jaén que ganó el Planeta) me decía que está preparando las maletas para dejar Barcelona e instalarse en Madrid. "Se está poniendo allí la cosa muy fea". Y eso que se le cae la baba de flamante abuelo de Minerva, la hija de su hija Diana con la que Eslava Galán ha escrito un delicioso libro de recetas de cocina. Minerva es el nombre de la librería que ocupaba el puesto 16 de la Feria del Libro.

Esta Feria del Libro ha estado llena de coincidencias. En Eslava Galán se cruzan las generaciones. El padre de Diana podía serlo perfectamente del actor Mario Casas, que interpreta al padre del novelista, al acemilero al que Eslava retrató en la novela La Mula que después de muchos avatares ha llegado a las pantallas. Parece una metáfora de ese portal de Belén despoblado de fauna en la incorrecta lectura del libro de Ratzinger: el duelo en La Vaquilla con la muerte de Alfredo Landa se mitiga con la vida nueva de La Mula, zoología de la guerra civil, esa época en la que a los españoles les dio por comportarse como animales.

Se juntaron en la Feria del Libro tres anarquistas. El bueno, el malo y el fortuito. Los dos primeros son de la cosecha de Alfonso Domingo, antiguo compañero de la trinchera periodística. Después de ganar el Ateneo de Sevilla de novela, ha hecho lo propio con el Ateneo de Valladolid con la novela El enigma de Tina. La historia de una vedette que introdujo el jazz en España, una historia de novela negra en la que aparece un anarquista sevillano, Abel Domínguez, de Salteras. Ya se ocupó Domingo del más generoso de los anarquistas, Melchor Rodríguez, el ángel Rojo, ese sastre trianero que salvó a miles de falangistas y "burgueses" cuando estuvo al frente de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en plena guerra civil. Alfonso se adentró en el personaje, con placa en Triana y calle en Sevilla Este, y su investigación la menciona Paul Preston en El holocausto español.

Al tercer anarquista lo trajo a la Feria el joven autor Pablo Martín Sánchez. No lo encontró en los archivos de la CNT ni en Tuñón de Lara, sino en el Google cuando escribió su propio nombre. De ahí el título de su novela, El anarquista que se llamaba como yo. La librera Esperanza Alcaide lo hizo coincidir con Jesús Carrasco, autor de Intemperie, en una galería de autores noveles conducida por Alejandro Luque y Manuel Pedraz y después los puso a firmar juntos en El Gusanito Lector: uno calvo, otro con abundante cabellera, como Bobby Charlton y George Best. Alguien le preguntó a la librera por la Carta a los Corintios. ¿Perdón?, respondió incrédula Esperanza. Como estaban juntos Pablo y Jesús.

Javier Compás buscaba la caseta donde firmaba Julio Anguita y Víctor Manuel de la Portilla buscaba libros infantiles en Rayuela, librería con el nombre de la novela de Cortázar que cumple sus bodas de oro. Compatriota de la reina de Holanda, del Papa de Roma y del Pichichi de Canaletas.






http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1522314/murio/la/vaquilla/viva/la/mula.html

miércoles, 15 de febrero de 2012

ACTO LITERARIO GASTRONÓMICO EN HOMENAJE AL ESCRITOR ALVARO CUNQUEIRO

Francisco Correal
Diaro de Sevilla


El fervor que existe en Sevilla por Álvaro Cunqueiro (Mondoñedo, 1911-Vigo, 1981) es uno de esos misterios que verifica la existencia de las meigas. La semana pasada un grupo de incondicionales -lectores y gastrónomos: el lucense es autor de La cocina cristiana de Occidente- se reunieron en el Lar Gallego de Gonzalo Bilbao para recordarlo y leerlo.
Aquilino Duque tenía que elegir: o el homenaje a Cunqueiro, que en dos ocasiones, sin que llegara a fructificar la ofrenda, lo invitó a comer a sus lares, o la presentación de la biografía poética de José Manuel Caballero Bonald, el libro Entreguerras en cuyo bautismo literario participó el poeta y editor Jacobo Cortines.
Los amistosos novillos de Duque a tan cualificados amigos tenía una coherencia literaria: Caballero Bonald y Cortines formaban parte del jurado que en 2007 le dio a Manuel Gregorio González el premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías por la obra Don Álvaro Cunqueiro juglar sombrío. El autor la escribió sin haber puesto los pies en Galicia igual que el sujeto de la biografía ambientó en Bretaña Las crónicas del sochantre (premio de la Crítica en 1959) sin haber pisado esa región francesa en la que Benito Moreno, juglar de El Larguero, estuvo varios años de lector de español.
El salón del Lar Gallego lo presidían retratos de seis presidentes autonómicos: los de la Xunta Fernández Albor, Fraga Iribarne, Pérez Touriño y Núñez Feijóo y los de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Galería de armonía y concordia en estos tiempos en los que el Madrid no quiere que el Barça juegue la final de la Copa del Rey en el Bernabéu o que los Sánchez Vicario se tiran los trastos y las raquetas a la cabeza.
La mesa la presidió Javier Compás, presidente del grupo literario Ademán, que leyó un texto enviado por teléfono móvil de Fernando Iwasaki. Si alguien sugiere en una cena bien regada con ribeiros de Ribadavia que va a proceder a la lectura de un relato, lo más normal es que produzca la hilaridad o el estupor de los comensales. Salvo que el relato sea Tristán García, una versión de Tristán e Isolda que leyó Antonio Rivero Taravillo del libro Las Historias Gallegas, recopilación de relatos que Álvaro Cunqueiro escribió para ser leídos en la radio.
El título de ese libro es el mismo del montaje que se presentó en el teatro Central. Unas historias gallegas con textos seleccionados por Manuel Gregorio González e interpretados por Fernando Mansilla. Una propuesta de La Suite. Cunqueiro nació un 28-F del año del 23-F. El fervor sevillano por su obra supera a autores gallegos más mediáticos: a Valle-Inclán, amigo de Juan Belmonte, padre literario de Max Extrella, personaje inspirado en el poeta sevillano Alejandro Sawa; a Camilo José Cela, Nobel de Literatura en 1989, pregonero del Verdeo en Arahal, de la feria del Libro de Castilleja; o a Gonzalo Torrente Ballester, inmortalizado por la cámara de Juantxu Rodríguez en esa foto de intercambio de bastones con Jorge Luis Borges en la terraza del hotel Doña María.
Cunqueiro se agiganta entre minorías. Néstor Luján escribió que Las crónicas del sochantre fue premiado pese a ser el libro menos vendido de los aspirantes al galardón. Un gaitero le puso colofón al enjundioso cenáculo.